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lunes, 12 de enero de 2026

CUANDO EL CINE CABÍA EN UNA CAJA DE CARTÓN.

En España, la distribución comercial de películas en Súper-8  (principalmente en forma de versiones abreviadas, resúmenes o digestos) cesó durante el curso escolar 1982-1983, justo antes de que Kodak introdujese su tecnología LPP resistente a la decoloración. Una ironía histórica: cuando por fin el soporte iba a volverse prácticamente eterno, el mercado doméstico ya había sido sentenciado.

Boda de Lady Di, de Walton Films, que cuando estudiante había comprado en Inglaterra, con ocasión de un viaje con mi hermana Susana.

Este pasado fin de semana, aprovechando esta nueva etapa de la vida, separé estas pequeñas películas de aquella época (adquiridas con tanto esfuerzo y entusiasmo cuando era estudiante), de ediciones o tirajes posteriores, con largometrajes completos, en positivos salidos de laboratorios ingleses, estadounidenses o alemanes, que custodio en otra dependencia, en un proceder casi litúrgico, como quien ordena recuerdos por épocas de la vida, en una especie de memoria sentimental del Súper-8 de mi infancia y los años en que éramos felices con siete minutos. 

En mis manos, un resumen mundo de Joe 90, de Gerry Anderson: mis  gustos no han cambiado desde niño

Aunque el grueso de mi cinemateca en 16 mm y 35 mm se conserva en el Estudio (no por capricho, sino por pura lógica física: un solo largometraje en 35 mm supera holgadamente los veinte kilos), el Súper-8 sí puede vivir en casa. Allí conviven mis primeros resúmenes comprados en la infancia con los últimos largometrajes íntegros en anamórfico editados por Derann Films, como Master & Commander.

CUANDO NO EXISTÍA EL VÍDEO.

Décadas antes de que nadie soñase con Internet, con el DVD o el Blu-ray, cuando ni siquiera existía el vídeo doméstico, los establecimientos fotográficos vendían cine en forma de resúmenes: fragmentos de tres a veinte minutos que permitían poseer una película en casa.

Mi distribuidor favorito era el norteamericano Castle Films. Tenía unos doce años cuando los Reyes Magos, en aquellas Navidades mágicas de la primera mitad de los setenta, me trajeron un único y maravilloso juguete: un proyector Cine Max, que todavía conservo en su caja original. Mi madre lo compró en la desaparecida tienda Moya, frente al Cine París, por 1.500 pesetas de la época.

El Cine Max todavía conmigo, tras mas de medio siglo, en su caja original

Durante meses, invierno tras invierno, antes de 1975,  vi con él una y mil veces las pocas películas familiares filmadas por mis padres con una cámara AGFA de Doble-8 que habían comprado a principios de los sesenta a Machirant, un buen amigo catalán que decidió cambiar a un modelo superior. En aquellos años de inviernos largos, sin vídeo y sin alternativas, la única forma de revisitar el cine era a través de aquellos digestos mudos, con subtítulos, que duraban entre tres y diez minutos. Años después llegarían los resúmenes sonoros, los de veinte, cuarenta o sesenta minutos… e incluso las películas completas. Pero esa ya es otra historia.

Maravilloso arte de las cajas de cartón de Castle Films

CASTLE FILMS.

Castle Films fue una de las distribuidoras de resúmenes más importantes del mundo. Fundada en 1918 por Eugene W. Castle, comenzó como productora, pero con la llegada del 16 mm y posteriormente del 8 mm se convirtió en el mayor distribuidor de cine doméstico no comercial del planeta, en su inmensa e inabarcable redondez.

En 1945 firmó un acuerdo con Universal (estudio que acabaría comprando Castle Films en abril de 1977, rebautizándola como Universal 8), lo que permitió la edición de innumerables clásicos del cine terror, la ciencia-ficción, el fantástico, los dibujos animados y el documental.

