miércoles, 7 de febrero de 2024

¡MENOS MAL QUE LA FOTOGRAFÍA NO ERA DIGITAL! Tiene medio siglo

Ordenando, en mi biblioteca juvenil, en casa de mi madre, los volúmenes de Lobsang Rampa, aquel ídolo de mi adolescencia que me llevó a ser prisionero en las mazmorras del anterior régimen por todo aquello de "¡Tíbet Libre!" (¡qué recuerdos!, cuando la policía me llevó detenido en la parte de atrás de una "lechera" hasta que se enteraron que mi "movimiento para la liberación del Tíbet" era anticomunista), de uno de los los libros de Rampa, "El médico de Lhasa", editado por Destino y comprado en la librería Arenas (de la cual sigo siendo cliente), ¡cayó una foto con MEDIO SIGLO!, que hará, supongo, mucha ilusión a mi amiga de juventud Ana de la Rocha.

Es lo bueno de los recuerdos en soportes físicos: a diferencia de los digitales, no se volatilizan y, aunque se extravíen, a la larga, acaban apareciendo.

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