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viernes, 27 de marzo de 2026

UN POLVO QUE TE ARRUINA UNA SECUENCIA. A speck of dust that ruins a sequence.

(English version at the end)

Filmar en película implica aceptar, desde el primer momento, una serie de riesgos que uno combate con disciplina inglesa, con método y constancia, pero que, en última instancia, jamás puede controlar del todo. Entre todos ellos, uno de los mas temidos (al menos en mi caso), es la aparición de una mota de polvo o de un pelo en la ventanilla: algo invisible durante el rodaje, ausente en el visor, pero latente, agazapado, esperando su momento para revelarse tras el procesado de la película, cuando ya no existe posibilidad alguna de corrección.

No se trata, ni mucho menos, de un infortunio reservado a quienes transitamos los pasos más estrechos del cine, sino que acecha igualmente a las grandes producciones en 35 mm o incluso en 65 mm. Los profesionales del cine en película recordamos aquel pelo, obstinado y perfectamente visible, en uno de los laterales de la imagen durante varias tomas consecutivas de una compleja escena inicial de "La La Land", con decenas de bailarines en coreografía y un despliegue técnico que no pudo, sin embargo, derrotar a un enemigo microscópico.

En mi caso, la dificultad se intensifica por una elección deliberadamente anacrónica: filmo con cartuchos de Single-8, un sistema hoy desaparecido, lo que me obliga a recargar manualmente la película, procedente tanto de cartuchos de Súper-8 como de rollos de Doble Súper-8, que Álex y yo cortamos en completo cuarto oscuro. Aunque mi laboratorio está, naturalmente, lo más libre de polvo posible, dista mucho de la asepsia de una instalación como la de la NASA.

Por ello, durante el rodaje, cada vez que cambio de cartucho, limpio cuidadosamente la ventanilla de la Fujica ZC1000. Una operación que, en condiciones benignas, apenas supone unos segundos, pero que en la Antártida, más aún trabajando en solitario, adquiere otra dimensión, con guantes gruesos, frío extremo, viento cortante, granizo, nieve… y la conciencia constante de que cada minuto y medio de metraje exige repetir el ritual, en una especie de liturgia técnica.

Lejos de disuadirme, estas dificultades actúan como un acicate y, en cierto modo, como una forma de comunión con los hombres de la época heroica de la exploración antártica, para quienes cada acción era también un acto de resistencia frente a un entorno radicalmente hostil.

Pero la prevención no termina ahí. Durante el rodaje de "Perfecta Locura Antártica," cada dos noches exponía 72 fotogramas de película en blanco y negro (exactamente un pie) que revelaba en un sistema portátil, examinándolos después con un visor Fuji manual, con el único propósito de detectar a tiempo la posible intrusión de uno de esos polvos salvajes que se incrustan en el interior de la ventanilla y resisten cualquier limpieza superficial. A ello se sumaba, casi cada noche, una limpieza más profunda de la cámara, con el obturador abierto mediante la palanca de filmación manual y el objetivo desmontado, otra de las virtudes prácticas de esa extraordinaria máquina que es la ZC1000.

Pese a todo, el enemigo encuentra su oportunidad. En los dos planos que acompañan estas líneas puede verse cómo una mota de polvo, surgida de manera repentina, estuvo a punto de arruinar una toma de especial belleza: un paisaje casi bucólico, rara concesión de la Antártida durante mi rodaje, en uno de esos momentos de tiemp excepcionalmente benigno.

Afortunadamente, el desplazamiento de la mota hacia el borde superior del encuadre me permite albergar una esperanza razonable de salvación, pues con un leve recorte a formato 1.85:1 creo que la imagen podrá aprovecharse.

Que sólo se hayan producido dos incidentes de este tipo en más de cien cartuchos —cada uno con apenas minuto y medio de metraje— evidencia, creo, con elocuencia, de la eficacia de las precauciones adoptadas. No en vano, uno filma bajo la sombra tutelar de Ernest Shackleton.

