viernes, 8 de junio de 2018

SPITZBERGEN: EL GUARDIÁN DEL ÁRTICO. En Súper-8 4K de Kodak. Cuaderno de bitácora número 4

El rompehielos Malmö, botado en 1943, atrapado en medio de un Océano Glaciar Ártico congelado, sobre cuya superficie camino mientras filmo en Súper 4K
SECRETOS DE LA BÓVEDA DEL FIN DEL MUNDO.
De como el rompehielos Malmö se quedó atrapado en un Océano Glacial Ártico congelado o, lo que es peor, el relato de cómo mi zodiac acabó encajada entre témpanos con un par de hambrientos osos polares cerca, son alguna de las aventuras que irán leyendo quienes me acompañen, cada viernes, en esta bitácora. 
Pero han sido tantas las preguntas que he recibido sobre mi visita al Banco Mundial de Semillas, esbozada en la tercera entrega, que sin duda es menester hacer un pequeño punto y aparte, en este cuarto capítulo, para extenderse, con el detenimiento que se merece, en la descripción de un lugar, asombroso,  en el que, tal vez, se encuentre la salvación de nuestra especie.
Paradójicamente, tratándose la bitácora de una publicación concebida principalmente para apóstoles de la imagen fotoquímica, no he recibido ninguna consulta sobre el Archivo Mundial del Ártico, esa especie de cripta de la sabiduría, inaugurada el año pasado,  donde se custodia todo el saber humano microfilmado, analógica y digitalmente, sobre película Kodak (y también OrWo como, en rigurosa exclusiva mundial, he tenido ocasión de desvelar el viernes pasado).
El Malmö atrapado a vista de dron; el puntito naranja soy yo.
SEMILLAS EN EL HIELO PERPETUO
¿Cómo podría sobrevivir el Hombre si, a consecuencia de una hecatombe nuclear, química o de cualquier otro tipo (como el cambio climático o la caída de un asteroide), el trigo, el maíz o el arroz fuesen destruidos? Lo que, en principio, parecería una hipótesis  postapocalíptica,  fruto de un guionista de Hollywood, en realidad ¡ya ha sucedido! a nivel regional, como veremos.
La icónica entrada al Banco Mundial de Semillas
UN ARCA DE NOÉ... PARA LOS CULTIVOS.
El Banco Mundial de Semillas de Svalbard,  bautizado por la prensa anglosajona como “la bóveda del fin del mundo” o el "Arca de Noé de las semillas”, es la clave para que las plantas de cultivo susceptibles de alimentar a las personas se conserven a salvo para la posteridad en un lugar totalmente seguro. 
Lo que nació como un sueño científico de unos cuantos iluminados se ha convertido en una realidad que, este 2018, celebra sus primeros diez años de vida, y que ya ha cumplido una misión: no hace mucho devolvió unos cuantos miles de granos a Siria para regenerar un cultivo autóctono completamente arrasado por la barbarie del “estado islámico”.
Cerca del puerto y del aeropuerto
NO ES UN LABORATORIO, ES UNA BÓVEDA DE CONSERVACIÓN.
Como no abunda la documentación gráfica, dado lo inaccesible de Spitzbergen (el topónimo circunscrito por los noruegos a la isla principal fue, tradicionalmente, el nombre para todo el archipiélago de Svalbard, y el que preferimos utilizar, como ya hemos explicado), además del hecho de que las visitas estén restringidas a un puñado de elegidos,  uno, cuando le dijeron que tenía autorización para visitar brevemente las instalaciones,  se imaginaba algo parecido a un laboratorio, brillantemente iluminado, con multitud de científicos de bata blanca trabajando entre pantallas de plasma y tubos de ensayo. 
Nada más lejos de la realidad: el núcleo central del Banco Mundial de Semillas  lo componen tres bóvedas heladas, con el único propósito de almacenar millones (mas de medio billón, me aseguran, son las existencias actuales) de semillas vivientes, cada una con el potencial de desarrollar una nueva planta. Solo nos permitieron el rápido acceso a una de ellas. 
A la galería que sirve de entrada a estas tres bóvedas se accede tras atravesar un túnel  horizontal de unos 125 metros, buena parte de él de acero inoxidable, protegido por cinco puertas, también de acero, cerradas a cal y canto.   
Cada una de estas tres bóvedas presenta unas dimensiones de unos treinta metros de largo, diez metros de ancho y cinco metros de altura. Pese a que ya hay almacenadas millones de semillas, una de las bóvedas se encuentra todavía totalmente vacía.  Según me comentó uno de los científicos,  con quien desayunaría a la mañana siguiente en mi hotel, The Vault (perteneciente al Banco Mundial de Semillas), no se espera empezar a usar esta tercera bóveda hasta el próximo siglo (el Banco Mundial de Semillas, reiteramos, sólo conserva semillas de plantas de cultivo, no ornamentales o de otro tipo).
Entre el techo de los bóvedas y la cima de la montaña hay 60 metros de permafrost, sólida roca permanentemente congelada, que resulta una protección suficiente excepto si Kim Jong-un decidiese detonar una bomba atómica justo en la superficie.
Hay que atravesar cinco puertas de acero para entrar a las bóvedas
¿POR QUÉ SE ELIGIÓ SPITZBERGEN?
¿Cómo es que la Bóveda del Fin del Mundo se encuentra en un sitio tan desolado como Spitzbergen,  donde no existen los cultivos y ni siquiera pueden crecer los árboles?
Independientemente de las razones geológicas ya explicadas la semana pasada (ausencia de cualquier actividad sísmica o volcánica, frío perpetuo), la "capital" de esta isla, Longyearbyen, muy cerca del Banco Mundial de Semillas,  se encuentra en el punto mas al norte del planeta donde se puede llegar con vuelo regular; también hay puerto, en el fiordo, que es operativo una buena parte del año. Todo ello garantiza que los envíos de semillas para su almacenaje, o su retorno para regeneración o estudio, se puede hacer a un coste razonablemente bajo.  
Por otra parte, en el caso de una hambruna global, este emplazamiento remoto es la garantía tanto de que las instalaciones no serán saqueadas como de que las semillas serán devueltas de forma ordenada.
Para la supervivencia de las semillas durante siglos se requiere que la temperatura ambiente sea, en las bóvedas, sea de – 18 grados Celsius. El permafrost, esto es (lo recordaremos una vez mas),  el suelo permanente congelado en el que están excavadas las instalaciones, garantiza este valor con un apoyo mecánico absolutamente mínimo que, incluso si se estropease, no produciría ningún daño aunque la reparación demorase cosa de años. 
La mínima energía eléctrica que necesitan el Banco Mundial de Semillas se encuentran garantizada por la cercana central térmica que se puede abastecer durante siglos, o milenios,  de la mina de carbón adyacente (la número 3).
Además, los niveles de metano o radón son muy bajos. Y dado que la entrada a las instalaciones se encuentran a 130 metros sobre el nivel del mar, en caso de un calentamiento global drástico motivase que todo el hielo del globo terráqueo se derritiese, el nivel del océano ¡aun quedaría 70 metros por debajo! de la bocana.  
Por otra parte, en virtud del Tratado de Svalbard, firmado en París en 1920, no se pueden realizar maniobras militares de ninguna clase cerca de este archipiélago.
El túnel de acceso a las tres bovedas mide unos 125 metros.
ECONOMÍA DE CONSTRUCCIÓN Y MANTENIMIENTO.
