jueves, 22 de septiembre de 2016

MARILYN Y YO

Una de las criaturas sobrenaturales que trabajó en Hollywood fue Marilyn Monroe. Si en aquellos años existiera la técnica CGI (Imágenes Generadas por Computador), sin duda uno creería que Marilyn no podría tener una existencia corpórea. Una mujer con un magnetismo así, pensaría uno,  sólo la concebiría una sucia mente libidinosa de un friki de lo digital. Pero no: Marilyn no sólo existió sino que ella y yo compartíamos... ¡cámara de 16 mm!, ella en su versión norteamericana, uno en su casi idéntica copia soviética.




Ucrania, cuando estaba dentro de la Unión Soviética, era el principal proveedor cinematográfico para el COMECON (aquella especie de Unión Europea de los países socialistas). Esa acreditada industria, con cámaras legendarias, se fue a la bancarrota tras el derrumbe del Telón de Acero. Una pena como acabó todo. Rusos y ucranianos fueron un pueblo hermano (Brezhev, por ejemplo, era ucraniano), y hoy andan a tiros unos con otros.
 
Ucrania producía, amén de la gama de películas Svema, toda una línea de cámaras de cine para todos los formatos. Una de mis favoritas, para cine de 16 mm, es esta Kiev 16 C2: tamaño alucinantemente compacto, dos objetivos incorporados, varias velocidades de filmación, construcción sólida ¡como un martillo! y funcionamiento sin necesidad de baterías, con un mecanismo de resorte.
 
Es una cámara diseñada para durar decenios, sin tener para nada en cuenta la degeneración industrial de la obsolescencia programada. Mi cámara de diapositivas estereoscópica (3D), la FED, que todavía uso hoy, es también ucraniana, de los tiempos soviéticos.
Desgraciadamente, ninguna de esas fábricas ha podido sobrevivir al mercado abierto con la competencia de la China roja y su basura electrónica manufacturada por esclavos.
Tampoco Marilyn pudo sobrevivir en este mundo cruel.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

EL EXPRESO DE MEDIANOCHE: SU RESTAURACIÓN

En la Sellier Cinemateca de Galicia custodiamos dos positivos de este imprescindible título. Uno de ellos, en 35 mm, desgraciadamente en stock Eastman de la época de su estreno, tiene los colores virados a marrón. 
El otro positivo es en 16 mm, en Kodak Eastman también, pero salido del laboratorio en 1987,  en el fabuloso stock LPP, un tipo de película comercializado por Kodak desde 1983 (tras las presiones lideradas por Martin Scorsese), en el que los colorantes, si están bien revelados y conservados, pueden resistir inmutables medio siglo, o más, manteniendo el color como si hubiesen abandonado el laboratorio el día anterior.

Cada vez que menciono el acrónimo LPP en alguna de mis charlas sobre preservación siempre hay algún aspirante a archivista que me pregunta su significado; es el siguiente:  "Lowfade Positive Print", o sea, "Copia positiva de bajo desvanecimiento".
Kodak era conocedora de la fórmula LPP pero, hasta las presiones de Martin Scorsese, no introdujo estas mejoras en sus películas para obligar a las distribuidoras a hacer nuevos positivos cada pocos años: de lo que se trataba era de facturar, no de conservar.

Hay que considerar que, en aquel entonces, la mayor parte de las copias en 35 mm se destruían tras acabar su vida comercial (excepto unas pocas unidades que, discretamente, pues rozaba la ilegalidad, acaban en manos de coleccionistas como Martin Scorsese o Quentin Tarantino), pero, por ejemplo, Walt Disney tenía la costumbre de guardar y repasar los positivos en mejor estado para reestrenar de nuevo cada nueva generación de niños (por ello, en vida de Walt Disney, la inmensa mayoría de positivos de sus clásicos se hicieron siempre con imbibición IB Technicolor que, independientemente de su extraordinario colorido y negros profundos, garantiza la pervivencia eterna de los colorantes; tal vez sea menester aclarar aquí que no todos los positivos hechos en los laboratorios Technicolor eran en IB -de imbibición-, sino que muchos fueron tirados con stocks de copiado normales Eastman: pero esto es una historia para otro día). 

