martes, 7 de febrero de 2017

INTERVALÓMETRO CON LA FUJICA ZC1000


Un intervalómetro es un dispositivo que sirve para programar una cámara de cine o fotográfica a intervalos predeterminados, normalmente fotograma a fotograma. La Fujica ZC1000 cuenta, en su larga lista de accesorios, con:
1) un intervalómetro de exposición lenta (para mantener el obturador abierto más tiempo del normal en cada fotograma);
2)  un intervalómetro para autodisparador con duración de la toma regulable;
y 3), el que nos ocupa en esta entrada, un intervalómetro para fotograma a fotograma con el objeto de filmar lo que, incluso en español, se denomina como “timelapses” (dado que “rodaje intervalométrico” queda como muy pedante).
Este intervalómetro Fujifilm es poco más grande que la pila de 9V que lo alimenta. Se coloca fácilmente en la zapata superior de la Fujica ZC1000, conectándose a la cámara por la entrada electromagnética trasera. Muchos cineístas lo ignoran, pues la propia Fujifilm nada advierte al respecto, pero el accesorio es completamente compatible con las cámaras Fujica Z850 y ZX550.

Aunque el consumo es mínimo, se agradece que tenga un interruptor de puesta en marcha. Los intervalos para el fotograma a fotograma se gradúan con un mando giratorio en el que 1 son 2 fotogramas por segundo, 2 corresponde a 1 fotograma por segundo, 3 a 1 fotograma cada segundo y medio; y, de este modo,  va subiendo hasta el tope, poco mas de diez, que es un fotograma cada minuto.

En el interior, sorprendentemente avanzado para ser un aparato que entró en producción en 1974 (y se mantuvo hasta 1982), un potenciómetro permite ajustar ligeramente estos valores, de forma que es posible que dos mismas unidades del mismo accesorio no proporcionen intervalos exactos. El timelapse es una técnica muy de moda a la que siempre suelo recurrir, para alguna toma, en la mayor parte de mis trabajos fílmicos.


INTERVALÓMETRO DE EXPOSICIÓN LENTA.
A quien quiere profundizar en la materia, un libro muy recomendable es “Spanning Time: the essential guide to Time-Lapse Photography”, escrito por Chris Weston y editado por la acreditada editorial Focal  Press. Aunque el volumen se ciñe más bien para su lectura por parte de usuarios del digimerde o videógrafos, muchos de los consejos resultan aprovechables también para fotógrafos argénticos o cineístas.

lunes, 6 de febrero de 2017

FILMACIÓN CON LUZ AMBIENTE TENUE (PRIMERA PARTE)

El Zeiss Planar de 50 mm, con su increíble abertura de f 0.7, ha pasado a la historia como el objetivo más luminoso jamás fabricado. Desarrollado para la NASA, únicamente se produjeron 10 unidades. Dos o tres de estas ópticas acabaron en las manos del gran y admirado Stanley Kubrick que, gracias a ellas, pudo filmar la secuencia de las velas de "Barry Lyndon" sirviéndose sólo de la luz ambiente (consiguió, entre otros, el Óscar a la mejor fotografía). Zeiss se quedó con una unidad y el resto fueron a la NASA, así que es posible soñar con que nos toque la lotería y que salgan algún día en venta por EBay (como ocurrió con una de las lentes que se usaron para HAL9000).
Actualmente, sin embargo, se pueden obtener resultados similares, sin un objetivo que abra tanto, gracias a la espectacular película Kodak Vision ¡¡¡de 500 ASA!!!
Es menester aclarar que, en digital, exponer con poca iluminación, con los sensores actuales, se encuentra al alcance de cualquier bedel de colegio mayor: lo difícil es lograrlo en cine pues la película es un material fotosensible, por lo tanto, es menester contar con una cierta luz para exponer la emulsión en condiciones: de ahí el mérito de Kubrick y de otros maestros de la luz.
Para filmar en Súper-8 con luz ambiente conviene emplear también, como veremos próximamente,  objetivos muy luminosos (de hasta f 0.9), combinados con aperturas de obturador más grandes (de hasta 230 grados) y otras técnicas. También, en la actualidad, se puede rodar en Súper-8 con la Kodak Vision 500, en negativo, así como, en inversible, forzar dos diafragmas, a 400 ASA, la película Fujifilm Provia 100 (la Provia 400 estará muy pronto disponible). Todo ello, en cuanto a color, pues en blanco y negro hay más posibilidades.

