El eterno problema de aquellos que montamos película con moviola, cortando y pegando película, es el escaso brillo de la pantalla, que se acentúa en las moviolas sonoras con prisma de 16 caras (que elimina el parpadeo pero a costa de sacrificar luz). La lámpara original de 6V 10W ofrece un rendimiento luminoso muy bajo.
La única opción, para mejorar la iluminación, es sustituir la lámpara original por una halógena de Osram, también de 6V 10 W. ¡El brillo en pantalla se duplica!, por lo menos.
Como estas bombillas halógenas son de dos pins, es necesario conseguir un casquillo adaptador. Este tipo de lámparas de Osram, en mi ciudad , se encuentran fácilmente en las tiendas de electrónica, a sólo 2.50 € la unidad.
Todo son ventajas: al aumento de brillo no viene acompañado de mucho mas calor. Con la moviola parada, y la película colocada, si esta es de poliéster, como la de Fujifilm o la Agfa Aviphot, se puede dejar la lámpara encendida con el fotograma congelado todo el tiempo que se quiera.
Con las películas de triacetato, con el fotograma parado y la lámpara encendida, la resistencia del soporte depende de la marca: no hay problemas con el de Kodak pero hay que ser precavidos con el de la Agfa Scala, que aguanta poco.
Blog dedicated to Super-8, a film gauge of more than half a century's old, which has a lot to say, both artistically and technically, in the midst of the digital age. OPINIONS ARE STRICTLY PERSONAL.
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jueves, 10 de septiembre de 2020
miércoles, 8 de marzo de 2017
MOVIOLA MINETTE VS GOKO STEREO VS BRAUN
Las moviolas, que en el mundo del súper-8 algunos denominan "visionadoras" o "editores", son unos aparatos que, en una pequeña pantalla incorporada, permiten visionar la película con el fin de ir cortando y empalmando una obrra en el transcurso de su montaje.
Existen desde sencillos modelos mudos, con avance a manivela, hasta el Rolls Royce de las moviolas, la Goko 8008, motorizada y no sólo con reproducción sonora estereofónica, sino también con grabación.
GOKO RM 8008
Goko, en su momento, fue el primer fabricante mundial de moviolas, con modelos no sólo vendidos bajo su marca sino también con otras, como Erno, Bauer, Elmo y Fujifilm, por citar unas pocas. La fábrica todavía subsiste hoy, dedicada a otros menesteres. Pocos saben, sin embargo, que en Japón, aquellas moviolas Goko amparadas con su marca (no las vendidas con nombres de terceros) tienen garantía de por vida: más de treinta años después de fabricadas, si surge alguna avería, los cineístas japoneses sólo se tienen que hacer cargo del transporte; piezas y mano de obra, son cortesía de la casa.
Con el tiempo, muchos cineístas han incorporado a las moviolas Goko con varios refinamientos, como la lámpara halógena (en lugar de la de tungsteno), un vidrio de calidad fotográfica para la pantalla (del cual ya hablaremos en otra entrada) e, incluso, aquellos mas avezados, una circuitería moderna para la obtención de la mas alta calidad de grabación (pues los cabezales magnéticos son los mismos que los del proyector Elmo GS1200).
El prisma de 16 caras de la Goko 8008 es una auténtica golosina técnica, pues permite visionar a cualquier velocidad con ausencia total de parpadeo; sin embargo, pierde algo de calidad de imagen, frente a prismas mas sencillos, y mantenerlo en condiciones de revista en cuanto a limpieza es una tarea que no está al alcance de cualquiera. Pero es un lujazo que sea motorizada y con sonido estereofónico, especialmente para revisar películas ya terminadas o a punto de completarse.
MINETTE S5
El motivo de la entrada de hoy no es, sin embargo, analizar la moviola Goko 8008, sino la Minette S5, también de fabricación nipona, que, aunque muda y con brazos de avance y retroceso manual, fue concebida para su uso profesional, como demuestra que es la única moviola con presor, prestación que, mas que los cineístas, sabrán valorar muy especialmente los archivistas, dado que, tarde o temprano, se tienen que enfrentar con películas de súper-8 que, con medio siglo a sus espaldas, abandonadas en trasteros húmedos y con temperaturas extremas, pueden tener el soporte contraído.
Ayuda, además, el que la Minette posea un doble sistema de rodillos de entrada y de salida. No en vano, la Minette fue elegida por fabricantes de mesas motorizas de montaje para, sin brazos, incorporarlas a sus aparatos.
¡¡¡SOLO UN LOCO PUDO DISEÑAR LA MINETTE!!!