Fujifilm comerciazizó su sistema low fade a partir de 1984: los positivos anteriores a esa época degradas su colorimetría a partir de los 25 años. En cuanto a las emulsiones de copiado AGFA, que siempre fueron consideradas muy estables, la realidad es que su desvanecimiento de color y contraste comienza entre los 25 y los 35 años. 

De cara a la longevidad de décadas, sino siglos,  actualmente, no hay mas opción que la sucesora de la Kodak Eastman LPP que son los nuevos stocks de copiado de Kodak Vision en poliéster (soporte que permanece inalterable durante mil años al menos, no como el triacetato que incorpora la semilla de su destrucción).

Aparte de los coleccionistas y de Walt Disney, otros distribuidores muy perjudicados por los antiguos stocks de color fueron las distribuidoras non theatrical y las de televisión (hasta mediados de los ochenta las películas, e incluso las series, se enviaban a las teledifusoras en soporte cinematográfico).
Las distribuidoras non theatrical (no comerciales) son aquellas que alquilaban sus películas (principalmente clásicos o títulos fuera de temporada) a salas de exhibición no comerciales, como filmotecas, cine-clubs, colegios, las fuerzas armadas, trasatlánticos,aviones, etc ). 

Muchos de estos títulos, incluso para televisión, se distribuían en 16 mm.; como, por parte de las majors, las películas se vendían a los distribuidores regionales "por vida de copia", las de color, si estaban tiradas en stock no LPP, ¡obligaba a comprar nuevas copias cada cinco u ocho años!, aunque su estado físico fuera bueno.
 
El 16 mm es un paso maravilloso, que bien tratado en laboratorio, y proyectado con aparatos de xenón, es capaz de proporcionar asombrosas imágenes de altísima calidad en pantallas de hasta 12 metros de ancho. Es ideal, el 16 mm, para las películas rodadas en formato académico; sin embargo, las anamórficas o panorámicas, se solían distribuir en lo que se denominaba "pan & scan", o sea, con el encuadre mutilado, seleccionado una parte del mismo para 1.37.
Ciertos títulos, sin embargo, por expreso deseo de su director y productor, sí que se distribuían en 16 mm en su correcto formato anamórfico (2.35 o 2.66) o panorámico (1.85): uno de ellos es el inolvidable "El expreso de medianoche".

Hace algo mas de un cuarto de siglo obtuvimos de Ray Courts un positivo en 16 mm de este clásico de los setenta, con pista óptica en español.
La última estación de televisión que emitió la película cortó todas las escenas "fuertes" y las guardó en una bobina adicional. ¡Me llevó dos laboriosas jornadas ir empalmando cada secuencia en su lugar! (las tomas censuradas eran a veces de unos pocos segundos), y, también, rehacer todos los empalmes de cinta adhesiva que habían cristalizado (por utilizar "celo" corriente y no el especial para cine, tipo Fujifilm o 3M Cristal, de poliéster, con adhesivo eterno).

En la medida de lo posible, también "oculté" los "topos" o "cue dots" de final de cada rollo, bárbaramente ¡hechos con una taladradora!, afortunadamente ocupando sólo un fotograma (de forma que tapados con cinta Fujifilm pintada de negro pasan totalmente desapercibidos en proyección).
El positivo, tenía alguna rayita negra aquí y allá: las eliminé, en el paso final, con un químico casi milagroso.

martes, 20 de septiembre de 2016

¿EXISTE EN GALICIA UNA FILMOTECA DIGNA DE TAL NOMBRE?

Ese centro público en vías de desmantelamiento bautizado con el burocrático nombre de CGAI (acrónimo de Centro Galego de Artes da Imaxe), no hace tanto se ha autobautizado con la rimbombante coletilla aclaratoria de Filmoteca de Galicia.
Pero,  ¿es el CGAI una filmoteca?
 
