martes, 6 de septiembre de 2016

EMPALMADORA FUJIFILM 2-TRACKS: COMO DUPLICAR SU NÚMERO DE EMPALMES

Las empalmadoras son aparatos cinematográficos que sirven para unir, o empalmar, fragmentos de película durante el montaje. Coexisten tres sistemas:

1) el húmedo (con un producto químico, normalmente acetona; su desventaja: es lento y no se puede aplicar en películas con soporte de poliéster;
2) el de fusión (con una empalmadora ultrasónica; inconveniente: el inasumible precio de la empalmadora y que el empalme se suele apreciar en proyección);
y 3) el de cinta adhesiva.
 
El de cinta adhesiva presenta varias ventajas, una de ellas, es que es instantáneo. Además, resulta fácil rehacerlo sin perder ni un solo fotograma.
Entre las desventajas, figura que muchas cintas adhesivas no están fabricadas en poliéster, sino que lo son con celulosa, y amarillean con los años, amén de que su adhesivo se reseca y, ocasionalmente, "se sale" del propio espacio del empalme, manchando fotogramas adyacentes.

Ninguno de estos inconvenientes ocurre, sin embargo, con la cinta de empalmar Fujifilm: no en vano es un producto de una de las primeras empresas tecnológicas del Japón, hoy en día metida de lleno en el negocio farmacéutico con logros como la vacuna del Ébola.

He chequeado empalmes hechos con cinta de Fujifilm a finales de los años sesenta, hace, pues, casi medio siglo, y están perfectos: invisibles en proyección, limpios, mantienen todo su poder adhesivo.

La cinta de empalmar Fujifilm adolece, sin embargo, de un pequeño inconveniente (máxime en estos tiempos de crisis): su precio (debido a que es preperforada).  Este hándicap se puede mitigar con un sistema que permite duplicar la duración de cada cinta: de una de 100 empalmes, se consiguen 200, de forma que de una de 500, pueden realizarse la friolera de 1000.

Fujifilm fabricó tres empalmadoras, todas ellas metálicas y construida con precisión de micras. Incluso la más sencilla, que vale sólo para películas de S-8 mudas o con sonido monofónico, es capaz de durar años y años: esto explica que aun sigan en servicio en laboratorios de medio mundo. Su versión De Luxe, también para sonido monofónico, es una auténtica gozada de diseño, y cuenta hasta con una lupa y un pequeño visor retroiluminado para verificar la calidad del empalme.

Sin embargo, mi favorita, es la ingeniosa Fujifilm 2-Tracks (actualmente fabricada por la firma nipona LPL), que permite las sonorizaciones estereofónicas pues la cinta adhesiva deja libres no una sino las dos pistas de sonido.
Cuando apareció, a principios de los ochenta, algún crítico vaticinaba que sus empalmes no serían tan fuertes como la de sus predecesoras, al no dar la cinta adhesiva "la vuelta" sobre la película. El tiempo ha demostrado infundadas tales predicciones: uso mi Fujifilm 2- Tracks (comprada en Andorra, cuando estudiante), desde 1983, sin el menor problema con empalmes realizados en aquellos lejanos años de juventud; hoy en día, tras decenas de miles de empalmes, ahí sigue, dispuesta a durar otro tanto: posiblemente tenga empalmadora para lo que me reste de vida.

El primer consejo con este tipo de empalmadoras es que la superficie de trabajo, incluyendo la moviola, debe estar totalmente libre de polvo. Por ello, aplico, antes de cada sesión, un producto antiestático repelente del polvo, tanto en la mesa como en los accesorios. Habría que trabajar con guantes: como esto, particularmente, me resulta incómodo, lo que hago es lavarme las manos a menudo. Además, no toco la cinta adhesiva con los dedos, sino que, salvo para la presión final, todo contacto es con la lengua de un capuchón de bolígrafo BIC, que tiene que estar limpio, sin, por ejemplo, residuos como ¡cera de oreja! ;-)  Y siempre tengo a mano un "puff" para ir limpiando de residuos las superficies.

El extremo de cinta sobrante después del primer empalme es el que, como se ve en las ilustraciones, recojo, también con la tapa de bolígrafo, u otro objeto similar, y aprovecho para otro empalme: normalmente, este segundo empalme ganado,  lo suelo dedicar para ir empalmando los "descartes" pues, en cine, no me gusta desperdiciar nada: hasta los "descartes" pueden tener algún uso un día, ahora que están de moda los montajes del tipo "found footage" y otras tomaduras de pelo del cine experimental.

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