martes, 3 de febrero de 2026

RESTAURACIÓN DE LA ZAPATA DE LOS RODILLOS DENTADOS DE UN FUMEO 9119 DE SÚPER-8 (2 de 2)

Tras la introducción de la entrada precedente, toca ahora aplicar la fórmula que le fue revelada a Álex por un ingeniero de nuestras Fuerzas Armadas que, en sus ratos libres, se dedica a restaurar aparatos militares obsoletos, en una mezcla de saber empírico, paciencia monástica y liturgia química que funciona sorprendentemente bien. Esta receta para el aluminio herido debe seguirse con exactitud casi bíblica.

Zapata sin restauración

EL BAÑO PURIFICADOR.

Las zapatas o presores de aluminio, una vez desmontadas del proyector de cine Fumeo 9119,  se sumergen en vinagre blanco no seis minutos, ni ocho, sino exactamente siete.
Ni uno más ni uno menos, pues la precisión es importante para atacar la oxidación del aluminio sin dañar la física de la pieza.
Siete minutos, siete, como los días de la Creación.
Tras ese tiempo, la superficie comienza a mostrar signos claros de que la costra de óxido ha sido debilitada.

Zapata casi restaurada

EL DESPRENDIMIENTO DEL PECADO.

Inmediatamente después, se procede al frotado con cepillo, agua y jabón de lavavajillas marca Mistol.
En este paso se eliminan los restos de óxido reblandecido por el vinagre, y la pieza empieza a revelar su auténtica naturaleza metálica bajo la pátina de abandono.

Zapata casi restaurada

LA TRIPLE LIJA (AL AGUA).

Seguidamente llega el trabajo de finura ucraniana: la lija con la zapata mojada, lo que se denomina “lija al agua”. En un primer paso se utiliza lija de grano 400 al agua para eliminar irregularidades profundas. En un segundo paso se emplea lija de grano 600 al agua para refinar la superficie. En el paso final, con lija de grano 1000 al agua, se borran los últimos rastros de arañazos visibles. Cada fase del lijado es un proceso lento, casi meditativo, en el que cada pasada devuelve al aluminio su dignidad original.

LAVADO Y SECADO.
A continuación, una nueva limpieza con agua y jabón, tras lo cual se seca cuidadosamente la zapata con un paño limpio.
En este punto, el presor ya no parece un resto arqueológico, sino que vuelve a revelarse como una auténtica pieza mecánica, incluso mejor que cuando salió de Via Teocrito, 47, en Milán.

Sidol: imprescindible

EL BRILLO FINAL.
Se aplica Aladdin (de Sidol) con algodón, no como quien pule una cacerola, sino como quien restaura un instrumento científico. Poco a poco aparece un brillo profundo, metálico y elegante, en el que el aluminio recupera su presencia.

Las dos zapatas ya instaladas
LA PROTECCIÓN.

Por último, se aplica una gotita de WD-40 con un paño limpio, no para engrasar, sino para proteger. Fumeo pintaba estos presores precisamente para proteger el aluminio: la pintura era la barrera contra la oxidación. Pero, como demuestra este caso, en ambientes con humedades superiores al 80 % durante más de treinta años, aquella protección no fue suficiente. En esta restauración en concreto, conscientemente, se ha decidido no repintarlos. La pintura original todavía se fabrica (disponemos de la referencia exacta), pero el acabado pulido del aluminio desnudo es tan bello que merece quedarse así. No es una traición al diseño original, sino una reinterpretación respetuosa.

Primera parte del artículo: CLIQUE AQUÍ PARA LEERLA


lunes, 2 de febrero de 2026

RESTAURACIÓN DE LA ZAPATA DE LOS RODILLOS DENTADOS DE UN FUMEO 9119 DE SÚPER-8 (1 de 2)

En los proyectores Fumeo de 16 mm, las zapatas (o presores) de los rodillos dentados, denominados guards en inglés,  fueron siempre un elemento casi filosófico: la propia fábrica los consideraba innecesarios y, por ello, los ofrecía como accesorio opcional (aunque todos mis modelos de xenón de 16 mm los incorporan).

