viernes, 14 de octubre de 2016

¡OH, LA LA, EKTACHROME 64T!

La semana pasada gasté mis últimos dieciocho metros de Ektachrome 100D, una magnífica película de cine inversible en color, cuyo envasado, en Súper-8, Kodak cesó un desafortunado diciembre de 2012. El precio era muy razonable, especialmente para los que, como uno, la compraban a Mr. Schwind en bobinas de 16 mm con perforaciones tipo S por ambos lados y luego cortábamos, en cuarto oscuro, longitudinalmente para recargar cartuchos Fujifilm.
Antes que la Ektachrome 100, y desde que el Kodachrome se dejó de fabricar, hubo un breve periodo con otra emulsión Kodak Ektachrome, la 64 para luz de tungsteno.


En su momento, mucha gente se preguntó la razón de que Kodak eligiera esta sensibilidad, aceptada por poquísimas cámaras de Súper-8. Algunos conspiranoicos conjeturaron que era una película ideada para hacer pensar a los usuarios que sus cámaras exponían mal y, de este modo, ponerlas fuera de la circulación.

La realidad, según me fue revelada, con el compromiso de no decirlo hasta pasados diez años, es que, cuando se produjo la eclosión de lo digital también para el mercado profesional, en 2004, y los carretes de diapositivas de 35 mm empezaban a acumularse por millones, Kodak cesó la producción de toda su producción inversible de color.

Kodak liquidó el Kodachrome a bajo precio (diez euros cada cartucho de Súper-8, con el revelado y la devolución incluidos en el precio, en Europa),  en sus formatos cinematográficos originales (se siguió revelando en Kansas, hasta diciembre de 2010 -mi cortometraje "La Coruña en Kodachrome" fue lo último que se procesó en Súper-8-; puede verse en el siguiente enlace:  https://vimeo.com/16502962    ).

Después, los grandes rollos maestros de Ektachrome 64T, para diapositiva de 35 mm, a fin de darles salida, se cortaron  y reperforaron en Francia para Súper-8: ¡los superochistas los consumieron en menos de un lustro!, para sorpresa de Antonio Pérez, CEO de Kodak.

Durante un tiempo, la 64T coexistió con la Ektachrome 100D, esta sí, aceptada por muchas más cámaras, con un grano extremadamente contenido,  muy tolerante al forzado -incluso a 400ASA- y una saturación cromática tan bonita, especialmente el azul, que es imposible de disfrutar en su plenitud salvo mediante proyección directa: veremos mis últimas filmaciones en Ektachrome100 con "Pastoriza, la virgen que sobrevivió a Almanzor" y en unos planos de uno de los Opus de la serie "No hay futuro".
 

Precisamente, para el episodio final de esta serie sobre la crisis española, la nevera ha conservado, desde hace años, 4 cartuchos de Ektachrome 64T. Dada las peculiaridades de esta emulsión (combina grano grueso con colores brillantes), su look es muy setentero: no vale para cualquier proyecto.  Creo que, por fin,  he encontrado una historia para este Ektachrome 64 (aprovechando que mi Bauer con óptica Schneider, modificada por monsieur Egido, acepta esta sensibilidad).

Una curiosidad: en los envases de Ektachrome, ¡en los cuales el español se encuentra presente!, se aclara que, aunque la película fue producida en Estados Unidos, ha sido envasada en Francia (en la fábrica del Kodachrome,  ya cerrada, que había pertenecido a la mítica Pathé).

¡Oh, la, la!, a ver que obtengo de estos rollos. Como se han conservado en nevera desde que salieron del almacén de Kodak, supongo que la sensubilidad real no se habrá degradado mucho pero veremos con el  color. ¡Los del argéntico no paramos de complicarnos la vida y sufrir!
 
Hace 6 años, con ocasión de la comida cumpleaños de mi hija Verónica en casa de la abuela, filmé un cartucho de prueba del Ektachrome 64T; la digitalización no hace justicia, pues está hecha a baja calidad, en Phase Alternation Line:
 
 

MY LAST EKTACHROME 64T CARTRIDGE OCTOBER, 2010 from IB CINEMA Motion Picture Films on Vimeo.

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