domingo, 17 de julio de 2016

FUJIFILM VELVIA Y KODAK TRI X: EXTRAÑO CÓCTEL EN UN MISMO CORTO.

 
FUJIFILM VELVIA Y KODAK TRI X: EXTRAÑO CÓCTEL EN UN MISMO CORTO.
La primera es la película inversible de color famosa por haber desbancado, gracias a su riqueza cromática, al desaparecido -y llorado- Kodachrome; la segunda, una inversible con un blanco y negro que tiene entusiastas adeptos desde hace décadas.

Para los no versados lo suficientemente en el mundo del cine tal vez debería aclarar aquí que "inversible" (término muchas veces mal traducido, en español,  como "reversible"), es el tipo de película que, tras su revelado, produce no un negativo, sino un positivo listo para su montaje tradicional y proyección directa (que es el que, también, se digitaliza para su difusión en Internet).

La Fujifilm Velvia y la Kodak Tri X son las emulsiones que elegí para el Opus 2 de la serie sobre la crisis española "No hay futuro". En cada una de las piezas de esta obra, con la que se formará un largometraje –aunque podrán ser vistas individualmente como cortometrajes--,  las distintas texturas de las emulsiones forman parte del lenguaje, como los planos o la banda sonora, circunstancia fuera de la capacidad de valoración de los adeptos a la grabaciones en digimerde.

Para la filmación de este Opus 2, protagonizado por Fernando Pujalte, elegí, como expliqué ayer, sobreexponer la Velvia un diafragma, para acentuar el tono místico del guión, emulando a Tarantino en las secuencias en Ektachrome de "Django desencadenado".

También decidí emplear una cámara de ¡1 euro! (sí, no es un error: 1 euro), la Fujifilm P2, a la que modifiqué el obturador -reduciéndoselo de 220 grados a 150-, adapté un objetivo Voigtlander de 800 euros y le ajusté a mis especificaciones el fotómetro tras desmontarla y dar con el potenciómetro adecuado siguiendo las indicaciones del amigo Mateu de Palma de Mallorca (el éxito de esta “customización” ha sido tal que ha causado sensación en Alemania y Japón: me van a mandar 5 cámaras para su modificación). Cuando desmonté la cámara, en lugar de dejar los liliputienses tornillos sobre la mesa, para evitar su pérdida, los guardé en un envase de carrete fotográfico de 35 mm)

Este Opus 2 lo comenzamos a rodar por el final: ahora sólo resta filmar las escenas del principio que, como el resto, su revelado será encomendado a los magos alquimistas de Retro Lab Cinema, en Málaga.





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