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jueves, 23 de septiembre de 2021

¿SE PUEDE LLAMAR CINE, O PELÍCULAS, A UN AUDIOVISUAL DIGITAL? ¿ES ANALÓGICO LO FÍLMICO?

En unos días, se estrenará la última película de la serie Bond "Sin tiempo para morir", rodada en 35 mm y 65mm. A una distancia sideral, también IB Cinema estrenará, en el OURENSE FILM FESTIVAL, las películas documentales de cortometraje "Polavision: un fallo instantáneo", de Álex López, y  "Non hai futuro (Opus V)",  de Ignacio Benedeti, rodadas en Súper-8.

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V)"
¿Qué tienen en común estas tres películas, pese a la diferencia de presupuesto y de milímetros? El nexo es que estas tres obras están rodadas en película, no grabadas en digital.  Según la R.A.E., una película es (sic): "una cinta de celuloide que contiene una serie de imágenes fotográficas que se proyectan en la pantalla del cinematógrafo o en otra superficie adecuada", o también (sic), "una obra cinematográfica". Veamos como define la Academia el adjetivo: "cinematográfica" (sic): "perteneciente o relativo al cinematógrafo o la cinematografía"; esta entrada, tiene un ejemplo: "cinta cinematográfica" que, consultado, es definida como (sic): "película, cinta de celuloide que contiene imágenes".

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V)"

Un audiovisual grabado en digital son sólo datos informáticos y no necesita ninguna película. Por tanto, UN AUDIOVISUAL DIGITAL NO ES CINE, NI UNA PELÍCULA. No sé si como dice Tarantino (sic), "lo digital es una mierda"; lo que sí está claro, es que lo digital,  cine no es, ni tampoco se le puede llamar películas a esta modalidad audiovisual, ni cineastas a sus autores.

Marcos, protagonista de "Non hai futuro (Opus V)"

Las obras audiovisuales digitales se deberían denominar, tal vez, "infografías" o, mejor, "vídeos", y sus autores, "videógrafos", nunca cineastas. Esto ya lo tenía claro D. Manuel Fraga Iribarne en los años sesenta cuanto, desde su ministerio, ordenó diferenciar entre películas (aquello que se rueda en fílmico) y audiovisuales (lo que se graba electrónicamente -en aquella época, usando magnetoscopios-).

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V)

Sí que serían cineastas aquellos que, aunque sus obras cinematográficas se exhiban en digital, rueden en fílmico, con película (como Nolan, Tarantino y muchos mas). Si, además, no sólo filman, sino que se ocupan de muchas facetas mas de su obra (fotografía, guión, etc.),  serían "cineístas".

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V)"

¿SON CINES LAS SALAS QUE EXHIBEN EN DIGITAL?

Según la Academia, un cine es  (sic): "un local o sala donde como espectáculo se exhiben las películas cinematográficas". Como los soportes informático no son películas cinematográficas, los "cines" que exhiben digital se deberían denominar simplemente "teatro audiovisual", "sala de proyección" (salvo que su pantalla sea de LED o similar), "sala de exhibición" o, tal vez, "digitorium", pero cines, ¡no! Es un fraude al consumidor denominar "cines" a un recinto donde sólo se va a exhibir a partir de un soporte infomático. Sería (valga la comparación), como si un templo, anunciase en su exterior que es Católico, y una vez dentro se encontrase uno ¡con mohametanos!

Detalle del affiche de "Non hai futuro (Opus V), dibujado por Juan Carlos Abraldes

Por otra parte, "cinema" viene del griego "kinema" (en caracteres griegos que no puedo reproducir aquí), que significa "movimiento": no hay movimiento alguno en un proyector digital ¡¡¡como no sea el del ventilador!!!

Detalle del affiche de "Non hai futuro (Opus V)", dibujado por Abraldes. 

ANALÓGICO ES LO DIGITAL, NO LO FÍLMICO.

