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miércoles, 15 de marzo de 2017

SUPER-8 EN LA ERA DIGITAL: OURENSE COMO LOS ESTADOS UNIDOS

Ourense sigue los pasos de los Estados Unidos, y no sólo porque el presidente de su Diputación, José Manuel Baltar Blanco (uno de los pocos políticos gallegos que habla perfectamente inglés), haya sido recibido estos días por John Kennedy, sino también porque un centro de enseñanza audiovisual, el CIFP A FARIXA, decidiese que sus alumnos conozcan el mundo de la creación a través del Súper-8 con mi ponencia "Súper-8 en la era digital".
En Estados Unidos, todas las escuelas de cine y universidades con ramas de audiovisual, en la actualidad, hacen sus prácticas, además de en digital, en soporte fotoquímico: esto es lo que ha llevado a Kodak a desarrollar su nueva cámara de Súper-8 con videoasistencia pues, en Estados Unidos, las Universidades y escuelas oficiales no pueden adquirir material de segunda mano.
Enlace a la noticia en LA VOZ DE GALICIA: http://www.lavozdegalicia.es/m/noticia/ourense/ourense/2017/03/08/recorrido-cincuenta-anos-historia-audiovisual/0003_201703O8C4999.htm
¡El cartel que han preparado, en el centro de enseñanza ourensano, es muy chulo!





lunes, 6 de febrero de 2017

FILMACIÓN CON LUZ AMBIENTE TENUE (PRIMERA PARTE)

El Zeiss Planar de 50 mm, con su increíble abertura de f 0.7, ha pasado a la historia como el objetivo más luminoso jamás fabricado. Desarrollado para la NASA, únicamente se produjeron 10 unidades. Dos o tres de estas ópticas acabaron en las manos del gran y admirado Stanley Kubrick que, gracias a ellas, pudo filmar la secuencia de las velas de "Barry Lyndon" sirviéndose sólo de la luz ambiente (consiguió, entre otros, el Óscar a la mejor fotografía). Zeiss se quedó con una unidad y el resto fueron a la NASA, así que es posible soñar con que nos toque la lotería y que salgan algún día en venta por EBay (como ocurrió con una de las lentes que se usaron para HAL9000).
Actualmente, sin embargo, se pueden obtener resultados similares, sin un objetivo que abra tanto, gracias a la espectacular película Kodak Vision ¡¡¡de 500 ASA!!!
Es menester aclarar que, en digital, exponer con poca iluminación, con los sensores actuales, se encuentra al alcance de cualquier bedel de colegio mayor: lo difícil es lograrlo en cine pues la película es un material fotosensible, por lo tanto, es menester contar con una cierta luz para exponer la emulsión en condiciones: de ahí el mérito de Kubrick y de otros maestros de la luz.
Para filmar en Súper-8 con luz ambiente conviene emplear también, como veremos próximamente,  objetivos muy luminosos (de hasta f 0.9), combinados con aperturas de obturador más grandes (de hasta 230 grados) y otras técnicas. También, en la actualidad, se puede rodar en Súper-8 con la Kodak Vision 500, en negativo, así como, en inversible, forzar dos diafragmas, a 400 ASA, la película Fujifilm Provia 100 (la Provia 400 estará muy pronto disponible). Todo ello, en cuanto a color, pues en blanco y negro hay más posibilidades.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

SÚPER-8: 50 AÑOS DE ERRORES DE MARKETING DE KODAK

Incluso durante el pico de su producción, en 1978, el Súper-8 nunca pasó de ser algo muy minoritario. Muchos de los usuarios que compraban cámara y proyector, lo abandonaban tras rodar unos pocos cartuchos. Filmar, además de caro, exigía unos conocimientos que no estaban al alcance de la mayoría. A todo ello, se debe añadir unos graves errores de mercadotecnia de Kodak a la hora de posicionar el producto que, aunque tienen enmienda, todavía hoy se mantienen.


EL PRIMER ERROR DE KODAK: EL SÚPER-8 NO ES UN PRODUCTO DE CONSUMO.
La entonces todopoderosa Kodak cuando, a principios de los sesenta, vió que las ventas de películas de 8 mm comenzaban a declinar, mejoró  el formato,  como ya se ha explicado en esta bitácora (ver http://mimundoensuper-8.blogspot.com.es/2016/11/super-8-en-la-era-digital-leccion-2.html ),  con una ventaja fundamental respecto al precedente 8 mm: la carga instantánea y el fotómetro automático integrado en cámara. Kodak intentó, en 1965, hacer un producto de consumo, como son actualmente las cámaras digitales, en la que una persona corriente puede extraerlas del envase y, sin leer las instrucciones, empezar a usarlas con éxito.