Mis dedos señalan los dos presores o zapatas de cada rueda dentada en el Fumeo 9119, ya restaurado

En el caso concreto del Súper-8, Fumeo sí decidió montarlas siempre de origen. Ahora bien, su utilidad real es limitada: solo resultan verdaderamente necesarias cuando se proyecta en marcha atrás o cuando se trabaja con película muy contraída por el paso del tiempo o por malas condiciones de conservación. En proyección normal, con película en buen estado, suelo proyectar con las zapatas abiertas.

Estas zapatas están fabricadas en aluminio y protegidas por una capa de pintura. En el Fumeo 9119 que estamos restaurando (por puro placer mecánico, sin otra finalidad que devolverle su dignidad original), nos encontramos con un problema serio: los guards estaban en un estado lamentable, profundamente dañados por la oxidación del aluminio.

¡Nunca ví una zapata tan dañada!

No sabemos con certeza el origen del mal. Podría tratarse de una partida defectuosa de fundición (quizá el aluminio no alcanzó la temperatura adecuada en el proceso) o, más sencillamente, de décadas de conservación deficiente en un ambiente húmedo. El resultado, en cualquier caso, es claro: superficies rugosas, material debilitado y un aspecto infame, incompatible con una máquina concebida con la solidez industrial de Fumeo.

El objetivo es devolver estos presores o zapatas de aluminio a su estado original, tanto funcional como estético, y hacerlo además con un método reproducible, que pueda servir para futuras restauraciones. Para ello vamos a aplicar una fórmula que le pasó a Álex un ingeniero de nuestras Fuerzas Armadas, pensada precisamente para la recuperación de piezas de aluminio degradadas por oxidación.

No se trata solo de limpiar, sino de rescatar una pieza mecánica olvidada, respetando su geometría, su función y su espíritu original. Esta es, al fin y al cabo, nuestra filosofía al restaurar todo lo relacionado con el cine fotoquímico: no basta con que funcione, tiene que volver a ser lo que fue. Porque incluso las piezas que parecen prescindibles, como estos humildes presores de rodillos dentados, forman parte de una concepción industrial en la que nada se hacía al azar y todo estaba pensado para durar.

Vayan comprando vinagre blanco, papel de lija de grano 400, 600 y 1000, Aladdin y WD-40: serán los ingredientes necesarios para poner en práctica la valiosa información que se facilitará en la segunda parte de este artículo.

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Restauración casi terminada


domingo, 1 de febrero de 2026

COMPLETE RESTORATION OF A BRAUN VISACUSTIC 1000 STEREO PROJECTOR BY RENZO DAL BO

(Text, photos and videos by Renzo dal Bo)

Shortly before the Christmas holidays I received a desperate case from my friend Mauro Coscia: a Braun Visacustic 1000 p(rojector that had previously suffered serious damage, likely due to careless transport by the courier.

Mauro's request was to evaluate the possibility of recovery and, if necessary, a complete overhaul. However, several other problems emerged during the restoration, making it a typical case demonstrating the commitment required to bring machines, over 40 years old, back to life.In the following sequence of images and videos, I illustrate all the main phases, which required more than two full days of work, but with the full satisfaction of a successful final result.

The rewind reel shaft was bent and some plastic pieces of the clutch were broken.


The rest of the mechanics seemed in order though.


To disassemble the bent shaft, it was necessary to use the force of the hammer.


Luckily, I had all the parts I needed to replace, not only the shaft, but the entire rewind arm assembly.


This is the comparison of the two details, with the shaft no longer reusable.


I also had to replace the back cover.
However, I had a different back cover model available.
Some slight modifications were made during the production of the Visacustic projectors. Over time, two small screws were added to the top to better secure the back cover to the projector frame.
To fit the replacement back cover, which required two screws, I also had to drill and tap two small holes in the frame.



After installing the new arm, I checked that the clutch assembly works properly and that it disengages when the film is reversed.



It was time to try starting the projector, but another surprise awaited. Although the motor started, the projector's mechanisms remained stationary, indicating that the rubber belt was slipping on the motor pulley and needed to be replaced.
A very positive feature of the Visacustic series projectors is that replacing the belt is simple and can be done with a Phillips screwdriver, in less than five minutes.


