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martes, 26 de mayo de 2026

THE MOST BEAUTIFUL SPLICER: FUJICA DE LUXE, la empalmadora mas bonita.

 (En español, al final).

Within the small (though expanding) universe of Super-8 film editing, there are tools whose practical function gradually becomes almost secondary to the purely aesthetic pleasure of simply contemplating them. They are objects conceived with a now-vanished blend of precision engineering, industrial elegance and a certain vocation for permanence. And few pieces embody that philosophy better than the extraordinary Fujica De Luxe, probably the most beautiful splicer ever manufactured for the Super-8 format.

Photo: Fujicolor Reala 100, 15 years outdated. Camera Fujica AX5. 

Although my personal films, recorded with magnetic stereophonic sound, continue to be spliced using the extraordinary Fujica 2Tracks — a sophisticated splicer that does not cover the compensating magnetic stripe required for the second channel, and which I have continued using since 1982, when, as a student in Barcelona, I purchased it during a trip to Andorra (and about which I have written several times in this blog) — the Fujica De Luxe still occupies a privileged place on my editing bench, intended for films that I do not plan to stereo-sound, test splices, leaders, trims, discarded footage and countless small everyday editing tasks, but also, quite simply, to be admired.

Because the Fujica De Luxe belongs to that exceedingly rare category of objects whose beauty seems incapable of ageing. Its industrial design possesses something almost timeless, with its rounded lines, perfect proportions, impeccable metallic finishes and a sense of mechanical solidity that today would be economically impossible in an accessory of this kind. One only needs to hold it in the hand to understand that Fujifilm did not conceive this product as a mere accessory, but as a genuine precision instrument intended to accompany legendary cameras such as the Fujica ZC1000 for decades.

Indeed, very few Japanese manufacturers reached such levels of refinement in seemingly secondary cinematic accessories during the 1970s. The Fujica De Luxe is not only magnificently finished, but also conveys an almost watchmaker-like sense of mechanical precision, entirely in keeping with the finest Japanese engineering of that golden era.

One of its most admirable features is the cutting blade. It can perform thousands of splices even when working with polyester film, vastly harder and more abrasive than traditional triacetate stock and, furthermore, it is interchangeable. When Fujifilm stopped importing spare parts into Spain, I purchased ten replacement blades, meaning that, barring planetary catastrophe, I have enough to last the rest of my life… and probably part of the next one as well.

But what is truly extraordinary is that the blade is not fixed, but adjustable both in angle and depth, allowing for a level of mechanical refinement unusual even among many larger professional splicers, such as the CIR, which I also own. It is precisely this type of detail that explains why certain Japanese tools from the photochemical era achieved an almost legendary reputation among editors and filmmakers.

Another particularly useful feature is the small illuminated magnifier integrated into the splicer itself, a surprisingly practical detail even when working alongside an editing viewer. It may seem like a minor extravagance, but anyone who has spent long hours cutting and splicing real film knows perfectly well how greatly proper frame visibility facilitates the work and reduces mistakes.

The Fujica De Luxe also includes fittings for permanent installation onto a laboratory or editing bench, although, honestly, it is rarely necessary to use them. Its considerable weight and the remarkable stability of its base allow it to remain perfectly steady even during intensive editing sessions.

Its precision across the decades is what continues to fascinate me so many years later, together with the feeling of using a tool conceived not to last a few years, but virtually an entire lifetime. In an era dominated by disposable products, ephemeral software and devices impossible to repair, handling a Fujica De Luxe produces almost the same sensation as winding a fine mechanical watch or projecting an original reversal print. Certain ways of manufacturing things, from a time when companies were genuinely proud of their products, belonged to an industrial civilisation that will probably never return.

LA EMPALMADORA MÁS BONITA: FUJICA DE LUXE.

En el pequeño universo (aunque en expansión) del montaje cinematográfico en Súper-8, existen herramientas cuya función práctica termina siendo, con el paso de los años, casi secundaria frente al placer puramente estético de contemplarlas. Son objetos concebidos con una mezcla, actualmente desaparecida, de ingeniería de precisión, elegancia industrial y una cierta vocación de permanencia. Y pocas piezas representan mejor esa filosofía que la extraordinaria Fujica De Luxe, probablemente la empalmadora más hermosa jamás fabricada para el formato Súper-8.

Aunque mis películas personales, sonorizadas en estereofonía magnética, continúan siendo empalmadas con la extraordinaria Fujica 2Tracks, una sofisticada empalmadora que no cubre la pista magnética de compensación necesaria para el segundo canal y que sigo utilizando desde ¡1982!, cuando, siendo estudiante en Barcelona, la adquirí durante un viaje a Andorra (y de la cual escribí varias veces en esta bitácora), sobre mi mesa de montaje continúa ocupando un lugar privilegiado la Fujica De Luxe, destinada a aquellas películas que no voy a sonorizar en estéreo, empalmes de prueba, colas, descartes y múltiples pequeños trabajos cotidianos, pero también, simplemente, a ser contemplada.