Para agrandar la imagen de la pantalla incorporada, su diseñador, en lugar de distanciarla del último de los espejos, que sería la solución lógica, y la elegida por las demás marcas, ¿qué hizo? con objeto de no perder nitidez ni luminosidad. Una auténtica locura: concibió una gigantesca lupa cuadrada, en cristal óptico con tratamiento antirreflectante, que en su época debió costar un potosí, pero que, comparado con la Goko, logra su cometido a la perfección, como podemos ver en las fotografías comparativas: no hay "punto caliente" y la nitidez es superior. ¡Sólo a un loco podría ocurrírsele semejante idea, y a otro loco, como directivo, de la compañía, aprobarla! Pero vaya si funciona. Por eso la Minette S5 es una moviola mítica, de culto.
En este pequeñísimo vídeo, podemos ver a la Minette en acción:
https://www.facebook.com/ignacio.benedeti.corzo/videos/pcb.10210718488752545/10210718485672468/?type=3&theater
Otra locura de la Minette es que su regleta de medida viene marcada no en 9, 18 y 24 fotogramas, sino en 27. La única explicación que encuentro es que el diseñador haya elegido 27 pues 26 es el decalage, en súper-8, para el sonido óptico (18 para el magnético).
Tras años sin uso, tocó hora de hacerle una puesta a punto a la Minette, labor que, afortunadamente, en esta moviola, es una tarea relativamente sencilla. Nunca tiro los envases de plástico de los carretes de fotos pues, a la hora de desmontar aparatos, son ideales para ir guardando los distintos tipos de tornillos.

LA PEQUEÑA BRAUN SB2
Una moviola que suele pasar desapercibida es la Braun: como la Minette, la imagen de la Braun es con parpadeo, pero su calidad óptica es muy buena, brillante, y, lo mejor de todo, es fácilmente transportable, lo cual la vuelve útil para clases y talleres.
Su diseño, característico de Braun, es una delicia, y, pese a su diminuto tamaña, incorpora un limpiador de película.
Existen desde sencillos modelos mudos, con avance a manivela, hasta el Rolls Royce de las moviolas, la Goko 8008, motorizada y no sólo con reproducción sonora estereofónica, sino también con grabación.
GOKO RM 8008
Goko, en su momento, fue el primer fabricante mundial de moviolas, con modelos no sólo vendidos bajo su marca sino también con otras, como Erno, Bauer, Elmo y Fujifilm, por citar unas pocas. La fábrica todavía subsiste hoy, dedicada a otros menesteres. Pocos saben, sin embargo, que en Japón, aquellas moviolas Goko amparadas con su marca (no las vendidas con nombres de terceros) tienen garantía de por vida: más de treinta años después de fabricadas, si surge alguna avería, los cineístas japoneses sólo se tienen que hacer cargo del transporte; piezas y mano de obra, son cortesía de la casa.
Con el tiempo, muchos cineístas han incorporado a las moviolas Goko con varios refinamientos, como la lámpara halógena (en lugar de la de tungsteno), un vidrio de calidad fotográfica para la pantalla (del cual ya hablaremos en otra entrada) e, incluso, aquellos mas avezados, una circuitería moderna para la obtención de la mas alta calidad de grabación (pues los cabezales magnéticos son los mismos que los del proyector Elmo GS1200).
El prisma de 16 caras de la Goko 8008 es una auténtica golosina técnica, pues permite visionar a cualquier velocidad con ausencia total de parpadeo; sin embargo, pierde algo de calidad de imagen, frente a prismas mas sencillos, y mantenerlo en condiciones de revista en cuanto a limpieza es una tarea que no está al alcance de cualquiera. Pero es un lujazo que sea motorizada y con sonido estereofónico, especialmente para revisar películas ya terminadas o a punto de completarse.
MINETTE S5
El motivo de la entrada de hoy no es, sin embargo, analizar la moviola Goko 8008, sino la Minette S5, también de fabricación nipona, que, aunque muda y con brazos de avance y retroceso manual, fue concebida para su uso profesional, como demuestra que es la única moviola con presor, prestación que, mas que los cineístas, sabrán valorar muy especialmente los archivistas, dado que, tarde o temprano, se tienen que enfrentar con películas de súper-8 que, con medio siglo a sus espaldas, abandonadas en trasteros húmedos y con temperaturas extremas, pueden tener el soporte contraído.
Ayuda, además, el que la Minette posea un doble sistema de rodillos de entrada y de salida. No en vano, la Minette fue elegida por fabricantes de mesas motorizas de montaje para, sin brazos, incorporarlas a sus aparatos.
¡¡¡SOLO UN LOCO PUDO DISEÑAR LA MINETTE!!!
