Bajo el epígrafe "Súper-8 en la era digital" iré escribiendo, en esta bitácora, una introducción al fascinante mundo argéntico de la película de Súper-8, para dar respuesta a todos los recién llegados, ávidos de conocimiento, que me mandan mensajes privados, los cuales, lamentablemente, no tengo tiempo de responder uno a uno.
El Súper-8 fue un paso cinematográfico que nació concebido para el aficionado. Muy pronto, sin embargo, encontró acomodo en el mundo profesional, primero en el terreno de la exhibición, por ejemplo, en aviones. Tras unos años de oscuridad, donde su supervivencia fue mantenida por unos cuantos miles de entusiastas repartidos por todo el mundo, en pleno siglo XXI el súper-8 renace con fuerza, ahora dentro de la división de cine profesional de Kodak, con emulsiones como las películas negativas Kodak Vision 3 e, incluso, una nueva cámara, con videoasistencia, que Kodak pondrá a la venta probablemente a finales de este año. Fujifilm, por su parte, ha puesto recientemente a la venta una película inversible de lo más idónea para el Súper-8: la Provia III.
Las películas en Súper-8, antes, eran vistas en proyección directa sólo por un puñado de espectadores. Ahora, sin embargo, se pueden digitalizar a 2K, 4K o 5K y, subidas a Internet, las creaciones en Súper-8, llegan a miles o millones de personas, que sí saben apreciar el origen fotoquímico de la imagen, con su naturaleza orgánica y más de un siglo de tradición, tan distinto de la frialdad digital.
Personalmente, me ha pasado que mi clip musical "La noche de San Juan" (rodado con película Kodak Vision 500) ha sido difundido en la web de Kodak y visto por más de cien mil espectadores, la mayor parte estadounidenses. Recientemente, he subido a Vimeo "Dr. Jekyll en la ciudad de las playas", rodado con película inversible Kodak Ektachrome y espectacular formato anamórfico (para su difusión en pantallas 16:9), y en un par de semanas ¡ha cosechado unos 25.000 espectadores! (supone uno que la mayoría son de La Coruña).
Rodar en Súper-8 no es ni fácil ni barato pero ahí radica su mérito: el director debe demostrar su conocimiento del medio, sin margen al error, pues cada fotograma cuesta dinero.
Con el propósito de que aquellos que sí valoran la belleza de una imagen fotoquímica puedan aprender todos los secretos del mundo del súper-8 nace esta serie de entradas, "Súper-8 en la era digital". Su lectura atenta permitirá un conocimiento profundo del medio, tanto en lo relativo a la filmación, como al montaje, la sonorización, la digitalización e, incluso, el revelado.
Blog dedicated to Super-8, a film gauge of more than half a century's old, which has a lot to say, both artistically and technically, in the midst of the digital age. OPINIONS ARE STRICTLY PERSONAL.
viernes, 16 de septiembre de 2016
jueves, 15 de septiembre de 2016
KODAK PLUS X REVERSAL FILM 7276
Una de las películas inversibles en blanco y negro más estimadas para según que usos fue la Kodak Plus X, desaparecida hace ya muchos años. Recientemente, el amigo Zach Richardson, me facilitó dos cartuchos conservados sabe Dios como: filmé uno de ellos a modo de prueba.
Otro amigo, un inglés que es productor de cine en Suecia, Jamie Frazer, me acaba de cambiar 5 cartuchos de Plus X, de la última versión, que siempre estuvieron en nevera. Como permuta, le facilité 5 cartuchos de AGFA Aviphot. Con el cambio, salí ganando pues ¡Jamie me obsequió con una tableta de riquísimo chocolate sueco! (del cual, sólo podré tomar dos onzas pues, por temas de salud, tengo los dulces restringidos).
Este pack de 5 cartuchos de Kodak Plus X los reservo para uno de los cortometrajes de la serie sobre la crisis española "No hay futuro". Creo que esta semana podré subir el Opus 1 de esta serie, si solvento unos problemas de última hora (es lo que tiene el fotoquímico: con magro presupuesto, trabajando de forma casi artesanal, todos los procesos envueltos no sólo tienen que ir muy lentos, sino que, cualquier eventualidad, que en digital la puede resolver una ama de casa o un bedel de colegio mayor en un plis plas, usando medios argénticos resulta menester aplicar arcanos conocimientos que rozan la alquimia).