A SPECK OF DUST THAT RUINS A SEQUENCE.

Shooting on film means accepting, from the very outset, a series of risks that one strives to minimise with almost English discipline —methodical, constant— yet which can never be entirely controlled. Among them all, perhaps the most feared —at least in my case— is the appearance of a speck of dust or a hair in the gate: invisible during shooting, absent from the viewfinder, yet latent, lurking, waiting for its moment to reveal itself after processing, when no remedy is any longer possible.

This is by no means a misfortune reserved for those of us working in the narrowest gauges of cinema; it equally haunts large-scale productions in 35 mm or even 65 mm. Those who love cinema will remember that stubborn, perfectly visible hair on one side of the frame across several takes of a complex opening scene in "La La Land", with dozens of dancers in choreographed motion and a technical apparatus that could not, in the end, defeat a microscopic adversary.

In my case, the difficulty is heightened by a deliberately anachronistic choice: I shoot using Single-8 cartridges, a now-defunct system, which obliges me to reload the film manually —whether from Super-8 cartridges or from Double Super-8 rolls, which Álex and I cut in complete darkness—. And although my laboratory is, naturally, as dust-free as reasonably possible, it is far removed from the aseptic conditions of a facility such as those of NASA; and that small difference, in this context, proves decisive.

For this reason, during shooting, every time I change a cartridge, I carefully clean the gate of the Fujica ZC1000. A seemingly routine operation that, under benign conditions, takes only a few seconds, but which in Antarctica —and even more so when working alone— becomes something altogether different: thick gloves, extreme cold, cutting wind, hail, snow… and the constant awareness that every minute and a half of footage demands the ritual be repeated, almost as if it were a technical liturgy.

Far from discouraging me, these difficulties act as a stimulus and, in a sense, as a form of communion with the men of the heroic age of Antarctic exploration, for whom every action was also an act of resistance against a radically hostile environment.

Yet prevention does not end there. During the shooting of "Perfect Antarctic Madness", every two nights I exposed 72 frames of black-and-white film —just one foot of film— which I processed using a portable system and then examined with a Fuji manual viewer, with the sole purpose of detecting in time the possible intrusion of one of those wild specks that embed themselves within the gate and resist any superficial cleaning. In addition, almost every night, I carried out a more thorough cleaning of the camera, with the shutter held open via the manual filming lever and the lens removed —another of the practical virtues of that extraordinary machine.

And still, the enemy finds its moment. In the two shots that accompany these lines, one can see how a speck of dust, appearing suddenly, came close to ruining a shot of particular beauty: an almost bucolic landscape, a rare concession from Antarctica during my shoot, in one of those exceptionally benign moments.

Fortunately, the gradual drift of the speck towards the upper edge of the frame allows me to retain a reasonable hope of salvation: with a slight crop to a 1.85:1 format, the image may yet be preserved.

That only two such incidents occurred across more than one hundred cartridges —each yielding barely a minute and a half of footage— speaks, I believe, eloquently of the effectiveness of the precautions taken. Not for nothing does one film under the tutelary shadow of Ernest Shackleton.

sábado, 22 de marzo de 2025

UNA PERFECTA E IMPENSABLE LOCURA Y ABSOLUTAMENTE ARTESANAL

Una operación impensable y casi imposible. Así podría resumirse el rodaje de "Perfecta Locura Antártica". No es hipérbole: es la realidad de haber filmado esta película con un ZC1000N, una cámara que, en estos tiempos digitales, no sólo parece venir de otra época… sino de otro planeta.

¿Por qué? Porque esta cámara utiliza película en cartuchos de Single-8, un formato que Fujifilm dejó de fabricar en 2013. Ese año fue, para los que aún creemos en la alquimia de la luz y la química, un auténtico apocalipsis.