Si a partir de un negativo fílmico, se hacen, por ejemplo, dos copias positivas, y miramos cada una de ellas en un microscopio, vemos que los cristales de haluros de plata están en distinta posición en cada fotograma equivalente de cada una de las dos copias: ¡no son copias iguales, no son analógicas! Son copias fotoquímicas. Esto no ocurre con una obra audiovisual digital: ya se hagan una o un millón de copias, ¡todas son idénticas, análogas!

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V"

Lo mismo ocurre en fotografía. En la fotografía tradicional, cada copia (de un negativo o de un inversible) es ligeramente diferente, no como en digital, que son idénticas. Cada copia en papel químico es ligeramente diferente: son fotoquímicas, no analógicas.

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V"

Con película (cine y fotografía tradicional), cada fotograma de un mismo original es distinto y único. Por ello, en Francia, a la fotografía tradicional no la denominan "analógica", sino "argéntica", pues su base es la plata, muy acertadamente.

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V)"

Con lo digital, cada copia es idéntica: simples números, unos y ceros. En Francia, a la fotografía digital, muchos la llaman "numérica".

Fotograma de "Non hai futuro (Opus V)"
Expuesto todo lo cual, se de la paradoja de que lo digital es, en realidad, en audiovisual, pudiera decirse, rizando el rizo, lo analógico, mientras que lo fotoquímico, el cine o la fotografía fetén, en fílmico, con película, no es analógica, sino fotoquímica, mecánico-química, argéntica o, incluso (como ya se explicará en otro momento), cinematografía (o fotografía) cuántica
  • Bajo estas letras, en la pantalla, el quinto y último cortometraje de la serie "No hay futuro" que filma en Súper-8, para la posteridad, las últimas proyecciones comerciales en 35 mm en Galicia (narrado en gallego, subtítulos en español e inglés -pulse CC para seleccionar). 





ESCLARECEDOR COMENTARIO A ESTE TEXTO DEL DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA ARGENTINO SEBA TOLOSA: Por supuesto que un archivo digital no es una película, a menos que se guarden estos datos en una cinta, cosa que no sucede, se usan discos y memorias de estado sólido.
Y cualquier persona razonable debería entender que la fotografía no es analógica. aunque en una película fotosensible se pueden grabar, además de imágenes reales, señales analógicas y/o digitales de audio. La película en si misma no es digital ni analógica, es un soporte que graba imágenes reales, si uno filma o fotografía un código QR, pues entonces estará almacenando información digital, al igual que si lo dibujase en un cuaderno. Dibujar en un cuaderno información digital o un gráfico analógico no convierte al cuaderno en digital o analógico, un cuaderno es un cuaderno, es una cosa, y una fotografía también es una cosa, existe por si misma, como el cuaderno o una pintura. En esta época, mas que nunca, se confunde constantemente el símbolo con la cosa.

EL FOTÓGRAFO CORUÑÉS JOSÉ LUÍS SANZ ESCRIBE A PROPÓSITO DE ESTA ENTRADA: 
Según la RAE cine es un local dónde se proyectan películas cinematográficas.
Y sobre lo que la RAE considera películas cinematográficas dice: "Cinta de celuloide que contiene una serie de imágenes fotográficas que se proyectan en la pantalla del cinematógrafo o en otra superficie adecuada".
Por lo tanto no sólo tienes razón si no que la RAE te avala.

  • "Polavision: un fallo instantáneo", integramente filmado en Súper-8 y Polavision, premiado, entre otros,  en el Festival de Massachussets:

