Este "subnormal", "ignorante" e "inculto", durante estos días de campaña, jamás ha recurrido al insulto ni a la descalificación en ninguna de las páginas políticas que administra (una de ellas, el Facebook "Una alcaldía popular para La Coruña", tiene mas de 700 miembros activos, conseguidos con una persistencia de diez años: https://www.facebook.com/groups/345902139655/ ).
En cambio, el comportamiento de estos comunistas durante la jornada de reflexión (no respetándola, tanto desde las redes sociales, como con mascarillas propagandísticas) y después (insultándonos a los gallegos, al verse sus opciones fuera del Parlamento) delata que no son mas que una chusma que no sabe lo que es el fair play.
Para estos comunistas que tanto odio destilan, y que en su vida, la mayoría, nada han hecho productivo para lo sociedad o generado un puesto de trabajo, si que se les podría vaticinar algo sin temor a equivocarse: que su pestilente marea de iluminados, aprovechados, arribistas y advenedizos irá retrocediendo cada vez mas; en pocos años, nadie la recordará: será una anécdota a pie de página en la historia.
Esa buena parte del sector audiovisual gallego que apostó abiertamente por las filiales podemitas: ¡qué lejos viven de la Galicia pegada a la tierra! Ningún gallego de los que han nacido en Venezuela (como uno mismo) y que tienen todavía parientes en el otrora riquísimo país (¡muchos, en Galicia!), quieren saber nada de esos miserables que, si no llega a estar Galicia en Europa, seguro que, en lugar de enfrentarse entre ellos en Internet, se purgarían unos a otros con métodos más expeditivos.
En fin, nosotros a los gallegos, a lo nuestro, y lo nuestro se llama ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, con su fiabilidad previsible, tan lejos de la improvisación de ese conglomerado infumable que insultan a los que no votan como ellos mientras se despedazan como hienas entre ellos. El tiempo va poniendo a cada quien en su lugar. Los gallegos, como evidenciaron las urnas este domingo, de esa gente no queremos saber nada: ¡el viento se los llevó!
Ahora que el Presidente Feijóo logró lo que era prácticamente imposible, igualar al bueno y llorado D. Manuel con una cuarta mayoría absoluta, es necesario abordar el sector cultural desde una perspectiva seria e imparcial, para que tengan alguna oportunidad aquellos creadores gallegos que, como diría la amiga Ángeles de Andrés (cuya labor es destacada en las ediciones internacionales del Reader´s Digest, pese a que en Galicia se la ignora), no quieren destruir nuestras romerías, vírgenes y santos, nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestros valores familiares, nuestros dos amados idiomas, a aquellos que nos consideramos gallegos pero también españoles, y que no queremos nada que ver con el comunismo, el chavismo ni el separatismo. Desde las instituciones, debe ser la hora de apoyar a aquellos que estamos en sintonía con la inmensa mayoría del pueblo gallego.
En resumen, alegría suprema pues el Presidente Feijóo triunfó en toda Galicia, resultando también victorioso en zonas urbanas: mi ciudad se ha convertido en la gran cantera de votos del Partido Popular, con unos asombrosos e inauditos 52.249 votos (esperemos que ahora los mareantes y podemitas dejen de afirmar, peyorativamente, que al Partido Popular sólo lo votan los viejos y en los pueblos --y aunque así fuera, ¿qué?--. ¡¡¡Felicitaciones, Presi!!!
Enhorabuena, también, por su gran resultado, a la nacionalista Ana Pontón, que parece endereza el rumbo del BNG hacia la moderación en su día lograda por Quintana. El BNG no puede tener nada que ver con los asesinos de ETA ni con los separatistas catalanes que quieren lo peor para Galicia.
Muy meritorio, también, y hay que felicitarlo por ello, lo conseguido por el socialdemócrata Caballero, que consiguió mantener los escaños del PSOE pese al sarcófago que supuso para su candidatura cargar con los comunistas de Podemos en el gobierno central.
Los comunistas de las marcas podemitas se hundieron de 14 a ¡¡¡0!!! escaños, con tan pocos votos que andan buscándolos con un sonar en las profundidades abisales: en Galicia, a esos, no los queremos. Seremos, para ellos, ignorantes (así nos calificó uno de los adalides podemitas, Fernán Vello, en las elecciones de hace cuatro años), pero los gallegos no nos dejamos embaucar.
Orgulloso de Galicia, en una votación sin incidentes y con participación excelente.
P.S.
Hoy, de forma excepcional, la entrada no es de cine.
Rogamos disculpen el inconveniente a los lectores habituales de fuera de Galicia