lunes, 2 de marzo de 2026

BRAUN NIZO 6080: EL SONIDO DEL SILENCIO (1980–1985)

En aquel viaje estival por Inglaterra y Escocia, en 1982, con mi hermana Susana, recuerdo perfectamente una escena que quedó grabada en mi memoria: frente a mí, en el vagón de aquel tren británico de tapicerías sobrias y luz gris, un alemán, más o menos de mi edad, sostenía en su regazo una Braun Nizo 6080, mientras que yo, en el mío, llevaba mi inseparable Fujica ZC1000 con anamórfico Iscorama 54; ambos mirábamos nuestras respectivas cámaras en silencio, como si estuviésemos participando en un duelo tecnológico no declarado.

La Braun Nizo 6080 era, en aquel momento, el modelo que representaba el pináculo de la tecnología europea aplicada al Súper-8. Aquel “duelo en el tren”, trivial en apariencia, quedó grabado en mi memoria no tanto por rivalidad técnica, puesto que yo ya consideraba que la ZC1000 era una cámara imposible de superar,  como por la impresión estética que me produjo el diseño de aquella Nizo, que destilaba calidad y precisión.

La 6080, fabricada entre 1980 y 1985, pertenece a la última gran generación de cámaras Nizo producidas por Braun (en ese entonces propiedad de la norteamericana Gillette), cuando el Súper-8 intentaba, con ambición tecnológica, sostener su estatus frente al avance inexorable del vídeo. Su diseño responde inequívocamente al ideario de Dieter Rams, con líneas limpias, controles reducidos a lo esencial, ergonomía rigurosa y ausencia total de cualquier artificio innecesario. Incluso hoy, colocada sobre una mesa, la 6080 transmite una modernidad contenida, como si el tiempo hubiese decidido respetarla.

Pero la estética sería irrelevante si no estuviese respaldada por una ingeniería igualmente ambiciosa. El corazón óptico de la 6080 es el extraordinario Schneider-Kreuznach Macro Variogon f/1.4  7–80 mm, uno de los mejores zooms jamás montados en una cámara de Súper-8. Luminoso hasta f/1.4, con un rango focal amplísimo para el formato, este objetivo sitúa a la cámara en una categoría óptica superior. La definición, el contraste y la transición tonal que ofrece siguen siendo, décadas después, plenamente profesionales. No exagero si afirmo que, en buenas condiciones, el conjunto óptico-mecánico de la 6080 es capaz de producir imágenes que solo otras dos o tres cámaras del formato pueden emular.

La 6080 tiene 6 "pins" para ajustar la sensibilidad entre 25 y 640 ASA

Sin embargo, donde verdaderamente destaca la Nizo 6080 es en su funcionamiento silencioso. A diferencia de cámaras más ruidosas basadas en trenes de engranajes, la 6080 utiliza un sistema de transmisión mediante correas, lo que le confiere un movimiento suave, amortiguado, casi felino. Este detalle no era menor en una época en la que muchos cineístas grababan sonido sincronizado o, al menos, tenían vergüenza de hacer ruido en ceremonias íntimas como una boda. El sonido de la 6080 no invade, sino que es una suave música celestial. De ahí el título que hoy le otorgo: el sonido del silencio.

Pero, como suele suceder en la historia de la técnica, la virtud contiene la semilla de su fragilidad. Esas mismas correas que proporcionan suavidad y silencio son, casi medio siglo después, su talón de Aquiles. El caucho envejece, pierde elasticidad, se cristaliza o se desintegra. Sustituirlas no es imposible, pero requiere destreza, mucho tiempo y una cierta audacia quirúrgica. Es entocen cuando nos topamos con otro gran desafío: la electrónica.

La 6080 pertenece a una generación en la que la sofisticación electrónica alcanzó cotas muy elevadas, con automatismos complejos y circuitería densa, tecnológicamente admirable en 1980, pero potencialmente problemática en 2026. A diferencia de cámaras concebidas con una lógica más mecánica y modular, como la ZC1000, la Nizo exige desmontajes meticulosos para acceder a determinados componentes, y muchos de los elementos electrónicos originales ya no se encuentran. Económicamente, su reparación profesional rara vez compensa; sentimentalmente, sin embargo, en Italia hay un par de técnicos que la consideran digna de ser salvada, aunque, desgraciadamente, no trabajan para terceros.