domingo, 5 de febrero de 2017

FUJICA ZC 1000 VIDEO ASSISTANCE: WORK IN PROGRESS

Hoy domingo por la mañana, tras asistir a Misa en la Iglesia Castrense, mi amigo Javier y yo subimos a IB Cinema para seguir trabajando en el proyecto de lograr un sistema fiable de video-asistencia para la cámara de cine Fujica ZC1000.


Sólo le podemos dedicar al proyecto los domingos pero, si conseguimos tener listo el sistema antes de Semana Santa, ¡le habremos ganado la partida a Kodak!, con el logro de video asistencia para Súper-8.


Cuando culminemos con éxito el sistema, habremos superado un gran reto que pone fin a la necesidad de mirar a través del visor con el ojo apoyado, lo cual impide ciertos tipos de filmaciones en Súper-8, como, por ejemplo, el uso con sistemas de steady cam, en sliders para fotograma a fotograma y con la cámara muy por encima o por debajo del operador.


Desde La Coruña, estamos haciendo historia técnica. Además, el sistema es compatible con la Leicina Special.
Poco a poco, avanzando, gracias también a los amigos André Egido, José Manuel Pérez y Tak Kohyama.



sábado, 4 de febrero de 2017

FUJICA ZC1000 CON GRANANGULARES EXTREMOS INCLUSO EN ANAMÓRFICO


 La Fujica ZC1000, aparte de ser indestructible, posee una serie de refinamientos técnicos que la vuelven, en mi opinión, en la mejor cámara de cine jamás fabricada: filmación marcha atrás sin variación en la línea de encuadre, obturador variable doble (uno de ellos, de espejo oscilante), contador digital de fotogramas, presor incorporado, gama de accesorios sin parangón y montura de tipo C, para objetivos intercambiables

Fujifilm diseñó para la ZC1000 dos objetivos extraordinarios, ambos con el admirable revestimiento EBC:
1) el objetivo normal de diez aumentos, con macro en cualquier focal y diafragma iris;
y 2) el supergranangular sin distorsión de 5.5 mm, también con macro.  En la fotografía siguiente, se puede ver a mi Fujica ZC1000, en el norte de Groenlandia, con su objetivo normal y el descomunal anamórfico Iscorama 54, con el controlador intervalométrico en su parte superior, filmando la noche ártica. 

Sin embargo, gracias a la montura C, la ZC1000 permite, con los adaptadores correspondientes, utilizar cualquier óptica de fotografía y cine. En este sentido, una de mis combinaciones favoritas, para rodar en formato anamórfico, es acoplar el Leitz Cinegon de 10 mm (el non plus ultra de los objetivos cinematográficos) con el Iscorama-36.  A veces, rodando en Scope, necesito un factor granangular mayor; para ello, añado al conjunto descrito un descomunal Century Precission (que exige colocar el  primario en ligero macro, para disparar a foco). ¡Me recuerda a HAL 9000!, como puede verse:




Rodando en formato académico, en las ocasiones en que necesito un granangular super extremo, la mejor opción es el Century Precission de 3.5 mm que, aunque concebido para ser usado en 16 mm, proporciona en la ZC1000 un resultado inaudito (ciertas tomas de mi documental "El milagro de la Vera Cruz" fueron rodadas con este objetivo(:

Como del Century Precission se produjeron poquísimas unidades, y dado que no se le puede acoplar filtro protector, no me gusta sacarlo al exterior; prefiero, al aire libre, combinar el Fujinon 5.5 mm con el conversor Canon pequeño:

O, si la imagen va ser telecinada a cuadro completo, el mas pesado conversor Canon grande:




Ambos Canon proporcionan una calidad de imagen muy buena dado que están revestidos con el procedimiento Spectral Coating, patente de la casa.
Pero si necesito un granangular todavía mas extremo, entonces recurro al conversor de Scheider. Con este, sin embargo, hay que evitar luces puntuales pues carece de revestimiento antirreflejos.

