lunes, 23 de enero de 2017

ESE CLARO OBJETO DEL DESEO: LA NIKON R10

1974, cuando uno contaba con 14 años: ¡qué glorioso fue aquel año!, pues salieron al mercado mis dos objetos de deseo, dos cámaras de Súper-8 nunca superadas: la Fujica ZC1000 (para cartuchos de Single-8), que se mantuvo en producción hasta el año 1983, y la Nikon R10.
A aquella temprana edad, e incluso antes, desde los once años, uno ya estaba "vendido" al sistema Single-8, de Fujifilm, al cual me mantengo fiel, con el que filma la ZC1000. Pero, no obstante, por razones prácticas, no me queda otra que puntuales escarceos con cámaras para el cartucho de Súper-8 propiamente dicho (y de las que, como explicaré en otra entrada, a lo largo de los años fui obteniendo ejemplares de esa élite capaz de rivalizar, en cuanto a definición fotográfica, con buena parte de las ópticas de 16 mm). Una Súper-8, la Nikon R10, es una cámara muy difícil de encontrar, pues, aparte de que no se hicieron muchas, la buscan tanto los creadores como esos peligrosos depredadores que son los coleccionistas.


NIKON R10: NADIE SE DESPRENDE DE UNA.
El diseño de esta cámara fue, en su momento, tan innovador, que aun hoy en día subyuga: mientras mis compañeros del Colegio Academia Galicia, o de mi pandilla, se deleitaban viendo las sugerentes chicas en bikini de la revista "Personas", uno no paraba de manosear, hasta casi gastarlo, el folleto descriptivo de la Nikon R10.


Además de su impresionante diseño, la cámara se encuentra muy bien construida, con un acabado totalmente metálico. Si a su extraordinario rendimiento óptico, añadimos su elaborada mecánica y el estar amparada por un nombre mítico de la industria fotográfica, todo ello, desgraciadamente,  la vuelve en un objeto de deseo también para muchos, con el terrible resultado que nadie se desprende de ellas, aunque no las use, salvo por fallecimiento. A su escasez contribuye el hecho de que Nikon fue el primer gran productor en abandonar el Súper-8: la cámara se dejó de fabricar en 1979 (aunque distintos distribuidores europeos, entre ellos el español FOCICA,  la tenían en existencia todavía en 1980).


DOBLE GARFIO DE ARRASTRE.
Como la Fujica ZC1000, la Nikon R10 arrastra la película con dos garfios según el sentido de marcha (adelante o atrás), con el objeto de que no varíe la línea de encuadre. Si bien hay que aclarar que, mientras con la ZC1000 es posible filmar marcha atrás los 15.25 metros de película de cada cartucho (unos 3.600 fotogramas), con la Nikon R10 la filmación invertida se limita a 100 fotogramas.
Excepcional objetivo: 1.4 de diez aumentos.


MACRO EN DISTINTAS LONGITUDES FOCALES.
El objetivo Fujinon original de la ZC1000, al igual que algún Neovaron y Optivaron, permite activar la macrofilmación con cualquier longitud focal, en contra de lo que es habitual en otras ópticas para Súper-8, en las que el macro se encuentra en los dos extremos de las focales (o en uno de ellos, normalmente el granangular). La Nikon R10 ofrece un sistema muy parecido, sino idéntico,  al Neovaron 1.2 6-51 mm, que pese a que no permite usar el macro en absolutamente todas las longitudes focales, es muy versátil y lo posibilita en un buen número de posiciones intermedias. El objetivo de focal variable de la Nikon R10, un f 1.4 de 7-70 mm y diafragma de iris, se encuentra entre los diez mejores jamás fabricados.
Conexión para sincronización sonora FTS


OBTURADOR VARIABLE Y FUNDIDO ENCADENADO AUTOMÁTICO.
Una de las características fundamentales exigibles a cualquier cámara de cine por parte de cualquier creador serio (que conozca los rudimentos de la técnica cinematográfica) es el obturador variable bloqueable en cualquier grado de obturación: la Nikon R10, al igual que buena parte de las cámaras de Fujifilm, lo permite.
En la Nikon R10 se encuentra una golosina técnica muy valorable: el fundido encadenado --hecho de manera fetén, esto es, merced al obturador variable (¡no con el diafragma!, como en otras camaruchas niponas)-- es totalmente automático, pues Nikon pagó una licencia a Robert Bosch con el fin de emplear el mismo sistema que los teutones desarrollaron para los modelos Bauer altos de gama.
La Nikon R10 filma a 18, 24 y 54 fotogramas por segundo, amén de fotograma a fotograma. Si que echo en menos una velocidad más lenta, de 9 o 12 fotogramas por segundo, para filmar objetos estáticos poco iluminados, por ejemplo, en el interior de una iglesia. En cambio, valoro que disponga de un sistema de sincronización de sonido muy similar a uno de los dos de la ZC1000, el FTS (sincronización cinta/película) y que su consumo de pilas sea, como en las Fuji,  muy bajo (nada que ver con las insaciables Bauer).
SU TALÓN DE AQUILES.
Presenta, la Nikon R10, un pequeño problema: su fotómetro es propenso a desarrollar fallos y resulta muy difícil de reparar. Por fortuna, en España, tenemos a un técnico, el amigo Mateu, de Microdelta Balears, reconocido por Nikon como el primer experto mundial que logró, con su ingenio, desentrañar los secretos del fotómetro de esta cámara.
Tampoco me gusta, de la Nikon R10, la excesiva rumorosidad de su marcha. Ello tal vez no fuera un problema en 1974, pero sí en la actualidad, especialmente rodando con sonido sincronizado.
UNA NIKON PARA EL LUMPEN.
La Nikon R10 se puede encontrar en una versión mucho más barata, la Nikon R8, con menos prestaciones (su objetivo es un 1.8 y de ocho aumentos, aunque de altísima calidad óptica); como esta cámara requiere la alimentación por separado para el exposímetro con pilas de mercurio, que hoy no se fabrican, se no resulta imposible encontrar unidades a muy buen precio (y existen sistemas para hacer funcionar su fotómetro sin esas nocivas baterías).

Nikon para el hombre pobre: la R8

2 comentarios:

  1. Fenomenal aportación técnica sobre este modelo que como bien dices es muy valorado. Gracias Ignacio por compartir tus conocimientos. Carlos O. Rubio / Retrolab Cinema

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