Unas instalaciones como la del Banco Mundial de Semillas,  pese a estar construidas en el último confín de la tierra, y que son icónicas (difundiendo, para bien, la imagen de Noruega), costaron la insignificante cuantía de ¡ocho millones de euros!, una bagatela considerando que, además, se presta un servicio a la Humanidad. Compárese, por ejemplo, con los trescientos millones de euros que, de momento, se llevan despilfarrados en la Ciudad de la Cultura de Santiago, ignota mas allá del Padornelo y sin ninguna utilidad ni para el presente ni para el futuro.
El presupuesto de mantenimiento anual del Banco Mundial de Semillas es también muy económico:  unos 250.000 €: ¡pero si ha costado más alguna exposición efímera en la infame obra de Eisenmann!
Como en el Banco Mundial de Semillas todo se encuentra tan automatizado , no es necesario que nadie duerma en el interior de las instalaciones. De hecho, me sorprendió que ni siquiera cuentan con retrete, mas allá de dos cubículos del tipo cabina química.
En los últimos tiempos, se está invirtiendo medio millón de euros con el fin de mejorar el sistema de drenaje del túnel de acceso, en previsión de que, como consecuencia del calentamiento global, la parte mas superficial del permafrost destile alguna humedad durante el verano.
Además de la vigilancia, tanto física, por parte de empleados de la delegación del gobierno noruego, como electrónica, un telescopio desde la torre de control del aeropuerto se encuentra permanentemente enfocando hacia la puerta de acceso.  Cercanía del aeropuerto y del puerto, ¿qué mas se puede pedir? para este enclave básico para la supervivencia del ser humano: eficacia nórdica, amigos.
"Equilibrio" entre semillas: menos mal que aquí no llega la inspección de riesgos laborales
¿DE QUIEN SON LAS SEMILLAS?
Del mismo modo que, en un banco, el dinero es propiedad de los depositantes, aquí, en la Bóveda del Fin del Mundo,  las semillas siguen perteneciendo a  los países e instituciones que las traen en unos envases termosellados, fabricados en Gran Bretaña, compuestos por varias capas, incluyendo una de aluminio.  
Estos sobres, virtualmente irrompibles, se guardan en cajas de plástico, cartón o madera, debidamente clasificados en estanterías de acero. No es, sin embargo, el Banco Mundial de Semillas un mero almacén en el que los países depositen las semillas y se “olviden” de ellas: periódicamente, se recogen y se renuevan, pese a que hay algunas, como las de la cebada o el garbanzo, que a -18 grados, pueden sobrevivir ¡mas de dos mil años! (como contrapunto, las semillas de la lechuga sólo duran 73 años, y las de la cebolla, 413 años).
EL BANCO MUNDIAL DE SEMILLAS DE SVALBARD, ¿ES EL ÚNICO DEL MUNDO?
Muchos países conservan semillas de sus cultivos en instalaciones propias. Pero todos ellos, envían una muestra de cada semilla al Banco Mundail de Semillas de Svalbard, a modo de, como diría el informático Javier Suárez, “copia de seguridad”.  
Este sistema ya probó su eficacia con el mencionado caso de Siria, en el que el Estado Islámico no sólo arrasó los campos de cultivo sino también destruyó el almacén nacional de semillas ubicado en Aleppo.
UNA VISITA EN LA MEJOR ÉPOCA DEL AÑO
En este desolado archipiélago, la única carretera existente es la que comunica el aeropuerto con la “capital”, Longyearbyen, que siempre entrecomillo pues su población no pasa, en el mejor de los casos, de las dos mil almas. Como el Banco Mundial de Semillas se encuentra cerca del aeropuerto, normalmente es posible acercarse en coche.
Sin embargo, aprovechando que pese a haber sufrido un invierno anormalmente cálido, incluso esta parte de Spitzbergen (la de clima mas benigno, gracias al último ramalazo de la Corriente del Golfo), recién comenzado mayo de 2018 todavía estaba rebosante de hielo y nieve, siguiendo el consejo de nuestra guía (convenientemente armada, para protegernos de los osos), los tres miembros de la expedición Kodak vinimos por una ruta un poco mas larga, en motonieve.
En contra de lo que se cree, julio y agosto no son los mejores meses para visitar Svalbard. En esta mi tercera estancia en el archipiélago puedo asegurar que finales de abril y principios de mayo, son las fechas idóneas. Ya hay sol permanente (si no está nublado) entre el  19 de abril y el 23 de agosto, pero el deshielo no ha comenzado con temperaturas que todavía, en primavera, siempre permanecen bajo cero. En julio y agosto, sin embargo, grandes zonas cercanas al océano, en esta parte occidental, se encuentran sin hielo, lo cual resta atractivo a la cinematografía.   
Entre el 14 de noviembre y el 29 de enero, en estas latitudes, reina la noche perpetua, en unas condiciones que, aparte de inclementes,  impiden el rodaje con material fotosensible (que se impresiona gracias a la luz).
Filmando en motonieve en Súper-8 4K
MOTONIEVE: UN VEHÍCULO CONTAMINANTE.
Pese al frío que supone desplazarse en la motonieve (con el viento de cara, la sensación térmica era inferior a -20 grados Celsius), lo resistí perfectamente gracias al traje térmico que adquirí en una tienda de efectos navales de La Coruña,  y a las tres capas de aislamiento interior. Como dice el adagio noruego: “el frío no existe, sólo mala ropa o un mal calzado”. 
Hay que reconocer que las motonieves, en estas latitudes, son unos vehículos prácticos. No obstante, detecto algunos problemas: no son silenciosas y, lo que es peor, muchas funcionan con motores de explosión de dos tiempos, mas contaminantes que los de cuatro tiempos, pues el combustible debe mezclarse con aceite.  Es una pena la ausencia de motos de nieve fiables eléctricas debido tanto al peso de las baterías como al nulo rendimiento de las mismas con el tiempo extremadamente frío de Spitzbergen. Por la misma razón, los coches eléctricos no funcionan aquí.
¡Las 4 estaciones del año en menos de dos horas!
LA PARADOJA DEL ÁRTICO EN CUANTO AL CAMBIO CLIMATICO.
Como veremos en siguientes capítulos de esta bitácora, en los que relataré mi encuentro con osos famélicos o el retroceso de los glaciares, es evidente que el cambio climático está afectando al Ártico en general y muy concretamente a este archipiélago, al que los científicos consideran como un “termómetro” de la zona.
El cambio climático, en buena medida, lo originan las emisiones de dióxido de carbono. Por ello, en este termómetro del Ártico que es Svalbard, que es donde primero se notan las consecuencias del cambio climático, es toda una paradoja que la “capital”, Longyearbyen, produzca su electricidad ¡quemando carbón!, en una central térmica. El asunto aún es peor en el pequeño asentamiento científico de NyAlensund, donde la fuerza eléctrica, en el largo invierno ártico, proviene de generadores de gasóleo.
En Longyearbyen la energía eléctrica se genera ¡quemando carbón! en estas pequeña central térmica cercana a la mina
No se pierda, amigo lector, la entrega número cinco de está bitácora, el próximo viernes, con la descripción de Longyearbyen, la "capital" de Svalbard, así como una asombrosa, e inédita, revelación sobre su iglesia, la mas septentrional del universo mundo en su inabarcable redondez. 
Si es nuevo en esta bitácora, mo se olvide de leer las inauditas informaciones publicadas en las entradas anteriores: 
Capítulo 3 https://mimundoensuper-8.blogspot.com/2018/06/spitzbergen-el-guardian-del-artico-en.html



