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miércoles, 17 de agosto de 2022

A NEW AND ORIGINAL FUMEO GEAR, FOR FREE, FROM MARCO SONETTI

Fumeo projectors are the best for 16mm, and absolutely unbeatable for Super-8. Fumeo projectors are professional tools, designed to outlast our lives, built with oversized parts. Its electronics are very simple, with components that are easy to find at the corner store. 

As for elements subject to wear, such as the magnetic head, they are still being manufactured today!!! And other components, are available new, stocked in a big warehouse in Livorno, owned by Marco Sonetti, a friend of the late Angelo Bianchi, the owner of Fumeo, from whom he bought all the stock of the factory. Thanks to that, Marco Sonetti can supply almost any part that the Fumeo projectors need, even the magnetic heads!, or, as in this case, a gear that he was kind enough to serve me totally free!!! (including mail). Thank you very much, Marco!



lunes, 15 de enero de 2018

CINE MAX DE BIANCHI: ¡QUÉ GRAN JUGUETE!

En las Navidades de 1973, cuando uno tenía 13 años, los Reyes Magos le trajeron de regalo un proyector de cine de súper-8 de juguete: el Cine Max de Bianchi. Este fin de semana, organizando un poco el trastero de casa de mi madre, ¡lo encontré!, guardado en su caja de origen, con las instrucciones y hasta con el catálogo de las películas en Súper-8 que ofrecía en aquellos tiempos felices la casa Bianchi. ¡Qué alegría me llevé! Imaginaba que, en estas décadas, se habría tirado a la basura.
A diferencia de otros proyectores de cine de juguete, como el Cinexin, que aparecería posteriormente, el Cine Max no sólo aceptaba bobinas normales de Súper-8, sino también de estándar-8.
De hecho, aunque era un juguete, había compradores que lo adquirían como ¡su único proyector!
La cantidad de resúmenes de Castle Films, con clásicos de la Universal, que habré proyectado con mi Cine Max.
Tenía un defecto, este juguete: rayaba las películas (afortunadamente no del lado de la emulsión), lo que, para mí, en aquella época, era un encanto más: en los cines de verdad, a los que solía acudir, con películas de reestreno, como el Equitativa, o en las proyecciones de mi colegio, o en el Cine Club Aldebarán, lo normal era que las películas estuviesen rayadas y hasta con cortes, de forma que el Cine Max emulaba al máximo la sensación cinematográfica de la época (aunque seguro que esta no era la idea de su fabricante: pero no se podía pedir mas a un proyector que costaba 1.450 pesetas).
Un gran hallazgo, el de este juguete, el Cine Max, que tanta horas de felicidad proporcionó.