martes, 14 de marzo de 2017

¿QUÉ SENTIDO TIENE FILMAR EN SÚPER-8?


Ya desde hace años los sistemas de registro digital de la imagen en movimiento proporcionan una calidad muy buena, son baratísimos, rápidos y permiten que la creación de una obra audiovisual esté al alcance de cualquiera. Esto, que se ha considerado una democratización del audiovisual, se ha convertido, sin embargo, en su fosa: cada mes se suben a Internet millones y millones de grabaciones que pocos verán. En los festivales, ocurre lo mismo: es tal cantidad la cantidad de inscripciones de material que es imposible, para el jurado o los comités de selección, digerirlo.
Nueva cámara Súper-8 de Kodak, que se venderá durante el último trimestre de 2017
En este contexto, el Súper-8 aporta un elemento diferenciador, con su peculiar textura orgánica, ya sea que se ruede en negativo, ya en inversible (con imagen positiva tras el revelado).

Además de la textura del Súper-8, hay una razón por la cual su uso debería ser fundamental en las escuelas de cine: como cada fotograma cuesta dinero, y se necesitan 24 o 18 cada segundo,  impone un rigor vital a la hora del rodaje, rigor que se ha relajado en el inframundo digital: ciertos actores llegan menos preparados, los directores de fotografía cometen fallos que luego pretenden solucionar en postproducción y los directores graban horas y horas de material innecesario, lo cual se traduce, después, en tiempo de postproducción que ralentiza y cuesta mucho tiempo.
Nuevas emulsiones profesionales en Súper-8 de Kodak, con el logotipo conmemorativo del cincuenta aniversario del paso.
El Súper-8 comparte con los demás anchos cinematográficos otra ventaja: al final, el autor, o el productor, o alguna institución, se queda con la película original a modo de negativo. Bien conservada, este incunable puede durar centurias, sino milenios. Con el añadido, histórico, que ese negativo estuvo físicamente en el lugar del rodaje.
Finalmente, hay, incluso, un elemento diferenciador del Súper-8 con respecto, también, a los otros pasos  cinematográficos: como su tamaño es muy compacto permite que una persona sola, si es un enamorado del cine, se de el gustazo de hacer o participar en todas las fases de la creación de una obra: su filmación (con los controles en cámara todos en manual), su revelado artesanal, el montaje a la usanza clásica (cortando y pegando la película), la aplicación de las pistas de sonido y su sonorización.
Global Super-8 Day de La Coruña, camino de su tercera edición.

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