miércoles, 14 de septiembre de 2016

LA COMIDA DE PROYECCIONISTAS Y EL ÉXITO DE LA FOTOGRAFÍA INSTANTÁNEA EN EL SIGLO XXI

Hoy celebramos la tradicional comida de proyeccionistas cinematográficos, una vez finalizada hace unos días nuestra campaña de cine al aire libre. Este verano tuvimos suerte con el tiempo pues las noches frías o con lluvia no fueron demasiadas, uno de los factores, el del buen tiempo, que,  sin duda,  contribuyó al éxito de público, ya reseñado en varias entradas de este blog (con fotografías), con sesiones que llegaron ¡al medio millar de espectadores! No hay actividad popular y de mayor éxito que el cine al aire libre: cultura popular a un precio muy razonable, con mantenimiento de multitud de empleos directos e indirectos (gasolinera, talleres, distribuidoras, equipamientos)
El menú de la comida de operadores (Jonatán no pudo asistir, por encontrarse indispuesto), fue totalmente "da terra": pulpo a feira, calamares, pimientos de Padrón..., todo ello  muy del agrado de nuestro proyeccionista médico, el Dr. Carlos Blanco Becerra.
En actos de este tipo, actualmente, los asistentes suelen tomar fotografías con el móvil, que luego se pierden en discos duros o acaban ilocalizables en las profundidades de Facebook.
Para que ello no ocurra, en IB Cinema ¡tenemos la solución!: cada comensal se lleva una fotografía instantánea fotoquímica Fujifilm Instax, un sistema muy similar al de Polaroid (ahora Impossible Project) y que posibilita que cada persona se vaya a casa con  un recuerdo físico, tangible, permanente (que posteriormente podrá escanear para compartir).

El sistema Instax de Polaroid es fotoquímico. Existen otros sistemas casi instantáneos, pero son por sublimación: esto, por una parte, no garantiza la estabilidad de los colorantes; por otra lado, desaparece el efecto casi alquímico de ir viendo aparecer la fotografía en el papel.
Fujifilm estuvo a punto de tirar la toalla de la película Instax hace unos pocos años, cuando las ventas de cámaras se redujeron a 200.000 unidades anuales. Los tornas han cambiado, y el sistema Instax es ahora un éxito comercial, con más de 5.000.000 de cámaras vendidas en lo que va de año ¡y pedidos para 7.000.000!
Incluso otros fabricantes, como LOMO, se han subido al carro de la película Instax, que se vende en dos formatos, el Wide y el Mini (este último, del tamaño de una tarjeta de crédito). El tipo Mini es ideal para llevar en la cartera, por ejemplo, aunque tiene un inconveniente: hasta hace poco este formato se vendía a la mitad de precio que el Wide pero, actualmente, debido a su éxito, el precio de las cargas cuestan prácticamente lo mismo en ambos formatos, lo cual es, en mi opinión, un grave error de marketing (en Intenet, sí que se puede encontrar a precio razonable).
La mayor parte de las cámaras Fujifilm Instax son, diríamos, de "juguete", con la excepción de la Fujifilm Neoclassic 90, con su visor bien afinado, posibilidad de exposición lenta, varias velocidad de obturación, sobreimpresiones, etc. Muy útil también es el printer, del tamaño de un móvil, que permite obtener un recuerdo fotoquímico Instax a partir de una instantánea tomada con el teléfono o una camarucha digital.
Una comida maravillosa, en la Pulpeira Riazor, de Manuel Murguía:  buen colofón para un verano de éxito tras éxito. Sólo nos queda rezar para que los ayuntamientos no demoren sus pagos.

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