Otro amigo, un inglés que es productor de cine en Suecia, Jamie Frazer, me acaba de cambiar 5 cartuchos de Plus X, de la última versión, que siempre estuvieron en nevera. Como permuta, le facilité 5 cartuchos de AGFA Aviphot. Con el cambio, salí ganando pues ¡Jamie me obsequió con una tableta de riquísimo chocolate sueco! (del cual, sólo podré tomar dos onzas pues, por temas de salud, tengo los dulces restringidos).
Este pack de 5 cartuchos de Kodak Plus X los reservo para uno de los cortometrajes de la serie sobre la crisis española "No hay futuro". Creo que esta semana podré subir el Opus 1 de esta serie, si solvento unos problemas de última hora (es lo que tiene el fotoquímico: con magro presupuesto, trabajando de forma casi artesanal, todos los procesos envueltos no sólo tienen que ir muy lentos, sino que, cualquier eventualidad, que en digital la puede resolver una ama de casa o un bedel de colegio mayor en un plis plas, usando medios argénticos resulta menester aplicar arcanos conocimientos que rozan la alquimia).
miércoles, 14 de septiembre de 2016
LA COMIDA DE PROYECCIONISTAS Y EL ÉXITO DE LA FOTOGRAFÍA INSTANTÁNEA EN EL SIGLO XXI
Hoy celebramos la tradicional comida de proyeccionistas cinematográficos, una vez finalizada hace unos días nuestra campaña de cine al aire libre. Este verano tuvimos suerte con el tiempo pues las noches frías o con lluvia no fueron demasiadas, uno de los factores, el del buen tiempo, que, sin duda, contribuyó al éxito de público, ya reseñado en varias entradas de este blog (con fotografías), con sesiones que llegaron ¡al medio millar de espectadores! No hay actividad popular y de mayor éxito que el cine al aire libre: cultura popular a un precio muy razonable, con mantenimiento de multitud de empleos directos e indirectos (gasolinera, talleres, distribuidoras, equipamientos)
El menú de la comida de operadores (Jonatán no pudo asistir, por encontrarse indispuesto), fue totalmente "da terra": pulpo a feira, calamares, pimientos de Padrón..., todo ello muy del agrado de nuestro proyeccionista médico, el Dr. Carlos Blanco Becerra.
En actos de este tipo, actualmente, los asistentes suelen tomar fotografías con el móvil, que luego se pierden en discos duros o acaban ilocalizables en las profundidades de Facebook.
Para que ello no ocurra, en IB Cinema ¡tenemos la solución!: cada comensal se lleva una fotografía instantánea fotoquímica Fujifilm Instax, un sistema muy similar al de Polaroid (ahora Impossible Project) y que posibilita que cada persona se vaya a casa con un recuerdo físico, tangible, permanente (que posteriormente podrá escanear para compartir).
El sistema Instax de Polaroid es fotoquímico. Existen otros sistemas casi instantáneos, pero son por sublimación: esto, por una parte, no garantiza la estabilidad de los colorantes; por otra lado, desaparece el efecto casi alquímico de ir viendo aparecer la fotografía en el papel.
Fujifilm estuvo a punto de tirar la toalla de la película Instax hace unos pocos años, cuando las ventas de cámaras se redujeron a 200.000 unidades anuales. Los tornas han cambiado, y el sistema Instax es ahora un éxito comercial, con más de 5.000.000 de cámaras vendidas en lo que va de año ¡y pedidos para 7.000.000!
Incluso otros fabricantes, como LOMO, se han subido al carro de la película Instax, que se vende en dos formatos, el Wide y el Mini (este último, del tamaño de una tarjeta de crédito). El tipo Mini es ideal para llevar en la cartera, por ejemplo, aunque tiene un inconveniente: hasta hace poco este formato se vendía a la mitad de precio que el Wide pero, actualmente, debido a su éxito, el precio de las cargas cuestan prácticamente lo mismo en ambos formatos, lo cual es, en mi opinión, un grave error de marketing (en Intenet, sí que se puede encontrar a precio razonable).
La mayor parte de las cámaras Fujifilm Instax son, diríamos, de "juguete", con la excepción de la Fujifilm Neoclassic 90, con su visor bien afinado, posibilidad de exposición lenta, varias velocidad de obturación, sobreimpresiones, etc. Muy útil también es el printer, del tamaño de un móvil, que permite obtener un recuerdo fotoquímico Instax a partir de una instantánea tomada con el teléfono o una camarucha digital.
