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viernes, 7 de agosto de 2026

SAD LOSS FOR THE CINEMATHEQUE: "THE TREASURE OF THE SIERRA MADRE". Sensible baja en la Cinemateca: "El tesoro de Sierra Madre" (Notas de un archivista cinematográfico)

(En español, al final)

Film archivists know that, sooner or later, this moment inevitably arrives. No matter how carefully a film has been preserved over the decades, cellulose triacetate has a silent enemy that never truly disappears: vinegar syndrome.

A few days ago, it claimed one of the most treasured films in my cinematheque: "The Treasure of the Sierra Madre", John Huston's unforgettable masterpiece starring Humphrey Bogart. This is a 16 mm Kodak release print struck in the United States in 1965. For more than half a century it has been stored under conditions that should, in principle, have ensured a long life: a stable temperature between 18 and 21 °C throughout the year, relative humidity around 40%, and a permanently climate-controlled archive, but yet,  in the end, time obeys its own laws. The diagnosis is unmistakable. The print shows moderate vinegar syndrome accompanied by slight shrinkage—enough to make me exercise the utmost caution before any future projection.


What is particularly striking is that this is not an isolated case. Almost simultaneously, I discovered the same problem in another 16 mm Kodak print, "A Midsummer Night's Dream" (original version with Spanish subtitles), processed in the United States in 1971. In both films, the first visible signs appeared near the end of the reel, a phenomenon that many archivists attribute to the combined effects of winding stresses and the localized accumulation of degradation by-products within the film roll itself.

There is another detail that deserves reflection. Both prints were treated with Vitafilm during the late 1980s or early 1990s, a product that was then widely recommended among collectors and film archives. Today its long-term effects remain a matter of debate, and some specialists believe it may have altered the balance of the plasticizers in cellulose triacetate over time. I cannot claim a direct connection with the present condition of these films, but neither can I avoid wondering about it.

The A-D acid detection strips revealed another interesting finding. Although the first visible symptoms appeared near the end of each reel, the highest concentration of acidity was detected in the centre of the massive 2,200-metre reels on which both prints have long been stored. This confirms that the chemistry of vinegar syndrome is considerably more complex than a simple visual inspection might suggest.

Fortunately, the print can still be preserved for some time. It will now be isolated from the rest of the archive and kept under even stricter storage conditions, in the hope of slowing a process that, sadly, science still cannot stop.

Collectors usually write about new acquisitions, successful restorations, and fortunate discoveries. Far less often do we write about losses. Yet they, too, are part of the life of a cinematheque.

A film archive is not a static collection. It is a living organism that grows old alongside us. Whenever a motion picture begins its irreversible decline, one cannot help feeling that an old friend has been lost. Today, that friend is called "The Treasure of the Sierra Madre"

Post scriptum: I was able to project it perfectly with the sprocket wheels guards engaged and setting the pressure pad to maximum pressure, but I had to stop before the end because, due to the syndrome, the film was winding loosely and becoming very bulky on the take-up reel; despite the reel's 2,200-meter capacity, there was no room left after just 1,500 meters.


SENSIBLE BAJA EN LA CINEMATECA: "EL TESORO DE SIERRA MADRE".

Los archivistas cinematográficos sabemos que, tarde o temprano, este momento acaba llegando. Por mucho cuidado que se haya puesto durante décadas, el soporte de triacetato de celulosa tiene un enemigo silencioso que nunca deja de acechar: el síndrome del vinagre.

Hace unos días le tocó el turno a una de las películas más queridas de mi cinemateca: "El tesoro de Sierra Madre" (The Treasure of the Sierra Madre), el inolvidable clásico de John Huston protagonizado por Humphrey Bogart.

Se trata de un positivo Kodak de 16 mm revelado en Estados Unidos en 1965. Durante más de medio siglo ha permanecido almacenado en condiciones que, en principio, deberían haber favorecido una larga conservación: temperatura estable entre 18 y 21 °C durante todo el año, humedad relativa próxima al 40 % y un archivo climatizado de forma permanente. Sin embargo, el tiempo termina imponiendo sus propias leyes.

El diagnóstico es inequívoco. La película presenta un síndrome del vinagre todavía moderado, acompañado de un ligero encogimiento, suficiente para obligarme a extremar las precauciones en futuras proyecciones.