After changing the motor belt, the projector started normally but reported a movement irregularity, a sign that some mechanical parts, typically a gear, needed replacing.


The original gear with plastic teeth showed small radial cracks and required replacement with a new one.


The imperceptible crack seen up close.


After a complete overhaul of the moving parts, including cleaning and lubrication with new grease, the projector finally ran properly at all speeds.



Then it was the time to check the electronics related to the sound, and another typical problem, that can afflict Visacustic projectors, occurred: a pulsating sound coming from the amplifier, due to the loss of some electrolytic capacitors. To resolve this problem, it is necessary to disassemble the sound board located at the base of the projector.
Since many parts must be disassembled to reach it, it is advisable to replace not only the electrolytic capacitors causing this defect, but also, as a precaution, others that can, over time, cause other problems such as lack of sound, the motor not starting, or a blown fuse among the many fuses this projector comes with


The difficulty of reaching some components in a crowded electronics system in a small space requires great care. Extreme caution must be exercised when handling the board to avoid interrupting any of the connections of the many soldered wires extending from the board itself.


I also replaced the double-sided adhesive on the plug holder that goes to the magnetic head.
Over time, the foam part flakes off, and the holder comes off the multi-pin plug.


Before reassembling the sound card, it is necessary to remove and replace the old conductive thermal paste, which allows the heat produced by the power transistors to disperse.


The sound card was reassembled in its original position, making sure that all connections were correct.


The power and motor control board also has a heat sink, which requires new thermal conductive paste.


Once all the connectors are in place, the cables must be arranged so that they do not interfere with the moving parts.


For this purpose, cable ties are used to secure all the cables.
Note the gem: I used the original design ones.


Finally, the time has come to check whether the extensive work on the electronics has paid off.
Indeed, the amplifier's pulsating noise has disappeared.
Bingo!



Using the microphone originally supplied with the projector, I checked that the first channel's output was working correctly.


I repeated the same operation for the second channel.


Having made sure that all the functions are present and working correctly, I moved on to regulating, using the strobe light, all four speeds that the projector is equipped with.


The most exciting and anticipatory moment: the first test with sound film.
It seems to have been successfully completed.


It's time to reassemble all the plastic parts that make up the projector's outer casing, after thoroughly cleaning them, of course.
Aesthetics are also important...


The back side, with all the sockets.


The front side, with the 1.1 lens.


The opposite side with the knob for manual advance.


And finally the main side with all the controls.


Final test screening a sound film.
Unfortunately, the cell phone footage doesn't do justice to the brightness and stability of this projector's image.
I hope the effort to restore this machine to full efficiency is rewarded by the owner's satisfaction.

martes, 27 de enero de 2026

LAS EXUDACIONES DE UNA CÁMARA SANTA

En 2009 rodé con película Kodachrome de Súper-8, cargada en cartuchos de Single-8, un viaje familiar a Tierra Santa. La mayor parte del material lo filmé con mi inseparable Fuji ZC1000N equipada con un anamórfico Iscorama, para la obtención del formato panorámico 2:1.

En primer término, la P2 Iscorama, y a su izquierda la Black y la Granangular, todas con obturador reducido a 150 grados

Pero en el interior del lugar de nacimiento de Jesús, en Belén el espacio era tan reducido que recurrí a una cámara mucho más pequeña, también diseñada por mi amigo Shigeo Mizukawa,  una Fuji P2, equipada con un diminuto anamórfico Isco de igual ratio que el Iscorama.

No se trata de la P2 que uso habitualmente desde hace años, a la que reduje el obturador de 220 grados a 150 para ganar definición en planos con movimiento, sino de otra P2 absolutamente original, a la que únicamente le había modificado la rosca de su objetivo para que el anamórfico, una vez colocado,  quedase en posición correcta. Conserva, eso sí, su obturador completo de 220 grados, lo que me permite ganar casi medio diafragma de luz, una bendición en interiores oscuros como aquel.