Una comida maravillosa, en la Pulpeira Riazor, de Manuel Murguía: buen colofón para un verano de éxito tras éxito. Sólo nos queda rezar para que los ayuntamientos no demoren sus pagos.
El menú de la comida de operadores (Jonatán no pudo asistir, por encontrarse indispuesto), fue totalmente "da terra": pulpo a feira, calamares, pimientos de Padrón..., todo ello muy del agrado de nuestro proyeccionista médico, el Dr. Carlos Blanco Becerra.
En actos de este tipo, actualmente, los asistentes suelen tomar fotografías con el móvil, que luego se pierden en discos duros o acaban ilocalizables en las profundidades de Facebook.
Para que ello no ocurra, en IB Cinema ¡tenemos la solución!: cada comensal se lleva una fotografía instantánea fotoquímica Fujifilm Instax, un sistema muy similar al de Polaroid (ahora Impossible Project) y que posibilita que cada persona se vaya a casa con un recuerdo físico, tangible, permanente (que posteriormente podrá escanear para compartir).
El sistema Instax de Polaroid es fotoquímico. Existen otros sistemas casi instantáneos, pero son por sublimación: esto, por una parte, no garantiza la estabilidad de los colorantes; por otra lado, desaparece el efecto casi alquímico de ir viendo aparecer la fotografía en el papel.
Fujifilm estuvo a punto de tirar la toalla de la película Instax hace unos pocos años, cuando las ventas de cámaras se redujeron a 200.000 unidades anuales. Los tornas han cambiado, y el sistema Instax es ahora un éxito comercial, con más de 5.000.000 de cámaras vendidas en lo que va de año ¡y pedidos para 7.000.000!
Incluso otros fabricantes, como LOMO, se han subido al carro de la película Instax, que se vende en dos formatos, el Wide y el Mini (este último, del tamaño de una tarjeta de crédito). El tipo Mini es ideal para llevar en la cartera, por ejemplo, aunque tiene un inconveniente: hasta hace poco este formato se vendía a la mitad de precio que el Wide pero, actualmente, debido a su éxito, el precio de las cargas cuestan prácticamente lo mismo en ambos formatos, lo cual es, en mi opinión, un grave error de marketing (en Intenet, sí que se puede encontrar a precio razonable).
La mayor parte de las cámaras Fujifilm Instax son, diríamos, de "juguete", con la excepción de la Fujifilm Neoclassic 90, con su visor bien afinado, posibilidad de exposición lenta, varias velocidad de obturación, sobreimpresiones, etc. Muy útil también es el printer, del tamaño de un móvil, que permite obtener un recuerdo fotoquímico Instax a partir de una instantánea tomada con el teléfono o una camarucha digital.
Una comida maravillosa, en la Pulpeira Riazor, de Manuel Murguía: buen colofón para un verano de éxito tras éxito. Sólo nos queda rezar para que los ayuntamientos no demoren sus pagos.
martes, 13 de septiembre de 2016
PASTORIZA, LA MILENARIA VIRGEN FILMADA ¡¡¡EN SÚPER-8!!!
PASTORIZA,
LA VIRGEN QUE SOBREVIVIÓ A ALMANZOR. Y a ella me encomiendo para acabar este
documental que tenía parado debido a un problema técnico: al cortar la película
de 16 mm a Súper-8, con un slitter soviético ya en las últimas (tras décadas de
servicio, desde que saliera de la factoría Leningrado Optical Mechanical
Association)
el ancho de la película quedó tan irregular que no sólo resulta totalmente imposible adherir la pista magnética principal (prefiero sonorizar en la propia película, a la usanza clásica), sino que, adicionalmente, tengo graves problemas para proyectarla e incluso para empalmarla, pues la perforación de cada fotograma va variando ostensiblemente, desplazándose de izquierda a derecha, como se puede apreciar en esta foto, ¡¡¡llegando a entrar decididamente en el área de la imagen!!!
Los guiones para cine se teclean con tipografía Courier 12, cuerpo de letra de las máquinas de escribir antiguas. El sector audiovisual de todo el mundo sigue manteniendo esta tradición hollywoodense por una razón práctica: con este cuerpo de letra, cada página se corresponde a un minuto de metraje.
el ancho de la película quedó tan irregular que no sólo resulta totalmente imposible adherir la pista magnética principal (prefiero sonorizar en la propia película, a la usanza clásica), sino que, adicionalmente, tengo graves problemas para proyectarla e incluso para empalmarla, pues la perforación de cada fotograma va variando ostensiblemente, desplazándose de izquierda a derecha, como se puede apreciar en esta foto, ¡¡¡llegando a entrar decididamente en el área de la imagen!!!
