viernes, 23 de enero de 2026

REPARACIÓN DEL ELMO GS-1200 DE XENÓN. Guía a los fallos mas frecuentes.

En nuestro mundo del Súper-8 existe una especie de consenso popular, especialmente entre el entusiasta no particularmente exquisito (ese que nunca ha visto un Fumeo y los Beaulieu sólo los conoce de oidas), según el cual el Elmo GS-1200, y muy especialmente su versión con lámpara de xenón, sería el mejor proyector jamás construido para este formato. Para muchos, el auténtico Santo Grial.

Elmo GS1200 Xenon adaptado con brazos de largo metraje para mas de 900 metros

Confieso que nunca he compartido del todo ese entusiasmo. No porque el GS-1200 no tenga virtudes  (las tiene, y muy notables), sino porque se le ha otorgado un aura de perfección que, en la práctica, no siempre se sostiene. Es cierto que equipa algunos de los mejores objetivos jamás montados en un proyector de Súper-8 (la serie par: f/1.0, f/1.2 y f/1.4), y que su sonido es extraordinario, probablemente de lo mejor que ha dado el formato. En ese terreno, poco se le puede reprochar.

A un proyector delicado como este le gustan las manos de geisha.

Sin embargo, hay algo que para mí resulta difícil de perdonar en un proyector que se proclama “definitivo”: sin modificaciones, no es capaz de proyectar una película absolutamente inmaculada sin causarle algún tipo de deterioro. Y para quien concibe la proyección como un acto casi litúrgico, especialmente cuando se trata de positivos únicos u originales inversibles, ese detalle es vital.

GS1200 de xenon para una audiencia de 500 espectadores

Además, el GS-1200 tiene otro pequeño gran problema: cuando no falla de una cosa, falla de otra. Es una máquina brillante sobre el papel, pero caprichosa y compleja en la realidad. Por eso, en uso profesional, con o sin xenón, siempre he tenido clara una regla de oro: si proyectas con un Elmo GS1200, lleva dos. Porque tarde o temprano, uno decidirá tomarse un descanso ¡en medio de una sesión! Y eso es precisamente lo que ocurrió en esta ocasión, cuando en plena proyección, y sin previo aviso, explotaron no uno, sino dos condensadores.

Hay que reconocerle, eso sí, una virtud indiscutible: el GS-1200 de xenón es relativamente transportable. Pesa poco más que la versión estándar, y el rectificador está integrado en el propio aparato, lo que lo convierte en una opción atractiva para proyecciones itinerantes. Esa combinación de potencia lumínica y portabilidad explica, en parte, su fama.

Pero cuando llega el momento de repararlo, el encanto se desvanece. Reparar un Elmo GS-1200 no es tarea para neófitos. Menos mal que tengo a mano a mi amigo desde hace casi cinco décadas José Manuel, siempre listo para cualquier necesidad.  

A diferencia de los Fumeo (en los que todo está pensado para ser accesible, lógico y mantenible), en el Elmo hay que actuar casi como un cirujano a la hora de acceder a determinados componentes, que exige desmontajes complejos, manos de geisha, paciencia franciscana y una fe de cristiano en tierras de infieles. No fue, el GS1200,  una máquina pensada para ser reparada con facilidad, sino más bien para funcionar… hasta que deja de hacerlo. En el GS, cambiar una lámpara de xenón, que en un Fumeo es una operación que no lleva mas de unos minutos, exigen desmantelar media máquina.


Y aun así, casi medio siglo después, aquí seguimos, reparándolo, porque forma parte de la realidad del Súper-8: convivir con sus mitos, sus virtudes, sus defectos y sus pequeñas tragedias técnicas. Al fin y al cabo, amar este formato implica también ensuciarse las manos, cambiar condensadores, oler a electrónica vieja y aceptar que ninguna máquina, por legendaria que sea, está a salvo del paso del tiempo. Incluso el supuesto Santo Grial.