miércoles, 6 de junio de 2018

CUANDO SE SIRVEN DE UNO COMO PUBLICIDAD

Como los voy a encuadernar (labor artesana que, desde que la aprendí de niño, hago personalmente), estoy ordenando todos los ejemplares de la desaparecida revista norteamericana Super8 Today. Hojeando uno de sus números, descubro un anuncio publicitario de International Movie Making, la revista de técnica cinematográfica británica de la que fue colaborador durante años, en el que ¡me usan como reclamo!
Respecto a Super8 Today,  como fui suscriptor desde el principio hasta el final (tras la depresión de su editor por la desaparición del revelado Kodachrome: ¡Chris Cottrill había acumulado miles de metros!), conseguí por fin reunir la colección completa. Fue una labor lenta pues tuve que recopilar los números en diversos sitios donde los fui dejando: en huecos disponibles aquí y allá en IB Cinema, en estanterías tanto en la nave como en casa,  o en sitios insospechados... ¡como los retretes!
Reunidos todos, este domingo empezaré con las lentas tareas de encuadernación.


martes, 5 de junio de 2018

"CAMINO DE VUELTA", EN LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE VALENCIA

Todo un honor que "Camino de vuelta", mi último cortometraje musical (con montaje de Marc Martí, revelado de Ludwig Drasser y digitalización de Ocho y Pico), con la inolvidable canción de Pleasant Dreams, estrenado en Barcelona en febrero de este 2018, me haya sido pedido por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia para exhibir a sus alumnos este mes de junio, en su versión de 16 mm con la sorprendente pista óptica de densidad variable (en lugar de la de área variable, que es la normal en 16 mm). Este opus no cesa de dar alegrías. 
PRIMER HITO DE "CAMINO DE VUELTA": UN OPUS UNO Y TRINO.
 "Camino de vuelta" ha pasado a la historia como la primera vez que un mismo trabajo se filma y digitaliza en Súper-8 a 4K (para el DCP) haciendo uso a la  vez de todo el portafolio Kodak Vision (50D, 200T y 500T). Un trabajo, pues, uno y trino: las tres emulsiones Kodak negativas en un mismo trabajo y digitalizadas a 4K.