El Single-8 exige película de poliéster para poder cargar 15 metros en su delgado cartucho. Pero ya no existe esa opción. Lo que queda es el triacetato de celulosa, un soporte más frágil, más grueso, menos flexible y con menor vida útil. El resultado: solo caben entre 10 y 12 metros. Es decir, apenas 90 segundos de rodaje por cartucho a 24 fps.

Pero si algo define esta el largometraje "Perfecta Locura Antártica" es la resistencia. El no rendirse. El compromiso absoluto con una forma de hacer cine que ya casi nadie recuerda, pero que sigue latiendo en el corazón de los que aún creemos que lo físico tiene alma.

Inspirado por el lema del gran Dr. Edwin Land —el genio de la Polaroid—:
“No hagas nada que alguien más pueda hacer. No emprendas un proyecto a menos que sea manifiestamente importante y casi imposible”, me lancé a resucitar el Single-8.

Desarrollé un sistema para traspasar película de cartuchos Kodak de Súper-8 a cartuchos de Single-8. Sí, lo sé: suena loco. Pero así se filmó "Perfecta Locura Antártica." Cargando película en cuarto oscuro. Con las manos, con paciencia, con obsesión. Es lo mas cercano que hay a fabricarla.

Pero no se queda ahí. Yo también revelo la película. Y la monto físicamente, cortando, empalmando, respirando el triacetato. Con la inestimable ayuda de Álex, mi joven cómplice en esta locura, hemos hecho algo que, hoy por hoy, no existe en ningún otro rincón del mundo:

una obra cinematográfica completamente artesanal, desde la emulsión hasta el último fotograma proyectado, filmando en lo mas recóndito de la Antártida durante mes y medio.

Mas detalles sobre la ZC1000N, en el siguiente enlace: PULSE AQUÍ






viernes, 23 de agosto de 2024

CUANDO ME TOPÉ CON EL MONSTRUO DE LOS TIEMPOS DE JESÚS

En el mes y pico del rodaje de "Perfecta Locura Antártica" entablé una relación de amistad, no exenta de admiración, con los pilotos de los tres helicópteros, con quienes, además, viniendo de las fuerzas armadas de su país, compartía una serie de valores comunes.

Verdaderos enamorados de la Antártida, siempre estaban dispuestos a volar para cualquier misión científica o de salvamento, con helicópteros contemporáneos de la ZC1000 (principios de los años ochenta) los cuales, con la ayuda de tres ingenieros, debían montar antes de cada vuelo y sacar del exiguo hangar del buque.

En mi camino al sur de la Antártida, bajo el paralelo de los 60 bramadores, no hay ley ni Dios: solo infierno 

En estos pequeños helicópteros de un solo rotor y con cuarenta años, casi juguetes de papiroflexia frente al viento catabático, me enfrente a una hazaña cinematográfica sin precedentes: por primera vez en la historia antártica, filmar con película de Súper-8 la magia del asombroso lago Vanda.

Llegando a la "catarata de sangre"

Pilotar en estos confines exige compatibilizar el virtuosismo y la firmeza de caracter con la valentía para enfrentarse a condiciones climáticas siempre imprevisibles, con el añadido de tener que regresa a un minúsculo helipuerto de un barco, una especie de copo de nieve en medio de la inmensidad de la nada, con su cubierta helada muchas veces zarandeada de forma implacable tanto por un viento inclemente como por el oleaje.

En los Vales Secos de Mc Murdo (Antártida)

Uno de los lugares mas asombrosos que visité, en la Antártida, fueron los Valles Secos de McMurdo (en las coordenadas 77°44′00″S 162°10′00″E ), en la Tierra de Victoria, con la denominada Catarata de Sangre, entre otros prodigios de la Creación, a -35º Celsius.

Con mi mono de supervivencia polar, y en medio de aquellos parajes, medio obnubilado por el frio atroz, me parecía estar en Marte. No en vano la NASA viene a entrenarse aquí, además de a otras misiones científicas, como la recogida de meteoritos.