Porque la Fujica De Luxe pertenece a esa rarísima categoría de objetos cuya belleza parece no envejecer jamás. Su diseño industrial posee algo casi intemporal, con sus líneas redondeadas, proporciones perfectas, acabados metálicos impecables y una sensación de solidez mecánica que hoy resultaría económicamente imposible en un accesorio de este tipo. Basta sostenerla entre las manos para comprender que Fujifilm no concibió aquel producto como un accesorio cualquiera, sino como una auténtica herramienta de precisión destinada a acompañar durante décadas a cámaras tan míticas como la Fujica ZC1000.

De hecho, pocos fabricantes japoneses alcanzaron en los años setenta semejante nivel de refinamiento en accesorios cinematográficos aparentemente secundarios. La Fujica De Luxe no solamente está magníficamente acabada, sino que además transmite una sensación de precisión mecánica casi relojera, muy en la línea de la mejor ingeniería nipona de aquella época dorada.

Uno de sus aspectos más admirables es la cuchilla de corte. Puede trabajar durante miles de empalmes incluso utilizando película de poliéster, muchísimo más dura y abrasiva que el antiguo triacetato y, además, es intercambiable. Cuando Fujifilm dejó de importar recambios en España, compré diez cuchillas de repuesto, de modo que, salvo catástrofe planetaria, tengo suficientes para lo que me queda de vida… y probablemente parte de la siguiente.

Pero lo realmente extraordinario es que dicha cuchilla no es fija, sino que puede ajustarse tanto en inclinación como en profundidad, permitiendo un refinamiento mecánico inhabitual incluso en muchas empalmadoras profesionales de mayor tamaño, como la CIR, que también poseo. Ese tipo de detalles explica por qué determinadas herramientas japonesas de la era fotoquímica terminaron alcanzando una reputación casi legendaria entre montadores y cineístas.

Otra prestación particularmente útil es la pequeña lupa iluminada integrada en la propia empalmadora, un detalle sorprendentemente práctico incluso trabajando junto a una moviola. Puede parecer una extravagancia menor, pero cualquiera que haya trabajado largas horas cortando y empalmando película real sabe perfectamente hasta qué punto una buena visualización del fotograma facilita enormemente el trabajo y reduce errores.

La Fujica De Luxe incorpora además fijaciones para su instalación permanente sobre laboratorio o mesa de montaje, aunque, sinceramente, rara vez resulta necesario utilizarlas. Su considerable peso y la magnífica estabilidad de su base hacen que permanezca perfectamente asentada incluso durante jornadas intensivas de trabajo.

Su precisión a través de las décadas es lo que continúa fascinándome tantos años después, con la sensación de estar utilizando una herramienta concebida no para durar unos pocos años, sino prácticamente toda una vida. En una época dominada por productos desechables, software efímero y dispositivos imposibles de reparar, manipular una Fujica De Luxe produce casi la misma sensación que cargar un reloj mecánico de alta relojería o proyectar un positivo original en película inversible. Ciertas formas de fabricar las cosas, cuando los fabricantes estaban orgullosos de sus productos, pertenecían a una civilización industrial que probablemente ya no volverá.

martes, 13 de marzo de 2018

EMPALMES DE CINTA ESTEREOFÓNICOS GRACIAS A FUJIFILM

Gracias a Tak Kohyama, el intrépido productor de cine japonés dueño de Retro Enterprises, el mayor laboratorio de cine no sólo de Japón, sino de toda Asia, y con contactos especiales en el cuartel general de Fujifilm (que le permiten ser la única persona que tiene acceso a la inversible Provia en rollos maestros), he podido conseguir ¡¡¡el último lote de cintas de empalmar Fujifilm para 500 empalmes!!! (sólo le he dejado, a Tak, diez paquetes). 
Una vez agotada esta existencia, la cintas de empalmar Fujifilm sólo estarán disponibles en la versión de 100 empalmes. 
Como he desarrollado un sistema para obtener el doble de empalmes del indicado (enlace explicativo aquí:https://mimundoensuper-8.blogspot.com.es/2016/09/empalmadora-fujifilm-2-tracks-como.html), con este lote tengo para varias decenas de miles de empalmes, ¡suficientes para el resto de mi vida! La felicidad, una vez más, viene de Japón.
¿QUÉ SON LAS EMPALMADORAS?
Las empalmadoras son aparatos cinematográficos que sirven para unir, o empalmar, fragmentos de película durante el montaje, para aquellos que nos gusta trabajar por el sistema tradicional (hay cineístas que digitalizan nada mas revelar y montan o "editan" en ordenador, pero nada puede sustituir al placer de tocar y pegar las películas con las manos propias). 
Coexisten tres sistemas de empalmes cinematográficos:
1) el húmedo (con un producto químico, normalmente acetona); su desventaja: es lento y no se puede aplicar en películas con soporte de poliéster; 
2) el de fusión (con una empalmadora ultrasónica); inconveniente: el inasumible precio de la empalmadora y que el empalme se suele apreciar en proyección); 
y 3) el de cinta adhesiva.