Con doce o trece años, alrededor de 1973, un resumen mudo de diez minutos en Súper-8 costaba algo más de seiscientas pesetas. El primero que compré fue The House of Frankenstein. El segundo, más modesto pero igualmente fascinante, fue un documental en blanco y negro de tres minutos titulado African Animal Hunt, que costó 213 pesetas. Ambos títulos los tengo expuestos en una vitrina en el estudio, pues con ellos dio comienzo una vocacion que, con sus mas y sus menos, me ha permitido ganarme los garbanzos durante décadas... y disfrutar trabajando.

GRACIAS A ANTONIO DOCAMPO.

En este punto no me puedo olvidar de Antonio Docampo, uno de los padres del cine gallego,  injustamente ninguneado por los miserables de un chiringuito (López Chaves dixitinstitucional que rige los destinos audiovisuales de la región.  En su tienda de la calle Rúa Nueva, de La Coruña, en la que siempre tenía en existencia hasta proyectores Kodak Pageant de 16 mm, lejos de despacharme por ser un niño, Antonio tuvo la generosidad de permitirme comenzar a construir una colección sólida de películas de Castle Films en sus versiones más baratas de 8-Normal. A mí me daba exactamente igual: mi Cine Max proyectaba tanto Súper-8 como 8-Normal y, después de todo, el contenido y su maravillosa caja eran idénticos.

La revista española Superocheros, que se edita también en alemán, dedicó un número al super-8 comercial en España
Lo mejor es que Antonio me vendía aquellas películas en 8 mm por solo 300 pesetas, pagaderas en plazos de 50 pesetas. Gracias a él pude reunir una colección notable de clásicos de Castle Films, con esas cajas de diseño irresistible que aún hoy disfruto contemplando.

Uno de mis resúmenes favoritos fue Tarántula, de Jack Arnold, con un jovencísimo y entonces desconocido Clint Eastwood en su primer papel en Hollywood, como piloto de uno de los aviones. Décadas más tarde, tuve la fortuna de conseguir la película completa en 16 mm profesional, con banda magnética en español y óptica en inglés.

Resumen de "La guerra de las galaxias" en 7 minutos en blanco y negro, mudo con subtítulos y pan & scan

EL ORIGEN DE TODO.

El germen del archivo que hoy custodio y que cuenta con miles de bobinas, orincipalmente en 16 mm y 35 mm, fueron aquellos modestos resúmenes de Castle Films y la generosidad de Antonio Docampo, que me vendía auténticos tesoros a precio de coste y, además, con facilidades.

Esteve Riambau, cuando fue director de la Filmoteca de la Generalitat de Catalunya, calificó mi estudio como "templo del cine"

Poco después del estreno de La Guerra de las Galaxias, que vi en la inmensa pantalla del Cine Riazor proyectada en 70 mm con sonido magnético multicanal, Antonio me vendió lo que hoy es una curiosidad casi inconcebible: un resumen de siete u ocho minutos, en blanco y negro, mudo con subtítulos y en pan & scan, es decir, proyectando en formato académico solo la mitad de cada encuadre anamórfico.

Los últimos lanzamientos de Disney en España llegaban de Francia

En la actualidad, cuando cualquier película está al alcance del móvil, aquello parece alucinante. Pero, en aquel entonces, éramos felices con aquellas bobinas liliputienses. Antes del vídeo, antes de lo digital, antes de que todo fuera instantáneo, cuando yo era niño, estos resúmenes, a menudo mudos e imperfectos, que se vendían en establecimientos fotográficos, al permitir tocar los fotogramas con la mano y verlos al trasluz, transmitían, desde el Súper-8, la magia del cine de verdad (y nos inocularon a muchos niños la pasión por el cine), quizá porque aquel cine reducido, incompleto y técnicamente imperfecto tenía algo que hoy se ha perdido: el deseo, la espera, la imaginación que completaba lo que faltaba. 

Aquel sistema de distribución, en el que para ver una película en condiciones debías ir a una sala, aseguraba que los cines, incluso los de barrio, los de reestreno, los parroquiales o los cine-clubs, estuvieran siempre llenos, con los espectadores entrando en un mundo de los sueños, en salas de pantallas gigantes, con sus acomodadores uniformados, sus telones de terciopelo y con un ceremonial que era todo un acontecimiento.