Una calidad excepcional  se consigue con el granangular Angenieux de 5.9 mm, concebido originalmente para 16 mm. Sin embargo, como tampoco está concebido para usar con filtro, casi nunca lo uso en exteriores.


viernes, 3 de febrero de 2017

DE LA CORUÑA A HIROSHIMA: BIP BIP EN TECHNICOLOR


EL CORRECAMINOS Y EL COYOTE EXCLUSIVAMENTE EN TECHNICOLOR

Hay encargos que a uno, desde la sección de Cinemateca de Galicia IB Cinema, le motivan especialmente, como el que estoy preparando para mi cliente desde hace varios años el ayuntamiento de Hiroshima, desde que trabé contacto con ellos cuando estrenamos allí, en su Festival de animación, mi producción “Minotauromaquia: Pablo en el laberinto”, escrita y dirigida por el genio Juan Pablo Etcheverry.
En esta ocasión, me han solicitado un programa de unos 70 minutos, con títulos o bien en película de 16 mm o bien de 35 mm, centrado en el Correcaminos Bip Bip y el Coyote,  con otras dos condiciones: 1) todos los cartoons tienen que estar dirigidos por el gran Chuck Jones; y 2) los positivos exclusivamente con tirajes en imbibición Technicolor.


COMO SE HACE UN PROGRAMA DE CARTOONS DE IB CINEMA

Primero, consultando la base de datos, efectúo una selección con un metraje un veinte por ciento superior al solicitado por el cliente, por si, cuando chequee los positivos, detectase algún problema. Hay que tener en cuenta que buena parte de mi archivo lo componen originales de la época de su estreno, esto es, con décadas a sus espaldas, por lo que puede ser que alguna obra padezca algún problema que requiera atención (piquetes, por ejemplo) o que, en el peor de los casos, esté aquejada del síndrome del vinagre (el tan temido SIDA del triacetato al que tan propenso en el Technicolor): si detecto el síndrome del vinagre suelo seleccionar otro título (aunque a veces no es posible). ¡Menos mal que en este caso tengo un buen ayudante!, como puede verse en el fotograma inferior :-)

BÚSQUEDA EN LA CINEMATECA DE GALICIA IB CINEMA
Después, bajo a la planta inferior, al archivo, y busco los rollos elegidos, en una tarea a veces engorrosa pues hay títulos que se encuentran en la base de las columnas: cada cinco rollos pesan, aproximadamente,  unos 25 kilos.



REVISIÓN EN MOVIOLA.

Una vez en la sala de montaje, consulto la “hoja de repaso”, leo las anotaciones de la última vez que fue proyectado y, o bien en moviola, o bien en la mesa de repaso, procedo a la revisión individualizada. Como cualquier distribuidor cinematográfico, siempre mando los rollos de película en sus cajas individuales introducidos en sus tradicionales sacas (si el envío es para España, Portugal, Francia o Italia) o en embalajes de cartón (para el resto del mundo), con una excepción: el CGAI de La Coruña, pues, como no ignoro que en ese centro sólo hay (o había) dos proyeccionistas (que además atienden otros menesteres), prefiero, en general, mandarles las películas montadas en bobina, para "echarles una mano".


GESTIÓN DE DERECHOS.

Los derechos non theatrical de ciertos títulos de mi archivo están en mi poder, pero no para fuera de la Unión Europea. Siempre y cuando el derecho sea propiedad de un tercero, me pongo en contacto para avisarles del día y lugar de proyección, a fin de recibir la autorización que recibo tras el ingreso económico en su cuenta (en el mundo de la distribución los pagos son siempre por adelantado). Suelo tramitar todo desde Inglaterra.