SEGUNDO HITO DE "CAMINO DE VUELTA": SU DIFUSIÓN EN ESTADOS UNIDOS POR KODAK
De entre todos los millones de trabajos audiovisuales que se suben cada día a Internet, esta hazaña fue lo suficientemente llamativa para despertar la atención en el cuartel general de Kodak, en Rochester (Nueva York), que difundió "Camino de vuelta" en Estados Unidos (gracias a Kodak, en nada de tiempo, se lograron 50.000 espectadores).
El DCP en 4K obtenido a partir de los 3 tres tipos de negativo Kodak Vision Súper-8 4K, videoproyectado en una pantalla de ocho metros, reproduce la textura cinematográfica con tal nitidez que parece imposible que el máster proceda de diminutos fotogramas de Súper-8: no hay que olvidar que la gama Vision de Kodak, la misma usada en las grandes producciones de Hollywood, aplica soluciones químicas del siglo XXI.
TERCER HITO DE "CAMINO DE VUELTA": LA VOZ DE GALICIA LE DEDICA UNA PAGINA COMPLETA. 
Que un periódico de pago que es ¡el tercero mas vendido de toda España!, LA VOZ DE GALICIA, le dedique una página completa, en cuatricromía, es todo un orgullo.
CUARTO Y APOTEÓSICO HITO DE "CAMINO DE VUELTA": HINCHADO DE SÚPER-8 A 16 MM CON RESOLUCIÓN 4K.
Aunque el DCP a 4K de "Camino de vuelta" permite saborear en gran pantalla el origen argéntico de la imagen, mi idea era completar la experiencia con la proyección del opus en mi formato cinematográfico favorito para distribución: el 16 mm.
Se fabrica en la actualidad una emulsión de copiado en 16 mm, la superlativa Kodak Vision 3383, que ofrece una resolución que hasta hace muy pocos años sólo se podía obtener empleando el mayor fotograma de 35 mm.
Hasta ahora, los "hinchados" de Súper-8 a 16 mm adolecían de una cierta pérdida de calidad, no sólo en cuanto a definición, sino también respecto al rendimiento cromático. Pero este hándicap ha sido resuelto gracias al genio de Marco Emiliani, el responsable del mayor laboratorio de 16 mm en Italia, el país madre de nuestra cultura. 

SONIDO ÓPTICO MUY ESPECIAL.
Existen dos tipos de pistas ópticas para 16 mm: la de área variable y la de densidad variable.
1) Pista de área variable. También conocida en la industria como pista RCA, la pista de área variable se subdivide en dos tipos: unilateral y bilateral; esta última, puede ser estereofónica. Su calidad actualmente se puede mejorar mucho si es trazada con láser.

2) Pista de densidad variable. Es llamada también como pista Western Electric o Movietone. Muy poco frecuente (pues es difícil de copiar haciendo un "dupe"), ofrece, sin embargo, una mejor repuesta de frecuencias.
Pues bien, el genio de Marco Emiliani ha conseguido que su sistema de altísima calidad de imagen incorpora la pista de densidad variable. 

SONIDO MAGNÉTICO EN ALTA FIDELIDAD.
Marco Emiliani trabaja codo con codo con Alberto Vangelisti, a quien ayudó a desarrollar su nueva máquina de pistado magnético líquido para todos los pasos cinematográficos. Este tipo de pista, como ya se ha referido en otras ocasiones, es muy  superior al laminado, pues no se despega jamás. Además, la pasta magnética, elaborada por una bien conocida multinacional, es de un calidad nunca antes soñada.
El sonido magnético en 16 mm, aunque hay menos proyectores que lo leen, permite reproducir el sonido en auténtica alta fidelidad. Alberto aplicó pistas magnéticas (principal y de compensación) a uno de los dos positivos en 16 mm de "Camino de Vuelta" y, amigos, la calidad sonora es de tal calidad que, en los graves, ¡casi se cae uno de la butaca!  

"Camino de vuelta", en miserable calidad digital, puede verse gratuitamente a través de Vimeo, la mejor plataforma, en la siguiente pantalla: 
CAMINO DE VUELTA (Pleasant Dreams). KODAK SUPER-8 4K from IB CINEMA Motion Picture Films on Vimeo.

lunes, 4 de junio de 2018

"E L´ACQUA VA...", FILMACIONES SUBMARINAS DE PRUEBA

Este verano uno de los proyectos que pienso rodar es el cortometraje "E L' ACQUA VA...".  Parte de su acción transcurrirá en superficie, con filmaciones intervalométricas de la marea atlántica bajando. 
Sin embargo, otras secuencias transcurrirán bajo el mar. Como es habitual desde hace años, no sólo escribo el guión, sino que también lo cinematografío personalmente. En este caso, hay un problema: la última vez que me sumergí con bombonas ¡fue hace un cuarto de siglo!
El pasado sábado 2 de junio, a primera hora de la mañana, quedé con mi primo Jesús Corzo, instructor de buceo y propietario de la escuela Buceo Galicia, el primer centro de su clase en Galicia (su página en Internet, con los cursos que imparten, se puede leer desde este enlace: https://www.buceogalicia.com/cursos.html ) y, acompañado de mi amigo Javier Suárez, hicimos una inmersión ¡¡¡durante 45 minutos a diez metros de profundidad!!!
El objetivo de la inmersión, la filmación de prueba, está cumplido: las tres cámaras de Súper-8 Eumig Nautica funcionaron a la perfección sumergidas a 10 metros de profundidad. Este modelo, fabricado en 1979, poco antes de la quiebra de la acreditada marca cinematográfica austriaca, no necesita carcasa submarina para la inmersión: se sumergen directamente en el agua, hasta 50 metros de profundidad. 
Normalmente, en estos años, siempre he usado la unidad uno, pero para "E L´ACQUA VA...", por duración y profundidad, deberé sumergirme con las tres Eumig que posee IB Cinema,  pues las cargas duran, a 18 fotogramas por segundo, tres minutos con veinte segundos. 
Estas pruebas las hice con película Kodak Vision 50, que ya están camino de Málaga, para su revelado en el laboratorio Retrolab Cinema
Las filmaciones,  en la embarcación de quince metros de eslora de Buceo Galicia,  las llevé a cabo con una Bauer A512 (cuando sea el rodaje del cortometraje, sin embargo, las filmaciones de superficie lo mas probable es que las lleve a cabo con una mucho mas ligera Bauer C900 que actualmente se encuentra en el servicio técnico de André Egido, en Franciapara reducir su obturador de 220 grados a 150, operación que se hace por vez primera en este modelo).
La inmersión del sábado me dejó tan "molido" que no pude salir de casa por la tarde, lo que aproveché para limpiar las cámaras. ¡Y es que uno hace tiempo ya que dejó los 25 años!, estando mas cerca de los sesenta que de los cincuenta.
Javier Suárez tiene mucho mas aguante que uno dado que, aparte de que él fue submarinista, en sus tiempos de informático militar, lleva una vida menos sedentaria y no es extraño verle hacer etapas ¡¡¡de cincuenta kilómetros!!! a ritmo acelerado.   


