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viernes, 22 de abril de 2022

FUMEO VI TR1500: DIFERENTE RENDIMIENTO CON VARIOS OBJETIVOS DE FOCAL VARIABLE GRANANGULARES

Uno de los proyectores profesionales de 16 mm con el que mas disfruto es con el Fumeo VI TR1500, un regalo de los bondadosos Padres Claretianos de El Ferrol, con su amplificador a válvulas completamente restaurado por las manos mágicas de mi amigo José Manuel. Y me gusta, el VI, además de por su sonido peculiar y la estética frankenstiniana, por sus siguientes características:

Glorioso Fumeo VI TR1500

1) Diseño sin necesidad de ninguna correa, con tres motores independientes.

2) Capacidad para bobinas de largometraje de 1.500 metros (dos horas).

3) Sonido magnético además de óptico.

4) Ventanilla de formato variable.

5) Anamórfico basculante.

6) Rebobinado con crono desconectado.

Antiguo Fumeo 1.6 25-45mm

Tal y como lo recogí, tras el altar de una capilla cerrada al culto, el Fumeo VI vino con el raro objetivo de focal variable Fumeo de 25-45 mm, ideal para proyecciones en aulas con la pantalla a distancias cortas. 

En el VI, caida de luz en los bordes en granangular de 25 mm

Proyectando sin película, este objetivo, en el VI, acusa en granangular cierta caída de luminosidad en los bordes, algo que no sucede si, por ejemplo, lo transplanto al Fumeo 9315 xenon 500. 

Fumeo 25-45 mm de nuevo diseño

Probé un objetivo mas reciente, con la misma focal, también de Fumeo, y el comportamiento es idéntico. 

El nuevo 25-45 mm mejora pero dista de la perfección

Sin embargo, nada de esto ocurre con el zoom Kern 32-65 mm. Estos objetivos suizos, son una maravilla (muchas veces están marcados como 35-65 mm ¡que es el rango real!): luminosos, nítidos, mecánica resistente, lubrificante que no se degrada ni extiende a las lentes, totalmente herméticos a la humedad y el polvo. Desgraciadamente, sus 35 mm reales se quedan cortos en ciertos usos en aulas. 

Magnífico Kern de 32 a 65 mm: no hay manchas pero se queda corto

¿Qué ocurriría con el granangular Sankor de 38 mm y su conversor, para focales entre, mas o menos 28 y 48 mm? El resultado, sino perfecto como en el Kern, es excelente, sin manchas ni apenas caida de la luz en los bordes. Lo he dejado como el objetivo estándar en el VI, dado que tengo dos unidades.

Primario Sankor de 35 mm con conversor

Es, esta adaptación del Sankor, un poco menos granangular que el 25-45, pero la luminosidad y nitidez de borde a borde, en el VI,  compensa la pantalla ligeramente mas pequeña.  

Reparto muy uniforme, luminoso, contrastado... y casi tan granangular como el 25-45mm



martes, 1 de febrero de 2022

FUMEO VI 1500 TR: LA ÚLTIMA MEJORA.

Mi amigo José Manuel ha hecho, de forma preventiva, una reforma mas en el magnífico Fumeo VI 1500TR que, después de llevar casi medio siglo abandonado tras un altar de una capilla desacralizada de El Ferrol, me regalaron los bondadosos Padres Claretianos. Se trata, como saben los habituales de esta bitácora, de un Fumeo VI muy especial, pues es la ultra rara versión para bobinas de 1.500 metros, sin correas, con motor de ventilación independiente, ventanilla de formato graduable y sonido magnético a válvulas. 

Condensador dentro del brazo

Esta última mejora ha sido sustituir los cables internos del motor del brazo trasero: como en todos los motores que le suministraban a Fumeo, el plástico de estos cables estaba empezando a descomponerse (no los del resto de la máquina, instalodos por Fumeo, con un cable de otra procedencia que no se degrada).

Cambio de cables

Igualmente, José Manuel aprovechó y sustituyó el condensador de este motor, que en el Fumeo VI, muy inteligentemente, está en el propio brazo, lo cual, en caso de fallo del condensador, es mucho mejor, pues no se necesita llevar el pesado proyector al taller, sino sólo el propio brazo.  Incomprensiblemente, los Fumeo de largo metraje de última generación, incorporan el condensador no en el brazo, sino en la propia máquina: un paso atrás. 

Lo mejor de todo: ¡¡¡ya tengo el Fumeo VI totalmente operativo para otros 50 años!!! (a falta de unos pequeños ajustes de importancia menor, relacionados con el sonido magnético).

jueves, 23 de septiembre de 2021

FUMEO SESTO TR 1500: UN PROYECTOR CELESTIAL PARA 16 MM

El proyector Fumeo VI,  concebido bajo el pontificado de San Pablo VI, no se vendió oficialmente en España (Fumeo no tuvo representación en nuestro país hasta finales de los años setenta), pero sí que hubo unidades funcionando propiedad de distintas órdenes religiosas, que, de alguna forma, tal vez de contrabando, los traían directamente de Italia 

Los bondadosos Padres Claretianos, de El Ferrol (en Galicia, en el noroeste de España), han tenido a bien regalarme su unidad que, bajo un manto sacrosanto de 50 años de polvo, se encontraba olvidada en un trastero tras el pequeño altar de un recinto que lleva un lustro cerrado y que, ya desacralizado, está a punto de pasar de manos.

Este es un VI especial, el TR1500: con brazos para 1.500 metros (un largometraje sin interrupción), ¡y ventanilla de formato variable!, una prestación rarísima en 16 mm.  El conjunto viene completo, hasta con su soporte de anamórfico, altavoz exterior y el extraordinario objetivo de focal variable granangular 25-45 mm, que es una joya. 

Pesa un quintal: ¡menos mal que los amigos Álex y Marcos me ayudaron a traerlo!

Siempre me encantó el Fumeo VI pues el volante de inercia ¡se encuentra a la vista!, y la llave exterior de accionamiento del motor gira todo el tiempo: naturalmente, algo así no se homologaría hoy en día... ¡pero qué bonito resulta verlo funcionar!

Los Padres Claretianos ¡hasta me facilitaron el libro de mantenimiento del aparato! Es un VI de los últimos de esa gama, con el amplificador transistorizado, en lugar de a válvulas (¡qué pena, Dios mío!).

Originariamente, fue fabricado para usar con la lámpara Marc 300 pero convertido, posiblemente en fábrica, para funcionar con una halógena normal de 250 W. Todos los indicios es que la conversión fue hecha en fábrica pues el proyector, en lugar de funcionar a 125 V, como todos los de su gama, es multivoltaje entre 200 y 250 V.

Lo único malo, de este regalo celestial, es un golpe en el frontal de su amplificador. Tiempo habrá, en el largo invierno gallego, para repararlo estéticamente, y, de paso, reacondicionar interiormente: el plástico que recubre alguno de sus cables internos, tras medio siglo sin uso, no tienen buen aspecto.