PROYECCIÓN DEL PROGRAMA.

Para clientes especiales, como es este el caso, reviso en proyección cada título antes de enviarlo. Si lo solicitan, escribo un folio explicativo del contenido del programa, en español o inglés.  Finalmente, empaqueto todo y aviso a una mensajería. En una institución oficial ¡necesitarían cinco personas para hacer lo que hago solo!

jueves, 2 de febrero de 2017

OPÚSCULO "SUPER-8 REVIVAL" DE KODAK

Entre galerna y galerna, con días oscuros, toda clase de lluvias, vientos de más de cien kilómetros por hora y olas de 8 metros de alto, pagos a Hacienda, administraciones públicas morosas... los días no son muy alegres. Sin embargo, entre tanto gris, nos llega algo de alegría amarilla, en forma de un bonito folleto con 40 páginas que Kodak está repartiendo entre sus clientes españoles. El mío lo tengo por cortesía del amigo Ernesto Pflügger.
El opúsculo, impreso en un glamuroso papel de buen gramaje, contiene los testimonios de grandes nombres del cine que felicitan a Kodak por renovar su confianza en el querido Súper-8 con el lanzamiento de una nueva cámara y emulsiones.


Para Christopher Nolan la idea es "increíblemente excitante". Según J.J. Abrams "esta cámara parece ser el puente perfecto entre la eficiencia del mundo digital y la calidez y calidad del analógico".


La opinión de Steven Spielberg es que "cuando veo las noticias en televisión espero que parezcan imágenes de vídeo; sin embargo, no busco eso en mis películas, sino que mantenga un aspecto cinematográfico".


Quentin Tarantino concluye sus dos páginas diciendo que "el hecho de que Kodak esté danto a una nueva generación de cineístas la oportunidad de filmar en Súper-8 es verdaderamente un regalo increíble".


Rotunda es la afirmación de Steve McQueen, el director, guionista y productor ganador de un Oscar: "a día de hoy todavía sigo filmando en Súper-8"


La lista de testimonios continua con otros 25 grandes nombres de Hollywood. ¡Gracias, Kodak, por alegrarnos este día tan tristón, con este cuidado opúsculo, que se convertirá en un librito de colección!


Mientras tanto, a cinco minutos andando, este el tiempo que tenemos en mi ciudad:











miércoles, 1 de febrero de 2017

LA LA LAND: DELICIA ARGÉNTICA


Los que valoramos el rigor, la pericia  y la disciplina que exige rodar en fotoquímico, esto es, con película de cine, frente al digital y sus camaritas, el presente curso cinematográfico está siendo admirable, con los grandes éxitos siendo filmados con película Kodak: “Rogue One”, “Figuras Ocultas”, “El silencio” y, entre otras, “La La Land: la ciudad de las estrellas”, que este fin de semana me dejó maravillado.

No entraré en detalles sobre el guión de “La la land” más que para escribir que, en contra de lo afirmado por algunos,  en absoluto es superficial, como demuestra su lamento de que, en la sociedad actual, hasta la felicidad personal a través del amor se pospone frente al éxito profesional. Me ceñiré al aspecto técnico de la producción.

MARAVILLOSO 35 MM VS BIRRIA DIGIMERDE

Un musical así habría sido extremadamente sencillo grabarlo en digital. Sin embargo, su director, el joven Damien Chazelle, optó por la película de cine, pues sólo la textura argéntica es capaz de captar y transmitir la magia visual del Hollywood clásico que él buscaba para esta obra, tan lejos de la frialdad numérica. “La la land” se filmó íntegramente con película negativa Kodak de 35 mm, empleando la Kodak Vision 500 (equilibrada para luz de tungsteno) y la gloriosa Vision 250 (equilibrada para luz de día). Una secuencia, la que recrea una proyección de cine familiar, fue filmada en 16 mm con la Kodak Vision 250D (exactamente como en “The walking dead”).