Lo más curioso es que no se trata de un caso aislado. Casi simultáneamente he detectado el mismo problema en otra copia Kodak de 16 mm, "Sueño de una noche de verano", revelada en Estados Unidos en 1971. En ambas películas el deterioro comenzó por la parte final de la bobina, una circunstancia relativamente frecuente que muchos archivistas atribuyen a la combinación de tensiones mecánicas del enrollado y a la acumulación localizada de los productos de degradación del propio soporte.

Existe otro detalle que invita a la reflexión. Ambas copias fueron tratadas, a finales de los años ochenta o principios de los noventa, con Vitafilm, un producto que entonces gozaba de gran prestigio entre coleccionistas y filmotecas. Hoy sabemos que su utilización continúa siendo objeto de debate y que algunos especialistas consideran que, con el paso del tiempo, pudo alterar el equilibrio de los plastificantes del triacetato. No puedo afirmar que exista una relación directa con el estado actual de estas películas, pero tampoco puedo dejar de preguntármelo.

Las tiras A-D de detección de acidez aportan, además, un dato llamativo. Aunque los primeros síntomas visibles aparecen hacia el final de la bobina, la mayor concentración de ácido se registra en la zona central de los enormes rollos de 2.200 metros donde ambas copias permanecen almacenadas. Ello confirma que el comportamiento químico del síndrome del vinagre es mucho más complejo de lo que una simple inspección visual podría hacer pensar.

Afortunadamente, la copia todavía puede salvarse durante algún tiempo. Permanecerá aislada del resto del archivo, en condiciones de conservación aún más estrictas, con la esperanza de ralentizar un proceso que, desgraciadamente, la ciencia todavía no sabe detener.

Los coleccionistas solemos hablar de restauraciones y de hallazgos felices. Mucho menos frecuente es escribir sobre las pérdidas. Sin embargo, también forman parte de la vida de una cinemateca. Porque un archivo cinematográfico no es una colección inmóvil. Es un organismo vivo que envejece con nosotros.  Cada vez que una película inicia su deterioro irreversible, uno tiene la sensación de perder un viejo amigo. Hoy, ese amigo se llama El tesoro de Sierra Madre.

Post scriptum: Pude proyectarla perfectamente con los presores de los rodillos dentados  dentadas activados y, en la cabeza mecánica,  ajustando el presor contra la ventanilla con la máxima fuerza, pero tuve que detenerme antes del final porque, debido al síndrome, la película se enrollaba suelta y se volvía muy voluminosa en la bobina de recogida; a pesar de la capacidad de 2200 metros de la bobina, no quedaba espacio después de solo 1500 metros.

lunes, 16 de febrero de 2026

LET FILM BREATHE: triacetate film needs to “breathe.” Notes from a Film Archivist

If I´m not projecting valuable triacetate titles of my film archive for a while, them, I make a point of rewinding the prints from head to tail and back again at least once a year. This practice is, of course, unnecessary with polyester film, whose chemical stability and base characteristics make it far less vulnerable to the same risks.

Many years ago, during a preservation course I attended in Rochester, Kodak recommended that for proper storage of triacetate film, the emulsion should generally be kept wound inward. However, they also advised that the winding direction be occasionally reversed. This simple action helps relieve tension and promotes a healthier internal balance within the roll over time.

In that respect, projectors such as the long-play Fumeo VI, which rewinds the receiving reel in reverse orientation, are ideal for the archivist with limited time. With each screening, one can automatically comply with Kodak’s recommendation, combining projection and preservation in a single gesture.

VENTILATED STORAGE BOXES.

An adequately ventilated archive vault would be of little use if triacetate films were stored in airtight cans or sealed containers.

When archived in boxes, reels should have ventilation openings to allow proper air circulation. Without airflow, degradation byproducts can accumulate within the container, accelerating chemical decay rather than slowing it. A film vault protects the environment around the reel; ventilation protects the environment within it.

Preservation is not only about temperature and humidity. It is also about allowing film to breathe—subtly, invisibly—so that time moves more slowly across its surface.



jueves, 4 de diciembre de 2025

ESTABILIDAD: LA CLAVE DE UN ARCHIVO FÍLMICO. Notas de un archivista cinematográfico.

