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martes, 12 de diciembre de 2017

COLORES DE OTOÑO EN FUJICHROME VELVIA

Los "afotadores digitales" suelen tomar, de cada evento, cientos, sino miles de instantáneas, en una especie de diarrea que, después, dada la cantidad, es poco menos que imposible de mirar. 
En cambio, a uno, que mayoritariamente sigue sirviéndose de carretes inversibles de 35 mm (o sea, la clásica diapositiva), salvo fechas especiales, como Navidad u otros eventos, le resulta difícil acabar con un carrete cada mes (entre 36 y 39 tiros): eso sí, donde pongo el ojo, disparo, y cobro pieza. No hay nada que desechar. Con todo en manual: diafragma, velocidad y enfoque. 
En el maletero del coche, me suelen acompañar mis dos cámaras Fujica AX5, en uso intensivo desde mediados de los ochenta, con una serie de objetivos, así como un pequeño trípode. Una de las Fujica va cargada con película negativa (para copias en papel químico) y la otra con película inversible, mi favorita, en especial las emulsiones Fujichrome Velvia 50 o 100 (para paisajes, principalmente) y Fujichrome Provia 100 o 400 (para otros usos), a la espera de que salga al mercado la totalmente nueva Kodak Ektachrome. 
No hay experiencia comparable a ver una diapositiva original proyectada con un buen objetivo y un aparato de xenón: es una golosina para las retinas que ningún equipo digital puede comparar. 
Las dos torres coruñesas
Por otra parte, está el tema del archivo: lo digital hay que supervisarlo y migrarlo de vez en cuando; con las diapositivas o los negativos, no existe ese problema: todavía se conservan, en la familia, negativos de los abuelos, en perfecto estado sin mas precauciones que estar guardados en un lugar seco.
Este último trimestre de 2017 no fui capaz de cumplir mi pretensión de exponer un carrete cada mes, y desde septiembre a noviembre, por razones familiares,  solo pude gastar uno. ¡Pero que diapositivas, señores! Cada una de ellas, vale su peso en plata (noble metal que es uno de los ingredientes de las emulsiones fotoquímicas). Una mañana de principios de noviembre, camino del trabajo, me encontré con un amanecer místico, detuve el coche un momento y ¡vaya par de diapositivas que tomé!
Fujichrome Velvia 50 expuesta a 40 y con el objetivo abriendo a f 1.2
Las imágenes que se ven en en esta bitácora son un simple escaneo comercial que, en modo alguno, puede reproducir la riqueza y profundidad del colorido de la Fujichrome Velvia 50 (que expuse a 40 ASA pues llevaba un año caducada), riqueza cromática que sí se puede disfrutar en proyección directa. El objetivo empleado es uno de mis favoritos: el Fujinon EBC 50 mm de luminosidad f 1.2, hoy considerado de colección, con el diafragma totalmente abierto. 
Revelado por Interphoto, en Madrid.
Versión digital del momento (tomada con mi móvil Kodak Ektra)

viernes, 16 de junio de 2017

ADIOS CORUÑÉS A LA PRIMAVERA EN FUJICHROME VELVIA 50

La Fujichrome Velvia 50, con su saturada policromía, y su fácil revelado E6, fue la emulsión que se "cargó" al Kodachrome, cuyo complejísimo revelado obligaba a mandar los carretes a laboratorios de lejanos confines. 
La Velvia 50 es la diapositiva idónea para los paisajes; sin embargo, ha sido denominada como una película racista: los tonos de piel de los negros y morenos salen desproporcionadamente oscuros, a la vez que, en los caucásicos, pecas o espinillas, o mofletes sonrosados, también parecen desmesuradamente realzados. De hecho, Fujifilm recomienda, en inversible, retratar personas con la Fujichrome Velvia 100 o, mejor aún, con la gama Provia. 
En 2011, se habló de que la Velvia 50 (que entonces se producía sólo dos veces al año), dejaría de fabricarse. Sin embargo, el incremento de consumo a nivel mundial ha hecho que la multinacional japonesa Fujifilm
para la que actualmente el negocio fotográfico es una mera anécdota (metida como se encuentra, en otros mundos, como el farmacéutico), ha hecho que se replantee su decisión: la Velvia 50 seguirá en producción
Cada mes de primavera, disparo un carrete de diapositivas Fujichrome Velvia 50 en distintas zonas de mi ciudad. Aunque sólo su proyección directa, con un proyector de diapositivas Fumeo de Xenón, permite apreciar los matices de su colorido sobrenatural y profundo, en esta bitácora no queda otra que reproducirlas por medio de un escaneo digital, aunque con ello sea imposible transmitir su alma argéntica. 
¡Adiós, primavera coruñesa!
Todas las diapositivas son Fujichrome Velvia 50, tomadas con la Fujica ZX5 y distintos objetivos Fujinon EBC


miércoles, 26 de abril de 2017

MARAVILLOSA PRIMAVERA EN FUJICHROME VELVIA 50 REVELADA POR YMC DE SEVILLA

¡Vaya rendimiento que tiene la película de diapositivas Fujichrome Velvia 50!, sin duda la mejor inversible jamás fabricada.  Una buena parte de la belleza que proporciona cada toma se debe, sin duda, al buen hacer del servicio de revelado YMC, de Sevilla, que trabaja con calidad extraordinaria, rapidez y precio contenido.
Por 22 euros + IVA me han devuelto el carrete correspondiente al mes de abril, conteniendo:
1) 38 diapositivas reveladas y montadas;
2) 38 copias en papel químico con margen blanco;
3) un CD con la versión digital; y
4) 2 copias índice con las vistas en miniatura.
La cámara empleada, para tomar estas diapositivas, es mi bien probada, y usada, Fujica AX5, que adquirí a mediados de los años ochenta. Un diseño inmortal de Shigeo Mizukawa, donde estén cámaras como ésta, con ópticas Fujinon EBC, que se quite cualquier modelo de digimerde, incluso de la propia Fujifilm.
Tengo que advertir que la versión digital de la diapositiva no puede reproducir, ni de lejos, el bellísimo colorido de la película inversible Fujichrome Velvia 50.
 Lo más que se acerca a una correcta reproducción de la diapositiva en proyección directa es el papel químico; sin embargo, para apreciar toda su magnificencia, hay que verla proyectada en pantalla grande con un proyector de diapositivas con luz de xenón.
¡Qué definición y que colorido, Santo Dios!, imposible de emular por medios digitales. Y eso que estoy trabajando con película caducada hace año y pico pues, ahora que el mundo argéntico está renaciendo, me encuentro en plena tarea de vaciar la nevera, repleta de existencias con las que me había preparado para el apocalipsis fotoquímico que, por fortuna, no llegará.
El teléfono de YMC, de Sevilla, es: 954564362. Además de ser magníficos profesionales, son muy amables.