miércoles, 5 de octubre de 2016

LA CÁMARA ELECTRÓNICA QUE FUNCIONA SIN ELECTRICIDAD

Mi formato fotográfico favorito es el 24 x 36 de los carretes de 35 mm de toda la vida. A veces empleo diapositivas (por favor, virgencita, ¡que Fujifilm siga fabricando la Provia y la Velvia el resto de mi vida!), otras película negativas (nuevamente, Fujifilm es mi marca favorita, con la emulsión Fujifilm Reala o, si preciso de mayor sensibilidad, la H400Pro --hablando de película en color, se entiende-).
Mi modelo de cámara fotográfica favorito es la AX5, de Fujifilm, para la que, con los años (en especial cuando la hecatombe fruto de la debacle originada por la eclosión de las digimerde),   tuve la fortuna de ir reuniendo a precios sorprendentemente irrisorios todas las ópticas Fujinon EBC, desde el ultragranangular de 16 mm hasta el sobrecogedor tele de 1.000 milímetros ¡de un metro de largo! (y de los cuales sólo se fabricaron menos de cien, dos de ellos en mi poder).  Alguno de estos objetivos Fujinon EBC los he empleado también en cine, con la cámara de S8 Fujica ZC1000. Hoy en día, como hay adaptadores para digimerde, se han puesto de nuevo por las nubes.



Para sumergirme en el agua siempre llevo la Fuji HDM, de principios de los ochenta y que me ha acompañado por medio mundo. Tiene un inconveniente: su objetivo no es intercambiable, sino fijo, un 2.8 de 35 mm. Como me niego a llevar a la playa ninguna de mis dos AX5, (una negra y otra plateada, que adquirí a mediados de los ochenta),  y dado que, a veces, junto al mar, o bajo la lluvia, necesito un granangular extremo, empleo una cámara que, aunque es electrónica, es posible hacerla trabajar sin electricidad,  la Fujica AZ1, el último modelo de Fujifilm fabricado con montura Praktica M42.
Como la AZ1,  si es necesario (por ejemplo, bajo cero), ¡puede funcionar sin pilas, mecánicamente! (incluyendo el autodisparador para los selfies), resulta muy útil en el Ártico o en el desierto.


¡Pocas cámaras  hay tan ecológicas! Eso sí, sin pilas, resulta menester  ajustar el diafragma a " ojímetro" (la experiencia y la latitud de la película negativa es, pues, un grado: no estamos hablando de algo apto para amas de casa o bedeles de colegio mayor).
Con la AZ1, que uso en condiciones extremas, no arriesgo un ultragrangular EBC Fujinon 2,8 de 16 mm, pero, en cambio, no me duele poner en peligro o ensuciar el Zenitar f 2.8 de 16 mm con unas prestaciones muy buenas y que conseguí en la antigua Leningrado, a principios de los noventa, por apenas nada. ¡Ah, qué tiempos aquellos, en que en Rusia se vendía de todo a precio de saldo!



Cámaras AZ1, en buen estado, se pueden conseguir hoy por apenas nada (unos 50 € para ejemplares inmaculados).  Claro que, si hay alguien interesado, recomiendo paciencia para asegurarse la obtención de un buen ejemplar que, una vez revisado por un técnico cualificado, tendrá una vida útil que se medirá por décadas.

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