VENTAJAS DE LOS EMPALMES DE CINTA ADHESIVA
El empalme de cinta adhesiva presenta varias ventajas, una de ellas, es que se hace de forma instantánea. 
Además, resulta fácil rehacerlo sin perder ni un solo fotograma. 
Entre las desventajas, figura que ciertas cintas adhesivas no están fabricadas en poliéster, sino que son de celulosa, y amarillean con los años, amén de que su adhesivo se reseca y, ocasionalmente, "se sale" del propio espacio del empalme, manchando fotogramas adyacentes. 

Ninguno de estos inconvenientes ocurre, sin embargo, con la cinta de empalmar Fujifilm: no en vano es un producto de una de las primeras empresas tecnológicas del Japón, hoy en día metida de lleno en el negocio farmacéutico con logros como la vacuna del Ébola.
EMPALMES DE CINTA PARA SONIDO ESTEREOFÓNICO.
Todas las empalmadoras de cinta de Fujifilm cubren la pista de compensación lo que impide la sonorización estereofónica. ¿Todas? ¡¡¡No!!! 
Hay un modelo, la ingeniosa Fujifilm 2-Tracks (actualmente fabricada por la firma nipona LPL), que permite las sonorizaciones estereofónicas pues la cinta adhesiva deja libres no una sino las dos pistas de sonido. 
Cuando apareció, a principios de los ochenta, algún crítico vaticinaba que sus empalmes no serían tan fuertes como la de sus predecesoras, al no dar la cinta adhesiva "la vuelta" sobre la película. El tiempo ha demostrado infundadas tales predicciones: uso mi Fujifilm 2- Tracks (comprada en Andorra, cuando estudiante), desde 1983, sin el menor problema con empalmes realizados en aquellos lejanos años de juventud; hoy en día, tras decenas de miles de empalmes, ahí sigue, dispuesta a durar otro tanto.
La empalmadora y las cintas de empalmar se pueden adquirir actualmente en Retro Enterprises: http://www.retro8.com/english/englishsplicing.htm

lunes, 25 de septiembre de 2017

¡VAYA EMPALME!, DURADERO, POSIBLEMENTE ETERNO, CON LA CINTA FUJIFILM

Cuando, entre el 2006 y el 2007, llevé a cabo la campaña de recuperación "8 mm: Memoria del Siglo XX", para la Consellería de Cultura, llegaron a IB Cinema toda clase de películas (¡incluso una de la seducción de una menor por su profesor!, con el micrófono en la almohada e iluminado el lecho por un foco de 1.000W), en muy diversos grados de conservación. 
La mayor parte de los empalmes, o uniones de película, estaban realizados con empalmadoras clásicas de acetona: unos aguantaron el paso de tiempo, otros no. 
Los alucinantes empalmes de dientes de sierra del sistema ECS de Eumig eran los más endebles de todos. En cuanto a los que empleaban cinta adhesiva, sólo los hechos con cintas Fujifilm pudiera decirse que estaban casi como el primer día: los de otras marcas estaban amarillentos, resecos y con trazas que indicaban que en algún momento, a lo largo de los años, el adhesivo se extendió fuera de la superficie de la cinta.
EL SECRETO ESTÁ EN LA CINTA DE EMPALMAR.
Mientras otros fabricantes empleaban, para sus cintas, distintos tipos de celulosa, los rollitos preperforados de Fujifilm fueron fabricados, desde 1965, en poliéster, con un adhesivo que permanece incólume con el paso de los años. Personalmente, uso este tipo de cintas desde 1979 (contaba uno con 18 años), pero en la citada campaña nos hemos topado con algunos empalmes con este tipo de material hechos por el fallecido pintor gallego Ulises J. Sarry ¡¡¡a finales de los sesenta!!!, en perfecto estado de conservación.
EMPALMADORAS FUJIFILM 
Otro día escribiré largo y tendido sobre la gama de las tres empalmadoras cinematográficas de Fujifilm: la normal, la De Luxe y la 2 Tracks. Los dos primeros modelos fueron diseñados y manufacturados directamente por Fujifilm,
en tanto que la de 2 pistas es un patente de la firma japonesa LPL, que fue quien se la fabricaba a Fujifilm: esta empalmadora presenta la peculiaridad de que deja libre la pista de compensación, para que no haya interrupciones en las sonorizaciones estereofónicas. 
La empalmadora 2-tracks de Fujifilm, fabricada por LPL, es una joya de la ingeniería cuyo manejo es una auténtica delicia visual, y que otro día describiremos. LPL la sigue produciendo todavía hoy. Y Retro Enterprises continua con la comercialización de la cinta de empalmar. 
MÉTODO PARA DUPLICAR EL NÚMERO DE EMPALMES
En esta bitácora, ya publiqué un interesante artículo de como duplicar, con esta empalmadora, su número de empalmes. Puede ser consultado aquí: 
http://mimundoensuper-8.blogspot.com.es/2016/09/empalmadora-fujifilm-2-tracks-como.html