lunes, 12 de junio de 2017

AQUELLOS VINILOS CON EFECTOS DE SONIDO

Desde hace muchos años, la mayor parte de los sonidistas añaden, en las producciones audiovisuales, efectos de sonido procedentes de bibliotecas digitales. Trabajar de forma digital es facilísimo. En IB Cinema, también hicimos así en nuestras producciones estrenadas en cines o para televisión.  
Sin embargo, para mis trabajos argénticos en Súper-8, en aquellas ocasiones en que debo enriquecer el sonido directo con algún efecto de sonido, prefiero usar vinilos, de los que tengo una buena colección iniciada cuando el llorado Antonio Docampo, (fallecido a principios de año), cuando uno tenía quince años, en lugar de no hacer caso de un niño, me dedicó tiempo para aconsejarme comprar uno de Eumig, en mítico en el que aparece un proyector en la portada, ¡y que todavía conservo con el sello de Establecimientos Docampo! ¡Gracias, Antonio, allá en el cielo, donde estoy seguro que te encuentras!
Con los años, mi biblioteca de efectos en vinilo se fue enriqueciendo, tanto con microsurcos LP como "singles". 
Entre mis portadas favoritas, destaco la del disco de efectos sonoros editado por MGM (al término de este texto), en la que aparece una familia disfrutando encantada de una proyección se supone que sonorizada por un padre que posa con semblante orgulloso ante la admiración de su mujer e hijos. 
Eumig editó un LP posterior, de diseño setentero. Los discos de Eumig, además de efectos de sonido, presentan también música libre de derechos compuesta ex profeso para la edición y agrupada por temática. 
Uno de mis futuros trabajos superochísticos, en el que explicaré la razón de crear en Súper-8 en un mundo digital, irá completamente sonorizado no sólo con efectos Eumig, sino también con sus inolvidables melodías, en un guiño que podrá ser entendido y apreciado sólo por unas cuantas personas en el universo mundo en toda su redondez.

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