Las instalaciones de Buceo Galicia son modélicas: el emplazamiento, precioso, en Marina Coruña, en pleno paseo marítimo Sir Paco Vázquez, junto al Náutico y el Casino. 
Su interior es una especie de caverna de Aladino para el entusiasta de la vida marina. Además, con una tienda que proporciona, en inglés,  todo tipo de suministros a los viajeros accidentales de los yates,  ¡incluso una simple barra de pan!, algo que da mas trabajo que beneficio, pero que presta un servicio increíble a la ciudad, con viajeros que se marchan contentos y recomiendan la urbe mundo adelante.
Por otra parte, el ambiente de camaradería que se respira a bordo, es fantástico. Fue verdaderamente emocionante cuando uno de los submarinistas cogió un pulpo y me lo puso sobre el brazo: ¡sentí la succión de sus ventosas y hasta le ví expeler tinta!  
Aunque hecho polvo, queda uno con ganas de repetir. Y, de hecho, en breve, iniciaré mi entrenamiento en esta escuela altamente recomendable.

Conclusiones de la prueba, mientras no revelo los resultados
1) Filmé con película de 50 ASA; habrá que ver, tras el procesado,  si es una sensibilidad suficiente para sumergirse a diez metros con suelo rocoso y de de plantas (la Naútica no  indica los valores de diafragma). En caso de problemas, tendría que recurrir a la Visión 200 que, con filtro 85, la Eumig Naútica expone a 100 ASA
2) Como soy miope con ¡cinco dioptrías!, y filmé con el visor exterior de la cámara, podría decirse, con todo rigor, que apuntaba "a ciegas": cuando sea la inmersión del rodaje definitivo o bien tendré que ir con lentes de contacto desechables o bien, a unas gafas viejas, desmontarle las patillas e introducir las lentes dentro de mis gafas de buceo. 3) En superficie, tendré que usar alguna cámara más ligera y menos voluminosa que la Bauer A512 (la C900 sería ideal, si para entonces ya tengo el obturador reducido a 150 grados).



viernes, 1 de junio de 2018

SPITZBERGEN: EL GUARDIÁN DEL ÁRTICO. En Súper-8 4K de Kodak. Cuaderno de bitácora número 3.