Para agrandar la imagen de la pantalla incorporada, su diseñador, en lugar de distanciarla del último de los espejos, que sería la solución lógica, y la elegida por las demás marcas, ¿qué hizo? con objeto de no perder nitidez ni luminosidad. Una auténtica locura: concibió una gigantesca lupa cuadrada, en cristal óptico con tratamiento antirreflectante, que en su época debió costar un potosí, pero que, comparado con la Goko, logra su cometido a la perfección, como podemos ver en las fotografías comparativas: no hay "punto caliente" y la nitidez es superior. ¡Sólo a un loco podría ocurrírsele semejante idea, y a otro loco, como directivo, de la compañía, aprobarla! Pero vaya si funciona. Por eso la Minette S5 es una moviola mítica, de culto.
En este pequeñísimo vídeo, podemos ver a la Minette en acción:
https://www.facebook.com/ignacio.benedeti.corzo/videos/pcb.10210718488752545/10210718485672468/?type=3&theater
Otra locura de la Minette es que su regleta de medida viene marcada no en 9, 18 y 24 fotogramas, sino en 27. La única explicación que encuentro es que el diseñador haya elegido 27 pues 26 es el decalage, en súper-8, para el sonido óptico (18 para el magnético).
Tras años sin uso, tocó hora de hacerle una puesta a punto a la Minette, labor que, afortunadamente, en esta moviola, es una tarea relativamente sencilla. Nunca tiro los envases de plástico de los carretes de fotos pues, a la hora de desmontar aparatos, son ideales para ir guardando los distintos tipos de tornillos.

LA PEQUEÑA BRAUN SB2
Una moviola que suele pasar desapercibida es la Braun: como la Minette, la imagen de la Braun es con parpadeo, pero su calidad óptica es muy buena, brillante, y, lo mejor de todo, es fácilmente transportable, lo cual la vuelve útil para clases y talleres.
Su diseño, característico de Braun, es una delicia, y, pese a su diminuto tamaña, incorpora un limpiador de película.
lunes, 21 de noviembre de 2016
MOVIOLA GOKO STEREO: AVERÍA INOPORTUNA ¡SOLVENTADA!
Las moviolas, también llamadas visionadoras, son aparatos que permiten ver la película en una pequeña pantalla para la revisión de su estado, su repaso y, sobre todo, para el montaje, que se hace cortando y pegando los distintos planos físicamente con la ayuda de una empalmadora.
En un principio, en Súper-8, las moviolas disponía sólo de accionamiento manual, hasta que se comercializaron con motor, primero, las de avance con reóstato, después, y, finalmente, las sonoras dotadas hasta con grabación y reproducción estereofónica, amén de ajuste fino de velocidad (en este caso concreto, en el lateral izquierdo, algo muy cómodo).
Todas las moviolas sonoras, independiente de su marca, han salido de la factoría japonesa Sansei Koki, fundada en 1953 y que, en la actualidad, se dedica principalmente a fabricar microscopios digitales.
Sansei Koki vendió sus productos bajo su marca, Goko, así como también, con las carcasas y prestaciones ligeramente diferentes, por encargo de Fujifilm, Bauer, Elmo, Erno y otros.
Durante años, las moviolas, equipadas con un prisma de cuatro caras, proporcionaban una imagen con un fuerte parpadeo si la velocidad era inferior a 16 fotogramas por segundo.
Sansei Koki dio con la solución para solventar este problema con un prisma de 16 caras, primero, y de ¡24 caras! después.
Hace unos años, cuando el Festival de Hiroshima me pagó el viaje a Japón para presentar mi producción de stop motion "Minotauromaquia: Pablo en el laberinto", dirigida por el genio Juan Pablo Etcheverry, a través de mi amigo Tak Kohyama conseguí una de estas moviolas estereofónicas con la marca original Goko y el prisma de 24 caras.
Aunque su garantía es no de dos años, ¡sino de por vida!, esta Goko Stereo la reservo para ciertas obras de montaje especialmente complejo, usando normalmente sus clones Bauer, Elmo, Erno o Fujifilm (aunque la imagen no es tan extra nídida).
En el momento más inoportuno, en pleno montaje de un trabajo, mi Goko Stereo desarrolló un molesto "salto de imagen".
Como no es cosa de enviar el aparato a Japón, pedí auxilio a mi amigo desde hace décadas José Manuel Pérez Romero, quien es una especie de McGuiver (además de entusiasta del Single-8, y de la Fujica ZC1000 --filmó mi boda en Fujichrome S8 1991-).
Con su talento natural, y pese a desconocer la moviola, fue desmontando uno a uno sus distintos elementos hasta llegar al corazón de la cabeza mecánica y ver donde estaba el fallo: uno de los engranajes acrílicos se había rajado y, debido a ello, estaba mas abierto. Con una arandela metálica, para apretarlo, consiguió volverlo a su posición de trabajo original, pese a la grieta (al tiempo que iba recogiendo información gráfica de todo el proceso, a fin de que pueda de servir de ayuda a otros).
