EL ÁRBOL MÁS SOLITARIO DEL MUNDO… EN SÚPER-8
En la concepción inicial de Perfecta Locura Antártica, íntegramente rodada en Súper-8 con la película traspasada artesanalmente a cartuchos de Single-8 en cuarto oscuro, pensé centrarme exclusivamente en el continente blanco. Pero, revisando el material en los primeros visionados del negativo ya digitalizado, me he dado cuenta de que ahí trasluce otra película: la del esfuerzo, la técnica llevada al límite y la obstinación por filmar con película de Súper-8 y una cámara de cincuenta años, mi incombustible Fuji ZC1000, allí donde muchos decían que era imposible.
A cientos de kilómetros de cualquier otro árbol crece, en la isla subantártica de Campbell Island, una picea considerada el árbol más solitario del planeta. Llegar hasta él no fue precisamente un picnic, sino una pequeña prueba de resistencia: varios kilómetros sobre terreno empapado y, después, una ascensión de unos 450 metros sin vereda alguna, cargando yo solo con todo el equipo de filmación, todo ello bajo la lluvia, una lluvia persistente durante toda la subida.En la cúspide, un viento tan violento que me obligó a filmar desde el suelo. El premio llegó poco antes de alcanzar la cima, cuando descubrí anidando, sin el menor temor y en medio de la vegetación, un gran álbatro real, el majestuoso Diomedea epomophora, verdadero soberano de aquel territorio hostil. No pude filmar mucho, pues el tiempo no concedía tregua, pero cada fotograma obtenido allí pesa más que muchos metros de película rodados en condiciones cómodas.
Quizá porque esta misión, que algunos consideraban imposible, la emprendí sin asistencia, cargando yo mismo con todo el equipo, estando ya más cerca de los setenta que de los sesenta. Cuando el cuerpo acusa el esfuerzo, cada imagen conquistada adquiere un valor distinto, pues ya no se trata solo de cine, sino de voluntad fijada en emulsión. Explicar esto en términos de parrilla televisiva no será sencillo.
Estas pequeñas historias, aparentemente periféricas, he decidido que ocupen su lugar a lo largo del metraje, porque el árbol más solitario del mundo, filmado en Súper-8 bajo la lluvia y el vendaval, también forma parte esencial de esta Perfecta Locura.
P.S. Y sí, amigos, la lámpara que me ilumina, mientras escribo el guion frente a las secuencias digitalizadas, es una mítica Canon 310XL que, al final de sus días, vive una segunda vida no reteniendo la luz, sino expulsándola.
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