Damien Chazelle confió la fotografía al sueco Linus Sandgren, que rehúsa los proyectos si no son filmados con película (menos mal que no vive en España, nación en la que, sucumbida a una “modelnidad” mal entendida, es poco menos que inviable un rodaje argéntico). Gran parte de las sensaciones que transmite “La la land”, aunque sea de forma subliminal para el grueso de los espectadores, es gracias a que ha sido rodada con película.


CINEMASCOPE EN TODO SU ESPLENDOR

El deleite visual empieza,  para las retinas cultivadas, ya desde los mismos créditos de principio, cuando el formato cambia de “académico” y blanco y negro, a color y CinemaScope, con el logotipo clásico de este sistema anamórfico cuyo permiso para su uso se necesitó pedir  a la Fox; el homenaje al cine es patente a lo largo del metraje, con el viejo formato 2.55:1 (como en “Ha nacido una estrella”, frente al anamórfico 2.35:1 de los últimos años) --ver aquí:   https://www.facebook.com/ignacio.benedeti.corzo/videos/pcb.10210423066727179/10210423060967035/?type=3&theater --  y no nos abandona hasta el mismísimo final, con una cartela de “The End. Made in Hollywood, U.S.A.”

HOMENAJE CONTINUO.

Las referencias cinematográficas,  a lo largo de la película,  son constantes (“Cantando bajo la lluvia”, “Un americano en París”, “Una cara con ángel”, “Melodías de Brodway”, “Ritmo loco”, “West side story” o “Grease”, entre otras obras), y no sólo circunscritas al género musical  (“Los paraguas de Cheburgo”, “Casablanca”,   “La bella durmiente” o, por no ser mas exhaustivo,  mi admirado mediometraje “El globo rojo”, de Lamorisse). Además, me encantó la escena en que los protagonistas recuerdan sus vivencias en lo que es una simulación de proyección en Súper-8 (aunque filmada en 16 mm).

NATALIE KALMUS, RENACIDA.

Hubo una época, la del Technicolor clásico, en que las películas de Hollywood estaban supervisadas por la cultivada retina de Natalie Kalmus (esposa del inventor del Technicolor).  Muchas de las escenas de “La la land” nos devuelven a los tiempos de Kalmus, y su cuidadosa composición del color en los diferentes planos de sus películas. Estamos, pues,  ante una obra de arte  en la que podemos ver la influencia de la luminosidad de Sorolla, la atmósfera de Goya, los efectos de la luz de Rembrandt y hasta la atmósfera de Goya.  Es, “La la land” una delicia argéntica, que logra extraer el mayor partido cromático de las emulsiones Kodak Vision.

OBJETIVOS CLÁSICOS.

El director de fotografía  se sirvió para la filmación de objetivos con cuarenta o cincuenta años a sus espaldas. Por ello, a veces, el ojo experto puede apreciar ciertas distorsiones e, incluso, un pequeñísimo viñetaje. Ciertos anamórficos tuvieron que ser especialmente modificados por Panavision para la obtención de primerísimos planos. El enfoque, siempre manual, se hizo por estimación directa del operador de cámara.

UN ESFUERZO HOMÉRICO.

Las cámaras empleadas en “La la land”, grandes y pesadas, no pudieron, como es natural, usarse con ridículos drones ni con steadys de juguete, sino sólo con grúas (cranes) profesionales y un operador de steady (rodaje cámara en mano) experimentado en cine, todo ello en el más puro estilo del Hollywood clásico, al que actualmente nos devuelven maestros como Scorsese, Tarantino, Spielberg, J.J. Abram  y otros. Muchas de las tomas, incluyendo la de la sofisticada coreografía en la autopista cámara al hombro, se rodaron con solo una cámara,  a toma única y con unos pocos minutos de película en cada magazine: un esfuerzo homérico que demuestra la profesionalidad tanto del equipo técnico como artístico.

LA MEJOR PELÍCULA DEL AÑO.

Lo único que tiene de malo “La la land” es que, en enero, ya hemos visto lo que muy probablemente sea la mejor película del año.