jueves, 22 de octubre de 2026

LA BIBLIA DEL CINEXIN: ¡QUÉ GRAN REGALO PARA NAVIDADES!

Acaba de llegarme "Cinexin: ¡luces, cámaras, acción!", el nuevo libro del investigador (y entusiasta superochista) Aser Queipo, publicado por Ediciones Diábolo en una magnífica edición en tapa dura y en cuatricromía. Nada más tenerlo físicamente entre las manos, he confirmado la impresión que ya me había producido su contenido hace unos meses: el lector se encuentra ante la auténtica Biblia del Cinexin.

Aser, a quien conozco desde hace años por su vinculación con el mundo del Súper-8, tuvo la gentileza de pedirme que escribiese el prólogo del libro, lo que me permitió acceder anticipadamente a su contenido. Fue entonces cuando comprendí la verdadera magnitud de la investigación que había emprendido, pues no se limita a contar la historia de aquel pequeño proyector que muchos tuvimos de niños, sino que analiza el fenómeno Cinexin desde todos los ángulos posibles, explicando su nacimiento, su evolución, sus diferentes modelos y películas pero, sobre todo, explica por qué triunfó de aquella manera y por qué dejó una huella tan profunda en varias generaciones de españoles.

CINEXIN: ALGO MAS QUE UN JUGUETE.

Para muchos niños de mi generación constituyó el primer contacto verdaderamente mágico con el cine. Aquella pequeña pantalla, la habitación en penumbra, la manivela girando entre nuestros dedos y unas imágenes que avanzaban, retrocedían, se detenían o repetían una y otra vez a nuestra voluntad nos proporcionaban una sensación extraordinaria en la que, por unos instantes, no éramos simples espectadores, sino también los proyeccionistas.

Quizá una parte de la fascinación que algunos seguimos sintiendo, tantos años después, por la película cinematográfica, los proyectores y esa maravillosa liturgia de hacer aparecer imágenes mediante un haz de luz tenga sus raíces precisamente allí, en aquellas tardes de infancia delante de un Cinexin.


El libro de Aser Queipo consigue recuperar todo ese mundo sin caer en la simple nostalgia. La investigación es verdaderamente asombrosa y el despliegue gráfico está a su altura, con fotografías, cajas, proyectores, películas, publicidad y multitud de materiales que convierten el volumen no sólo en un libro para leer  (se lee, además, con enorme amenidad), sino también en uno de esos libros que apetece abrir de vez en cuando simplemente para recrearse contemplando sus páginas.

A ello se suma una edición especialmente cuidada por parte de Ediciones Diábolo, con una impresión de gran calidad, tapa dura y un precio inferior a los 28 euros que, teniendo en cuenta las características de la obra, me parece francamente contenido.

Además, su temática tiene una ventaja que muy pocos libros especializados poseen: trasciende al coleccionista. El Cinexin forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones y, gracias a la distribución de una editorial con acceso a grandes superficies, el libro puede llegar a muchísimas personas que quizá jamás comprarían una obra sobre cine en formatos estrechos, pero que sonreirán nada más reconocer en la cubierta aquel nombre que inmediatamente las devuelve a su infancia. Por ello me atrevo a augurarle una magnífica acogida y, sobre todo, a recomendarlo especialmente de cara a la inminente temporada navideña.

En mi opinión, "Cinexin: ¡luces, cámaras, acción!" es uno de esos regalos perfectos para estas Navidades pues nos hallamos ante un libro que puede recibir un padre, un abuelo, un hijo o incluso toda una familia y que, nada más desenvolverlo, probablemente provocará una frase que vale más que cualquier crítica literaria: "¡¡¡Yo tuve uno!!!". A partir de ahí, comenzarán las evocaciones de aquel pasado en el que crecimos, en el que pequeñas ilusiones nos hacían felices. 

P.S. Me hace gracia que la única errata ¡¡¡es en el nombre de la correctora de textos!!!



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