lunes, 24 de octubre de 2016

EL ÚNICO CURVULON DE ESPAÑA REGRESA A ESTADOS UNIDOS

Mi objetivo Curvulon para cine en Dimension 150 era, probablemente, el único que quedaba en España. Se lo lleva un comprador de Los Ángeles, ganador de la puja. Me duele venderlo, especialmente pues se va fuera de nuestra nación:  cada vez que, por culpa de esta crisis a la que no se ve final, me veo forzado a expatriar gemas de mi colección,  tengo la sensación de que no estoy sirviendo bien a mi país. Pero no hay alternativa.




El Curvulon no es un anamórfico sino un objetivo que se usaba delante de las lentes del proyector de 70 mm de sistemas cinematográficos como el Dimension 150 para exhibir sin distorsión en una profunda pantalla curva.  En Dimension 150 sólo se llegaron a rodar dos películas, "La Biblia" y "Patton"; sin embargo, se distribuyeron todas las de Cinerama y de varios otros procedimientos de 70 mm, incluyendo "2001: una odisea en el espacio", película que sólo se puede apreciar en toda su magnitud en una de estas pantallas profundamente cóncavas: quien no ha visto la obra de Kubrick en estas condiciones,  no podrá decir que ha disfrutado de la experiencia tal y como fue concebida por su director.  Es una pena pero el arte de la exhibición, con el digimerde, se ha perdido para siempre. Ahora, todo vale.
 

 

Recuerdo, de niño, en un viaje familiar a Sevilla, el cine de Dimension 150 de la capital hispalense, como también, ya en la universidad, la sala del Nuevo Teatro de Barcelona, que, en un principio, fue un Cinerama, pero que luego se adaptó a 70 mm, con o sin anamorfosis, con sonido magnético multicanal, pre Dolby: así fue como ví yo (¡unas 50 veces!), con ocasión de una reposición,  "2001: una odisea en el espacio" (no en vano, HAL9000 es el salvapantallas de mi ordenador en mi oficina de IB Cinema, como puede verse en la instantánea inferior, ayer por la noche, trabajando en pijama: ¡sí, vine en pijama a IB!).

 
El Cinerama auténtico, con su pantalla curva y los tres proyectores sincronizados, llegó a La Coruña, en una carpa, a mediados de los setenta, pero esto es una historia para otro día. De momento, sólo lamentar la pérdida de esta joya no sólo para la colección IB Cinema, sino para el patrimonio cinematográfico español (claro que, en Galicia, tal vez sea uno el único en entristecerse pues, por ejemplo, con una mal llamada filmoteca en la que ahora, como no hay proyeccionista, prefieren proyectar en vídeo, seguramente no sepan de que estamos hablando cuando mencionamos el Curvulon o el sistema Dimension 150, que tanto significó para el cine entre los años sesenta y ochenta).

 

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