El 8 de mayo de 1886, el farmacéutico John Stith Pemberton sirvió en la farmacia Jacobs, en Atlanta, la primera Coca-Cola de la historia. Ciento cuarenta años después, aquella bebida que inicialmente vendía apenas unos vasos diarios se ha convertido probablemente en el refresco más famoso del planeta y su inconfundible logotipo forma ya parte de la cultura popular del último siglo y medio. En este 2026, año del 140 aniversario de Coca-Cola, el Sellier Film Festival ha querido recordar esta efeméride de la única manera que sabemos hacerlo: con película de cine.
Existe, además, una razón especialmente cercana para hacerlo. Coca-Cola mantiene desde hace décadas una estrecha vinculación con La Coruña. El 6 de junio de 1959 nació Bebidas Gaseosas del Noroeste, S.A., la recordada Begano, creada por empresarios coruñeses y vigueses que obtuvieron la concesión para fabricar y comercializar Coca-Cola en Galicia. Dos años después, en 1961, comenzaron a salir las primeras botellas de Coca-Cola producidas en Galicia desde la histórica factoría de la avenida de Alfonso Molina, obra de Fernández-Albalat y Rey Pedreira, durante décadas una de las imágenes más familiares de la entrada a nuestra ciudad.
SÁBADO 5 · 19:00 HORAS
REFRESHMENT THROUGH THE YEARS — REFRESCO A TRAVÉS DE LOS AÑOS (1939)
Para conmemorar los 140 años de Coca-Cola, el Sellier Film Festival proyectará una auténtica rareza de filmoteca: un positivo original de 1939 de Refreshment Through the Years, producido por Jam Handy para The Coca-Cola Company.
No estamos ante una simple película publicitaria antigua, sino que Refreshment Through the Years es el primer filme industrial realizado en Technicolor, estrenado en 1939 en la Feria Mundial de Nueva York, antes de circular posteriormente por Estados Unidos.
Durante sus aproximadamente veinte minutos, la película recorre la historia de las bebidas refrescantes desde sus antecedentes más remotos hasta la extraordinaria expansión industrial alcanzada en los Estados Unidos de finales de los años treinta, mostrando fuentes de soda, embotelladoras, sistemas de distribución y las industrias auxiliares necesarias para hacer posible aquel gigantesco engranaje.
Pero, para el Sellier Film Festival, existe otro protagonista tan importante como lo que aparece fotografiado: el propio Technicolor.
Lo que proyectoremos no será una reproducción digital de aquellos colores, ni una restauración moderna que trate de imitarlos, sino un positivo Technicolor de época, realizado mediante el legendario procedimiento de imbibición de colorantes a partir de tres matrices.
En otras palabras: las retinas de los espectadores coruñeses podrán ver el color de 1939 con película de 1939. Esto constituye precisamente una de las razones de ser de este festival, en las que el soporte no es simplemente el recipiente que contiene la obra, sino parte inseparable de la propia experiencia cinematográfica. Contemplar un Technicolor por imbibición proyectado sobre una pantalla permite apreciar una riqueza, una densidad y una estabilidad cromáticas que explican por qué este procedimiento continúa fascinando a cineastas y coleccionistas tantas décadas después de su desaparición comercial.
Este extraordinario positivo de colección será proyectado acompañado de audio en español sincronizado en directo mediante cinta magnetofónica, recuperando de esta manera aquella forma artesanal de exhibición en la que imagen y sonido proceden de soportes físicos independientes y deben encontrarse, exactamente, durante la proyección.
COCA-COLA FÍLMICA.
El homenaje no terminará con esta sesión especial. A lo largo de los cinco días del Sellier Film Festival, la práctica totalidad de las películas de la programación estarán precedidas por anuncios cinematográficos de Coca-Cola conservados en película, componiendo poco a poco una pequeña historia paralela de la publicidad cinematográfica de la marca, desde las primeras décadas del siglo XX hasta finales de los años noventa.
No se trata de una iniciativa publicitaria ni propagandística, sino de algo bastante más interesante desde nuestro punto de vista, como es el de estudiar la evolución de la publicidad como una modalidad más de creación cinematográfica.
Durante décadas, antes de que las antiguas salas de cine decayesen en meros recintos videográficos, los anuncios, incluso para televisión, también eran con pelíocula cine. Se concebían, fotografiaban, montaban, positivaban y distribuían en película. Sus pocos segundos o minutos permiten estudiar los mismos cambios que encontramos en los largometrajes: emulsiones, formatos, técnicas fotográficas, modas de montaje, diseño gráfico, música, interpretación y, naturalmente, la evolución del color.
A través de estas pequeñas piezas veremos también cómo Coca-Cola fue modificando su propia imagen con el paso de las generaciones y cómo la publicidad cinematográfica evolucionó desde sus primitivas formas hasta la sofisticación técnica alcanzada en las últimas décadas del siglo XX. Será, en definitiva, casi un siglo de publicidad contemplado a través del celuloide.
Un anuncio, cuando sobrevive físicamente en película durante décadas, termina convirtiéndose en un pequeño documento histórico de los que interesan en el Sellier Film Festival, naturalmente ¡proyectados en película!















