Pero,
tras todo el esfuerzo que supuso la filmación (acometida en solitario,
¡¡¡cargando con el slider CBD y los tres trípodes!!! con los cartuchos
atascándose cada dos por tres -durante el rodaje no podía suponer que el mal era causado por el deficiente corte del slitter de la factoría de Leningrado-), la he
conseguido digitalizar con notables problemas: la hora de
sonorizarla ha llegado. Cuando llegué el momento de estabilizar la imagen, con la
perforación bailando, veremos que milagros puede lograr el amigo Víctor (se tendrá
que encomendar a la virgen él también).
Tengo
que advertir que filmé el documental con película inversible Kodak Ektachrome (¡con
una latitud de menos de medio diafragma!), caducada pero conservada en nevera
desde recién fabricada, cortada de 16 mm a Súper-8 e introducida en cartuchos
Single-8 en tandas de sólo 10 metros.
Ahora
al anochecer, tras el trabajo en IB Cinema, toca comenzar a redactar el guión:
ese temible momento con la pantalla en blanco. Una vez iniciado el primer
párrafo, suelo escribir bastante rápido dado que como, normalmente, cuando filmo, lo hago tras horas
de estudio de documentación, en el momento de teclear tengo ya una idea
bastante avanzada de lo que quiero narrar.
Para
preparar este documental, visité cuatro bibliotecas públicas y tuve la suerte
de que un amigo, bibliófilo, ¡me cambiase un ración de pulpo a la gallega por
un ejemplar de la edición original, decimonónica, del famoso opúsculo sobre la
Virgen de Pastoriza escrito por Emilia Pardo Bazán! Comparto la filosofía
expuesta por la ilustre escritora gallega, en su librito, para todos mis guiones
documentales: hay que respetar y patrocinar las leyendas mientras no las
desmientan datos irrecusables; a fin de cuentas, es lo que hacen los ingleses
con su historia.
Los guiones para cine se teclean con tipografía Courier 12, cuerpo de letra de las máquinas de escribir antiguas. El sector audiovisual de todo el mundo sigue manteniendo esta tradición hollywoodense por una razón práctica: con este cuerpo de letra, cada página se corresponde a un minuto de metraje.
CHARTON HESTON´S PATHÉ DOBLE-SUPER8
PATHÉ
DS8 BTL: LA ELECCIÓN DE CHARLTON HESTON / THE CAMERA CHOOSING OF CHARLTON
HESTON
Es la cámara de Súper-8 mas pesada fabricada, con casi cuatro kilos / is the heaviest super-8 camera ever built, with around 4 kg. Para / for Double Super-8 30 mts. bobinas /spools.
C mount triple torret /turret.
Angenieux 8-64 mm. Cadencias /speeds: 1, 8, 16, 24, 32, 64, 80 fps,
ESTE MODELO ESSIN PILAS: A CUERDA
THIS MODEL IS WITHOUT BATTERIES.
Obturador variable /variable shutter 0-180 grados/ degrees.
Filmación marcha atrás / reverse filming
Pathé es el
Pathé es, junto con Kodak, el más antiguo fabricante de productos cinematográficos. Actualmente opera bajo la marca Vivendi, todavía mas antigua. / Pathé (nowdays merged with Vivendi) is the oldest cinematographic manufacturer in the world, alongside with Kodak.
Es la cámara de Súper-8 mas pesada fabricada, con casi cuatro kilos / is the heaviest super-8 camera ever built, with around 4 kg. Para / for Double Super-8 30 mts. bobinas /spools.
C mount triple torret /turret.
Angenieux 8-64 mm. Cadencias /speeds: 1, 8, 16, 24, 32, 64, 80 fps,
ESTE MODELO ESSIN PILAS: A CUERDA
THIS MODEL IS WITHOUT BATTERIES.
Obturador variable /variable shutter 0-180 grados/ degrees.