La 6080 es, en definitiva, una cámara de frontera histórica: representa el momento culminante del diseño industrial alemán aplicado al Súper-8, cuando el formato intentaba afirmarse como herramienta seria, sofisticada y adulta, justo antes de que la industria audiovisual comenzara a confiar demasiado en lo electrónico y a abandonar lo mecánico. Es una máquina que no fue pensada para durar medio siglo y que, sin embargo, cuando está bien mantenida, sigue funcionando con una elegancia casi contemporánea.

Aquel alemán en el tren probablemente nunca supo que su cámara silenciosa simbolizaba algo más que una herramienta de filmación. Simbolizaba una época en la que el cine en Súper-8 alcanzó su máximo refinamiento técnico. Hoy, cada vez que sostengo una Nizo 6080 y escucho su murmullo contenido, entiendo que no es solo un aparato, sino el testimonio de un instante en el que la ingeniería, el diseño y el cine coincidieron en un punto de equilibrio casi perfecto.





sábado, 28 de febrero de 2026

IN FRONT OF THE LAST KODAK IN TOWN (S8 vertical shortmovie with English subtitles)

IN FRONT OF THE LAST KODAK IN TOWN ("Frente al último Kodak” is the original title in Spanish) is a short FILM essay (four minutes and twelve seconds) about the first Zara store in the world, which stood opposite the last Kodak illuminated sign in La Coruña,  closed in January 30, 2026.

Through an everyday walk (one of those walks that seem to matter little and end up meaning everything), the film reflects on urban memory, childhood, and permanence.


GENESIS OF THE PROJECT.

“Frente al último Kodak” was born in late January, just days before the definitive closure of that historic store which, for half a century, had been both a street corner and a symbol, located at the intersection of Juan Flórez and Avenida de Arteixo, opposite another classic of the city: Foto Loly. Its Kodak sign has its own small epic story — some years ago drunken vandals smashed it, and the shop had it painstakingly rebuilt by a craftsman sign-maker, regardless of cost, as one might restore a fragment of memory.

That spatial coincidence — the first Zara facing the last Kodak — was the trigger, but also the metaphor.

What began as a pang of sadness at losing something that had formed part of many people’s lives for fifty years, and had been the seed of a textile empire, migrated into film and ultimately became a work narrated in an extradiegetic voice, in which the protagonist crosses the street, enters, remembers, observes, and almost inadvertently witnesses the quiet end of an era.



PLUS-8: A SUPER 8 TALLER THAN WIDE.

“Frente al último Kodak” was shot in Plus-8, an experimental vertical format developed specifically for this project. Personally, I prefer wider formats to taller ones, but current trends favor this taller-than-wide format, popularized by social media. Phil Vigeant (ASC), a world-renowned professional and owner of  PRO 8MM in Los Angeles, believes this format has a future, and I agree with him (for certain uses).

The Plus-8 system consists of using a 1950s anamorphic lens rotated 90 degrees, allowing for a taller-than-wide image (1:1.5) starting from the classic academic Super 8 ratio (1.33:1). The camera thus remains in its natural position, avoiding the more rudimentary solution tested by some in the United States — physically rotating the entire camera — and making possible both editing on a conventional moviola and direct projection of a reversal original simply by rotating the projection anamorphic lens 90 degrees.

Little P2 with tiny Iscomorphot vertical anamorphic

Plus-8 is not a digital trick, but an optical and mechanical solution.

Although there have been previous vertical Super 8 tests, there are no completed works applying this new format integrally to a finished film, and even less so using the anamorphic solution of Plus-8. “Frente al último Kodak” is therefore a pioneering work, demonstrating that Super 8, at over sixty years old, does not belong to the past but to a persistent modernity — one capable of engaging with contemporary formats without renouncing the materiality of film grain.

Plus-8: traditional editing is possible

A LIGHTWEIGHT SHOOT.

Ignacio usually films with his Fuji ZC1000 equipped with larger and heavier optics. However, having recently suffered from osteoporosis and fractured vertebrae, he opted for an almost ascetic solution: a diminutive Fuji P2, the smallest and lightest Super 8 camera, fitted with a 1950s Iscomorphot anamorphic lens, resulting in a setup weighing just over 300 grams.

The lightness was not only physical, but conceptual: less equipment, more gaze.

