lunes, 21 de noviembre de 2016

EUMIG 940 MULTIPROCESSOR: UN PROYECTOR AL QUE LE TENGO CARIÑO

Uno de los proyectores de súper-8 que ocupa un lugar especial en mi corazón es el modelo cumbre de Eumig, el 940 Multiprocessor, manufacturado por los magos de Viena justo antes de la bancarrota de la compañía en 1981.
Sólo las primeras unidades, como la mía, se encuentran bien construidas pues la que se fabricaron mientras Eumig estaba en proceso de suspensión de pagos y liquidación, hasta 1983, adolecen de múltiples defectos.

Es el proyector con el display de lectura de fotogramas más grande, tiene velocidad variable con un sonido estereofónico de calidad, un buen objetivo 1.2 y puede transferir de pista a pista con solo apretar un botón sin necesidad, como suele ser habitual, de conectar ningún cable externo.


Su CPU es digna de estudio. Tengo mucho cariño por mi Eumig 940 pues lo compré, a plazos, en Foto Arpí de Barcelona,
 cuando estaba en la universidad : fue mi primer proyector de altas prestaciones.
Eumig es una marca mítica en el mundo del cine, desde principios del siglo XX. Durante los años setenta, en España, llegó a ser el líder absoluto de ventas, siendo nuestro país su cuarto mercado mas importante.


El principio del fin para Eumig fue cuando firmó el contrato para fabricar las cámaras y retroproyectores Polavisión, para cine de Súper-8 Polaroid de revelado instantáneo. Para cumplir con ese importante contrato, en Eumig destinaron a cientos de sus trabajadores mas cualificados, dejando para fabricar aparatos bajo su propia marca a gente ¡que venía hasta de las minas!, en ese entonces en proceso de reconversión. La calidad de sus productos se resintió y, en cuanto al sistema de cine Polaroid, fue un fracaso, rompiendo los norteamericanos el contrato de forma unilateral.

Como el mercado del súper-8 tradicional también estaba declinando rápidamente, lo mismo que el de las pletinas de cassette de altas prestaciones -su otro puntal de producción--, ni el gobierno austriaco, pese a la influencia del ex nazi Kurt Waldheim, pudo salvar a Eumig del colapso.

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