Filmación marcha atrás / reverse filming
Pathé es el
Pathé es, junto con Kodak, el más antiguo fabricante de productos cinematográficos. Actualmente opera bajo la marca Vivendi, todavía mas antigua. / Pathé (nowdays merged with Vivendi) is the oldest cinematographic manufacturer in the world, alongside with Kodak.
lunes, 12 de septiembre de 2016
FUJIFILM: CONSTRUIDOS PARA DURAR
Inicio esta entrada con cierto abatimiento al conocer la noticia de que el mayor laboratorio cinematográfico de Europa, el germano ANDEC FILMS, cerrará el mes que viene su planta de procesado para E6, esto es, para color inversible (sistema que proporciona un positivo tras el revelado). Seguirán con el blanco y negro, tanto negativo como inversible, y ampliarán las instalaciones para negativo de color, gracias a la gran aceptación de todo el portafolio Kodak Vision, pero dado que actualmente, en el mundo, el único fabricante de inversible de color es Fujifilm (lo de Ferrania, en Italia, va para largo, si es que alguna vez llega a buen puerto), y esta película se vende con su revelado incluido en Japón, no hay forma de sostener un tren de revelado en continuo tan grande como el de ANDEC. Es la hora de los laboratorios pequeños, como Retro Lab Cinema, que ya se ha trasladado desde Gibraltar a una población cercana a Málaga.
Soy un gran entusiasta de la película inversible, por su peculiar colorido, tan distinto del digital, y la sensación orgánica que acompaña a una proyección (pese a que es un tipo de película muy difícil de filmar ¡con su latitud de menos de medio diafragma!). En este país tan mariano que es España solo nos queda encomendarnos a la Virgen para que Fujifilm siga produciendo sus magníficas emulsiones inversibles por muchos años.
La verdad es que uno sólo puede hablar bien de esta empresa nipona, como fiel usuario de la marca desde que era niño. El grueso de mi equipo foto cinematográfico, que fui formando principalmente entre finales de los setenta y principios de los noventa, sigue en pleno uso hoy.
De Fujifilm es la que se considera la mejor cámara de cine jamás construida: la Fujica ZC1000 (al fondo, a la derecha): montura intercambiable tipo C, filmación marcha atrás sin cambio en la línea de encuadre, diafragma de iris circular, obturador variable, contador digital de fotogramas y un sin fin de golosinas que hacen posible que sea la única cámara que no pone límites a la imaginación del cineísta. Además, es fiable: mi unidad me ha acompañado, en estos casi cuarenta años, desde las arenas del desierto hasta las frías latitudes polares, muchas veces equipada con el pesadísimo objetivo Iscorama, sin el menor contratiempo, pese a golpes y otras vicisitudes.
Mi primera ZC1000 la compré en mayo de 1978, justo antes de ir a la universidad, a razón de diez mil pesetas mensuales de la época (para pagar un total de 133.000 pesetas). Como en aquella época estudiantil, me sacaba unas pelíllas escribiendo pruebas de equipamiento cinematográfico para la desaparecida revista Cinema 2002, cuando le llegó el turno a la ZC1000, mi veredicto fue tan entusiasta, que el mismísimo señor Mampel, entonces importador de Fujifilm (antes de que la compañía nipona se estableciese en nuestro país como Fujifilm Spain), me localizó en mi Colegio Mayor de Barcelona (tras telefonear a la redacción en Madrid), para decirme que, gracias a mi artículo, habían vendido muchas unidades, y que quería corresponderme regalándome la entonces (1979) recién llegada versión N, la primera recibida en España, y que Mampel Asens había tenido como muestra en SONIMAG y otros foros, principalmente de Cataluña ("shop soiled", usada sólo para exposición y demostración).
Recibí la Fujica ZC1000 tipo N a finales de 1979, perfectamente ajustada según mis requerimientos (en teoría, la ZC1000, debido a su alto precio, salía de fábrica para que fuese individualmente testada antes de ser entregada al cliente por el distribuidor nacional, pero, en la práctica, es algo que, fuera de Japón, sólo se cumplía en Alemania, Suiza y Holanda).
Desde 1979 he filmado con la ZC1000 miles de kilómetros de película. Como tiene obturador de espejo, ¡la de millones de veces que se habrá levantado y bajado, en estos casi cuarenta años!, y ahí está hoy, plenamente operativo, como el primer día.
Uno de los proyectores de la fotografía, el Fujicascope SD Auto, en su rara versión con óptica f 1.0, sigo usándolo en la actualidad para chequear los rollos de película tras su revelado. Como también sigo usando la cámara Fujica P2 (con su caja estanca sumergible), así como todas las ópticas Fujinon con su nunca superado sistema de revestimiento EBC (en aquella época novedoso y hoy aclamado por la industria del cine), sin olvidar las cámaras de fotos Fujica AX5 (que empleo tanto en su versión plateada como en la negra); ni la sumergible Fuji HDM (mientras que en el mundo digital las cámaras sumergibles son relativamente unas "recién llegadas", en el fotoquímico hace casi cuarenta años que están con nosotros).