Quien trabaja y aprecia cine fílmico conoce una verdad esencial: las películas se deben conservar en condiciones. El verdadero archivo cinematográfico no es un lugar donde meramente guardar las películas; es un microclima, una delicada atmósfera que debe permanecer inalterable año tras año para que el tiempo no se convierta en enemigo de los materiales fílmicos.

La estabilidad es, en efecto, la piedra angular de todo archivo cinematográfico. Tan importante como mantener una temperatura lo más baja posible resulta imprescindible que no oscile, que no sufra sacudidas súbitas de calor o frío que obliguen al material a expandirse, contraerse o liberar compuestos que, a la larga, desencadenan el temido síndrome del vinagre, la decoloración o la fragilización de la emulsión.

En nuestro archivo mantenemos, durante todo el año, una temperatura constante que nunca desciende de los 15 grados Celsius ni supera los 20 estacionalmente (la oscilación diaria nunca supera los dos grados). Puede parecer un margen amplio, pero lograr esa franja estable, estacionalmente inamovible, no es tarea menor. Especialmente en Galicia, donde las estaciones parecen a veces competir entre sí por ver cuál introduce más humedad en el ambiente.

Hoy, sin ir más lejos, el termómetro exterior marca 9 grados, y el higrómetro se dispara hasta un 86% de humedad. Un día completamente ordinario aquí. Sin embargo, al entrar en el archivo la diferencia es casi sobrenatural: una calma térmica y atmosférica que se mantiene ajena a la galerna gallega, con una humedad estable del 53% y una temperatura perfectamente contenida.

Quien no trabaja con cine puede pensar que estas cifras son meras curiosidades técnicas. Pero para cualquier estudioso de lo fílmico, especialmente si tiene que custodiar frágiles materiales en triacetato de celulosa con más de medio siglo, sabe que en esos números se juega literalmente la vida de las imágenes.

Porque una película no es solo un soporte. Es memoria, es luz atrapada, es tiempo retenido. Cada fotograma preservado en su integridad es una victoria frente al olvido, una decisión a favor de la permanencia. Y esa permanencia solo puede alcanzarse mediante la estabilidad: la constancia de un clima que proteja lo que fue rodado, vivido y proyectado.

En una tierra como la de mi amada Galicia, húmeda por naturaleza, lograr un archivo que mantenga el 50% de humedad y un rango térmico estable es casi un acto de resistencia cultural. Pero es precisamente esa resistencia, esa tenacidad que también tiene algo de artesanal y romántico, la que permite que generaciones futuras puedan seguir escuchando el rumor mecánico de un proyector y contemplar, como recién reveladas, imágenes nacidas hace décadas.

Lo fílmico, a la postre, es un organismo vivo. Y como todo lo vivo, necesita estabilidad para seguir respirando.



jueves, 2 de octubre de 2025

EL EFECTO PERVERSO DEL ALCOHOL ISOPROPÍLICO EN LA LIMPIEZA DE PELÍCULAS. Notas de un archivista cinematográfico.

En el mundo de la preservación fílmica circula una práctica desafortunadamente común: algunos laboratorios y técnicos de digitalización (telecine) utilizan alcohol isopropílico (IPA) para “limpiar” copias y negativos.

Aunque este químico es útil en otros ámbitos, como la electrónica, la óptica o la limpieza de cabezales magnéticos, su aplicación directa sobre película cinematográfica requiere mucha cautela. Especialmente en trabajos manuales y, sobre todo, cuando se trata de materiales con pista magnética, su uso puede ser dañino. Estas notas surgen de mi experiencia continuada con película cinematográfica durante medio siglo:

1) RIESGO PARA EL TRIACETATO DE CELULOSA.

La inmensa mayoría de los originales de cámara (ya sean negativos o inversibles) y las copias positivas fabricadas hasta mediados de los años 90 están hechas en triacetato de celulosa.
Los alcoholes, incluso en grado puro (99%), pueden extraer plastificantes de este soporte, provocando:

  • Hinchazón de la base,

  • Pérdida de flexibilidad,

  • Fragilidad progresiva.

Este debilitamiento no es lo mismo que el síndrome del vinagre (cuyo origen es la hidrólisis catalizada por calor y humedad), pero sí puede acelerar la fragilidad y el riesgo de rotura en copias de acetato envejecidas.

2) DAÑOS OBSERVADOS TAMBIÉN EN POLIÉSTER.