Mi aventura plasmada en revistas internacionales, como SilverGrain Classics

En el Valle Seco de Taylor, donde no llueve desde hace un millón de años, fue toda una experiencia acercarme a una foca momificada ¡desde los tiempos de Jesús! que fotografié con diapositivas Kodak Ektachrome y filmé en Súper-8 con película Kodak empleando mi fiel Fuji ZC1000 que me ha acompañado por mas de cuarenta años.

En ese paraje infernal, me pareció como si, repentinamente, la momia comenzase a emitir un gruñido atroz. ¿Estaba lo imposible sucediendo ante mis ojos? y tras su sueño de dos mil años, la momia retornaba a la vida o ¿me hallaba prisionero entre los fotogramas de una película de la Hammer?




Menos mal que, protegiéndome de lo que, sin duda, parecía una encarnación del maligno, aparecieron, milagrosamente, las conchas del peregrino de Sargadelos, que habían sido bendecidas por el padre D. Manuel en el Santuario de Pastoriza, en La Coruña, a los mismos pies de la milenaria advocación ante cuyos pies el monarca Requiario se convirtió a la fe verdadera haciendo de la Galicia sueva el primer reino cristiano reconocido por Roma. Con las conchas conmigo, estaría a salvo.

Sí, la momia era real, pero, ciertamente, el resto no era mas que una ensoñación, posiblemente fruto de la dentalla del frío cruel en mi cerebro. La secuencia anterior es una recreación de lo que habría jurado sobre la Santa Biblia que ví.

En cuanto al documental verdadero, he aquí el trailer en Súper-8 de "Perfecta Locura Antártica":

jueves, 21 de marzo de 2024

"PERFECTA LOCURA ANTÁRTICA" EN SILVERGRAIN CLASSICS / Perfect Antarctic Madness in SilverGrain Classics

 SILVERGRAIN CLASSICS  la revista que, lujosamente impresa en Alemania, se distribuye en inglés a mas de 70 países, se ha convertido con los años en una especie de biblia del mundo fotoquímico tanto en el ámbito creativo, con los portafolios de los principales adalides internacionales que emplean película, como en el terreno técnico, desvelando novedades del sector antes que cualquier otro medio impreso. SILVERGRAIN CLASSICS, the magazine lavishly printed in Germany and distributed in English to more than 70 countries around the world, has become over the years a kind of bible of the photochemical world both in the creative field, with the portfolios of the main international champions that use film, as in the technical field, revealing new developments in the sector before any other printed medium.

No es de extrañar que la legendaria Kodak, una marca con nosotros desde el siglo XIX, se reserve la última página de Silvergrain Classics para la publicidad de sus emulsiones. It´s not surprising that the legendary Kodak, a brand with us since the 19th century, reserves the last page of Silvergrain Classics for advertising its emulsions.

A los editores de una revista tan peculiar, el alemán Marwan Mozayen y la norteamericana Charys Schuler, siempre con la mirada puesta en la vanguardia de lo que algunos denominan analógico, no es extraño que les haya llamado la atención un proyecto casi imposible como "Perfecta Locura Antártica", así que le dedican un colosal artículo de seis páginas en el número de primavera de 2024, que se puso a la venta el 21 de marzo (en España, se puede conseguir en los principales aeropuertos o bien, por correo, pedido a la editorial: cada ejemplar cuesta sólo 19.90 €). The editors of such a peculiar magazine, the German Marwan Mozayen and the North American Charys Schuler, always with their eyes set on the avant-garde of what some call analogue, it is not surprising that an almost impossible project like "Perfect Antarctic Madness" has caught their attention, so the magazine dedicated a colossal six-page article to this S8 film project in the spring 2024 issue, which went on sale on March 21 (it can be obtained at the main airports or, by mail, ordered to the publisher: each copy costs only €19.90)



"Perfecta Locura Antártica" es un documental revolucionario que marca un hito en la historia del cine, llevando la artesanía cinematográfica en paso estrecho a extremos insospechados. "Perfect Antarctic Madness" is a revolutionary documentary that marks a milestone in the history of cinema, taking cinematographic craftsmanship in a narrow film gauge to unsuspected extremes.