Fujifilm se ha convertido, en 2016, en un gigantesco conglomerado con unos 150.000 empleados directos y que, a diferencia de Kodak, ha sabido diversificarse con éxito fuera del mundo fotoquímico, en sectores como el de la cosmética (Astalift) o el farmacéutico (suyo es el medicamento Avigan, la vacuna más efectiva contra el Ébola) sin abandonar el sector de la película, que lo tiene presente incorporado en su propia marca, Fujifilm (antes , la compañía se llamaba simplemente Fuji), un sector, el fotoquímico, que, pese a ser actualmente insignificante en los ingresos de la marca, todavía sigue dando alegrías, como el haber pasado las ventas de cámaras de fotografía instantánea Fujifilm Instax (tipo Polaroid), con papel fotoquímico, ¡de 200.000 a más de cinco millones anuales en un lustro!
Esperemos, pues, que Fujifilm no sólo mantenga su producción de película inversible en color, sino que siga investigando para superar, si cabe, el rendimiento de sus emulsiones, con hallazgos como el recientísimo de la tecnología Epitaxial Sigma Crystal, incorporada a la película Fujifilm Provia.
¡¡¡Larga vida a Fujifilm!!! (Y PARA KODAK TAMBIÉN)
Soy un gran entusiasta de la película inversible, por su peculiar colorido, tan distinto del digital, y la sensación orgánica que acompaña a una proyección (pese a que es un tipo de película muy difícil de filmar ¡con su latitud de menos de medio diafragma!). En este país tan mariano que es España solo nos queda encomendarnos a la Virgen para que Fujifilm siga produciendo sus magníficas emulsiones inversibles por muchos años.
La verdad es que uno sólo puede hablar bien de esta empresa nipona, como fiel usuario de la marca desde que era niño. El grueso de mi equipo foto cinematográfico, que fui formando principalmente entre finales de los setenta y principios de los noventa, sigue en pleno uso hoy.
De Fujifilm es la que se considera la mejor cámara de cine jamás construida: la Fujica ZC1000 (al fondo, a la derecha): montura intercambiable tipo C, filmación marcha atrás sin cambio en la línea de encuadre, diafragma de iris circular, obturador variable, contador digital de fotogramas y un sin fin de golosinas que hacen posible que sea la única cámara que no pone límites a la imaginación del cineísta. Además, es fiable: mi unidad me ha acompañado, en estos casi cuarenta años, desde las arenas del desierto hasta las frías latitudes polares, muchas veces equipada con el pesadísimo objetivo Iscorama, sin el menor contratiempo, pese a golpes y otras vicisitudes.
Mi primera ZC1000 la compré en mayo de 1978, justo antes de ir a la universidad, a razón de diez mil pesetas mensuales de la época (para pagar un total de 133.000 pesetas). Como en aquella época estudiantil, me sacaba unas pelíllas escribiendo pruebas de equipamiento cinematográfico para la desaparecida revista Cinema 2002, cuando le llegó el turno a la ZC1000, mi veredicto fue tan entusiasta, que el mismísimo señor Mampel, entonces importador de Fujifilm (antes de que la compañía nipona se estableciese en nuestro país como Fujifilm Spain), me localizó en mi Colegio Mayor de Barcelona (tras telefonear a la redacción en Madrid), para decirme que, gracias a mi artículo, habían vendido muchas unidades, y que quería corresponderme regalándome la entonces (1979) recién llegada versión N, la primera recibida en España, y que Mampel Asens había tenido como muestra en SONIMAG y otros foros, principalmente de Cataluña ("shop soiled", usada sólo para exposición y demostración).
Recibí la Fujica ZC1000 tipo N a finales de 1979, perfectamente ajustada según mis requerimientos (en teoría, la ZC1000, debido a su alto precio, salía de fábrica para que fuese individualmente testada antes de ser entregada al cliente por el distribuidor nacional, pero, en la práctica, es algo que, fuera de Japón, sólo se cumplía en Alemania, Suiza y Holanda).
Desde 1979 he filmado con la ZC1000 miles de kilómetros de película. Como tiene obturador de espejo, ¡la de millones de veces que se habrá levantado y bajado, en estos casi cuarenta años!, y ahí está hoy, plenamente operativo, como el primer día.