Este libro inglés estudia aquel periodo del Súper-8 como fenómeno comercial


sábado, 16 de marzo de 2024

LLENAZO DE ESTEVE RIAMBAU EN EL CORUÑÉS TEATRO COLÓN

Entre todos los cines de la época gloriosa de mi ciudad, las dos salas que competían con los mas deslumbrantes estrenos eran el Cine Riazor y el Teatro Colón. La primera ha desaparecido, aunque sigue sobreviviendo el hotel a ella vinculada, del mismo dueño, y que disponía de entrada directa a uno de los palcos. Precisamente en este Hotel Riazor se ha hospedado Esteve Riambau, director de la encomiable Filmoteca de Catalunya (amén de autor de numerosos libros, políglota, profesor universitario y, entre otras virtudes, hasta médico nefrólogo), para el desarrollo del evento cinematográfico mas importante en lo que va de 2024 en Galicia: su presentación de "Ciudadano Kane" ¡¡¡proyectada en 35 mm!!! en el Teatro Colón, como plato fuerte de un ciclo organizado por el crítico Javier Trigales, con patrocinio municipal.

Tras la pantalla perforada, Esteve observa el Teatro Colón con el aforo completo

La audiencia coruñesa  no defraudó y el Teatro Colón se llenó con 550 espectadores para escuchar la presentación de uno de los mayores expertos internacionales en la obra de Orson Welles.

Un momento de la presentación de Esteve con Javier Trigales

Fue todo un honor, para Álex y quien escribe, disfrutar con la compañía de Esteve mientras le mostramos la ciudad, cumpliendo el cronograma con una precisión que ni Nolan superaría: Colegiata de Santa María del Campo y su cruceiro de medio milenio --uno de los mas antiguos de los 10.000 de Galicia--, Casa Cornide (olvidé comentarle a Esteve que antes de morada del General Franco ¡¡¡fue sala de cine en 16 mm de los padres Tomasinos!!!),

Galerías de la Marina, con la Bauer C900 cargada con Ektachrome 64 y la Fujifilm Tiara con Ilford 3200
conjunto medieval de la Plaza de las Bárbaras, Plaza de María Pita, Galerías de la Marina, Iglesia de los Dominicos, Iglesia de Santiago (kilómetro cero del Camino Inglés), Jardín de San Carlos, la Casa del Hombre, la Torre de Hércules o la Capilla de la Orden III, entre otras curiosidades, como el Obelisco Millenium o la primera tienda de Zara en el mundo, 

Bóveda secreta: el sanctasanctórum de IB Cinema, disfrutada por Esteve pues no en vano fue vicepresidente de la FIAF (Federación Internacional de Archivos Fílmicos)

antes de visitar el sanctasanctórum de IB Cinema y la sala HAL 9000, donde tuvimos ocasión de mostrarle los resultados del programa FHJ de reducción de grano fílmico, mejor que cualquiera comercial, desarrollado por Álex con la ayuda de mi hijo Daniel, en Austria. 

Sala HAL 9000 de IB Cinema

Espectacular el almuerzo al estilo gallego, con pulpo, vieiras y albariño. Filmamos la velada con película inversible Kodak Ektachrome 64, que es la que estoy utilizando este año pues su sensibilidad coincide con mi edad. 

Pulpo, vieiras y alvariño.


  