¡Muchas gracias, José Manuel! Creo que ahora tengo moviola para el resto de mi vida... ¡y aun más allá!
José Manuel me fue explicando en cada momento todos y cada uno de los pasos que iba siguiendo. Le sorprendió el cuidado interior de la moviola: ¡se nota que los ingenieros disfrutaron con el diseño!, y, además, pensaron en la longevidad del aparato, así como en la posibilidad de que todo fuera reparable.
Por lo que parece, la filosofía de Sansei Koki no ha variado con el tiempo pues, de lo contrario, no se entiende que reciban en fábrica sus moviolas para su arreglo gratuito.
Además, ya puestos, José Manuel limpió no sólo los prismas, sino las ópticas y espejos: las imágenes, como puede verificarse en la instantánea superior, ¡ahora parecen fotografías!
Por fin tengo la Goko preparada para el visionado síncrono de su imagen mecanoquímica con la digital del monitor.
En un principio, en Súper-8, las moviolas disponía sólo de accionamiento manual, hasta que se comercializaron con motor, primero, las de avance con reóstato, después, y, finalmente, las sonoras dotadas hasta con grabación y reproducción estereofónica, amén de ajuste fino de velocidad (en este caso concreto, en el lateral izquierdo, algo muy cómodo).
Todas las moviolas sonoras, independiente de su marca, han salido de la factoría japonesa Sansei Koki, fundada en 1953 y que, en la actualidad, se dedica principalmente a fabricar microscopios digitales.
Sansei Koki vendió sus productos bajo su marca, Goko, así como también, con las carcasas y prestaciones ligeramente diferentes, por encargo de Fujifilm, Bauer, Elmo, Erno y otros.
Durante años, las moviolas, equipadas con un prisma de cuatro caras, proporcionaban una imagen con un fuerte parpadeo si la velocidad era inferior a 16 fotogramas por segundo.
Sansei Koki dio con la solución para solventar este problema con un prisma de 16 caras, primero, y de ¡24 caras! después.
Hace unos años, cuando el Festival de Hiroshima me pagó el viaje a Japón para presentar mi producción de stop motion "Minotauromaquia: Pablo en el laberinto", dirigida por el genio Juan Pablo Etcheverry, a través de mi amigo Tak Kohyama conseguí una de estas moviolas estereofónicas con la marca original Goko y el prisma de 24 caras.
Aunque su garantía es no de dos años, ¡sino de por vida!, esta Goko Stereo la reservo para ciertas obras de montaje especialmente complejo, usando normalmente sus clones Bauer, Elmo, Erno o Fujifilm (aunque la imagen no es tan extra nídida).
En el momento más inoportuno, en pleno montaje de un trabajo, mi Goko Stereo desarrolló un molesto "salto de imagen".
Como no es cosa de enviar el aparato a Japón, pedí auxilio a mi amigo desde hace décadas José Manuel Pérez Romero, quien es una especie de McGuiver (además de entusiasta del Single-8, y de la Fujica ZC1000 --filmó mi boda en Fujichrome S8 1991-).
Con su talento natural, y pese a desconocer la moviola, fue desmontando uno a uno sus distintos elementos hasta llegar al corazón de la cabeza mecánica y ver donde estaba el fallo: uno de los engranajes acrílicos se había rajado y, debido a ello, estaba mas abierto. Con una arandela metálica, para apretarlo, consiguió volverlo a su posición de trabajo original, pese a la grieta (al tiempo que iba recogiendo información gráfica de todo el proceso, a fin de que pueda de servir de ayuda a otros).
¡Muchas gracias, José Manuel! Creo que ahora tengo moviola para el resto de mi vida... ¡y aun más allá!
José Manuel me fue explicando en cada momento todos y cada uno de los pasos que iba siguiendo. Le sorprendió el cuidado interior de la moviola: ¡se nota que los ingenieros disfrutaron con el diseño!, y, además, pensaron en la longevidad del aparato, así como en la posibilidad de que todo fuera reparable.
Por lo que parece, la filosofía de Sansei Koki no ha variado con el tiempo pues, de lo contrario, no se entiende que reciban en fábrica sus moviolas para su arreglo gratuito.
Además, ya puestos, José Manuel limpió no sólo los prismas, sino las ópticas y espejos: las imágenes, como puede verificarse en la instantánea superior, ¡ahora parecen fotografías!
Por fin tengo la Goko preparada para el visionado síncrono de su imagen mecanoquímica con la digital del monitor.
En casos en que el piñón no se puede reparar, hay que conseguir uno nuevo, como ya me ocurrió otra vez con otra Goko: LEER AQUÍ
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