Aunque el poliéster es más resistente, el IPA no es completamente inocuo: algunos operadores han observado veladuras o manchas superficiales al limpiar manualmente con alcohol, además de que este solvente no aporta lubricación al paso por proyector.

3) RIESGO PARA LA EMULSION.

El contacto prolongado o repetido con alcoholes puede favorecer la aparición de microfisuras en la emulsión, con el consiguiente peligro de pérdida de imagen o de estabilidad a largo plazo.

4) INCOMPATIBILIDAD CON PISTAS MAGNÉTICAS. 

Donde la advertencia es absoluta: nunca usar alcohol sobre películas con banda magnética.
Kodak lo ha señalado expresamente: algunos alcoholes pueden ablandar la emulsión o la base y llegar incluso a levantar el pistado magnético, provocando pérdida progresiva de la señal sonora.

CONCLUSIÓN.

El alcohol isopropílico puede tener su lugar en determinados procesos industriales controlados (por ejemplo, máquinas de limpieza ultrasónica con IPA anhidro y secado inmediato). Pero en la limpieza manual y, sobre todo, en copias con pistas magnéticas o soportes envejecidos, conviene evitarlo, pues su uso inadecuado puede poner en riesgo materiales insustituibles. Para la limpieza y lubricación rutinaria existen alternativas seguras, como soluciones basadas en isoparafinas combinadas con siliconas técnicas, de las que hablaremos en próximas entregas de esta serie.

El combustible de los mecheros Zippo es idóneo para limpiar suciendades en las películas, sin dañarlas

¿DÓNDE COMPRAR ARTÍCULOS DE SÚPER-8? Siempre recomiendo la misma tienda que usa Steven Spielberg y J.J. Abrams, Pro 8 mm de Hollywood. Atienden en español e inglés, en el siguiente enlace:  https://www.pro8mm.com?sca_ref=221762.t1gzXnwJIC

martes, 6 de agosto de 2024

Cómo identificar el "síndrome del vinagre". NOTAS DE UN ARCHIVISTA CINEMATOGRÁFICO.

Las películas con soporte de poliéster pueden durar inalterables, sin precauciones especiales, durante cientos, sino miles de años. No ocurre esto, sin embargo, con las de triecetato de celulosa, cuyo mayor problema es el denominado "síndrome del vinagre". 

La manera más sencilla de detectar el síndrome es a través del olfato: si el rollo huele a acetato, el mal ya se ha iniciado. Si el olor a ácido acético (como a vinagre) es perceptible, ello indica que el deterioro químico ya ha avanzado considerablemente. 

La vida útil de la película se ve comprometida cuando la contracción provoca una separación significativa entre la emulsión de gelatina y la base de plástico, lo que resulta en arrugas y deformaciones en la superficie de la película.

Además, los cristales de aditivos retardantes de fuego pueden exudarse del plástico, formando una "escarcha" que desfigura la superficie. Esta fragilidad extrema se suma a los problemas mencionados. 

En los archivos de cine y en las colecciones de negativos fotográficas (o diapositivas), la degradación del acetato es particularmente evidente en materiales con cuatro, cinco o mas décadas. Hasta el momento, solo un pequeño porcentaje de las películas de acetato muestra signos de deterioro avanzado.

Es importante señalar que el acetato se degrada de manera menos ostentosa que el nitrato, pero con la misma determinación. Todos estamos familiarizados con el olor característico que se percibe al ingresar en el archivo fílmico de Sellier, Cinemateca de Galicia.

Por ello, cada día, tengo la rutina de revisar un contenedores para ir identificando aquellos que presentan problemas.
 
Película atacada por el síndrome del vinagre. Tras su tratamiento, es proyectable otra vez durante unos cuantos años.



lunes, 22 de noviembre de 2021

SÍNDROME DEL VINAGRE. Notas de un archivista cinematográfico (entrega número 5)

 (Continuación de la parte 4)

EL SÍNDROME DEL VINAGRE, ¿AFECTA SÓLO A PELÍCULAS DE CINE?

Desgraciadamente, la posible degradación del soporte puede afectar a cualquier medio audiovisual que emplee el soporte de triacetato de celulosa, como, además de las películas cinematográficas, los negativos fotográficos, los microfilms, las filminas (incluyendo las de tipo View Master) y las diapositivas. El caso de las diapositivas es particularmente sensible pues hay incluso archivos profesionales que las custodian en las cajas herméticas con las que las devuelve el laboratorio, lo cual, como hemos visto en entregas anteriores, es letal: el soporte de triacetato necesita respirar.