Filmado en la Antártida con película de Súper-8 cargada artesanalmente en cartuchos de Single-8, con una cámara que cumple medio siglo en 2024, este proyecto único e insólito representa la fusión entre la tradición fílmica, la artesanía, la pericia, la innovación técnica, la crisis medioambiental y la historia. Las fotografías fueron disparadas también en película (tanto inversible, de diapositivas, como Instax tipo Polaroid). Filmed in Antarctica with Super-8 film hand-loaded into Single-8 cartridges, with a camera that turns half a century in 2024, this unique and unusual project represents the fusion between film tradition, craftsmanship, expertise, innovation technique, global warming, the environmental crisis and history. The photographs were also shot on film (both reversal, negative and Instax type Polaroid).



El cineísta Ignacio Benedeti se embarcó en una expedición épica, superando desafíos inimaginables, para capturar la esencia auténtica de un continente helado abocado a la desaparición por el calentamiento global. Filmmaker Ignacio Benedeti embarked on an epic expedition, overcoming unimaginable challenges, to capture the authentic essence of a frozen continent doomed to disappearance due to global warming.

Este trabajo fílmico ya mereció la portada de medios locales, como el diario "La Opinión" de La Coruña. This film work has already earned the cover of Spanish media.

More information in the link: Para información detallada y teaser, sírvase leerla CLICANDO AQUÍ

Avance fílmico en formato en Reel (vertical) que superó en Facebook las 30.000 visualizaciones: Film preview in Reel format (vertical) that exceeded 30,000 views on Facebook:


  • POST SCRIPTUM: TRÁILER DEFINITIVO PARA TELEVISIÓN.
El Jueves Santo de 2024 (28 de marzo) se ha terminado la preparación de un trailer de "Perfecta Locura Antártica" en versión para televisión, esto es, sin grano fílmico, con el procedimiento FHJ Film Grain Reduction Program (pulsar las letras en azul para mas información, desarrollado en una colaboración transfronteriza Galicia / Estiria.
Este tráiler se encuentra disponible en Súper-8 y 16 mm. TRAILER FOR TELEVISION. On Maundy Thursday 2024 (March 28), has been completed television trailer for "Perfect Antarctic Madness" without film grain, with the FHJ Film Grain Reduction Program procedure (press the letters in blue for more information), developed in a cross-border collaboration Galicia / Styria. This trailer is available in Super-8 and 16mm.

miércoles, 20 de marzo de 2024

LA ANTÁRTIDA SE ENFRENTA A UN COLAPSO IRREVERSIBLE (Perfecta Locura Antártica)

Mientras navegaba, para el rodaje de "Perfecta Locura Antártica", mi compañero de camarote Gary Roberts, en su conferencia del último día, compartió una revelación impactante: la capa de hielo del oeste de la Antártida está colapsando de manera irreversible. Según sus estudios, más que preocuparnos por el aumento del nivel del mar, debemos prestar atención a las placas tectónicas que se elevarán sin el peso del hielo milenario (como también sugiere su compatriota Nancy Campbell en el libro "La biblioteca de Hielo").

Gary nos ilustró sobre el seguimiento realizado por la NASA mediante los satélites ICESat, puesto en órbita en 2003, y su sucesor, el ICESat-2, lanzado en 2018. Incluso la nada sospechosa de radical NASA ha confirmado que el colapso de la capa de hielo del oeste de la Antártida es inevitable, gracias a los datos recopilados por sus satélites.

El calentamiento global es un tema que, según Gary, no debe limitarse a conferencias especializadas y programas de investigación; debe convertirse en tema de discusión pública y exigencia política. Mientras escuchábamos su conferencia, nuestro buque pasaba junto al iceberg A23A, el más grande del mundo con 4.000 kilómetros cuadrados, que pese a su enormidad se va fundiéndose y disipándose
 inexorablemente, en una profética visión del futuro que le espera al Continente de Hielo.