domingo, 8 de octubre de 2017

PROYECTO: BRAINSTORM: UNA OBRA MAESTRA DE DOUGLAS TRUMBULL

¿Qué tienen en común "2001: una odisea en el espacio", "Encuentros en la tercera fase" y "Blade Runner"? El responsable de los complejos efectos especiales de estas tres maravillas cinematográficas es Douglas Trumbull, inventor también del extraordianario sistema de cine Showscan (que tuve ocasión de ver en Futurescope en Francia), que proyecta película de 70 mm a 60 fotogramas por segundo. 
Douglas Trumbull sólo dirigió dos películas; las dos son obras de culto y, en la Filmoteca de Galicia/IB Cinema tenemos el placer de atesorarlas, "Naves misteriosas", que custodiamos en 35 mm, y la espectacular "Proyecto: Brainstorm", en uno de los mas raros positivos de 16 mm que existen en el mundo.
Natalie Wood en 1.85
UNA PELÍCULA MALDITA.
Las televisiones no la emiten, las filmotecas no la programan y conseguir terminarla fue toda una odisea, pues su protagonista Natalie Wood murió en extrañas circunstancias cuando el rodaje aun no había finalizado; por si fuera poco, el estudio intentó guardar en un cajón lo filmado y sólo la persistencia de Douglas Trumbull, poniendo en juego toda su fortuna (nunca se recuperaría económicamente), consiguió que esta obra maestra llegase a las pantallas. Por si fuera poco, "Proyecto Brainstorm" exige requerimentos especiales en el tiraje del positivo y en la proyección. ¡En Galicia, sólo la Filmoteca de Galicia/ IB Cinema puede proyectarlas en condiciones fetén!
El argumento es totalmente visionario, con la hoy tan cacareada "realidad virtual": unos científicos inventan un sistema que permite que las sensaciones grabadas en cinta por un casco llevado por una persona sea percibido por otra como una vivencia real. 
Las escenas de "realidad virtual" se proyectan en 2.35 estereofónico, mientras que la trama normal transcurre en 1.85 monofónico. 
Realidad virtual en 2.35

La maldición de la película parece que llega también a los positivos de exhibición: cuando tras el repicado de su sonido al castellano, en la banda magnética, estaba montando los rollos en núcleo pequeños, en una bobina gigante de Julio Castells , la bobina de montaje de rollos, deficientemente cerrada por mí, ¡se abrió con la mesa de rebobinado a toda velocidad!, y unos 300 metros de película salieron disparados, desparramados por toda la sala de montaje. ¡Ay, Dios!: ¡tardé dos horas en solventar el problema! y otras dos horas en pasar ese metraje por la máquina de limpieza Ecco.

UN POSITIVO CUYA RAREZA LO CONVIERTE EN GEMA.
Las películas en 16 mm, cuando son anamórficas, producen un formato de 2.66, cortando un poco de la imagen superior e inferior del fotograma (antiguamente, los directores de fotografía ya tenían esto en cuenta a la hora de la composición).
Esto no ocurre en "Proyecto: Brainstorm" pues el tiraje se hizo, a instancias de Trumbull, con el sistema Animex, desarrollado por el Dr. Van Tettering: toda la película se tiene  que proyectar en anamórfico pero en las escenas "virtuales" unos pilares laterales negros limitan el ancho a 2.35 de forma que no se recorta la imagen por arriba y por abajo. 
Fumeo xenón 500 con ventanilla de apertura y fuerza variable, Súper-16, formador de bucle superior y presores de rodillos dentados.
Con el positivo entre los dedos, al enhebrarlo en proyección, llama la atención el extrema delgadez de su soporte de poliéster: a instancias de Trumbull, Kodak aplicó su emulsión a una base de 16 mm extrafina que Dupont fabricaba para el Single-8 de Fujifilm. 
Este positivo se distribuyó con sonido óptico en inglés y subtítulos en noruego, pero el laboratorio italiano de mi amigo Alberto Vangelisti le añadió pistas magnéticas de forma que en ellas se pudo grabar el doblaje en español: ahora tenemos ¡un positivo de 16 mm trilingüe! (sería posible añadir un cuarto idioma en la pista de compensacion, pues el sistema "de pasta" de Alberto Vangelisti la aplica de forma estándar).

Doble pista magnética de Alberto Vangelisti, del tipo "liquido o de pasta"
ADDENDUM.
Tras leer esta entrada, me escribió el Dr. Esteve Riambau, director de la mejor Filmoteca española, la de la Generalitat de Catalunya, para comentarme que él, hace años, cuando visitaba un cine comarcal con su colega del FilmMuseum de Múnich, descubrió un positivo de "Brainstorm" ¡¡¡nada menos que en 70 mm!!!, con cuya propiedad se hizo la insitución que comanda de manera ejemplar.  Esto es grandioso: la Filmoteca de la Generalitat siempre marcando el camino. ¡Felicidades, Esteve!
VIDEO EXPLICATIVO.
Nada mejor, para comprender todo lo que se relata, respecto a los distintos formatos en proyección, que ver este corto vídeo, grabado con el móvil, con el inicio de "Proyecto Brainstorm" en 16 mm anamórfico Animex: 

jueves, 27 de julio de 2017

¿MERECE LA PENA VER DUNKERQUE UNA TARDE DE VERANO?