The stock used was the extremely grainy Kodak Vision 500, taken from leftover footage from a test Ignacio carried out for Phil Vigeant of PRO 8MM, in collaboration with Kodak’s motion picture division. The Super 8 film was manually transferred in a darkroom into reloadable Single-8 cartridges — the system compatible with Fuji cameras — in what was almost an alchemical process of adaptation.

Super-8 film loaded in Single-8 cartridges

PROCESSING AND SCANNING.

Due to maintenance work on the JoBo machine in Ignacio’s own lab, the film was processed altruistically by RetroLab Cinema (Málaga), whose director, Juan Carlos Olivo, has shared both a professional and personal friendship with Ignacio for decades. Interestingly, Juan Carlos operates the same MMT telecine systems developed by another mutual friend, Martin M. Ten, thus closing a circle of analog complicities.


AN UNORTHODOX WORKING METHOD.

As is often the case in these projects, the script does not precede the shoot — it follows it.

Ignacio works from loosely sketched ideas formed in his imagination and transmitted to the performer — his regular collaborator Javier Suárez — before filming. After processing, he edits the material together with his right-hand man Álex López, and only then writes the final text, almost always conceived as an extradiegetic narration, where the voice does not describe the image but accompanies and questions it.

A FILM WITH TWO VERSIONS: THE MEANING OF A “VOLUNTARY CENSORSHIP”.

Once the film was completed, and without altering its duration or a single word of the voice-over, Ignacio slightly modified the final cut. Scenes in which customers or employees could be recognized inside the store were removed. When eliminating a shot would have disrupted the rhythm, Álex digitally intervened, blurring the recognizable figures frame by frame — not as an external imposition, but as a personal decision.

Recording a moment for memory is not the same as exposing it without limits.

The original photochemical version remains intact in the archive — perhaps to be declassified fifty years from now. The public version, respectful of privacy, does not alter the structure or emotional core of the film. It is not a renunciation, but a form of care; because even artistic documentary must know where the frame ends and responsibility begins.


VIEWING RECOMMENDATIONS, WITH ENGLISH SUBTITLES!

“Frente al último Kodak” has been conceived primarily for vertical viewing on mobile devices. On Vimeo, activating “full screen” (the four-arrow icon) is recommended. English subtitles are available and can be activated via CC.

AVAILABLE TODAY ON VIMEO.

Today, Friday, February 27, the short film ceases to be a project and becomes a shared work.

Beyond its local anecdote, it speaks of something universally recognizable: the places we believe to be eternal and that, without warning, disappear; the corners that sustain our personal biographies; the paradox of what endures and what fades away.

FRENTE AL ÚLTIMO KODAK is now available on Vimeo.

Thank you to everyone who has accompanied this process.

viernes, 27 de febrero de 2026

FRENTE AL ÚLTIMO KODAK: ESTRENO EN VIMEO

"Frente al último Kodak" es un breve ensayo fílmico (cuatro minutos y doce segundos) sobre la primera tienda de Zara del mundo, situada frente al último luminoso de Kodak en La Coruña hasta el 30 de enero de 2026. 

A través de un paseo cotidiano (uno de esos paseos que parecen no tener importancia y acaban teniéndola toda), el cortometraje reflexiona sobre memoria urbana, infancia y permanencia.



GÉNESIS DEL PROYECTO.

"Frente al último Kodak" nació a finales de enero, pocos días antes del cierre definitivo de aquella tienda histórica que durante medio siglo fue esquina,  e icono de la ciudad, ubicada en la calle Juan Flórez con Avenida de Arteixo, frente a otro clásico: Foto Loly, cuyo luminoso de Kodak posee también su propia pequeña epopeya, pues hace unos años unos energúmenos beodos lo destrozaron y la tienda lo mandó reconstruir a un rotulista artesano sin reparar en costes, como quien recompone un fragmento de memoria.

Esa coincidencia espacial  del primer Zara frente al último Kodak  fue el detonante, pero también la metáfora.

Lo que comenzó como una punzada de pena por perder algo que formó parte, durante cincuenta años, de la vida de muchos y fue la semilla de un imperio textil, transmigró a lo fílmico y terminó convirtiéndose en una película narrada de forma extradiegética, donde el protagonista cruza la calle, entra, recuerda, observa y asiste, casi sin querer, al final silencioso de una etapa.

Cartel para descargar en alta calidad

PLUS-8: UN SÚPER-8 MÁS ALTO QUE ANCHO.