La P2 Iscorama con obturador de 150 grados, toma de mando a distancia fabricada por Mateu Bauzá y recordatorio de la tabla de profundidad de campo

Desde aquella filmación, en la estancia de la Natividad, esa cámara tiene un estatus especial. No exagero si digo que es, para mí, una auténtica reliquia: la cámara estuvo allí, en el lugar donde, según la tradición, nació aquel en quien se fundamenta buena parte de nuestra civilización humana. Por eso apenas la utilizo. Descansa junto a mis otras P2  (la negra, la de obturador reducido y la de gran angular), como una pieza singular dentro de la familia P2.

Pero, relataré a continuación lo extraordinario. Como ciertas reliquias veneradas a lo largo de la historia, esta cámara, estimado lector,  exuda.

Secreción de la exudación, en la P2 Iscorama de 220 grados

De su interior brota, de vez en cuando, una sustancia ligeramente viscosa. No es aceite común, ni grasa mecánica reconocible. Es algo así como una secreción misteriosa que aparece sin previo aviso. Lo más curioso es que ninguna de mis otras P2 hace lo mismo. Solo esta. Justo esta. La que estuvo en Belén.

Otras cámaras envejecen con achaques propios de su longeva edad: se endurecen las gomas, se secan los lubricantes o se oxidan los contactos:, pero esta P2 parece haber optado por un camino más místico.

Que conste que no afirmo nada, ni sugiero milagros. Tampoco es mi intención proponer canonizaciones técnicas. Pero los hechos son los hechos: es la única cámara de mi arsenal que “exuda”. ¿Será simplemente un lubricante antiguo que ha decidido reaparecer? ¿Podría ser una una goma interior que ha entrado en fase líquida? ¿O es, tal vez, ¡quién sabe!, un recuerdo inmaterial del Santo Lugar donde estuvo filmando?

Sea lo que sea, cada año la limpio con respeto y reverencia, recordando aquel momento en la gruta de la Natividad. Yo estoy convencido que las cámaras,  cuando han estado en ciertos lugares o ante determinadas personas, parecen adquirir personalidad propia. Esta Fuji P2 es la prueba.

viernes, 23 de enero de 2026

REPARACIÓN DEL ELMO GS-1200 DE XENÓN. Guía a los fallos mas frecuentes.

En nuestro mundo del Súper-8 existe una especie de consenso popular, especialmente entre el entusiasta no particularmente exquisito (ese que nunca ha visto un Fumeo y los Beaulieu sólo los conoce de oidas), según el cual el Elmo GS-1200, y muy especialmente su versión con lámpara de xenón, sería el mejor proyector jamás construido para este formato. Para muchos, el auténtico Santo Grial.

Elmo GS1200 Xenon adaptado con brazos de largo metraje para mas de 900 metros

Confieso que nunca he compartido del todo ese entusiasmo. No porque el GS-1200 no tenga virtudes  (las tiene, y muy notables), sino porque se le ha otorgado un aura de perfección que, en la práctica, no siempre se sostiene. Es cierto que equipa algunos de los mejores objetivos jamás montados en un proyector de Súper-8 (la serie par: f/1.0, f/1.2 y f/1.4), y que su sonido es extraordinario, probablemente de lo mejor que ha dado el formato. En ese terreno, poco se le puede reprochar.

A un proyector delicado como este le gustan las manos de geisha.

Sin embargo, hay algo que para mí resulta difícil de perdonar en un proyector que se proclama “definitivo”: sin modificaciones, no es capaz de proyectar una película absolutamente inmaculada sin causarle algún tipo de deterioro. Y para quien concibe la proyección como un acto casi litúrgico, especialmente cuando se trata de positivos únicos u originales inversibles, ese detalle es vital.

GS1200 de xenon para una audiencia de 500 espectadores

Además, el GS-1200 tiene otro pequeño gran problema: cuando no falla de una cosa, falla de otra. Es una máquina brillante sobre el papel, pero caprichosa y compleja en la realidad. Por eso, en uso profesional, con o sin xenón, siempre he tenido clara una regla de oro: si proyectas con un Elmo GS1200, lleva dos. Porque tarde o temprano, uno decidirá tomarse un descanso ¡en medio de una sesión! Y eso es precisamente lo que ocurrió en esta ocasión, cuando en plena proyección, y sin previo aviso, explotaron no uno, sino dos condensadores.