Tardes de playa, noches templadas... ¿vale la pena encerrarse en un cine para ver "Dunkerque"? ¡¡¡Sin dudarlo!!! Se trata del estreno cinematográfico más importante no del verano, sino de la temporada. Cuando aseguramos esto de la última obra maestra del  genio Christopher Nolan, lo hacemos plenamente conscientes del verdadero significado de lo que se quiere decir: "Dunkerque" es no un vídeo, sino una película, íntegramente filmada y acabada con tecnología fotoquímica.
EL ESTRENO DE GRAN FORMATO MAS IMPORTANTE EN UN CUARTO DE SIGLO.
El éxito de "Dunkerque" es muy importante para los futuros rodajes y estrenos en 70 mm.  Por cierto, dicho sea de paso, resulta curioso el uso que tanto Tarantino, y su glorioso Ultrapanavision 70, y Nolan le dan al 70 mm, empleándolo en interiores reducidos) Sólo en Estados Unidos, "Dunkerque" está siendo exhibida en 31 salas de IMAX de 70 mm con 15 perforaciones y en 109 salas con 70 mm de cinco perforaciones, consiguiendo de este modo ser el estreno de gran formato cinematográfico mas importante del último cuarto de siglo. Además, no sólo se estrenó también en 50 salas en 35 mm anamórfico, sino que, según mi fuente en Fotokem, el único laboratorio cinematográfico de Los Angeles, se han hecho un pequeño número de positivos en 16 mm. Y Nolan tiene previsto sacar un corto tiraje en Súper-8 Scope también,  paradójicamente ¡en Alemania!
EN ESPAÑA, EN BARCELONA: ¿DÓNDE, SI NO?
Si bien como realmente se disfruta de esta película es en 70 mm de 15 perforaciones (en verdadero IMAX, no el de mentira, en "digimerde"), el siguiente escalón es en proyección de 70 mm de cinco perforaciones.
En este asombroso paso cinematográfico, una vez popular,  se puede disfrutar en un sólo cine de España, el Phenomena de Barcelona, del enamorado del soporte argéntico Nacho Cerdá.
Pocos saben, además, que el propio Chistopher Nolan disfrutó en la sala Phenomena de un pase privado para verificar que la proyección se haría en las estrictas condiciones de imagen y sonido por él especificadas. ¡Ni Tarantino llega a tanto! Esto es algo a lo que sólo se acercaba el Kubrick de los últimos tiempos, que contrataba a "ojeadores" para que fueran a vigilar la calidad de exhibición, reservándose él la supervisión de las salas mas importantes del mundo.
Si el lector ya ha visto "Dunkerque" en digimerde, no se aflija: que viaje a Barcelona y la vea de nuevo en 70 mm; es otra experiencia, otro mundo. Es la misma diferencia de, por ejemplo, ver "La creación de Adán" en la Capilla Sixtina a verla reproducida en offset en papel de periódico.
No obstante, hay que recalcar que Nolan recomienda apreciar su obra en 70 mm de 15 perforaciones. En Londres, adonde se puede volar a veces mas barato que a Barcelona (desde mi ciudad, La Coruña), la sala ha sido también supervisada personalmente por el propio director. Ya no es únicamente el hecho de que la resolución de la imagen es nueve veces mayor que la ofrecida por el digimerde, sino que, además, proyectada en argéntico de 70 mm 15 perforaciones, es la única forma en que las retinas de espectador pueden gozar con la riqueza orgánica que es capaz de ofrecer, como en el caso de "Dunkerque",  un positivo cinematográfico Kodak copiado no de un internegativo, sino del propio negativo original. ¡¡¡Estamos hablando de positivos de primera generación!!!, cuidadosamente revelados (al menos, los de 70 mm 5 perforaciones, que es el que podemos ver en España)
LOS VALORES DE "DUNKERQUE"
Durante la II Guerra Mundial, en Dunkerque quedaron aislados casi medio millón de soldados en su mayor parte británicos (algo mas de cien mil eran franceses), cercados por los nazis, inmensa tropa cuya evacuación era imposible con barcos militares que, por tamaño, eran presa fácil de los submarinos y la aviación de Hitler.
Christopher Nolan relata magistralmente el patriotismo de civiles ingleses que, aun a riesgo de su propia vida, y pese a la edad (casi niños o bien ancianos), consiguen, con cientos de viajes en pequeños pesqueros o embarcaciones de recreo de todo tipo, cruzar el Canal de la Mancha para traer a suelo británico a unos soldados que estaban abocados a una muerte segura: el espectador siente su miedo, su claustrofobia, en multitud de secuencias, como la del piloto atrapado en un Spitfire que se hunde, cuando los soldados escuchan el ruido de los Stukas que se acercan o el sonido metálico de los disparos al aire: Nolan, sin sangre, sabe transmitir que la guerra es una experiencia horrible que nadie tendría que vivir.
Si uno fuese inglés, tras ver "Dukerque",  ¡saldría orgulloso del cine!, orgulloso de su patria, de su pueblo y de directores como Nolan que son capaces de enseñar, desde la gran pantalla, valores como el honor y el esfuerzo, que parecen tan distantes hoy de las jóvenes generaciones (al menos, en España).