Uno de los proyectores de la fotografía, el Fujicascope SD Auto, en su rara versión con óptica f 1.0, sigo usándolo en la actualidad para chequear los rollos de película tras su revelado. Como también sigo usando la cámara Fujica P2 (con su caja estanca sumergible), así como todas las ópticas Fujinon con su nunca superado sistema de revestimiento EBC (en aquella época novedoso y hoy aclamado por la industria del cine), sin olvidar las cámaras de fotos Fujica AX5 (que empleo tanto en su versión plateada como en la negra); ni la sumergible Fuji HDM (mientras que en el mundo digital las cámaras sumergibles son relativamente unas "recién llegadas", en el fotoquímico hace casi cuarenta años que están con nosotros).
Fujifilm se ha convertido, en 2016, en un gigantesco conglomerado con unos 150.000 empleados directos y que, a diferencia de Kodak, ha sabido diversificarse con éxito fuera del mundo fotoquímico, en sectores como el de la cosmética (Astalift) o el farmacéutico (suyo es el medicamento Avigan, la vacuna más efectiva contra el Ébola) sin abandonar el sector de la película, que lo tiene presente incorporado en su propia marca, Fujifilm (antes , la compañía se llamaba simplemente Fuji), un sector, el fotoquímico, que, pese a ser actualmente insignificante en los ingresos de la marca, todavía sigue dando alegrías, como el haber pasado las ventas de cámaras de fotografía instantánea Fujifilm Instax (tipo Polaroid), con papel fotoquímico, ¡de 200.000 a más de cinco millones anuales en un lustro!
Esperemos, pues, que Fujifilm no sólo mantenga su producción de película inversible en color, sino que siga investigando para superar, si cabe, el rendimiento de sus emulsiones, con hallazgos como el recientísimo de la tecnología Epitaxial Sigma Crystal, incorporada a la película Fujifilm Provia.
¡¡¡Larga vida a Fujifilm!!! (Y PARA KODAK TAMBIÉN)
domingo, 11 de septiembre de 2016
KODAK PLUS-X INVERSIBLE 7276 PARA SUPER-8
El metraje de preproducción (beta) que filmé para hacer la prueba de la película inversible de color Fujifilm Provia 100, que por vez primera va a estar disponible en súper-8, y que me facilitaron directamente de Fujifilm a través de Tak Kohyama, si quedan bien, tras el revelado, voy a aprovecharlos para uno de los Opus de la serie sobre la crisis española "No hay futuro", mezclados con una película en blanco y negro muy añeja, que no se fabrica desde hace lustros: la llorada Kodak Plus X 7276.
El cartucho que filmé de Plus X ¡¡¡llevaba caducado más de 25 años!!!, de forma que a ver que imágenes salen de aquí. Es uno de los dos cartuchos que me facilitó el amigo Zach Richardson y que, ¡antes de nacer mis hijos!, fueron vendidos por un recordado laboratorio de Chicago, todavía con su etiqueta de "revelado incluido en el precio". Mi buen amigo Marc Martí me pidió revelar este cartucho pues tiene ganas de experimentar con un Plus X tan antiguo.
Cada Opus de la serie "No hay futuro" es relevante, cinematográficamente, por alguna cosa. El Opus 1, que subiré estos días a Vimeo, merece destacarse, técnicamente, por haberse filmado con el deprimente blanco y negro AGFA Scala y, sobre todo, por su espectacular plano subjetivo de la cámara arrojada desde ¡¡¡un sexto piso!!! que no sólo sobrevivió a la caída, sino que la seguí usando, en el Opus 2, para ser filmada atropellada por un camión, aventura de la que salió achacosa ¡¡¡pero plenamente funcional!!!
Ni GoPros ni "carallos": ¡una cámara con 40 años a sus espaldas, que quien me la regaló tenía olvidada en sótano húmedo, y que, pese al trato que le estoy dando, sigue funcionando perfectamente! Como ya narré otro día, tuve que limpiarle los hongos del objetivo y engrasarla, pero, por puro divertimento, dejé el ecosistema viviente alojado en otras partes del cuerpo (los bichitos han muerto con la caída ¡pero los hongos siguen vivos").