DE LA CRIPTA DE LA SABIDURÍA A CENAR BAJO EL AMPARO DE LENIN.
Cuando amanecí en Oslo, el miércoles 2 de mayo, sabía que la jornada concluiría en Spitzbergen, cerca del Polo Norte, pero ¿quién me iba a decir que, tras ver la Bóveda Mundial de Semillas, donde se guardan para los posteridad semillas de todos los países,  y la Cripta de la Sabiduría, que es el archivo mundial del conocimiento humano, acabaría cenando bajo la protección de un busto de Lenin?
ATERRIZAJE A -10 GRADOS CELSIUS
El vuelo de Norwegian tomó tierra, en el aeropuerto de Longyearbyen, la “capital  del archipiélago de Svalbard, con casi tres horas de retraso, tras un par de intentos fallidos.
Aunque estos nórdicos no aplauden, sí que noté cierto alivio, entre los demás pasajeros, cuando el avión detuvo su rodadura. 
El de Longyearbyen no sólo es el aeropuerto comercial mas al norte del mundo, en toda su redondez (latitud: 78 grados), sino que es, también, considerado uno de los más peligrosos de Europa; todavía en nuestra memoria el accidente de aquel Tupolev, con mas de 140 fallecidos.  el 29 de agosto de 1996, justo un año después de mi primera estancia en estos confines árticos.
Aquella desgracia, para Spitzbergen, representó el final del asentamiento soviético de Pyramiden, en ese entonces con casi 1000 habitantes, pues casi todos los mineros perdieron a alguien de sus familias. Entre la catástrofe y los convulsos tiempos que siguieron al desmembramiento de la otrora poderosa Unión Soviética, Pyramiden, abandonada por sus moradores,  se convirtió en una especie de ciudad fantasma con solo 4 o 5 habitantes. Pero esto es una historia para otro momento.
El principal problema del pequeño aeropuerto de Longyearbyen es que se trata del único de un archipiélago en medio de la nada del Ártico, de forma que los pilotos deben de tomar tierra sí o sí.
Menos mal que ya estamos en primavera, dado que aterrizar en Longyearbyen en invierno es mejor hacerlo encomendado no a la Virgen, sino al mismísimo Jesucristo, pues a la noche perpetua en estas latitudes septentrionales,  se une un viento inmisericorde, nevadas imprevisibles y temperaturas tan bajas que los -10 grados Celsius de hoy a los avezados pilotos de Norwegian les parecen, pudiéramos decir, “caribeñas”.
En invierno, no es infrecuente que haya jornadas que sea imposible que los vuelos tomen tierra, de forma que tienen que desviarse a Tromsö, en Noruega, la mayor ciudad por encima del Círculo Polar Ártico, para volver a intentarlo al día siguiente. Cuando se suceden varios días de tempestades, en Longyearbyen se produce escasez y racionamiento de algunos productos. Por otra parte, el aeropuerto posee una pista lo suficientemente larga para que en ella puedan aterrizar aviones del tamaño de un Airbus 380.
UN AEROPUERTO CON POCOS SERVICIOS
Sorprende, en un lugar con una climatología tan adversa, que las instalaciones aeroportuarias no sólo no dispongan de una pasarela cubierta (finger) para acceder a la terminal, sino que ni siquiera exista el autobús: la distancia entre la escalerilla y la terminal hay que cubrirla andando sobre el suelo congelado. Nada más abrir las puertas del avión, la temperatura ¡bajó de golpe unos 30 grados centígrados!
Me tranquilicé cuando ví aparecer en la cinta transportadora todo mi equipaje. ¡Menos mal que mi maleta grande la perdieron en el viaje de regreso! pues sin mi ropa polar no podría llegar muy lejos: seguro que podría comprar aquí alguna vestimenta, aunque el problema se derivaría con las tallas, amén de que los precios, si ya en Noruega son caros, en Spitzbergen mucho más: en esta “capital” no hay mas que cuatro tiendas, como quien dice,  y los suministros tienen que venir del continente. 
Claro que podría ser peor si se extraviase mi equipaje de mano con todo el material sensible virgen pues, sin la película cinematográfica en Súper-8 Kodak, o las cámaras,  mi estancia en Svalbard no tendría sentido: obtener película aquí es misión imposible.
Me pregunto cómo hará Amazon para cumplir, en Longyearbyen, con los plazos de entrega. (Nota: parece ser que mi maleta se encuentra localizada ¡en Rusia!; me seguirán informando).
Fuera del aeropuerto,  ni taxis a la puerta ni siquiera marquesina, aunque fuese diminuta, para esperar su llegada a cubierto. Tras arrastrar penosamente el equipaje (de nada sirven en la nieve los ruedines de las maletas ¡y la grande pesaba 28 kilos!), no me quedó otra que aguardar a la intemperie, durante media hora,  la llegada del taxi concertado para mí por el pastor luterano a cargo de todo el archipiélago. En una “capital” que no sobrepasa los dos mil habitantes, y con sólo una carretera asfaltada (la que une el aeropuerto con la propia urbe portuaria), apenas hay coches y nada más que un puñado de “taxis”, en realidad, vehículos multiusos.
UN PSIQUIATRA ESPERÁNDOME
Si el avión hubiese llegado a su hora, a las 11.55 horas, en lugar de mas cerca de las cuatro que de las tres, me estaría esperando  Leif Magne Helgesen, el pastor luterano mas al norte del mundo (si bien, en su iglesia, los Católicos, y otros cristianos, son bienvenidos), que me iba a mostrar la iglesia y sus archivos, para descifrar un secreto sobre su diseñador que puede atañer a España y del cual me ocuparé en la siguiente entrega.  
El retraso en la llegada de mi vuelo impidió el encuentro dado que el pastor Helgesen, a las tres, debía partir a una misión en la comunidad científica de Ny Alesund, de forma que envió a recogerme a su amigo Finn Tangen, peculiar taxista pues es ¡un psiquiatra! que abandonó su profesión  7 años atrás, decidiendo cambiar los aires de Tromsö, en el norte de Noruega, por la libertad de Svalbard “antes de estar a punto de cruzar el umbral al otro lado” (sic), me confesó entre risas, tras disculparse por haberse visto en la obligación de acercar a Longyearbyen a otros pasajeros que salieron de la terminal antes.
Aunque el pastor Helgesen, a quien conocí en una estancia anterior,  iba a estar ausente (no llegaría de Ny Alesund, en trineo de perros, hasta el sábado, cuando yo estaría ya  a bordo del rompehielos), el psiquiatra-taxista, tenía la encomienda, me dijo, de dejar abierta la iglesia en la mañana del jueves 3, a mi entera disposición.
UN HOTEL MUY ECOLÓGICO.
Mi noche de estancia en Longyearbyen fue concertada, por la multinacional con sede en Rochester, en The Vault, establecimiento hotelero abierto este mismo año, y propiedad de la institución que se encuentra detrás de la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard (en inglés, Svalbard Global Seed Vault), que visitaré mas tarde. En el hotelito me encontré con otros miembros de la expedición Kodak, como los británicos Brian Mattews y Nicola Mupper y el sueco Bjarne Vidar.
Desde la entrada de The Vault, por la parte posterior, en la ladera de la montaña, se podía divisar la Iglesia. El otro acceso, miraba a la carretera principal de la “capital”. 
De frente, la vista era hacia el fiordo, cuyas aguas son atemperadas por el último ramalazo de la "corriente del Golfo" que, tras tocar Galicia, sube hacia el Ártico para venir a morir en la costa occidental de Spitzbergen. Si la "corriente del Golfo" cambia su recorrido, como algunos científicos auguran, la vida humana en la zona sería imposible pues la temperatura rondaría, probablemente,  los -40 Celsius.
The Vault, como casi todos los edificios en Longyearbyen, se encuentra alzado sobre pilares y separado del suelo permanentemente congelado de la isla (permafrost): el acceso, con escaleras de rejilla metálica, es ciertamente difícil para maletas con rueda, especialmente cuando una de ellas, como rezaba en la etiqueta que le adhirieron los empleados de Norwegian, pesa “mas que una elefanta preñada”. Menos mal que me echó una mano Brian Mattews, pues el taxista-psiquiatra se escabulló rápidamente, dejándome con todo los petates sobre la nieve.
Lo primero que llama la atención del recién llegado, nada mas pisar la recepción, es que resulta preciso descalzarse: ¡son mas estrictos que en Japón! Descalzo pero vestido, en el vestíbulo de un hotel, la verdad es que uno se siente ridículo: el único consuelo es que, por fortuna, ¡ninguno de mis calcetines estaba roto!