LA EPOPEYA DE RODAR "DUNKERQUE".
Algunos espectadores barbilampiños se quejan de que, en "Dunkerque", apenas si se ve sangre. Nolan no necesita primeros planos explícitos para narrar el horror de una guerra. Unos sonidos de disparos, un cuerpo cayendo, bastan. También, a las jóvenes generaciones, acostumbradas a ver toda clase de vehículos armamentísticos de imposible diseño, les sorprende su frugalidad en "Dunkerque". A estos espectadores hay que explicarles que nada de lo que ven en la película de Nolan es virtual, nada hay de imagen generada por ordenador. Los aviones de época, los buques, el armamento, es todo real, piezas de museo, o, en algún caso, recreaciones físicas fabricadas a distintas escalas. También el personal de reparto, incluso el mas lejano, es de carne y hueso, no IGO (imagen generada por ordenador).
Un proyecto de esta envergadura, con cámaras de media tonelada, y película cinematográfica de gran formato sólo podrían llevarlo a buen puerto muy pocos directores, conocedores, como Nolan, de todas y cada una de las técnicas que confluyen en el complejo mundo argéntico. Este mamar el cine desde el Súper-8, por parte de Nolan,  se nota en multitud de detalles, hasta que, en "Dunkerque" ¡la película tiene topos a final de cada rollo!
35 MM NO, ¡¡¡65 MM IDIOTA!!!
Casi todas las películas que se han estrenado durante los últimos años en 70 mm han sido rodadas sólo parcialmente en 65 mm: el grueso lo fue en 35 mm. y,  tras la postproducción, positivadas en 70 mm. Christopher Nolan, como sólo podría hacer un maestro de maestros, rodó, como hiciera Tarantino con "Los odiosos ocho", con colosales cámaras para película de 65 mm, alguna de ellas sin visor réflex (sólo existen 4 cámaras de 65 mm con visión a través del objetivo en el universo mundo, en toda su redondez). Rodar en 65 mm es una tarea ciclópea: las cargas de estas cámaras son de unos pocos minutos, hay algún modelo que pesa media tonelada y la película se tiene que enviar en avión para su revelado, de forma que todo, tanto técnica como artísticamente, tiene que salir bien a la primera: no hay margen para el error.
En la escena en la que el piloto se hunde con su Spitfire ¡Nolan descubrió con horror que el agua salada había penetrado en el cartucho que contenía la secuencia rodada! (el blindaje en teoría hermético de la cámara ¡tenía una entrada!)
¿Habría que volver a repetir las tomas? Los científicos de Kodak aconsejaron al director mantener la película en agua en su traslado al laboratorio de Los Ángeles. Ya en Fotokem, se aplicó un lavado especial a la emulsión antes de su revelado de forma que se consiguió salvar toda la secuencia. Incluso la cámara se ha restaurado. Este milagro, en digimerde, muy probablemente no se podría haber logrado.
LA TANQUILLA ACOMPAÑA.
¿Una película bélica que apela a la solidaridad y lealtad en estos tiempos de blandenguería epicúrea? Además, no aparecen soldados americanos y los efectos especiales son a la antigua usanza. Un rodaje de cien millones de dólares con, por añadidura, un estreno costoso, que exigía de Warner el pago por adelantado de positivos cinematográficos de gran formato. La verdad, es que "Dunkerque" fue una apuesta arriesgada, en la que Nolan se jugaba su futuro.
Warner se conformaba con recaudar 40 millones durante el fin de semana. Sin embargo, el boca-oreja de los espectadores funcionó y la recaudación global de la película consiguió superar todos los costes: ¡ingresos de mas de cien millones en los tres primeros días!, en pleno verano.
LOS ACTORES Y LA PARTITURA: PARTÍCIPES DEL TRIUNFO.
Extraordinario, una vez más, Kenneth Branagh, entusiasta él mismo del 70 mm (su "Hamlet" fue el último estreno en 70 mm con sonido magnético y, en muy poco, los cines podrán disfrutar con su nueva versión de "Asesinato en el Orient Express" rodado, también, íntegramente con película de gran formato). Maravilloso también el resto del elenco principal: Tom Hardy, Cillian Murphy, Mark Rylance...
Para la banda sonora, Nolan ha vuelto a confiar, acertadamente, en el compositor teutón Hans Zimmer. El diseño de sonido es, también, espectacular, ¡y eso que muchos gerentes de teatros no se atreven a proyectar la película con el volumen que Nolan especifica!
FUTURO PARA EL 70 MM.
Una vez mas, las salas de 70 mm duplican e incluso triplican los ingresos por pase con respecto a las exhibiciones en digimerde. Ello augura un brillante futuro para el cine. Si buena parte de las grandes producciones de Hollywood son rodadas con película, ahora, también, los estudios, a los que solo les interesa la pela, como se dice en Cataluña, promoverán los estrenos en gran formato (el 23 por ciento de la recaudación de "Dunkerque" en su primer fin de semana ha procedido del puñado de salas IMAX 70/15). Tal vez por ello, la Warner ha comprado, en Estados Unidos, ¡¡¡todos los proyectores para película de 70 mm!!! que se usaron para estrenar "Los odiosos ocho".
NOLAN, EL NÚMERO UNO.
Firme defensor de la tecnología argéntica, el inglés Christopher Nolan es, junto con Spielberg, J.J.Abrams o Zach Schneider, entre otros, el que mas presiona a la industria para que se siga filmando con película (él mismo es uno de los impulsores de la nueva cámara de Súper-8 de Kodak).  Amén de valorar la inigualable textura que las emulsiones argénticas pueden conseguir, bien reveladas, Nolan es consciente del valor de la tecnología fotoquímica, ya en su tercer siglo de vida, como medio de preservación a largo plazo. Por ello, y a diferencia de otros directores, que no conocen el medio cinematográfico, a Nolan no resulta extraño verlo en sitios como el congreso de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), departiendo con reconocidos expertos como el Dr. Esteve Riambau, director de la mejor filmoteca española, la de la Generalitat de Catalunya.