"Frente al último Kodak" está rodado en Plus-8, un formato vertical experimental desarrollado para la ocasión. 

El sistema Plus-8 consiste en utilizar un anamórfico de los años cincuenta rotado 90 grados, lo que permite obtener una imagen más alta que ancha (1:1,5) partiendo del clásico formato académico del Súper-8 (1,33:1). La cámara permanece así en posición natural, evitando la incomodidad de girarla físicamente (solución mas pedestre ensayada por algunos en Estados Unidos) y permitiendo tanto el montaje en moviola convencional como la proyección directa de un original inversible, simplemente rotando el anamórfico de proyección. No es, el Plus-8,  un truco digital, sino una solución óptica y mecánica.


30 metros de película de Súper-8 distribuidos en 3 cartuchos, revelados por Retrolab

Aunque ha habido pruebas previas de Súper-8 vertical, no existen trabajos concluidos con este nuevo formato aplicado de forma integral a una película terminada, y mucho menos con la solución anamórfica del Plus-8.  "Frente al último Kodak" es, por ello, una obra pionera que demuestra que el Súper-8, a sus más de sesenta años, no pertenece al pasado, sino a una modernidad persistente, capaz de dialogar con los formatos contemporáneos sin renunciar a la materialidad del grano.

La P2 con el Iscomorphot: ¡sólo 300 gramos!

UN RODAJE CON POCO PESO.

Habitualmente, Ignacio filma con su Fuji ZC1000 equipada con ópticas de mayor cuerpo. Sin embargo, aquejado en los últimos tiempos de osteoporosis y rotura de vértebras, optó por una solución casi ascética: una diminuta Fuji P2, la cámara de S8 más pequeña y liviana, equipada con un anamórfico Iscomorphot de los años cincuenta, en un conjunto que apenas supera los 300 gramos.

La ligereza no fue solo física, sino conceptual: menos aparato, más mirada.

La emulsión utilizada fue la extremadamente granulosa Kodak Vision 500, procedente de metraje sobrante de una prueba realizada para Phil Vigeant, de PRO 8MM (Los Ángeles), en colaboración con la división cinematográfica de Kodak. La película fue traspasada manualmente en cuarto oscuro a cartuchos recargables de Single-8, sistema admitido por las cámaras Fuji, en un proceso casi alquímico de adaptación.

El formato veritical Plus-8 se puede montar con moviolas normales

REVELADO Y ESCANEADO.

Debido a la revisión de la máquina JoBo CPP Classic del laboratorio propio, el revelado fue realizado de manera altruista por RetroLab Cinema (Málaga), con cuyo director, Juan Carlos Olivo, existe una relación profesional y de amistad desde hace lustros. Curiosamente, Juan Carlos opera con los mismos telecines MMT desarrollados por otro buen amigo común, Martin M. Ten, cerrando así un círculo de complicidades mecánico-químicas.

Grabando la locución

UN MÉTODO DE TRABAJO POCO ORTODOXO.

Como es habitual en estos proyectos, el guion no precede al rodaje, sino que lo sigue. Ignacio trabaja a partir de ideas apenas hilvanadas en su imaginación, transmitidas al intérprete, su habitual Javier Suárez,  antes de filmar. Tras el revelado, monta el material junto a su factótum Álex López y solo entonces escribe el texto definitivo, casi siempre concebido como narración extradiegética, donde la voz no describe la imagen, sino que la acompaña y la interroga.


UNA PELÍCULA CON DOBLE VERSIÓN: EL SENTIDO DE UNA “CENSURA” VOLUNTARIA.

Una vez terminado el cortometraje, y sin alterar su duración ni una sola palabra de la locución, Ignacio modificó ligeramente el montaje final. Se suprimieron aquellas escenas en las que podían distinguirse clientas o empleados en el interior de la tienda. Cuando no fue posible eliminar el plano sin afectar al ritmo, Álex intervino digitalmente, difuminando fotograma a fotograma las figuras reconocibles, en lo que no fue una imposición externa, sino una decisión personal.

Registrar un instante para la memoria no equivale a exponerlo sin límites. El original fotoquímico, intacto, permanece en el archivo, quizá para desclasificar dentro de cincuenta años. La versión pública, respetuosa con la privacidad, no altera la estructura ni la emoción de la obra. No es una renuncia, sino una forma de cuidado; porque incluso el documental artístico debe saber dónde termina el encuadre y comienza la responsabilidad.