Quien venga armado, también debe dejar su arsenal en la armería contigua. Tengo que aclarar que, en Spitzbergen, por ley, las personas que salgan fuera del perímetro de seguridad de la “capital” deben ir armadas (y es que para los osos polares los humanos no somos más que comida).
En el exterior, estaba empezando a despejar, lo que daría paso a una tarde espléndida en que la temperatura subió hasta los -5ºC en el momento mas caluroso de un día que es de luz perpetua pues debo recordar que, en estas latitudes, el sol nunca se pone entre el 19 de abril y el 23 de agosto.
Sorprendentemente, para la época del año,  The Vault estaba casi completo, pero no de viajeros, sino de científicos pues el hotelito sirve de fonda para los estudiosos que vienen de distintas partes del mundo con destino la Bóveda Mundial de Semillas: en la pequeña sala de reuniones, todos los libros eran de fauna y flora. ¡No hay un hotel más ecológico que este!
Mi habitación estaba en la penúltima planta, un tercero. Como en The Vault no hay “botones” que suban el equipaje, menos mal que su edificio cuenta con uno de los pocos ascensores instalados en la “capital”.
¡EN MOTONIEVE!: A LA BÓVEDA DEL FIN DEL MUNDO
Tras instalarme, comí a toda prisa un perrito caliente en una “tienda para todo” cercana (lo bueno, en esta “capital” tan poco poblada, es que cualquier sitio queda muy cerca), y me vestí con el equipo polar para ir en moto de nieve, con tres miembros de la expedición (y la guía), a visitar la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard, primero, y el Archivo Mundial del Ártico, tan vinculado a Kodak, después.
Antes de salir de The Vault consulté la previsión del tiempo en “Icepeople”, el periódico local: anunciaban tiempo nublado por la tarde, por lo que cargué la Bauer A512 con Kodak Vision 200T. Sin embargo, ¡podría haber filmado con la Kodak Vision 50  pues, en el trayecto de ida, el sol lució durante todo el trayecto! Entre el sol y la nieve, tuve que cerrar el diafragma a f 32 pues el filtro ND lo había dejado en el hotel.
Para conducir una motonieve el requisito es, simplemente,  un carnet de conducir en vigor en Europa: nadie nos pidió ni siquiera eso. En Longyearbyen más que coches, hay motonieves aparcadas delante de las casas. Hace años, se usaban trineos con perros (todavía empleados hoy para rutas largas, a aquellas partes de la isla congeladas incluso en julio y agosto), pero, en la “capital”, los perros exigen alimento y cuidados todo el año.
Una motonieve es muy práctica, pues avanza tanto sobre nieve como sobre hielo, pero exige mucha precaución y prudencia. Sobre la contaminación que provocan, dado que no pocas operan con motor de dos tiempos, ya escribiré en otro momento.
Tras unas dos horas en ruta, (pese al sol, el viento del avance en la motonieve generaba una sensación térmica de -15º Celsius), el tiempo cambió radicalmente a punto de llegar al Banco Mundial de Semillas de Svalbard. Si en Galicia nos creemos que la metereología es imprevisible y voluble, ¡hay que vivir en Spitzbergen para experimentar que las cuatro estaciones del año pueden vivirse en menos de una hora!
El Banco Mundial del Semillas, popularmente conocido como la Bóveda del Fin del Mundo, fue construido hace diez años, inspirado en una mina, con objeto de conservar semillas de plantas de cultivo procedentes de todo el planeta, a salvo de plagas, guerras o desastres naturales. El principal benefactor de esta iniciativa es Bill Gates
 Actualmente se conservan millones de semillas, procedentes del entero mundo en su inmensa redondez. El lugar elegido es idóneo: sin actividad volcánica,  ni terremotos o fuentes de radiación, a 130 metros por encima del nivel del mar y,  con paredes excavadas en el permafrost, el suelo permanentemente congelado de Spitzbergen, que permite mantener durante todo el año temperaturas bajo cero sin mas consumo eléctrico que el de la iluminación y algún sistema de drenaje.
Desde su fundación, y hasta no hace mucho, el Banco Mundial de Semillas había sido simplemente receptor de semillas. Desgraciadamente, no hace tanto se vió en la obligación, sin embargo, de devolver unos miles de granos a Siria para regenerar un cultivo autóctono completamente arrasado por la barbarie del “estado islámico”.
Pero, incluso aquí, en Spitzbergen, las semillas no están totalmente a salvo. Si hay una zona verdaderamente sensible al cambio climático,  esa es el Ártico. Por ello, no en vano, el documental de IB Cinema, que filmo paralelamente a la prueba de Kodak, comenzó denominándose “Svalbard: el termómetro de Ártico”.
Este invierno, aunque extremadamente frío en Europa continental, fue anormalmente “cálido” en Svalbard. Ocurrió lo mismo el pasado año y, de hecho, se ha observado, el verano pasado,  como, en determinadas zonas, capas poco profundas del permafrost muestran indicios de descongelación. En previsión de que el mal se acentúe, el Banco Mundial de Semillas está actualmente construyendo una red de drenaje que permita recoger cualquier tipo de filtración de agua, en caso de que se produjera. En la zona que nos dejaron visitar, el ambiente era como se esperaba: frío y seco. Esperemos que se mantenga así por los siglos de los siglos, pensando no ya en la salud del planeta, sino, egoístamente, en la supervivencia de nuestra especie.
DE LA BÓVEDA DEL FIN DEL MUNDO A LA CRIPTA DE LA SABIDURÍA DEL JUICIO FINAL.
Muy cerca del Banco Mundial de Semillas, en otra mina de concepción similar, se encuentra el Archivo Mundial del Ártico, cuya finalidad primordial, desde su inauguración, el pasado 27 de marzo de 2017, es la salvaguarda del conocimiento humano no solo de una hecatombe, sino también de ciberataques,  la obsolescencia tecnológica o el "apagón digital". Pudiera afirmarse que, esta, es la cripta en la que se almacenará la sabiduría humana hasta el día del juicio final.
Adentrase en el Archivo Mundial del Ártico es virtualmente imposible. Sin embargo, para el documental "Spitzbergen: el guardián del Ártico", conseguí las autorizaciones necesarias para filmar con película Kodak determinadas partes de las instalaciones.
¿CÓMO SE ARCHIVA EL CONOCIMIENTO HUMANO?
El Archivo Mundial del Ártico funciona con la misma filosofía que la cercana Bóveda Mundial de Semillas, sólo que aquí lo que se almacena es todo tipo de información, incluso digital, transferida a película fotoquímica capaz de durar, a temperaturas bajo cero, mas de 1.000 años con un coste de mantenimiento casi nulo (el frío se garantiza, al igual que en la Bóveda de las Semillas,  por el permafrost en cuyas entrañas se encuentra construida la cripta).
En apenas un año de funcionamiento, el Archivo Mundial del Ártico custodia ya valiosos documentos, fundamentales para nuestra civilización, del Archivo Secreto Vaticano; también, entre otros, los contenidos del Museo Nacional de Noruega o el Archivo General de la Nación, de México.
Incluso una empresa privada, Tata, guarda 50 millones de datos, para el gobierno indio, pues este sistema que combina el acceso digital con la permanencia del soporte fotosensible tiene una virtud única que lo mantiene libre de revisionistas vaivenes políticos: al estar la información codificada en película resulta imposible modificarla o hacerla desaparecer (como ha ocurrido en España, con mucha documentación oficial, durante los primeros años de la transición). 
Este tipo de tecnología, que transforma la película fotosensible en un medio de preservación digital, es el único método de archivo de datos que garantiza integridad y permanencia a través de los siglos, con bajo coste y sin necesidad de migraciones. Los datos, reiteramos que imborrables y no modificables, son totalmente accesibles de forma remota. Al ser fotoquímicos, con soporte de poliéster, se pueden almacenar, por los siglos de los siglos, combinando a la vez tanto el formato digital con imágenes de texto legibles a simple vista.