ADDENDUM.
Mi amigo de la ciudad condal, aunque mallorquín de adopción, Felipe Andreu, me escribe tras ver "Dunkerque" en Nueva York proyectada en IMAX (70 mm 15 perforaciones):
"Tras la desgracia de ver DUNKIRK ayer por error en IMAX digital, hoy he tenido el privilegio de asistir a una proyección en IMAX 70mm/15 perforaciones en el cine AMC LOEWS LINCOLN SQUARE, en el 1998 de Broadway, NY.
He podido comprobar que el cine genuino, en celuloide, está muy vivo. Hoy la sala estaba llena, con un aforo de unas 360 personas. Tan llena estaba que, comprando la entrada 4 horas antes de la sesión, me ha tocado la segunda fila, y la primera también se ha vendido. Lo que indica que el coste del tiraje de la copia en celuloide se amortiza, si no calculo muy mal, en unas dos o tres sesiones como esta, con la entrada a 25.29$. Ayer, en la sesión digital, a la misma hora, no habría ni siquiera una quinta parte de las butacas ocupadas, menos de 60 personas.
Además, he comprobado que el digital todavía está lejos de alcanzar al celuloide de 70mm/15 peforaciones en definición y color, sólo le puede superar si acaso en luminosidad, obviamente por la ausencia de obturador.
Pero hoy me ha sorprendido la relación de aspecto cambiante, pues alternaba el 1.43:1 del IMAX 70mm con un formato más alargado, tipo cinemascope no anamórfico, con las correspondientes franjas negras arriba y abajo. Y no sólo contrastaban los cambios de formato, sino también la pérdida de definición y cambio de color al pasar del formato grande a ese más alargado encajado.
Lo del formato no sé si será un problema de ventanillas que el proyeccionista de la copia en 70mm de 15 perforaciones no ha resuelto correctamente, pues en la proyección digital no había cambios de formato, estaba todo encuadrado en uno único.
En cuanto al color, prácticamente todas las escenas del yatecito eran en cinemascope, salvo algún que otro plano, y en ese cinemascope el color del cielo y del mar tiraban a un raro verdoso/amarronado, con bastante grano, mientras que las escenas en 1.43:1 tenían unos preciosos azules y una nitidez absoluta. No sé si será un problema de etalonaje, pero en la proyección digital no lo noté, mientras que hoy se hacía evidente a simple vista, y molesto.
Creo que el operador del proyector de 70mm 15 perforaciones no ha sido muy perfeccionista. Parecía que el proyector no estaba perfectamente obturado, cosa que se ha hecho evidente con un molesto temblor vertical/doble imagen de los créditos finales. Y encima la proyección desbordaba la pantalla por la esquina inferior izquierda, perdiéndose un insignificante 1% de imagen en un rectángulo de, calculo, unos 60 cm de alto por unos 400 cm de base. Pero por insignificantes que sean unos 2m2 en una pantalla de 200m2, para mí se demuestra una falta de rigor técnico, que no me esperaba en una sala nada menos que en Nueva York. Incluyo un vídeo de la proyección, grabado con mi móvil, aunque no podía abarcar la totalidad de pantalla"

