Durante el III Reich, su propietario, Robert Bosch, tuvo notorios problemas pues Hitler, descrito por él como "un payaso", nunca fue de su agrado, siendo Bosch una de las pocas grandes firmas teutonas que se negaron a colaborar con los nacional-socialistas.
Una de mis cámaras de Súper-8 favoritas es la Bauer A512, de finales de los setenta (último modelo en la evolución de la serie Royal), pero el diseño que aun hoy disfruto mirándola es el retrofuturista de la Bauer 88D, de 1958: ¡parece un arma de un extraterrestre de una película de ciencia-ficción de serie B de los años cincuenta!