CONSEJOS DE VISIONADO.

"Frente al último Kodak" ha sido concebida principalmente para su visionado en móvil, en vertical. En Vimeo se recomienda activar la opción “pantalla completa” (icono de las cuatro flechas). Incluye subtítulos en inglés, activables en la opción CC.

DISPONIBLE DESDE HOY EN VIMEO.

Hoy, viernes 27 de febrero, el cortometraje deja de ser un proyecto para convertirse en obra compartida. Más allá de su anécdota local, habla de algo que todos reconocemos: los lugares que creemos eternos y que, sin previo aviso, desaparecen; las esquinas que sostienen nuestra biografía; la paradoja de lo que resiste y lo que se extingue. FRENTE AL ÚLTIMO KODAK ya puede verse en Vimeo. Gracias a todos los que habéis acompañado este proceso.



jueves, 26 de febrero de 2026

¿EL SANTO MAS FILMADO EN SÚPER-8 PODRÍA SER EL PATRÓN DE ESTE PASO CINEMATOGRÁFICO?

 

Fotografia con película Kodak Portra 400, cámara Fujifilm Natura White.

Ayer al anochecer, en el Santuario de Pastoriza, se celebró misa en acción de gracias a San Josemaría, por intención de una famila devota Mientras escuchaba el nombre de este santo, me vino un recuerdo muy concreto, casi orgánico: el ronroneo de las cámaras de Súper-8.

De niño, en la única de sus intervenciones públicas que tuve el honor de presenciar, vi muchos brazos en alto sosteniendo pequeñas cámaras negras, la mayoría Súper-8. El sonido del motor eléctrico, ese ritmo constante de los 18 fotogramas por segundo, formaba parte del ambiente tanto como los aplausos o el respeto reverencial.

Con el paso de los años he digitalizado algunas de aquellas películas: planos cercanos, a veces borrosos; encuadres temblorosos; zooms inseguros; contraluces imposibles… y, sin embargo, una fuerza documental extraordinaria. No eran filmaciones oficiales, sino miradas personales, donde cada rollo era un testimonio íntimo.

Pensando en todo ello, allí mismo en Pastoriza, me surgió la pregunta: ¿pudo ser San Josemaría el santo más filmado en Súper-8?

Mi querido Súper-8 nació en 1965 y su máximo apogeo comercial llegó hacia 1975-76. Escrivá falleció en junio de 1975, justo en la cima del fenómeno doméstico. Miles de familias europeas, también en España e Italia,  poseían ya una cámara de Súper-8. Sus viajes de Roma a España coincidieron exactamente con la edad de oro del Kodachrome en Súper-8.

Es cierto que el Papa Juan Pablo II generó una avalancha de imágenes tras 1978. Pero su gran expansión mediática coincidió con la irrupción del vídeo portátil. Además, provenía de una Polonia donde el acceso doméstico al Súper-8 era muy limitado durante el régimen comunista.

Por eso me inclino a pensar que el santo más filmado en la edad de oro del Súper-8 pudo ser San Josemaría. Entre 1965 y 1975 la conjunción fue perfecta: auge del Súper-8, encuentros multitudinarios, cultura de documentación entre familias con cámara y la ocasión de ver a una figura carismática aún viva, fundador del entonces influyente Opus Dei.

No me estoy refiriendo en estas líneas al metraje oficial producido por televisiones o documentalistas en 16 mm. Hablo de rollos familiares en Súper-8. De esos que aparecen hoy en cajitas de plástico amarillas, con la etiqueta Dymo: “Misa en Roma” o “Catequesis con el Padre, 1972”.

Quizá nunca lo sabremos con cifras exactas. Pero como archivista, después de digitalizar tanto material privado en el que a veces aparece San Josemaría, no me parece descabellado pensar que el santo más filmado en la edad de oro del Súper-8 no fuera un Papa, sino un sacerdote español al que miles de fieles filmaron con sus entonces relucientes cámaras de Súper-8.

Como siempre digo: buena parte de la historia del siglo XX no está en los archivos oficiales, sino en rollos familiares filmados con la gloriosa emulsión Kodachrome.