https://www.facebook.com/andreu.felipereus/videos/10211425737431458/

Moltes gracies, amic Andreu, por tu comentario y vídeo, que paso a comentar.
UNA PELÍCULA, VARIOS FORMATOS.
Nolan no pudo rodar "Dunkerque" íntegramente con negativo de 15 perforaciones pues las cámaras existentes, concebidas para documentales, son muy ruidosas para el sonido directo.
Según explicó, las filmaciones con negativo de 15 perforaciones las reservó básicamente para exteriores, con la intención de crear una experiencia inmersiva del espectador en la costa de Dunkerque. Sin embargo, por las razones técnicas ya explicadas, una cuarta parte de la película tuvo que rodarla con película de 5 perforaciones.
En mi opinión, fue un error: tendría que haberse filmado toda la obra con película de 15 perforaciones, sin sonido directo, y con doblaje en estudio.
Tras leer los comentarios de distintos amigos que la han podido disfrutar tanto en 70 mm de 5 perforaciones como en 70 mm de 15 pienso que la mejor experiencia es la que se puede disfrutar en España, en la sala Phenomena de Barcelona: 70 mm de 5 perforaciones: textura cinematográfica y resolución de 13 K --aunque el Imax de 15 performaciones ofrece una resolución de 18K-- (comparada con los irrisorios 2K y aspecto electrónico de las exhibiciones en DCP digimerde). Las positivos en 35 mm ofrecen la misma textura cinematográfica que el 70 mm con una resolución de 6K, suficiente para pantallas de hasta 16 metros de base.