Conviene evitar las cajas herméticas para el archivo de diapos

De forma tímida, la película fotográfica se está introduciendo con el eterno e inalterable soporte de poliéster. Es el caso, por ejemplo, de la nueva Kodak Portra 800 (a partir de 2021). Esperemos que este camino iniciado por Kodak se extienda al resto de su portafolio, y la compañía norteamericana sea imitada por los demás fabricantes. 

Fotografía con negativo Kodak Portra 800 con soporte de poliéster, en el laboratorio de restuaración de IB Cinema, con el microscopio Zeiss

CONSERVACIÓN DEL TRIACETATO A LARGO PLAZO.

Por ahora, el mejor consejo para conservar películas en soporte de triacetato de celulosa es mantener un entorno de almacenamiento adecuado con una climatización controlada (en temperatura, humedad y renovación del aire). 

La temperatura juega un papel clave en la ralentización de las reacciones químicas dentro de la película. Si el almacenamiento en frío es inviable por razones económicas, una temperatura constante de 21 grados Celsius es mejor que una mas fría que fluctúe diez grados o mas diariamente.


Un ejemplo de lo que no se debe hacer: fotografía de hace 4 años en la Filmoteca de Galicia-CGAI: latas herméticas, apiladas desde el suelo, con papeles y otro materiales, sin una ventilación adecuada.

Por esta razón, se deben excluir las naves industriales sin aislamiento, los áticos e instalaciones similares,  cuando se trata de preservar una valiosa colección de películas de triacetato. Aunque un entorno de oficina de 21 grados Celsius no es ideal para el almacenamiento de color, hace menos daño que uno que fluctúa continuamente. Los cambios de temperatura bruscos, además de ser perjudiciales para el soporte del triacetato, pueden agrietar la emulsión. 

El lugar elegido debe, además, tener una renovación de aire constante, fundamental para el triacetato de celulosa.

(Continuará en la parte 6) 

Cineteca de Milán: Aireación, humedad y temperatura controladas. Las cajas para triacetato son especiales y aireadas.






jueves, 18 de noviembre de 2021

SÍNDROME DEL VINAGRE. Notas de un archivista cinematográfico (entrega número 3)

(sigue de la parte 2)

El problema del síndrome de vinagre en las películas de triacetato de celulosa fue estudiado en la década los ochenta por los científicos de investigación de Kodak Dr. A. Tulsi Ram y N.S. Alien. En el curso al que asistí, en Rochester, a mediados de los años noventa del pasado siglo, el Dr. Tulsi demostró que la reacción es catalizada por el ácido acético, lo que significa que una vez que, en una película de triacetato, se inicia la degradación, el síndrome se alimenta de sí mismo a velocidades cada vez mayores. 

Esto es la causa de la popular comparación, entre archivistas y coleccionistas,  de que el síndrome de vinagre es como el S.I.D.A. que se propaga de una película infecta a otras sanas de triacetato (no de poliéster, que, reiteramos, es inmune)

Mirándola de canto a través de la luz es muy fácil saber si una película es de poliéster o de triacetato de celulosa (izquierda)

Cuando el ácido acético (vinagre) se exhala fuera de la base de la base plástica de la película, se evapora en el aire y, también,  puede ser absorbido por ciertos contenedores de almacenamiento (como los de cartón, por ejemplo). Los efectos de este proceso se pueden ver en los bordes oxidados de las latas metálicas que contienen películas con síndrome de vinagre, o en el cartón quebradizo que las rodea en las cajas de custodia. Los vapores ácidos son muy volátiles y se pueden medir usando tiras AD (detección de ácido) dentro de las cajas. El ácido acético, aunque puede ser absorbido por el cartón, no lo es por el aluminio, por lo que las cajas fabricadas en Barcelona por Julio Castells son totalmente seguras (aunque hay que taladrarles un par de agujeros para ventilación).

Hace ya muchos años que la producción propia de IB Cinema, incluso si es de origen digital, como "Linko", se archiva en película de poliester, inmune al síndrome del vinagre.