Una filmoteca debe ser un templo del cine, dedicado a conservar, restaurar y exhibir las películas en soporte fílmico. De ahí lo de FILMoteca. Los empleados de una filmoteca deberían ser no solo eruditos, sino entusiastas de la película, como en el British Film Institute, cuyo lema es nada menos que un rotundo "Film forever".
Nada de eso ocurre en el CGAI. Un análisis de sus últimas programaciones evidencian que las realizadas con auténtica película cinematográfica son cada vez más esporádicas (un puñado este mes).
Por otra parte, no se respira amor por el cine cuando sus superiores, esos mismos que no luchan por evitar su desaparición (cuya finalidad es trasladar los archivos coruñeses a las catacumbas de un monte en los arrabales de Compostela --sólo lo impide la existencia, en el CGAI, de una costosa cámara frigorífica--), permiten la acumulación de material fílmico de manera inadecuada, por el suelo, en un sótano húmedo (la humedad es el principal enemigo del soporte de triacetato de celulosa con el que están manufacturados la inmensa mayoría de los negativos).

Por otro lado,  la cabina de proyección es un auténtico desastre, en cuanto a diseño y limpieza, que impide tratar con delicadeza los valiosos positivos -en ocasiones, piezas únicas, una especie de "incunables cinematográficos", si se me permite la expresión-- que, de cuando en cuando, se proyectan.
Además, el CGAI ni restaura ni digitaliza nada que revista una mínima complicación o conocimiento. Cuando decide acometer una labor de restauración seria requiere, para tal fin,  ¡los servicios de empresas de Madrid!
El actual director del CGAI, un cargo político nombrado por aquel bipartito de infausto recuerdo, y cuya relación con el cine es nula (más allá, según él, de ser pariente de George Romero), en su afán por parecer "modelno",  se ha convertido en uno de los principales paladines de la exhibición en vídeo digital. La paradoja es que, a una persona tan "digitalizada", hasta ¡¡¡le tienen que leer los correos electrónicos!!! Estas cosas solo pueden suceder en Galicia.

¿Significa que en Galicia no hay una filmoteca digna de tal nombre?
No es así. Existe: IB CINEMA.   IB Cinema almacena meticulosamente películas en todos los pasos cinematográficos, desde 8 mm hasta 70 mm. Si se detecta algún problema en alguno de sus títulos, como por ejemplo, el temible síndrome del vinagre (una especie de SIDA para las películas con soporte de celulosa, pues es contagioso), inmediatamente se separa del resto del material y se somete al tratamiento adecuado, con líquidos especialmente traídos desde Rochester.
Además, se acometen restauraciones físicas, tanto de negativos como de positivos. Uno de los mayores éxitos mundiales fue la restauración del único internegativo completo SIN CORTES que existe en el  mundo de "El triunfo de la voluntad". A partir de este internegativo, digitalizado en nuestro propio telecine (máquina digitalizadora), se hizo la edición en DVD que distribuye Cameo y que, cuando apareció en el mercado, fue aclamada como la mejor del mundo.
Las digitalizaciones de material cinematográfico se hacen en las instalaciones coruñesas de IB Cinema, en las mejores condiciones técnicas, con telecines especiales para cada paso cinematográfico.
Y, en el terreno de la distribución y exhibición, salvo petición expresa por parte del cliente, las proyecciones o ciclos siempre se llevan a cabo en soporte cinematográfico, con el máximo respeto del formato.
Cuando hace unos años el ayuntamiento coruñés organizó la exposición conmemorativa del pionero del cine español Sellier, con miles de visitantes, ¿a quién tuvo que recurrir para elaborar las vitrinas? A Filmoteca Nacional (para dos vitrinas) ¿y al CGAI? ¡¡¡NO!!! A IB Cinema, para las restantes 6 vitrinas.
Así que, amigos, sí que hay una filmoteca en Galicia: IB Cinema. Lo otro, no es más que un videoclub.

lunes, 19 de septiembre de 2016

SÚPER-8 SIN ANAMÓRFICO: ¿1.33 o 1.66?

