lunes, 29 de agosto de 2016

EL PROYECCIONISTA DE IB CINEMA QUE ES MÉDICO

No es rara la vinculación entra la medicina y el mundo del audiovisual. El caso más conocido, en Galicia, es el del presidente del Clúster del Audiovisual, Dr. Andrés Barbé, máximo responsable de la acreditada productora Formato, que es médico, como también lo es mi esposa, uno de los puntales de IB Cinema. Un amigo, el Dr. Juan Torras, siempre lleva alguna bobina de 16 mm o Súper-8 en su maletín, en el que el fonendo comparte espacio con folletos de cámaras y proyectores. Mientras que otro, el Dr. Morales, ahora en Inglaterra, quiso rodar un western en Zamora.
En el terreno de la mera exhibición, hubo un médico que fue durante años operador de cabina en los desaparecidos cines Tom & Jerry, así como en IB Cinema, durante dos temporadas del Noite de Cine, y uno de nuestros más diligentes proyeccionistas era enfermero de profesión, el eficiente Tudoli, de grato recuerdo.
Este verano, el más aventajado discípulo del jefe de proyeccionistas, Marcos Fernández Eimil (veterano de los tiempos de los cines Riazor y Avenida, entre otros), es nada menos que otro médico loco por el cine, el Dr. Carlos Blanco Becerra.
Nacido en Venezuela, es el primo carnal del marido de la programadora de IB Cinema, Nena Pulido. Como delatan sus apellidos, un gallego por los cuatro costados, nacido en Venezuela, hijo de un anestesiólogo y una pediatra, que, a la vista del desastre de la revolución comunista en el querido país hermano (¡donde uno, como buen gallego, también nació!), se ha venido para España donde ya ha conseguido homologar su título de médico y se encuentra en el proceso de conseguir lo mismo con su especialidad, idéntica a la paterna.
El Dr. Carlos Becerra es una persona preparada, trabajadora, excelente compañero, de buenas costumbres, responsable y al que no le duelen prendas en hacer, llegado al caso, no sólo de proyeccionista, sino de acomodador, o de lo que haga falta, en una proyección al aire libre, donde son muchos los problemas que hay solucionar cada noche.
Tras recorrer la provincia coruñesa, de alfa a omega, de la mano de nuestro tradicional programa de cine de verano, el Dr. Carlos Becerra ha conocido un nuevo amor: Galicia. Se ha enamorado de nuestros paisajes, de nuestra comida, de las gentes cuyos genes lleva.
Como buen Cristiano protestante, es inseparable de su Biblia, que siempre le acompaña en su furgón de IB Cinema.
En fin, el Dr. Carlos Blanco es una persona que cualquier país acogería con orgullo entre su ciudadanía.
¿Cualquier país, digo? No, España no: aquí parece ser que se prefiere recibir con brazos abiertos no a los descendientes de nuestros antepasados, que vienen ya formados con un alto nivel académico y las mismas costumbres e idioma, sino a los enemigos de nuestra civilización, sin oficio ni beneficio, que están arruinando nuestra sistema de seguridad social y, a medio plazo, no me cabe duda (y esto es una conjetura personal), intentarán completar la labor de destrucción que no lograron sus antepasados durante los siglos que estuvieron asesinando y destruyendo vidas y propiedades de nuestros ancestros.
Mientras para los sarracenos todo son facilidades (¡hasta piso y disfrute de una seguridad social a la que nunca contribuyeron!), a pesar de que no traerán más que problemas y que, por su falta de cualificación, aquí no se les necesita, ni se les quiere (pues odian los fundamentos de nuestra cultura), al buen doctor proyeccionista de cine,  y con arraigo en Galicia, le martirizan ¡ahora exigiéndole que disponga en el banco de una cuenta con 6.000 euros! (antes eran 3.000, creo recordar), amén de seguro médico privado (pese a estar cotizando a la seguridad social, como cualquier español con trabajo).
Una injusticia. España: el mundo al revés. Pero, ¿qué se puede esperar de un país que le erige una estatua al genocida Almanzor? Es como si en el querido Israel, los judíos homenajeasen a Hitler con un monumento.
Uno de los mejores proyeccionistas que ha pasado por IB Cinema a lo largo de este más de cuarto de siglo, una persona buena, honesta y con alto nivel de cualificación, con arraigo familiar,  debe permanecer en España sin que se le impongan condiciones imposibles de cumplir. De lo contrario, tendrá que regresar a Venezuela en octubre:  España perderá una persona ya formada, y el Dr. Carlos Blanco perderá el dinero ya adelantado para el examen del MIR.
En la siguiente fotografía, disparada tras la misa de bendición, en el Santuario de Pastoriza (bajo la advocación de cuya Virgen se encuentra IB Cinema),  antes de la primera proyección de este verano 2016, el Dr. Carlos Becerra es el primero por la derecha.

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