El sistema de conservación en película empleado en el Archivo Mundial del Ártico tiene otra ventaja: es el único inmune al temido "apagón digital" que ocasionaría un nuevo "evento Carrington" (o "llamarada de Carrington"): de vez en cuando, el sol libera grandes cantidades de energía a modo, diríamos de llamaradas, que cuando llegan a la Tierra, si son de baja intensidad, el campo magnético terrestre actúa a modo de escudo protector, desviando la energía a los polos y originando las denominadas auroras boreales. 
Alguna de las llamaradas de estas tormentas solares son mas intensas, como la ocurrida en 1859, descrita por el astrónomo británico Richard Carrington: en aquella época sólo afectó a la línea de comunicaciones en Morse norteamericanas. Si esa cantidad de energía llegase hoy a la Tierra, afectaría a las comunicaciones, la electrónica y todo lo relacionado con el archivo magnético o digital. 
El 23 de julio de 2012 una de estas llamaradas atravesó un lugar del espacio en donde la Tierra había orbitado una semana antes. Las posibilidades de que una "llamarada Carrington" alcance la Tierra está establecida en un 12 por ciento cada diez años, según cálculos de la National Academy of Science. Si en siglos anteriores los daños fueron mínimos, actualmente, en un mundo digital y electrónico, podría dejar a la civilización sin comunicaciones y sin buena parte de sus archivos de datos. Es por ello que, por parte de los gobiernos y las grandes empresas, se necesitan tomar medidas y conservar sus datos, ya sean digitales o no,  en película indeleble en el Archivo Mundial de Ártico
¿QUIEN ESTÁ DETRÁS DE ESTA TECNOLOGÍA?: PIQL, LA INVENTORA DEL CINEVATOR, Y KODAK, EL FABRICANTE DE LA PELÍCULA.
Durante las pasadas dos décadas, ciertas producciones audiovisuales pasaron a ser originadas o postproducidas en soporte digital pese a que su distribución final se hacía en película de 35 mm. Cinevator, desarrollado por la firma noruega PIQL, agrupa bajo esta marca a toda una línea de aparatos que, a partir de un archivo digital, hacen una copia positiva en 35 mm o bien internegativos para su copiado clásico en laboratorios tradicionales. Entre los clientes de Cinevator se encuentran los principales estudios de Hollywood, como Walt Disney, Warner Bros, Universal, Dreamworks o Paramount.
Gracias al Cinevator, los originales informáticos de, por ejemplo, el clásico digital Toy Story, que se habían corrompido,  se encuentran a salvo en archivo fotoquímico.
Tras años de investigación, el sistema de PIQL fue adaptado para la conservación de todo tipo de archivos,  digitales o no: los formatos y algoritmos están impresos en la película en formatos tanto digitales como legibles a simple vista. El código fuente de software de decodificación se almacena también en el rollo de película, lo mismo que las especificaciones del formato de archivo.
El sistema permite el acceso inmediato desde cualquier parte del mundo: al solicitar un determinado archivo, este se saca del almacén, lee la parte necesaria de la película y la transmite. Mientras tanto, el original fotoquímico permanece sin posibilidad de ser alterado, en el Archivo Mundial del Ártico.
Hasta ahora, el principal proveedor del Archivo Mundial del Ártico era Kodak. Pero en mi visita a las instalaciones, he visto alguna lata de otro fabricante,  OrWo, información que, por supuesto, he pasado a Rochester. Ni de lejos OrWo, una firma que tiene su origen en la infame IG Farben , productora del gas Zyclon B, con el que los nazis gaseaban a los judíos, puede tener legitimidad para formar parte de un proyecto de esta índole (y dudo que su tecnología pueda competir con la de Kodak).
CENANDO CON LENIN BAJO EL SOL DE MEDIANOCHE
El regreso a Longyearbyen fue ¡bajo nieve! Cenamos pescado del fiordo bajo un busto de Lenin que,  como se ve al principio de esta publicación, ¡se encuentra muy bien custodiado! 
El busto se encuentra temporalmente cedido al restaurante por el hombre más rico de Svalbard: el dueño de la mina de Barentsburgo (en la época soviética, su director), un asentamiento minero con alrededor de 300 habitantes.
Ya en el hotel The Vault, el tiempo mejoró radicalmente y, justo antes y después de la medianoche, comencé a filmar intervalométricamente (timelapse)  desde la habitación de mi hotel, que, por suerte, hacía esquina: unas ventanas con vistas al fiordo, otra hacia el pueblo. ¡Mi tercera "noche" en que sólo dormiría 4 horas!
Texto y fotografías: DERECHOS RESERVADOS. Prohibida su reproducción. 
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