Estoy muy contento con la aceptación de "No hay futuro (Opus 1)". Ayer domingo no pude consultar los visionados, por tener que llevar a mi hija Verónica a Madrid. Pero hoy lunes, en la oficina, veo que, durante el fin de semana, sin más promoción que el boca-oreja, el trabajo ha sobrepasado los 3.000 espectadores, cifra que, aunque no se acerca a los ¡¡¡más de 20.000 coruñeses!!! que vieron "Dr. Jekyll en la ciudad de las playas" en menos de una semana (en agosto), sigue llamando la atención pues las descargas ¡¡¡proceden de más de 70 países diferentes!!!, en lo que, en mi opinión, es una prueba que Kodak acierta al promover el súper-8: transcurrido más de medio siglo desde su invención, lejos de estar desfasado, es un paso cinematográfico que tiene mucho que decir, tanto artística como técnicamente y muy útil para las Facultades de Cine pues, por tratarse un sistema argéntico, es preciso demostrar (debido a su coste y dificultades) el correcto aprendizaje de las tecnologías fotocinematográficas.

Normalmente, suelo rodar casi todos los trabajos en súper-8 en anamorfosis, para la obtención de la pantalla panorámica. Actualmente, el 2.35: 1 (o incluso superior) se ve muy bien con la birriosa calidad HD pero, la resolución de las emulsiones de Súper-8 son tales, que, en el futuro, con digitalizaciones en 5 K (ya posibles) el formato panorámico lucirá glorioso.

Dada la temática de la serie "No hay futuro", la crisis, decidí rodar todos los trabajos que la compondrán en el formato normal del Súper-8, el 1.33: 1 o "académico", denominado por el vulgo 4:3.
Sin embargo, ¿por qué razón NO HAY FUTURO (OPUS 1) se ve en formato 1,66: 1? (un formato tradicionalmente denominado "europeo", que estaba en desuso y que ahora registra un revival).  La explicación es bien sencilla: la mayor parte de las cámaras de cine fabricadas para el sistema Single-8 captan más imagen que la que luego se ve en proyección directa del original: al digitalizarla, aprovecho una parte de esta imagen extra. En los fotogramas que ilustran este texto puede verse las dimensiones de una captura de Single-8 "full frame".

¿Y cuál es la diferencia entre Single-8 y Súper-8? Actualmente, ninguna más que el cartucho. La película es la misma, sólo que los cartuchos Single-8 permiten no sólo su rebobinado integral, para efectos especiales, sino que, además, es la cámara la que cuenta con el presor, a diferencia de lo que ocurre con los cartuchos de Súper-8.
"No hay futuro (Opus 1)", rodado con esa dinamita que es la inversible AGFA Scala, revelada por el maestro Marc Martí, puede verse aquí:

NO HAY FUTURO (OPUS 1) from IB CINEMA Motion Picture Films on Vimeo.

sábado, 17 de septiembre de 2016

¡¡¡UNA CÁMARA FILMANDO TIRADA DESDE UN SEXTO PISO!!!

La serie de cortometrajes "No hay futuro" gira en torno a la crisis económica en española que, con una duración superior a la de proporciones bíblicas, parece que todavía tardará años en dejarnos, destruyendo proyectos, empresas y hasta familias. El tema no es agradable y por ello lo abordo con un cierto toque de comedia negra.
Una característica fundamental de esta serie es que se rueda con película de súper-8: para rizar el rizo, cada cortometraje con una emulsión diferente, pues las distintas respuestas de su blanco y negro o color de las diferentes emulsiones forman parte del metalenguaje de las historias, al mismo nivel que el guión o el montaje.
Además, cada cortometraje lleva al súper-8 a sus límites expresivos, lo que demuestra que este paso cinematográfico, tras mas de medio siglo de vida, tiene todavía recorrido en el terreno artístico.
La toma mas sorprendente de la primera entrega (Opus 1, la denomino) de "No hay futuro" es aquella en la que el protagonista, Onésimo Iribarne, se suicida y el plano subjetivo se consigue arrojando, literalmente, la cámara de cine filmando su caída ¡¡¡desde un sexto piso!!!
Por increíble que parezca, la cámara, con cuarenta años a sus espaldas, no sólo sobrevivió sino que siguió filmando. ¡Me río yo de las Gopro!
Otro día, me detendré en la descripción de esta cámara, pues en el Opus 2 de la serie "No hay futuro" (ya filmado y en fase de montaje), ¡también sobrevive al ser atropellada por un camión!
Los hitos cinematográficos de esta primera entrega de "No hay futuro" son:
1) La filmación en caída libre desde un piso sexto (cámara Fujica ZXM300)
2) Muchos planos con ultragranangular (cámara Fujica ZC1000 y objetivo Fujinon EBC 5.5 mm)
3) Algún plano con extremo ultragranangular (Fujica ZC1000 con Century Precissiòn 3.5 mm)
4) Planos a ras de suelo siguiendo al sujeto sin videoasistencia (Fujica ZC1000)
y 5) Película INVERSIBLE AGFA Scala, recargada en cartuchos Fujifilm de Single-8 y revelada artesanalmente: una emulsión que es pura dinamita, por lo difícil que resulta de procesar, una artesana labor de amor que hizo mi amigo Marc Martí.