Técnicamente, el Opus 2, en su parte de color, ha sido filmado con una rara partida de prueba de la Fujifilm Velvia 100 (no confundir con el 50), emulsión que, finalmente, Fujifilm no comercializará para cine, por lo que este trabajo quedará como testimonio único, a nivel mundial, de esta inversible de color. Además, salvo la escena del camión, el resto del Opus 2 se ha filmado con una ¡¡¡cámara de 1 euro!!!: la nunca suficientemente ponderada Fujica P2, la cámara que nunca rompe, y a la que he reducido su obturador a 150 grados, le he ajustado internamente el exposímetro para que sobreexpusiera la Velvia 100 un diafragma (para resaltar, junto a los vivos colores, el cambio de personalidad del protagonista) y añadido un objetivo granangular Voigtlander que, según me han dicho, se pagan en Ebay a más de 800 euros.
En cuanto al Opus 3, además de servir para presentar al mundo la emulsión Fujifilm Provia 100 de tercera generación, tendrá como logros técnicamente relevantes las filmaciones, por primera vez en súper-8, con palíto de selfie, la escenas submarinas que filmé la semana pasada y el mezclar, en un mismo trabajo, la película más nueva del mercado (inversible de color con tecnología del siglo XXI), recién salida de fabrica, con una veterana caducada hace más de un cuarto de siglo (fabricada con tecnología de los años cincuenta del siglo pasado), y que, dicho sea de paso, avanzó sin el menor problema en la Canon 514: Kodak haría bien en desvelar sus secretos de lubrificado a los fabricantes independientes.
El cartucho que filmé de Plus X ¡¡¡llevaba caducado más de 25 años!!!, de forma que a ver que imágenes salen de aquí. Es uno de los dos cartuchos que me facilitó el amigo Zach Richardson y que, ¡antes de nacer mis hijos!, fueron vendidos por un recordado laboratorio de Chicago, todavía con su etiqueta de "revelado incluido en el precio". Mi buen amigo Marc Martí me pidió revelar este cartucho pues tiene ganas de experimentar con un Plus X tan antiguo.
Cada Opus de la serie "No hay futuro" es relevante, cinematográficamente, por alguna cosa. El Opus 1, que subiré estos días a Vimeo, merece destacarse, técnicamente, por haberse filmado con el deprimente blanco y negro AGFA Scala y, sobre todo, por su espectacular plano subjetivo de la cámara arrojada desde ¡¡¡un sexto piso!!! que no sólo sobrevivió a la caída, sino que la seguí usando, en el Opus 2, para ser filmada atropellada por un camión, aventura de la que salió achacosa ¡¡¡pero plenamente funcional!!!
Ni GoPros ni "carallos": ¡una cámara con 40 años a sus espaldas, que quien me la regaló tenía olvidada en sótano húmedo, y que, pese al trato que le estoy dando, sigue funcionando perfectamente! Como ya narré otro día, tuve que limpiarle los hongos del objetivo y engrasarla, pero, por puro divertimento, dejé el ecosistema viviente alojado en otras partes del cuerpo (los bichitos han muerto con la caída ¡pero los hongos siguen vivos").
Técnicamente, el Opus 2, en su parte de color, ha sido filmado con una rara partida de prueba de la Fujifilm Velvia 100 (no confundir con el 50), emulsión que, finalmente, Fujifilm no comercializará para cine, por lo que este trabajo quedará como testimonio único, a nivel mundial, de esta inversible de color. Además, salvo la escena del camión, el resto del Opus 2 se ha filmado con una ¡¡¡cámara de 1 euro!!!: la nunca suficientemente ponderada Fujica P2, la cámara que nunca rompe, y a la que he reducido su obturador a 150 grados, le he ajustado internamente el exposímetro para que sobreexpusiera la Velvia 100 un diafragma (para resaltar, junto a los vivos colores, el cambio de personalidad del protagonista) y añadido un objetivo granangular Voigtlander que, según me han dicho, se pagan en Ebay a más de 800 euros.
En cuanto al Opus 3, además de servir para presentar al mundo la emulsión Fujifilm Provia 100 de tercera generación, tendrá como logros técnicamente relevantes las filmaciones, por primera vez en súper-8, con palíto de selfie, la escenas submarinas que filmé la semana pasada y el mezclar, en un mismo trabajo, la película más nueva del mercado (inversible de color con tecnología del siglo XXI), recién salida de fabrica, con una veterana caducada hace más de un cuarto de siglo (fabricada con tecnología de los años cincuenta del siglo pasado), y que, dicho sea de paso, avanzó sin el menor problema en la Canon 514: Kodak haría bien en desvelar sus secretos de lubrificado a los fabricantes independientes.
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