martes, 20 de diciembre de 2016

FUJICASCOPE SH30: SUEÑO DE JUVENTUD

El Fujicascope SH30 es el proyector que Fuji Film diseñó para servir de pareja a la Fujica ZC1000. Cuando fue presentado, en 1975, aunque moi tenía 15 años ¡todavía conservo el folleto de la época!, pegado en una de las paredes de la sala de montaje de IB Cinema.

Posteriormente, cuando me fuí a estudiar a Barcelona, siempre lo admiraba en SONIMAG, así como cada vez que iba a revelar películas a Fuji Film (entonces con los apellidos de sus representantes, Mampel Asens), en la calle Aragón, 180.
Tuve ocasión de comprarlo, con el tiempo: extremadamente cuidadoso con las películas, es el proyector mejor diseñado para la transición entre la intermitencia de ventanilla y el movimiento continuo en los cabezales, gracias a un diminuto amortiguador que, tocando levemente la película por los bordes, ingeniosamente, hace desaparecer cualquier vibración, en una solución que, por sorprendente que parezca, no ha sido imitada por nadie (los Fumeo también amortiguan muy bien la transición entre el movimiento intermitente y el continuo, pero tiene truco: el decalage es de dos fotogramas más que el estándar --aunque, en la práctica, no se nota la diferencia en sincronía--).

Actualmente, IB Cinema tiene la enorme fortuna de poseer dos unidades del Fujicascope SH30, una de ellas con el objetivo Fujinon 14-28 mm, ¡de luminosidad f 1.0!, y la otra con el raro Fujinon 1.2 20-40 mm para proyecciones a gran distancia.

Uno de ellos, al que menos uso le doy, va con las lámparas originales DNF 21.5 V 150 W, que ya no se fabrican, pero de las que tengo unas cuantas en existencia. El otro, lo he adaptado para las lámparas de 21.5 V 150 W de un modelo que, aunque se manufactura para microscopios, es perfecto para este proyector (e incluso presenta una temperatura de color todavía más blanca).

El Fujicascope SH30 fue el primero de la última hornada de proyectores salidos de Japón, concebido  para llevar el Súper-8 a los límites del sistema. Entre las particularidades de esta máquina resulta menester destacar que, mediante un sistema de impulsos electrónicos incorporado, no sólo puede sincronizar una fuente de sonido externa, sino dos aparatos entre sí (para cinematografía tridimensional) o incluso tres (para Cinerama). 
El amplificador incorporado tiene ajuste tanto de graves como de agudos, amén de que no sólo puede leer sonido magnético, sino también  óptico.

Dos prestaciones sumamente útiles, a la hora de sonorizar, son: 1) el paro de imagen, con congelación en pantalla del fotograma proyectado, y 2) el ajuste fino de la cadencia, regulable en +- 1.5 f.p.s.
El portaobjetivos se abre totalmente, como en el Beaulieu, en los Fumeo o en los Elmo, y la película es muy fácil de desenhebrar. Admite bobinas de 360 metros (540 metros de poliéster) ¡que son accionadas por cadenas de transmisión de acero!, en lo que es una máquina concebida para durar toda la eternidad. Actualmente, las cosas ya no se fabrican así. Una pena.



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