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sábado, 1 de julio de 2017

KODAK COLOR PLUS PARA EL SAN JUAN

¿Quién dijo que la fotografía tradicional (o argéntica) es cara? Cada mes, tiro un carrete de 36 fotografías (que, como lo aprovecho al máximo, me da para disparar unas 38 instantáneas), unas veces en negativo, otras en inversible (diapositiva).
¿DIAPOSITIVA O NEGATIVO?
La diapositiva tiene el encanto de que, además de las copias en papel químico, permite la proyección directa del original inversible, que con determinadas emulsiones, como la Fujifilm Velvia, son una auténtica gozada visual, cuya riqueza es imposible de reproducir digitalmente. Su inconveniente es que no las revelan en mi ciudad y que la exposición tiene que ser muy precisa: un error de medio diafragma se nota. Suelo tirar diapositivas en primavera y verano.
El negativo tiene la ventaja de que lo revelan en mi ciudad. En un par de horas, ¡por 18 euros! esto es todo lo que me entregan en Foto Artús de La Coruña:
1) Negativos revelados, capaces de aguantar 500 años.
2) Copias en papel químico con margen blanco con calidad archivo, con una vida de unos 200 años
3) Un CD con los negativos escaneados, con copias índice, para la difusión digital.
y 4) Otro carrete de 36 fotografías gratuito. Por alguna razón, ya no los entregan Kodak, sino Fujifilm
En esta ocasión, entregué para revelar un carrete Kodak Color Plus, de 200 ASA, una gran película tipo consumidor, aunque los de Foto Artús me regalaron un carrete Fuji.
18 euros al mes no es una cantidad excesiva y ¡créanme! no se necesitan mas de 38 fotografías mensuales. Si lo que uno busca es la máxima calidad, la garantía de conservación a largo plazo, la facilidad de digitalización con cualquier sistema que pueda surgir en el futuro, todo ello, a un precio razonable, nada hay como la fotografía argéntica o mecanico-química (la tradicional, vamos), frente a la numérica (o digital).
Mientras me revelaban el carrete,  fui hacer unas compras y recados. A las dos horas y pico, ya estaba todo en mi poder. Estos son algunos de los resultados, tomados con mi cámara Fujica AX5 en esta ocasión equipada con el 50 mm Fujinon EBC que abre a f 1.2:
Mi hija Verónica, esperando a la noche de San Juan:
Mi madre, Julia:

Mi esposa, María Jesús, ya al anochecer de San Juan:
Uno de mis gatos, ¡que odia el San Juan!:


Y varias fotografías, también en Kodak Color Plus 200, con la queimada, chorizo de barbacoa y las habituales sardinas de San Juan, toda una tradición en Galicia (todas las fotografías sin flash, con iluminación ambiente).


sábado, 15 de octubre de 2016

AYUDO AL COMERCIO LOCAL, ¡SALGO BENEFICIADO! Y ME ENCUENTRO CON UN MEGAYATE RUSO

Foto Artús es el único establecimiento con laboratorio mecano-químico que subsiste en La Coruña. Todos mis carretes negativos, y las fotografías en papel químico, me los revelan ahí (como han dejado de trabajar el inversible,  envío las diapositivas a YMC de Sevilla: buena gente, precio contenido, excelentes profesionales y muy serviciales).
En Foto Artús también venden accesorios. En estos tiempos, artículos como un filtro,  que necesito, son más baratos por Internet, y Amazon,  por ejemplo, es un vendedor fiable y sorprendentemente rápido.
 
Pero como Foto Artús crea empleo en La Coruña, y paga sus impuestos aquí, aun suponiéndome que iba a resultar más caro, fui a comprar un filtro tipo 85 B (el correcto para filmar en exteriores con la Kodak Ektachrome 64 para luz de tungsteno), de la acreditada marca  B+W, que produce Schneider, mi fabricante europeo favorito (japoneses, me gustan los filtros Fujifilm,  los Nikon y la gama alta de Hoya), pues ¿de qué vale una buena óptica Schneider, Leitz  o Fujinon EBC si al final usas una birria de filtro hecho en la genocida China roja? Mi presupuesto no podía sobrepasar los 50 euros.

Cuando llegué, mi sorpresa fue máxima pues ¡los filtros estaban de oferta a sólo 10 euros! de forma que salí de Foto Artús con ¡cinco filtros por el precio de uno!, tres de ellos B+W, uno de Nikon y otro de Hama, marca teutona a la que tengo cariño pero de la que dudo que en la actualidad fabrique sus filtros en Alemania (de ser así, lo indicaría en el envase).


 
Para colmo de delicia, el filtro Nikon trajo en el interior de su cajita un descomunal prospecto tipo sábana, impreso en caracteres casi infinitesimales, con una descripción exhaustiva de toda su gama y usos.
 


He de volver a Foto Artús para ver si me pueden guardar algunos otros filtros para el mes que viene. La razón de que los salden es que la chusma del digimerde, en general, no usa filtros: por una parte, les da igual no proteger sus objetivos (que saben no les durarán mucho) y, por otra, desconocen sus propiedades. Como tienen la errónea creencia de que todo lo podrán solventar o corregir en postproducción, mucho "profesional" de la digimerde no sabe explicar la diferencia, por ejemplo, entre un filtro 85A, B o C.

A la salida de Foto Artús, en el puerto, me topé con una sorpresa: el megayate de un oligarca ruso, Andrei Menilchenko, con una eslora de 119 metros, que costó 250 millones de euros y necesita de una tripulación de cuarenta personas. El yate, de lo mejor que se ha visto por nuestra rada, se llama simplemente A, en honor a la primera letra del nombre de pila de la esposa del magnate, la señora Aleksandra Nicolick. Según mi amiga Sveta, el señor Melnichenko dice que es ruso pero en realidad es un judío de ascendencia ucraniana. Dado que soy un gran admirador del pueblo judío, ¡a ver si mi invitan a subir a la nave!, para ver si dispone de sala de proyección, así como de algún tanque ruso Lomo para revelar :-)

Algunos espectadores comentaban las típicas consignas buenistas de "que mal repartido está el mundo". Desconozco a que se dedica el propietario, y, a diferencia de Sveta, tengo en gran estima a los hermanos de raza de Nuestro Señor,  pero uno no tiene nada que objetar si las fortunas están amasadas en buena lid, generando riqueza y pagando impuestos. Siempre cito el ejemplo de J.K.Rowling: se convirtió en una de las mujeres más ricas de Europa sólo con el poder de su imaginación; cuando escribió su primer libro, pasando frío, en una habitación alquilada, era tan pobre que, como no podía pagar fotocopias, mecanografiaba usando papel carbón.