jueves, 19 de julio de 2018

AL CINE, SERVIR HASTA MORIR

Ayer, en Neda, población cercana a Ferrol bien conocida en Galicia por lo sabroso de su pan, tuvimos el placer de proyectar en 35 mm la película de animación "Pinocho 3000".
El proyeccionista no podría ser otro que Marcos Javier Fernández Eimil, en su profesión, manipulando película de cine, el mas veterano de la región en activo y sin interrupción: su currículo como proyeccionista se inició en el que fue el cine de mayor aforo de Galicia, el Riazor, pero continuó su carrera en otras salas clásicas, recordadas con cariño por los coruñeses, como el Avenida o el Equitativa.
 Con el malhadado advenimiento de la exhibición digital, el resto de proyeccionistas de Galicia han cambiado de cometido, por ejemplo, a vendedores de palomitas, o incluso de gremio (el proyeccionista Óscar, el sobrino del llorado Benjamín Jartín, es la persona que ahora hace el mantenimiento de los furgones de IB Cinema).  
Pero Marcos ahí sigue, como uno mismo, sirviendo al cine hasta morir (lo otro, lo digital, el digimerde, cine no es, ni son películas la mayor de los audiovisuales que proyectan, si exceptuamos las que ruedan cineístas como Nolan, Spielberg y alguno mas, secundados por actores como Craig o Cruise que, desde hace dos o tres años,  se niegan a interpretar ningún papel en la industria cinematográfica que no sea filmado con película). 
La proyección de ayer, en Neda, se hizo desafiando a la fina lluvia y un tiempo mas bien frío, del mismo modo que el pasado sábado, en Dumbría, en plena Costa de la Muerte, Marcos proyectó "Vaina" envuelta la zona en una espectral niebla que aterrorizaría de ser otra película. 
Una mención especial, a la Deputación da Coruña, especialmente a su vocal de cultura, Goretti Sanmartín, por permitir la proyección en película de cine, no como otras personalidades que sucumben a la infausta moda de lo digital en su afán de parecer "modelnos".
En otros países, como puede verse en la fotografía inmediatamente anterior, tomada hace unos días por una amiga de viaje en California, hasta los paneles de la autopista avisan cuando hay una proyección en película de 70 mm, en este caso el estreno de la versión no restaurada en 5 perforaciones que supervisó Nolan de "2001: una odisea en el espacio".  ¡Qué buena cultura cinematográfica! Aquí, se topa uno con "cineastas" a los que le hablas de lo que es un positivo en IB de imbibición, y les suena a arameo...
A esos directores, cada día mas numerosos,  que siguen filmando con película (fuera de España), prefiero ampararlos bajo el amoroso término cineísta, y no el de cineasta, por todo lo que lleva implícito de pasión y conocimiento por el cine, del que carecen muchos mal llamado "cineastas", que, en buena parte, no saben lo que es tener una película entre sus manos. A propósito del término cineísta, no ignoro que no está reconocido por la Real Academia de la Lengua pero como nada menos que un premio Nobel de Literatura,  Gabriel García Márquez, no tenía reparas en emplearlo, uno no va a ser menos que él. Siempre me gustó su artículo "El verdadero cineísta", que reproduzco: 

El verdadero cineísta

Es difícil definir al verdadero cineísta. Existe el especializado, el que devora dos horas de proyección en persecución de un detalle, de un ángulo fotográfico o de un acierto de dirección, y presencia la proyección con el mismo sentido con que un erudito descifra un pergamino antiguo. Es bastante discutible que ése sea el verdadero cineísta. Y sin embargo, también la matiné es la función más adecuada para el especialista. Los teatros donde se exhiben películas antiguas están llenos de ellos a las tres de la tarde.
El verdadero cineísta asiste al teatro casi siempre solo. Se sienta invariablemente en los sectores laterales. No mastica ni chicle ni come ninguna clase de golosinas. No lee periódicos, ni revistas, sino que permanece en las nebulosas contemplando la pantalla con cierto aire de concentrada estupidez, hasta cuando comienza la proyección. Entonces se desabrocha el cinturón, se desajusta los cordones de los zapatos y el nudo de la corbata, y trata de apoyar las rodillas o de trepar los pies en el asiento delantero. Cinco minutos después de comenzada la proyección, puede estallar una bomba en el teatro, que el verdadero cineísta no caerá en la cuenta. La película puede ser excelente o puede ser un mamarracho, eso no importa. Si a un verdadero cineísta se le dice en la calle que una película es insoportablemente mala, asistirá entusiasmado a la próxima exhibición, para convencerse de que es mala en realidad.