APÉNDICE TÉCNICO

FALLOS HABITUALES DEL ELMO GS-1200 (CON Y SIN XENÓN)

El Elmo GS-1200 es una máquina brillante en concepto, pero compleja a la hora de las reparaciones. Su sofisticación electrónica, muy avanzada para su época, es, paradójicamente, su talón de Aquiles y la causa de buena parte de sus problemas recurrentes medio siglo después. A diferencia de proyectores más “mecánicos” como los Fumeo, el GS-1200 depende en exceso de una electrónica densa, compacta y difícilmente accesible.

A continuación, enumero los fallos más habituales que aparecen en estas máquinas, especialmente en unidades no revisadas a fondo en las últimas décadas:

1. CONDENSADORES ELECTROLÍTICOS DEFECTUOSOS.

Es, con diferencia, el problema más común.

  • Los condensadores originales japoneses envejecen mal.

  • Pierden capacidad, se cortocircuitan o, directamente, explotan, como ocurrió en esta reparación.

  • El fallo suele manifestarse de forma súbita, en plena proyección, con apagones, ruidos secos o pérdida total de funciones.

En la versión Xenón, el estrés térmico acelera este deterioro.

2. PLACAS ELECTRÓNICAS DE DIFÍCIL ACCESO.

A diferencia de los Fumeo, donde todo es visible y desmontable con lógica industrial, en el GS-1200:

  • Las placas están apiladas y parcialmente ocultas.

  • Para acceder a un solo componente, a veces hay que desmontar medio proyector.

  • La reparación exige paciencia, método y manos de cirujana japonesa.

No es una máquina pensada para mantenimiento rápido en condiciones profesionales.

3. PROBLEMAS EN LA FUENTE DE ALIMENTACIÓN.

Especialmente en la versión Xenón:

  • La fuente trabaja muy cerca de su límite (no como en los Fumeo, en que está sobredimensionada, como todos los componentes).

  • Los picos de arranque y las altas temperaturas provocan fallos intermitentes.

  • Un solo componente fuera de tolerancia puede afectar a todo el sistema.

Esto explica por qué, en uso profesional, siempre es imprescindible llevar dos GS-1200.

4. DESAJUSTES MECÁNICOS QUE DAÑAN LA PELÍCULA.

Este es uno de mis mayores reparos hacia el GS-1200:

  • Sin modificaciones, no garantiza una proyección absolutamente inmaculada.

  • El recorrido de película y ciertos puntos de contacto pueden generar rayas y otras marcas, algo inaceptable cuando se trabaja con originales o copias únicas.

No es un defecto grave para el aficionado ocasional, pero sí crítico en un contexto archivístico o profesional.

5. INTERRUPTORES, POTENCIÓMETROS Y CONTACTOS.

Otro clásico:

  • Oxidación interna.

  • Falsos contactos.

  • Pérdidas intermitentes de sonido, velocidad o control.

Los componentes electrónicos de los Elmo nunca fueron de la misma calidad que los empleado por otros aparatos japoneses, como los Fujicascope. 

6. CALOR EXCESIVO (ESPECIALMENTE EN XENÓN).

Aunque el GS-1200 Xenón es admirablemente compacto:

  • El calor interno es considerable, lo que acelera el envejecimiento de componentes.

  • Obliga a una ventilación perfecta y a revisiones periódicas.

CONCLUSIÓN TÉCNICA.

El Elmo GS-1200, y muy especialmente su versión Xenón, es una máquina fascinante, con un sonido extraordinario y una óptica soberbia. Pero no es un proyector indulgente con el paso del tiempo.

Hoy, cualquier GS-1200 que no haya sido reconstruido, revisado y ajustado a fondo es una bomba de relojería electrónica.

Funciona… hasta que deja de hacerlo.

Y cuando falla, la reparación no es sencilla ni inmediata.

Por eso, aunque reconozco su lugar en la historia del Súper-8, para uso profesional,  sigo prefiriendo proyectores concebidos desde la mecánica, donde la lógica industrial, la accesibilidad y el respeto por la película pesan más que la electrónica espectacular, como los Fumeo.

El Elmo GS1200 Xenon es una máquina magnífica pero muy exigente y delicada, reveladora de una época en la que la ingeniería empezó a confiar demasiado en los circuitos.

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