Si la película degradada está contenida en una caja hermética  durante un largo período de tiempo, el ácido acético no puede salir y queda atrapado. Al ser autocatalítico, acelera enormemente el proceso de degradación.

En algunos casos, los científicos de Kodak han encontrado que la película fresca en buen estado absorbe la acidez de los filmes deteriorados que se mantienen muy cerca. Esto, a su vez, acelera la tasa de degradación en la película nueva. 

Si bien sigue habiendo algunos argumentos en cuanto a la medida en que la absorción de vapor ácido motiva la degradación de la película nueva, la mayoría de los archivistas presentes en aquel curso de Kodak creíamos que la segregación de la película enferma es la política más segura para proteger una colección de películas.

(Continuará en la parte 4)

En esta imagen del futuro  :-), del año 2.260, el señor Spock demuestra como la película de poliéster es un material inmune al paso del tiempo 


martes, 16 de noviembre de 2021

SÍNDROME DEL VINAGRE. Notas de un archivista cinematográfico (entrega número 1)

Buena parte de mi colección cinematográfica en 35 mm y Súper-8 se encuentra en película con soporte de poliéster, totalmente inalterable,  sin precauciones especiales, a través de los milenios. No ocurre lo mismo con los títulos en 16 mm, mi paso favorito, que en su mayor parte conservo en película de triacetato, soporte sujeto a un mal terrible: el llamado “síndrome del vinagre”, que no sólo destruye la película afectada, ¡sino que se contagia a las adyacentes! salvo que se descubra a tiempo y se aisle. El síndrome del vinagre, en lo que se refiere a la colección de IB Cinema, parece ser selectivo, ¡y muestra especial predilección en atacar a mis películas favoritas! La semana pasada, he descubierto el síndrome en  “Gilda” en 16 mm (un positivo original de Columbia), pero antes fue “El diario de Ana Frank” (en Scope), “Navidades blancas”, en IB Technicolor, o cartoons emblemáticos que veía de vez en cuando, en tanto que otros ignotos se encuentran en perfecto estado. ¿Por qué, el “síndrome”, es diabólicamente selectivo? Tengo una hipótesis...

My positivo de "Gilda" en triacetato, en fase 2 del síndrome

  • Orígenes del uso del triacetato de celulosa.

Cuando se introdujo la película de seguridad a base de triacetato de celulosa en 1948 para reemplazar al nitrato altamente inflamable, todos pensaron que duraría más. Los coleccionistas de películas en IB (imbibición) Technicolor,  creían  que habían invertido en algo que los sobreviviría en términos de excelencia de imagen y color sin desvanecimiento. Desafortunadamente, este no es el caso, ya que el triacetato tiende a degradarse (se hicieron muy pocos positivos en IB de poliester). Algunas películas de nitrato incluso han durado más que otras en triacetato. Desde luego, nada de esto afecta a las películas con soporte de poliéster, que pueden durar centurias, sino milenios, sin precauciones especiales. Pero el superior poliéster no se empezó a usar, en distribución, hasta los años noventa, ¡y el triacetato sigue siendo aun hoy el soporte mayoritario para las cámaras!

Pese a todo, ¡el Fumeo VI consigue proyectarla!

  • Descubrimiento del síndrome

Los primeros informes de degradación del triacetato fueron descubiertos por Eastman Kodak Company en los años cincuenta pero no en Rochester o en Los Ángeles, ¡sino en la India! Como el soporte de triacetato de películas gubernamentales de la India, almacenadas en un ambiente cálido y húmedo, se degradó en muy pocos años, Kodak investigó el problema con experimentos de laboratorio hornos de incubación de alta temperatura y se confirmó que un almacenamiento inadecuado de las películas de triacetato de celulosa produce la degradación de la base. 

Anthony Slide,  en su biblia sobre la materia, que tenemos en la biblioteca de IB Cinema,  escribe: "Durante varios años, los archiveros han notado el orden picante del ácido acético que emana de algunas películas de seguridad, evidencia del deterioro de la película. Debido al olor, el fenómeno se conoce como 'el síndrome del vinagre'. "…En 1991, [Kodak] reveló que el deterioro de la película de seguridad" se deriva del mismo mecanismo químico (hidrólisis) y los mismos factores desencadenantes en el medio ambiente (calor y humedad) que la descomposición de nitratos". Sin el alboroto y la publicidad que rodea a la descomposición de la película de nitrato, resulta que la película de seguridad también se ha estado descomponiendo".