La acogida de "NO HAY FUTURO (OPUS 1)" ha sido bastante buena, con unos 1.500 espectadores durante su primer día colgada en Vimeo.


NO HAY FUTURO (OPUS 1) from IB CINEMA Motion Picture Films on Vimeo.

ISCORAMA 36

Un anamórfico es un dispositivo óptico que, en cine, comprime la imagen durante la filmación y la descomprime durante la proyección, para la obtención,  con película,  de formato panorámico. Existen varios fabricantes, desde los caros y muy reconocidos, fabricados en Alemania o Japón, a las birrias (algunas con marca de consumidor) hechas en China.
Mi gama de anamórficos favorita es la Iscorama, manufacturadas en Alemania por I. Schneider, uno de los fabricantes de óptica mas reconocidos (ganador de varios Oscar de tipo técnico). En la serie de capítulos de esta bitácora que publicaré bajo el nombre "Súper-8 en la era digital",  uno de ellos estará dedicado a la anamorfosis en Súper-8, que permite transformar su formato académico de 1.37 : 1 en uno panorámico, con varios ratios, hasta de 2.90 : 1
Iscorama es una gama compuesta por el Iscorama 54 (para objetivos de gran diámetro, como el Fujinon EBC de diez aumentos de la Fujica ZC1000; el Iscorama 42, que suelo usar con el Pentax de 5 aumentos y luminosidad 1.0; el diminuto Iscorma 36, que empleo con cámaras u ópticas más pequeños; y el liliputiense Iscorama 2000, exclusivamente para la Fujica P2.
En las fotografías de hoy, podemos ver el Iscorama 36, por un lado, con el objetivo más perfecto jamás diseñado para Súper-8, el Leitz Cinegon 10 mm (instantánea inferior, en la Fuji ZC1000), y por otro lado, con el Fujinon 1.2 9,7-27 mm que incorporaran varios modelos de minicámaras de Fujifilm (instantánea superior, con la Fuji PX300). 
Normalmente, suelo rodar todo con anamórfico; no así, sin embargo, los cortometrajes que integran la serie "No hay futuro", que, por la naturaleza del tema a tratar, la crisis española, me he decidido por el académico.

 
 

viernes, 16 de septiembre de 2016

NO HAY FUTURO (OPUS 1)

Primero de una serie de cortometrajes sobre la crisis española. En este Opus 1 se rinde homenaje, también, a las cabinas telefónicas, antes de su desaparición. El cortometraje se encuentra rodado con la emulsión AGFA Scala, elegida por su deprimente blanco y negro (cada Opus de la serie "NO HAY FUTURO" se filma con una película distinta pues el diferente rendimiento de las distintas emulsiones forma parte del metalenguaje narrativo). Esta primera entrega contiene el famoso plano subjetivo del suicidio del protagonista en que se arroja, filmando, una cámara de cine desde un sexto piso.
En cada episodio de "NO HAY FUTURO" su intérprete secundario es el protagonista de la siguiente entrega.
Concebido, filmado y escrito por: Ignacio Benedeti Corzo
Postproducción digital: Víctor Galdón
Revelado: Marc Martí
Película: AGFA Scala (súper-8 en cartuchos Fujifilm)

NO HAY FUTURO (OPUS 1) from IB CINEMA Motion Picture Films on Vimeo.