Pero el Súper-8 es una artesanía que exige sabiduría, dedicación, tiempo, trabajo y mucha paciencia a la hora de luchar contra imprevistos, como una mala reperforación de la película, un enfoque mal calculado, un cartucho que se atasca, una compensación del diafragmado o un problema de revelado, amén de todo el trabajo de postproducción que hay tras el procesado. Cualquier error, en Súper-8, se paga caro y no tiene solución.


Hasta finales de los setenta, Kodak invirtió fuertes sumas en publicidad para tratar de convertir a cada occidental en un "productor" con la finalidad de incrementar el consumo de película. ¿Qué fue lo que no funcionó? Su fallo fue no informar a los cineastas en ciernes el enorme trabajo y la mezclas de disciplinas que exige el Súper-8 (y que J.J.Abrams recrea tan magníficamente bien en su éxito de taquilla de 2011 "Súper-8").


La decepción, excepto en los mas avezados, llegaba tras unos pocos rollos, con imágenes que para nada se parecían a lo que Kodak prometía; como, además, la película de cine, hecha con plata, es muy cara, la mayor parte de los usuarios dejaban sin uso cámaras, alguna de ellas magníficas, construidas para durar, que actualmente, si han estado bien conservadas, se pueden encontrar como nuevas, no necesitando mas que un ligero ajuste y repaso tras cuatro décadas de haber sido fabricadas.


EL SEGUNDO ERROR DE KODAK: CORTE TOTAL DE LA PUBLICIDAD. 
Muy grave fue, cuando sin medir las consecuencias, Kodak cesó de repente toda publicidad relativa al Súper-8 en 1981. Pese a que la calidad de los métodos de generación electrónica de la imagen era, en ese entonces, irrisoria, con equipos, además, muy pesados, con este inesperado cese, las cadenas de distribución orientaron las preferencias de consumo hacia el vídeo con el resultado que muchos usuarios simplemente dejaron de filmar (no se pasaron al vídeo).  La decisión de Kodak hizo que, en cuestión de sólo dos años, quebrasen y desapareciesen marcas míticas del mundo del cine, en Europa, Estados Unidos y Japón, con decenas de miles de puestos de trabajo perdidos: Eumig, Nizo, Bell & Howell, Noris, por citar unas pocas. Algunas aguantaron unos años más, como Beaulieu,  Bauer, Fumeo o Elmo, por ejemplo, con productos de altas prestaciones, y precio, orientados para el usuario profesional disconforme con la ínfima calidad del vídeo de la época o preocupados por la conservación a largo plazo de la señal electrónica.


EL TERCER ERROR DE KODAK: SUPRESIÓN DEL INVERSIBLE DE COLOR. 
Antonio Pérez, el anterior CEO de Kodak, decidió convertir el Súper-8 en un formato exclusivamente profesional, cesando paulatinamente  la fabricación de películas de color inversible,  en favor de la gama Vision negativa,  acreditada en Hollywood. No tuvo en cuenta, mi paisano de Galicia Antonio Pérez, que muchos artistas, en todo el mundo, ven en la película inversible un medio que tiene mucho que decir todavía y que para ellos posee una cualidad diferenciadora: la película inversible, tras su revelado, se transforma en un original positivo único; es, pues, una obra de arte, una especie de incunable cuya completa gama orgánica sólo puede ser correctamente apreciada mediante su proyección directa con un sistema mecano óptico.
Por otra parte, cuando Kodak pasó las emulsiones Súper-8 al catálogo de cine profesional, como desaparecieron del listado de productos para el consumidor, muchos clientes ¡creyeron que se había dejado de fabricar!
 


EL CUARTO ERROR DE KODAK: PRESENTACIÓN DE UNA NUEVA CÁMARA ANTES DE QUE SU DESARROLLO ESTUVIESE CULMINADO.

El año pasado, con ocasión del medio siglo de vida del paso Súper-8, Kodak anunció la inminente puesta en producción de una nueva cámara de cine que estaría en venta a finales de 2016. Aparte de que no han cumplido el plazo (ahora se anuncia para la primavera de 2017), ayer la página oficial del otrora gigante amarillo subió un corto con imágenes de prueba filmadas con uno de los prototipos: ¿los filmó alguien de Sony? Parece un vídeo disparado por el enemigo. Una pobre sucesión de planos, sin el menor sentido estético, pésimamente digitalizados, con deficiente estabilidad tanto horizontal como vertical, y sin el anunciado formato Max 8 (en su lugar, el tradicional "académico"). Personalmente, a la vista de esas horribles imágenes, no cambio para nada mis bien probadas Fujica, Bauer, Nikon o Canon con cerca de cuarenta años a sus espaldas.