Kodak reveló a los estudiosos que "el síndrome del vinagre es un término común utilizado para describir la reacción química que se produce durante el deterioro natural de la base de la película de triacetato en un recipiente sellado". Según Kodak, cuando el triacetato de celulosa comienza a degradarse, los iones acetato reaccionan con la humedad para formar ácido acético, que produce el olor característico. En términos sencillos, un rollo de 300 metros (10 minutos) de película cinematográfica de 35 mm puede generar el equivalente a 250 cucharaditas de vinagre doméstico. El ácido ataca la base de la película y acelera el desvanecimiento del tinte del color de la imagen.

(Continuará)





jueves, 23 de abril de 2020

CUIDADO DE PELÍCULAS: ¿CÓMO LIMPIAR RESTOS DE PEGAMENTO? Notas de un archivista cinematográfico

En los empalmes hechos con "celo" normal, no específico para uso cinematográfico, con los años el adhesivo de la cinta se reseca y el pegamento se extiende por la superficie de la película. En la presente entrada se describe como limpiar estas suciedades siendo respetuoso con el medio ambiente, sin riesgo de contraer cáncer y con un producto que, inocuo para las películas, se puede comprar fácilmente incluso en tiempos de confinamiento.
Una buena parte de las películas que se custodian en los archivos cinematográficos no son nuevas de laboratorio sino que, antes, han tenido una vida comercial sabe Dios en que condiciones. 
En el caso del positivo "Simbad y el Ojo del Tígre", de 16 mm, se trata de un original que Columbia hizo para que fuera emitido por televisiones de España y América. Está en perfecto estado físico, con magnífico colorido (es Kodak LPP), pero, como los empalmes no fueron hechos con "celo" especial para cine, sino con el normal, en este tipo de cinta adhesiva no concebida para uso cinematográfico, lamentablemente,  con los años, el pegamento se reseca y el pegamento se sale de su sitio, extendiéndose por la siguiente espira de película de cada empalme. 

Restos de pegamento y manchas a lo largo de la película de 16 mm
El sábado pasado procedí a dejar en estado prístino este positivo, en la bobinadora del laboratorio.
Hace años, limpiaba este tipo de suciedades con tricloretileno, hasta que su venta fue prohibida, y posteriormente con percloroetileno, ¡hasta que me vió mi esposa!, y me lo prohibió ella, pues, aparte de que es peligroso inhalarlo, también lo es su mero contacto con la piel pues se absorbe y daña al hígado. 
Algo parecido ocurre con los líquidos específicos para cine tipo Film Renew o Vitafilm. El mas inocuo era el que fabricaba Tetenal, y que podía comprar localmente a diez minutos andando de casa. No obstante, mi esposa no me deja llevar ninguno de para casa. 
Algunos dicen que un buen sustituto  para la limpieza es el alcohol isopropílico, pero mi experiencia demuestra que produce diversos daños, como veremos en un próximo artículo.
¿La solución? ¡¡¡Combustible para mecheros Zippo!!!, que se vende en cualquier estanco (por increíble que parezca, ¡este tipo de establecimientos estuvieron todos abiertos durante el confinamiento!). 
El método de limpieza: se impregna una pequeño fragmento de un paño suave de algodón con el que, fotograma a fotograma, se va limpiando cuidadosamente la superficie de la película, usando cada poco nuevas secciones del paño: ¡¡¡mano de santo!!!
Después de su limpieza con líquido de Zippo la película queda impecable
Como se puede ver en las dos fotos, del antes y después, la película ha quedado impecable. El combustible de Zippo, además de no perjudicar la salud, no daña ni a la emulsión ni a la propia película de triacetato (como sí, por ejemplo, hacen algunos líquidos incluso específicos para cine, que atacan al plastificante del triacetato lo que, a la larga, desencadena el terrible SV, un proceso que una vez se inicia no tiene cura, es irreversible).

¿DÓNDE COMPRAR ARTÍCULOS DE SÚPER-8? Siempre recomiendo la misma tienda que usa Steven Spielberg y J.J. Abrams, Pro 8 mm de Hollywood. Atienden en español e inglés, en el siguiente enlace:  https://www.pro8mm.com?sca_ref=221762.t1gzXnwJIC