Ayer por la tarde, en Pastoriza, mientras la voz de don Manuel nombraba a San Josemaría en el Santuario, giré mi cabeza hacia atrás pues juraría haber vuelto a oír el ronroneo de una Súper-8 girando...¿o fue mi imaginación?


miércoles, 25 de febrero de 2026

FRENTE AL ÚLTIMO KODAK: presentación del cartel.

"Frente al último Kodak" es un breve ensayo fílmico (cuatro minutos) sobre la primera tienda de Zara del mundo, que estuvo situada frente al último luminoso de Kodak en La Coruña hasta el 30 de enero de 2026. A través de un paseo cotidiano, este cortometraje fílmico reflexiona sobre memoria urbana, infancia y permanencia.

Está rodado en el novedoso Plus-8, un formato de Súper-8 vertical creado para la ocasión mediante un anamórfico de los años 50 rotado 90 grados, con una diminuta cámara Fuji P2 y emulsión Kodak Vision 500 traspasada a cartuchos de Single-8. El Plus-8 se diferencia del Súper-8 normal, de proporciones académicas (1.33:1), en que es mas alto que ancho (1:1,5), para satisfacer la popularidad que esta relación de aspecto tiene en las redes sociales... y es que es súper-8 lleva mas de 60 años estando a la vanguardia.



Diversos creadores han hecho pruebas con Súper-8 mas alto que ancho pero por el pedestre método de rotar toda la cámara, posición muy incómoda para filmar y, en cualquier caso, no hay ningún trabajo terminado: sólo tomas sueltas y, a lo sumo, alguna secuencia experimental. Ignacio Benedeti siguió otro camino: desarrolló el Plus 8 con imagen anamórfica vertical, lo que permite conseguir el nuevo formato filmando con la cámara en posición normal. "Frente al último Kodak", que permanecerá también como un documento para la historia coruñesa, es igualmente el primer trabajo fílmico mundial, terminado, en formato vertical Plus-8, adaptado a una cámara diminuta, que cabe en la palma de una mano, la Fuji P2 que pesa sólo 265 gramos.


Diminuta cámara Fuji P2 con un anamórfico de los años cincuenta rotado, para la obtención del formato Plus-8


"Frente al último Kodak", revelado y telecinado de forma altruista por Retrolab Cinema con equipos MMT, se filmó con metraje sobrante de una prueba que Ignacio Benedeti realizó para Phil Vigeant, de Pro 8mm, de Los Ángeles, California (Estados Unidos) y la división cinematográfica de Kodak.


En el rol de protagonista habría sido mejor contar con una pelirroja de buen ver pero Ignacio tuvo que echar mano de su buen amigo Javier Suárez, sujeto principal en otros de sus opus fílmicos.


Hay dos versiones de la película, ligeramente distintas: de una de ellas, en el montaje, se han eliminado las tomas con las caras de empleados y clientes (o se han difuminado), con la excepción de Javier. Esta es la versión para Internet, con subtítulos opcionales en inglés (en Vimeo, pulsado CC). La otra versión, que sólo se proyecta físicamente ante una audiencia privada, es la original copiada en película positiva de la película negativa, sin cortes ni rostros difuminados. El guión, sin embargo, es el mismo en una y otra.

El cartel ha sido preparado por Álex usando Photoshop.






martes, 24 de febrero de 2026

EL LEGADO SUPEROCHISTA DE LA CIENTÍFICA JOSEFINA PIULACHS, MALVENDIDO POR 180 EUROS.

Hace apenas unos días me hacía eco del fallecimiento de mi admirada Josefina Castellví, pionera de la investigación polar y primera mujer europea en dirigir una base científica en la Antártida. Autora de numerosas publicaciones y del inolvidable "Yo he vivido en la Antártida", libro que he leído tres o cuatro veces—, Pepita, como le gustaba que la llamasen, fue mucho más que una científica brillante: fue también una entusiasta del Súper-8 y una fotógrafa excepcional, especializada en diapositiva en 35 mm.

Consultado el libro de Castellví en la mesa del Instituto Nelson

No ha pasado ni un mes desde su fallecimiento y, según he sabido, las pertenencias personales de su piso en Barcelona fueron vendidas al peso, con destino al mercadillo de Els Encants. Entre muebles, libros y objetos domésticos, también fueron a parar allí sus casi veinte documentales rodados y montados por ella misma en Súper-8, además de miles de diapositivas científicas.