KODAK: LA ENMIENDA ES POSIBLE

Por una parte, de modo inmediato, urge sustituir el vídeo demostrativo (ver abajo) por alguno filmado por J.J.Abrams o , ¿por que no? , por el mismísimo Spielberg, gran entusiasta del Súper-8. No se ignora que la situación económica de Kodak es delicada pero estos dos cineístas, junto con otros, como Christopher Nolan o Tarantino,  por citar a dos mas,  que han dado buena muestras de su amor a la tecnología fotoquímica, seguro que no cobrarían nada por un opus demostrativo filmado como Dios manda. Otra idea podría ser rodar la prueba "detrás de las escenas" de alguna de las series que se están filmando hoy con película Kodak Vision de 16 mm, como "The walking dead": ¡el usuario joven quedaría enganchado para la causa superochística!

Por otro lado, el Súper-8 no puede quedar sin película inversible de color. Es momento de una negociación de alto nivel, y si a los propietarios de la marca AGFA no le duelen prendas, actualmente, para vender,  bajo su veterano nombre, película de diapositiva inversible de color manufacturada en realidad por Fuji Film, ¿por qué Kodak no podría hacer lo mismo con la Fuji Film Provia, vendiéndola como Ektachrome II en Súper-8, por ejemplo?
Son momentos difíciles para los cineístas especializados en Súper-8 pero, sin embargo, el futuro de nuestro querido paso se ve mejor ahora que hace cinco años.
 

martes, 20 de diciembre de 2016

FUJICASCOPE SH30: SUEÑO DE JUVENTUD

El Fujicascope SH30 es el proyector que Fuji Film diseñó para servir de pareja a la Fujica ZC1000. Cuando fue presentado, en 1975, aunque moi tenía 15 años ¡todavía conservo el folleto de la época!, pegado en una de las paredes de la sala de montaje de IB Cinema.

Posteriormente, cuando me fuí a estudiar a Barcelona, siempre lo admiraba en SONIMAG, así como cada vez que iba a revelar películas a Fuji Film (entonces con los apellidos de sus representantes, Mampel Asens), en la calle Aragón, 180.
Tuve ocasión de comprarlo, con el tiempo: extremadamente cuidadoso con las películas, es el proyector mejor diseñado para la transición entre la intermitencia de ventanilla y el movimiento continuo en los cabezales, gracias a un diminuto amortiguador que, tocando levemente la película por los bordes, ingeniosamente, hace desaparecer cualquier vibración, en una solución que, por sorprendente que parezca, no ha sido imitada por nadie (los Fumeo también amortiguan muy bien la transición entre el movimiento intermitente y el continuo, pero tiene truco: el decalage es de dos fotogramas más que el estándar --aunque, en la práctica, no se nota la diferencia en sincronía--).

Actualmente, IB Cinema tiene la enorme fortuna de poseer dos unidades del Fujicascope SH30, una de ellas con el objetivo Fujinon 14-28 mm, ¡de luminosidad f 1.0!, y la otra con el raro Fujinon 1.2 20-40 mm para proyecciones a gran distancia.

Uno de ellos, al que menos uso le doy, va con las lámparas originales DNF 21.5 V 150 W, que ya no se fabrican, pero de las que tengo unas cuantas en existencia. El otro, lo he adaptado para las lámparas de 21.5 V 150 W de un modelo que, aunque se manufactura para microscopios, es perfecto para este proyector (e incluso presenta una temperatura de color todavía más blanca).

El Fujicascope SH30 fue el primero de la última hornada de proyectores salidos de Japón, concebido  para llevar el Súper-8 a los límites del sistema. Entre las particularidades de esta máquina resulta menester destacar que, mediante un sistema de impulsos electrónicos incorporado, no sólo puede sincronizar una fuente de sonido externa, sino dos aparatos entre sí (para cinematografía tridimensional) o incluso tres (para Cinerama). 
El amplificador incorporado tiene ajuste tanto de graves como de agudos, amén de que no sólo puede leer sonido magnético, sino también  óptico.