Hay que reconocerle, eso sí, una virtud indiscutible: el GS-1200 de xenón es relativamente transportable. Pesa poco más que la versión estándar, y el rectificador está integrado en el propio aparato, lo que lo convierte en una opción atractiva para proyecciones itinerantes. Esa combinación de potencia lumínica y portabilidad explica, en parte, su fama.

Pero cuando llega el momento de repararlo, el encanto se desvanece. Reparar un Elmo GS-1200 no es tarea para neófitos. Menos mal que tengo a mano a mi amigo desde hace casi cinco décadas José Manuel, siempre listo para cualquier necesidad.  

A diferencia de los Fumeo (en los que todo está pensado para ser accesible, lógico y mantenible), en el Elmo hay que actuar casi como un cirujano a la hora de acceder a determinados componentes, que exige desmontajes complejos, manos de geisha, paciencia franciscana y una fe de cristiano en tierras de infieles. No fue, el GS1200,  una máquina pensada para ser reparada con facilidad, sino más bien para funcionar… hasta que deja de hacerlo. En el GS, cambiar una lámpara de xenón, que en un Fumeo es una operación que no lleva mas de unos minutos, exigen desmantelar media máquina.


Y aun así, casi medio siglo después, aquí seguimos, reparándolo, porque forma parte de la realidad del Súper-8: convivir con sus mitos, sus virtudes, sus defectos y sus pequeñas tragedias técnicas. Al fin y al cabo, amar este formato implica también ensuciarse las manos, cambiar condensadores, oler a electrónica vieja y aceptar que ninguna máquina, por legendaria que sea, está a salvo del paso del tiempo. Incluso el supuesto Santo Grial.


APÉNDICE TÉCNICO

FALLOS HABITUALES DEL ELMO GS-1200 (CON Y SIN XENÓN)

El Elmo GS-1200 es una máquina brillante en concepto, pero compleja a la hora de las reparaciones. Su sofisticación electrónica, muy avanzada para su época, es, paradójicamente, su talón de Aquiles y la causa de buena parte de sus problemas recurrentes medio siglo después. A diferencia de proyectores más “mecánicos” como los Fumeo, el GS-1200 depende en exceso de una electrónica densa, compacta y difícilmente accesible.

A continuación, enumero los fallos más habituales que aparecen en estas máquinas, especialmente en unidades no revisadas a fondo en las últimas décadas:

GS1200 xenon ya funcionando, tras la sustitución de dos condesadores

1. CONDENSADORES ELECTROLÍTICOS DEFECTUOSOS.

Es, con diferencia, el problema más común.

  • Los condensadores originales japoneses envejecen mal.

  • Pierden capacidad, se cortocircuitan o, directamente, explotan, como ocurrió en esta reparación.

  • El fallo suele manifestarse de forma súbita, en plena proyección, con apagones, ruidos secos o pérdida total de funciones.

En la versión Xenón, el estrés térmico acelera este deterioro.

2. PLACAS ELECTRÓNICAS DE DIFÍCIL ACCESO.

A diferencia de los Fumeo, donde todo es visible y desmontable con lógica industrial, en el GS-1200:

  • Las placas están apiladas y parcialmente ocultas.

  • Para acceder a un solo componente, a veces hay que desmontar medio proyector.

  • La reparación exige paciencia, método y manos de cirujana japonesa.

No es una máquina pensada para mantenimiento rápido en condiciones profesionales.

3. PROBLEMAS EN LA FUENTE DE ALIMENTACIÓN.

Especialmente en la versión Xenón:

  • La fuente trabaja muy cerca de su límite (no como en los Fumeo, en que está sobredimensionada, como todos los componentes).

  • Los picos de arranque y las altas temperaturas provocan fallos intermitentes.

  • Un solo componente fuera de tolerancia puede afectar a todo el sistema.

Esto explica por qué, en uso profesional, siempre es imprescindible llevar dos GS-1200.

4. DESAJUSTES MECÁNICOS QUE DAÑAN LA PELÍCULA.

Este es uno de mis mayores reparos hacia el GS-1200:

  • Sin modificaciones, no garantiza una proyección absolutamente inmaculada.

