miércoles, 25 de marzo de 2020

FUMEO 9271 VIP 1500: RESURRECCIÓN DESDE SU TUMBA (segunda parte)

En la jornada de confinamiento de ayer, para recuperar el 9271 VIP 1500 (la cifra es el indicativo del metraje que puede proyectar de un tirón), caído en combate debido a la maldición de Ossorio (como ya fue descrito), hice los ajustes finales en la nueva cabeza mecánica, labor compleja pues, a cada regulación milimétrica, hay que volver a montarla en el proyector, en una delicada labor de cirugía, para comprobar que se está avanzando por buen camino.
A falta de colocar el motor de lavadora del brazo posterior
Lo peor fue que, cuando ya creía que había terminado, con un ajuste fino perfecto de la cabeza mecánica (donde se encuentra el conjunto de obturador y tracción), tuve que desmontarla nuevamente para regular la posición de la guía tipo cazoleta que hay entre el final de la cabeza mecánica y el cabestrante, que sirve para que el movimiento de intermitencia se transforme en uno continuo: uno de los minúsculos tornillos de sujección de la cabeza se me coló por un orificio de forma que, para recuperarlo,  tuve que desmontar la tapa posterior y buscarlo con lupa, en un universo que conjuga tecnología del siglo XIX con la del siglo XXI, compartiendo espacio piñones con grasa, válvulas, transistores, un microprocesador y hasta un descomunal volante de inercia que parece una pesa, ¡con sus casi dos kilos!
Soporte de anamórfico, reparado también
Conseguí finalizar y probar el trabajo a las 20.30 horas, justo a la hora de la cena: ¡¡¡ahora va fetén hasta la marcha atrás!!!
Lo bueno de los proyectores de cine Fumeo es que la mecánica es muy intuitiva, y no exige utillaje especial. La electrónica es, también, sencilla, aunque ahí uno tiene que echar la mano de buenos amigos, como José Manuel Mr. Fuji Xerox.



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