Dos prestaciones sumamente útiles, a la hora de sonorizar, son: 1) el paro de imagen, con congelación en pantalla del fotograma proyectado, y 2) el ajuste fino de la cadencia, regulable en +- 1.5 f.p.s.
El portaobjetivos se abre totalmente, como en el Beaulieu, en los Fumeo o en los Elmo, y la película es muy fácil de desenhebrar. Admite bobinas de 360 metros (540 metros de poliéster) ¡que son accionadas por cadenas de transmisión de acero!, en lo que es una máquina concebida para durar toda la eternidad. Actualmente, las cosas ya no se fabrican así. Una pena.



lunes, 19 de diciembre de 2016

1986: LA ÚLTIMA GRAN PHOTOKINA PARA EL SÚPER 8

La Photokina de Colonia, en Alemania, ha sabido convertirse, durante estos sesenta años,  en la principal feria audiovisual del mundo, donde las marcas aprovechan para presentar sus novedades. Ayer por la noche fuí feliz, tras la cena, hojeando el ejemplar correspondiente a diciembre de 1986 de la revista británica Making Better Movies, dirigida por el que fuera mi querido y llorado amigo Tony Rose, con un extenso reportaje de su enviado especial, Peter West, sobre la última Photokina con productos comerciales (no artesanales) para nuestro querido formato Súper-8.


 
La presencia más visible de esa Photokina fue el monstruoso proyector Fumeo 9145 que, con su lámpara de xenón de 500 W, era usado por Dietrich Kempski para exhibir, con sorprendente luminosidad (pese a encontrarse en una sala oscurecida solo parcialmente), la versión en Scope de "Ben Hur", con bobinas de 2.200 metros (unos 6.000 pies),  en una pantalla de seis metros. Mi ciudad, La Coruña, es, fuera de Italia, la única con dos proyectores de este modelo: uno en IB Cinema (estereofónico), el otro (monoaural), en la Filmoteca CGAI,  infrautilado y mal mantenido (con óxido visible: una pena ver degradarse estas joyas por la desidia).


 
En el stand de Beaulieu, además de su gama para 16 mm, con la entonces novedosa 2016, a Peter West, no sin razón, le llama la atención una cámara que, desafortunadamente no pasó de la fase de prototipo, la Cinevideo 7008, que era capaz de filmar en Súper-8 y grabar la imagen en vídeo al mismo tiempo. También describe West el nuevo proyector Beaulieu Studio, con su adaptador de telecine.


 
A toro pasado, resulta sorprendente la confesión de Christian Klein, de Silma: su fábrica de Turín no da abasto para satisfacer proyectores sonoros comercializados como Bauer, Eumig y Silma; ¡lejos estaba de suponer, herr Klein, el inminente colapso de su factoría!
En el stand de Elmo, junto a la versión mejorada del GS1200 de xenón, el entonces sorprendente telecine Transvídeo.
Me llama la atención una moviola, que nunca llegó a España, que en lugar de reproducir la película por medio mecano-ópticos, lo hace de forma electrónica en un monitor: ¡lo bien que me vendría hoy en día para montar negativo de forma directa!


 
Peter West completa su periplo en Photokina describiendo los últimos proyectores de 16 mm, de xenón o HTI, manufacturados por Eiki, Elmo y Fumeo.


 
¡Ay, Dios, con qué delectación leo este reportaje de hace treinta años! Definitivamente, soy un hombre del siglo XX, el siglo del cine.

sábado, 12 de noviembre de 2016

SÚPER-8 EN LA ERA DIGITAL (LRCCIÓN 1)

Con ocasión de algún evento, como la celebración en La Coruña, con periodicidad anual, del Super8 Global Day, en el que se proyectan películas en Súper-8, tanto de edición (comerciales) como de autor, los espectadores, ya jóvenes ya mayores, se sorprenden con la peculiar textura y característicos colores de este paso cinematográfico que, tras más de medio siglo de vida (cuando los más viejos creían que hace tiempo que no existía y los más jóvenes lo desconocían), ha encontrado en el mundo digital el mejor aliado para una difusión masiva.

Cuando, tras ser presentado el año precedente, el Súper-8 llegó al público en 1965, con el respaldo de Kodak (la compañía que lo desarrolló), su objetivo principal fue el mercado hogareño, hasta ese entonces prácticamente monopolizado con un 8 mm que había sido introducido en 1932 pero cuyo consumo de película y cámaras se había estancado a principio de los sesenta.