  • El recorrido de película y ciertos puntos de contacto pueden generar rayas y otras marcas, algo inaceptable cuando se trabaja con originales o copias únicas.

No es un defecto grave para el aficionado ocasional, pero sí crítico en un contexto archivístico o profesional.

5. INTERRUPTORES, POTENCIÓMETROS Y CONTACTOS.

Otro clásico:

  • Oxidación interna.

  • Falsos contactos.

  • Pérdidas intermitentes de sonido, velocidad o control.

Los componentes electrónicos de los Elmo nunca fueron de la misma calidad que los empleado por otros aparatos japoneses, como los Fujicascope. 

6. CALOR EXCESIVO (ESPECIALMENTE EN XENÓN).

Aunque el GS-1200 Xenón es admirablemente compacto:

  • El calor interno es considerable, lo que acelera el envejecimiento de componentes.

  • Obliga a una ventilación perfecta y a revisiones periódicas.

CONCLUSIÓN TÉCNICA.

El Elmo GS-1200, y muy especialmente su versión Xenón, es una máquina fascinante, con un sonido extraordinario y una óptica soberbia. Pero no es un proyector indulgente con el paso del tiempo.

Hoy, cualquier GS-1200 que no haya sido reconstruido, revisado y ajustado a fondo es una bomba de relojería electrónica.

Funciona… hasta que deja de hacerlo.

Y cuando falla, la reparación no es sencilla ni inmediata.

Por eso, aunque reconozco su lugar en la historia del Súper-8, para uso profesional,  sigo prefiriendo proyectores concebidos desde la mecánica, donde la lógica industrial, la accesibilidad y el respeto por la película pesan más que la electrónica espectacular, como los Fumeo.

El Elmo GS1200 Xenon es una máquina magnífica pero muy exigente y delicada, reveladora de una época en la que la ingeniería empezó a confiar demasiado en los circuitos.

jueves, 22 de enero de 2026

REPAIRING THE ELMO GS-1200 XENON. A guide to its most frequent failures.

In the world of Super-8 there is a kind of popular consensus, especially among the less demanding enthusiast (the kind who has never seen a Fumeo in action and only knows Beaulieu by reputation), that the Elmo GS-1200 —and particularly its xenon-lamp version—. is the greatest projector ever built for the format.For many, it is nothing less than the Holy Grail.

The GS likes to females projectionists as Nena

I must confess that I have never fully shared this enthusiasm. Not because the GS-1200 lacks virtues —it certainly has them, and very significant ones—, but because it has been granted an aura of perfection that, in practice, does not always hold up. It is true that it accepts some of the finest lenses ever fitted to a Super-8 projector (the “number even” series: f/1.0, f/1.2 and f/1.4), and that its sound quality is extraordinary, probably among the very best the format has ever offered. In that respect, little can be criticised.

GS1200 Xenon for an audiencie of 500 people 

However, there is one aspect that I personally find hard to forgive in a projector often described as “definitive”: in its original, unmodified state, it is not capable of projecting a completely pristine print without causing some degree of wear or damage. And for those of us who regard projection as an almost liturgical act —especially when dealing with unique positives or reversal originals—, this detail is crucial. I also don't like that without modification it only accepts small rees of 360 meters (1200 feet), although mine are modified to accept big reels of more than 900 meters.

The GS-1200 also suffers from another small but persistent problem: when it is not failing in one area, it tends to fail in another. It is a brilliant machine on paper, but temperamental and complex in real life. This is why, in professional use, with or without xenon, I have always followed one golden rule: if you project with an Elmo GS-1200, bring two. Because sooner or later, one of them will decide to take a break —right in the middle of a screening. That is exactly what happened on this occasion, when, without warning and during a projection, not one but two capacitors exploded.

To be fair, it does have one undeniable advantage: the xenon GS-1200 is relatively portable. It weighs only slightly more than the standard version, and the rectifier is integrated into the projector itself. This combination of high light output and portability partly explains its enduring reputation, especially for travelling screenings.

But when the time comes to repair it, the charm quickly fades. Repairing an Elmo GS-1200 is not a task for beginners. Fortunately, I have at hand my friend José Manuel, for almost five decades now, always ready to help when needed.