Todo ese legado, resultado de décadas de trabajo, viajes, investigación y mirada personal, fue adquirido por un coleccionista anónimo por la irrisoria suma de 180 euros.  Menos mal que el comprador supo el valor de lo que tenía entre manos y lo rescató, porque, en Els Ecants,  lo que no se vende rápido suele acabar directamente en un contenedor. Cuando pienso que el archivo visual de una figura clave de nuestra ciencia estuvo a punto de desaparecer entre residuos urbanos me parece absolutamente increíble, que dice muy poco de los valores de la España actual.

No hablamos de objetos decorativos ni de cachivaches sentimentales, sino de documentos históricos, únicos, diapositivas y filmaciones en Súper-8 (todo ello, material inversible positivo, esto es, que estuvo físicamente en la Antártida, no son copias),  realizado por una científica de relevancia que vivió y trabajó en el continente helado cuando muy pocas mujeres habían pisado aquellos territorios, en lo que constituye, probablemente, un testimonio único de una etapa fundamental de la investigación polar española.

Cuesta comprender que el legado cultural y científico de una figura de tal importancia haya sido tratado como un lote más en una liquidación inmobiliaria apresurada, por pura codicia del activo principal (el piso). Entiendo que las herencias pueden ser complejas, los herederos codiciosos y que el mercado inmobiliario apremia, pero cuando lo que está en juego es memoria histórica, patrimonio científico y material fotoquímico original y único, el criterio no puede ser únicamente económico.

El cine y la fotografía en película inversible y,  más en este caso, rodado por una investigadora de renombre en escenarios polares, no es solo un soporte: es tiempo encapsulado, es ciencia narrada con luz en un material original exclusivamente manipulado por su autora. 

Un episodio tan triste debería hacer reflexionar a los responsables políticos sobre la fragilidad del patrimonio audiovisual... sino estuvieran mas ocupados en comisiones y fornicaciones. ¡Cuántos archivos familiares, científicos o artísticos estarán ahora mismo en trasteros húmedos, esperando una mudanza que los condene! ¡Cuántos terminarán en contenedores por ignorancia o desinterés!

Lo único bueno de esta historia es que el archivo superochista y en diapositiva de Josefina Castellví se ha salvado, aunque sea casi por azar.  Esta sociedad sobredimensionada de cargos políticos que pretenden regular todo, falla a la hora de proteger la memoria de quienes construyeron nuestro conocimiento del mundo. El Súper-8 y las diapositivas en 35mm, una vez más, nos recuerdan que lo pequeño puede ser gigantesco y que lo que para algunos puede no tener valor, para la sociedad puede ser historia.

lunes, 23 de febrero de 2026

FRENTE AL ÚLTIMO KODAK: "CENSURA" VOLUNTARIA

Con el cortometraje "Frente al último Kodak" terminado, y sin alterar ni su duración ni una sola palabra de la locución, he modificado ligeramente el montaje final. Suprimí aquellas escenas en las que, en el interior de la primera tienda de Zara del mundo, justo antes de su cierre, podían distinguirse clientas o empleados.

En los casos en que no fue posible eliminar el plano sin afectar al ritmo de la película, Álex intervino digitalmente, difuminando fotograma a fotograma las figuras reconocibles hasta hacerlas completamente anónimas.


No se trata de una imposición externa, sino de una decisión personal, pues el cine, incluso el más artesanal y minoritario, como es el de Súper-8, no está por encima de la prudencia ni de las normativas. Una cosa es registrar un momento histórico para un archivo, y otra distinta son las precauciones que conviene tomar al difundirlo en un entorno digital donde la imagen circula sin contexto ni límites temporales.

El metraje original, sin alterar, seguirá existiendo. Está sobre mi mesa, en su forma fotoquímica intacta, tal como fue filmado con emulsión Kodak Vision 500 y una diminuta Fuji P2 con anamórfico rotado para formato vertical. Ese negativo conserva íntegro el instante previo al cierre.

Retrolab me devolvió cada cartucho empaquetado, resguardado del polvo

Pero la versión pública es otra, con imágenes más contenidas, totalmente respetuosas con el anonimato de los clientes y empleados, que sigue funcionando bien, pues no cambia el sentido del cortometraje, ni altera su estructura, ni modifica su emoción. Esta “censura voluntaria” no es una renuncia, sino una forma más de cuidado, pues aunque sea un documental artístico, hay que saber respetar l privacidades.