El Súper-8 fue concebido desde un principio para facilitar las cosas al usuario doméstico, con un sistema de carga automático (en el 8 mm, posteriormente conocido como Doble-8, Normal-8 o Estándar-8, las emulsiones cinematográficas se vendían, por regla general, en bobinas sueltas con película de 16 mm que había que enhebrar en la cámara, filmar primero una mitad, para, después, tras darle la vuelta, continuar con el otro lado, cortando el laboratorio en dos tiras todo el metraje antes de su devolución).


El Súper-8 llegó, también, con otras mejoras de índole técnica, como un tamaño de fotograma mayor y, en la inmensa mayoría de las cámaras,  ajuste automático de la sensibilidad de la película, motor de avance eléctrico, objetivo de focal variable (zoom), exposímetro incorporado y una velocidad de filmación que se incrementó de 16 fotogramas por segundo a 18 (exactamente un pie de película cada cuatro segundos). Kodak previó desde un principio la incorporación del sonido, reduciendo el “decalage” (o separación entre la ventanilla de registro de imagen, con su movimiento intermitente, y el cabezal de sonido magnético, con su desplazamiento continuo) de los 56 fotogramas del 8 mm a los 18 fotogramas del Súper-8 (22 en el caso de sonido óptico).
 
El Súper-8, desde su aparición y durante años, consiguió que las ventas de película no dejaran de crecer hasta alcanzar su cúspide en 1977. Cuando, a principios de los ochenta, el vídeo fue ganando adeptos, por sus costes ínfimos y su mayor facilidad de uso, la producción de cámaras y proyectores fue rápidamente disminuyendo hasta prácticamente cesar entre 1983 y 1985. A partir de ahí, el Súper-8 inició su larga travesía del desierto, sobreviviendo gracias a un puñado de entusiastas y profesionales disconformes con la calidad y textura de la imagen electrónica, en un mercado abastecido, además de por Kodak y Fujifilm, por unas pocas firmas con productos de altísima calidad.
 
El Súper-8, gradualmente,  se fue introduciendo en el terreno artístico y profesional, con la particularidad de que nunca llego a ser dejado de usar por las principales escuelas de cine norteamericanas. Uno de los hitos dentro del uso profesional del Súper-8 fue su utilización, con cámaras Beaulieu, para la superproducción de Hollywood “Black Rain”, en la que su director, Ridley Scott,  llegó al extremo de  hinchar” o ampliar, por medios ópticos ¡de Súper-8 a 70 mm! (actualmente existen técnicas más eficaces para pasar imágenes de Súper-8 a pasos mayores sin pérdida de calidad, expuestas en páginas que seguirán, y que han sido usadas, entre otras luminarias de Hollywood, por J.J. Abrams o Ben Affleck).
 
La verdadera revolución para el Súper-8 llegó, paradójicamente, gracias a Internet. En su época dorada, el Súper-8 era, principalmente, un medio concebido para consumo hogareño con una audiencia de unas pocas personas.  Incluso aquellos cineístas independientes, o escuelas, que se mantuvieron fieles al formato entre los años ochenta y principios del siglo XXI, veían, salvo excepciones, reducida la exhibición de sus obras a unos cientos de espectadores, principalmente en festivales especializados.

El desarrollo de medios de digitalización de las imágenes en Súper-8 de alta calidad (que actualmente superan el 5K), y, sobre todo,  la popularización de canales de exhibición como YouTube o Vimeo tanto en dispositivos móviles como en  receptores de televisión, permitió la distribución global de producciones rodadas profesionalmente en Súper-8. Un buen ejemplo lo representa el vídeo musical “All I Want for Christimas is You”, de la cantante de ascendencia venezolana Maríah Carey, que al poco de publicarse en YouTube, superó los ¡cien millones de espectadores!

Consciente de esta demanda profesional, Kodak, que había dejado languidecer este paso cinematográfico durante lustros, en pleno siglo XXI lo incorporó a su división de cine profesional, poniendo a la venta, en cartuchos de Súper-8, las mismas emulsiones negativas de la serie Vision que hasta entonces había comercializado exclusivamente en 16 mm, 35 mm o 65 mm.

A principios de 2017 Kodak distribuirá, a escala mundial, una nueva cámara de Súper-8,  dotada de óptica intercambiable y con videoasistencia, renovando su confianza en un paso cinematográfico que todavía tiene mucho que decir en el terreno artístico.
 

Este texto forma parte del libro de Ignacio Benedeti “Super-8 en la era digital”, que se publica de forma resumida en esta bitácora.  Prohibida su reproducción. Derechos reservados por IB Cinema.