Unlike Fumeo projectors —where everything is designed to be accessible, logical and service-friendly— working on an Elmo often requires the mindset of a surgeon. Accessing certain components involves complex disassembly, steady hands, almost monastic patience, and a leap of faith worthy of a missionary in hostile territory. The GS-1200 was not designed to be easily repaired, but rather to work… until it suddenly doesn’t.

And yet, almost half a century later, here we are, repairing it once again. Because that, too, is part of the Super-8 experience: living with its myths, its virtues, its flaws, and its small technical tragedies. Loving this format also means getting your hands dirty, replacing capacitors, breathing in the smell of ageing electronics, and accepting that no machine —however legendary— is immune to the passage of time. Not even a supposed Holy Grail.

GS1200 modification for big reels (more than 900 meters)

TECHNICAL APPENDIX.

COMMON FAILURES OF THE ELMO GS-1200 (WITH AND WITHOUT XENON.

The Elmo GS-1200 is a brilliant machine in concept, but a complex one when it comes to repairs. Its electronic sophistication —very advanced for its time— is, paradoxically, its Achilles’ heel and the source of many recurring problems half a century later. Unlike more mechanically oriented projectors such as the Fumeo, the GS-1200 relies heavily on dense, compact and difficult-to-access electronics.

Below are the most common faults encountered in these machines, especially in units that have not been thoroughly serviced in recent decades:


1. FAULTY ELECTROLYTIC CAPACITORS

By far the most common problem.

  • The original Japanese capacitors age poorly.

  • They lose capacity, short-circuit, or simply explode, as happened during this repair.

  • Failure often occurs suddenly, during projection, causing blackouts, sharp noises, or total loss of functionality.

  • In the xenon version, thermal stress accelerates this deterioration.

2. HARD-TO-ACCESS ELECTRONIC BOARDS.

Unlike Fumeo projectors, where everything is visible and logically laid out:

  • The GS-1200’s boards are stacked and partially hidden.

  • To reach a single component, it is sometimes necessary to dismantle half the projector.

  • Repairs require patience, method, and surgeon-like hands.

This is not a machine designed for quick professional maintenance.



3. POWER SUPPLY ISSUES.

Especially in the xenon version:

  • The power supply operates very close to its limits (unlike Fumeo units, where everything is generously over-engineered).

  • Start-up surges and high temperatures cause intermittent failures.

  • A single out-of-tolerance component can affect the entire system.

This explains why, in professional use, it is always essential to bring two GS-1200s.

4. MECHANICAL MISALIGNMENTS THAT DAMAGE FILM.

One of my main objections to the GS-1200:

  • Without modification, it cannot guarantee absolutely damage-free projection.

  • The film path and certain contact points can generate scratches or marks, unacceptable when working with originals or unique prints.

This may be tolerable for casual home use, but it is critical in archival or professional contexts.

5. SWITCHES, POTENTIOMETERS AND CONTACTS.

Another classic issue:

  • Internal oxidation.

  • Intermittent contacts.

  • Sporadic loss of sound, speed control or other functions.

Elmo’s electronic components were never of the same quality as those used in other Japanese equipment, such as Fujicascope projectors.

6. EXCESSIVE HEAT (ESPECIALLY IN THE XENON VERSION).

Although admirably compact:

  • Internal heat levels are high, accelerating component ageing.

  • This demands perfect ventilation and regular inspections.

TECHNICAL CONCLUSION

The Elmo GS-1200 —and particularly its xenon version— is a fascinating machine, with superb sound and excellent optics. But it is not forgiving with age.

Today, any GS-1200 that has not been fully rebuilt, recapped and carefully adjusted is an electronic time bomb.

It works… until it doesn’t.

And when it fails, repair is neither simple nor immediate.

That is why, while I fully acknowledge its place in Super-8 history, I continue to prefer projectors conceived from a mechanical standpoint —where industrial logic, accessibility and respect for the film itself outweigh spectacular electronics— such as the Fumeo machines.

The Elmo GS-1200 Xenon is a magnificent but demanding and delicate projector, a revealing product of an era when engineering began to trust electronic circuitry just a little too much.