Odio los sistemas digitales de reproducción pues, a menudo, las "restauraciones" que se comercializan, tanto para medios caseros (por ejemplo, el irrisorio Blu Ray), como profesionales (el nada serio DCP), tienen como norma desvirtuar por completo no ya la sensación cinematográfica (con eliminación de grano, irreal nitidez o fijeza antinatural de la imagen), sino que hasta se alteran los colores originales e incluso la iluminación de las escenas, con el ominoso fin de proporcionar un look mas digital (algo que, a los gañanes, les parece como "modelno")
Un nuevo ejemplo de este desaguisado lo tenemos con "All that heaven allows", del maestro Douglas Sirk, en cuyos melodramas llegaba al extremo de iluminar con temperatura de color diferente a los personajes según el estado de ánimo a transmitir.
Esta fotografía corresponde a un fotograma en IB Technicolor aportado por la doctora Bárbara Flueckiger; la imagen de abajo, de la misma escena, es de la edición digital "restaurada" para el sello Critérium, en teoría para cinéfilos: ¡para nada es lo que quería plasmar Douglas Sirk!
Una vez más, el digimerde es un desastre y una burla para los derechos del director, del productor ¡y hasta del guionista!
Estas abominaciones en Blu Ray o DCP son las que exhiben en muchos recintos mal llamados "filmotecas" y que deberían de permutar su nombre y recuperar el de "teleclub".