Todo ello se explica en el documental "PERFECTA LOCURA ANTÁRTICA"

Con mi cámara de cine Fujifim ZC1000N cargada con Kodak Ektachrome, frente al A23A, fotografiado con diapositiva Fujichrome Velvia 50





jueves, 18 de enero de 2024

PERFECTA LOCURA ANTÁRTIDA: ZC1000N 1974-2024, CINCUENTA AÑOS DE VICTORIAS

¿Quiere conocer todos los detalles sobre la cámara que se enfrentó a los elementos más hostiles de la Antártida, medio siglo después de haber sido introducida? ¡Acompáñenos en este viaje cinematográfico único con la Fujica ZC1000N como la heroína indiscutible de "Perfecta Locura Antártica"!

ZC1000: 50 años de Victorias

El tercer largometraje fílmico de la serie Stop Calentamiento Global, Perfecta Locura Antártica, lo rodé en el continente de la desolación durante un periodo largo, de algo mas de un mes, a veces con temperaturas de -35 grados Celsius, hollando coordenadas tan hostiles como 77º 31´47S, en el Lago Vanda, en la zona de los Valles Secos.  ¿Qué cámara de cine llevé para aguantar semejante tute, en un lugar tan remoto y de clima tan extremo?

Hace un par de años publiqué en SilverGrain Classics (antes Photoklassik International), la lujosa revista de difusión global publicada en Alemania en idioma inglés, un artículo, de extraordinario éxito, sobre las mejores cámaras de Súper-8, "The league of Extraordinary Super-8 cameras", que son los que uso de forma regular: Bauer A512 Mark II; Beaulieu 4008; Beaulieu 7008 Pro, Beaulieu 9008 S (hecha en Alemania); Canon 1014 XLS; Leicina Special; Nikon R10; Nizo Professional; y, con cargador de Single8, pero mismo formato de 8 mm con perforación tipo S: Fujica ZC1000N (la diferencia estriba sólo en el cargador).

ZC1000N: el diseño inmortal de Shigeo Mizukawa

  • ¿Cuál fue la elegida para acompañarme a tan difícil prueba? ¿En cuál confié para trabajar en condiciones tan extremas y por qué? Alguna de mis exigencias fueron:

FIABILIDAD DE FUNCIONAMIENTO A -15º CELSIUS. El primer requisito es que la cámara funcionase a temperaturas extremadamente bajas. En mis pruebas a lo largo de años, las peores puntuadas, en este apartado, fueron la Canon 1014 XLS y las Beaulieu, que ya me habían dado sustos en el pasado incluso a temperaturas alrededor de los +2º C. Las mejores puntuadas, en mi experiencia de trabajo previa, son: la Nikon R10 (-5º C) , la Bauer A512 (-10º C), la Nizo Professional (-5º), la Leicina Special (-5º C) y la Fujica ZC1000 (-15º C sin problemas, pero llegué a usarla a -35 º C con filmación intermitente).

FILMACIÓN CON MANIVELA O MOTOR EXTERNO. Como uno nunca sabe, en la Antártida, ante que dificultad se puede topar, hay que estar preparado para cualquier eventualidad, incluso la de rodar a manivela, no tanto para emular a Herbert G. Ponting, el extraordinario camarógrafo en la expedición de Robert Scott, como por la previsión de que el frío extremo impida el funcionamiento de la electrónica en ciertas situaciones. Solo la Fujica ZC1000 permite acoplar una manivela de filmación manual, amén de motores exteriores concebidos para este fin u otros, como la exposición extremadamente lenta (con la que filmé una aurora boreal). Su manivela, permite dejar el obturador abierto para, tras desmontar el objetivo, proceder a su limpieza profunda (pues los pelos son siempre un problema en el cine de paso estrecho, muy especialmente en un caso como en este documental, en que necesité pasar la película de los cartuchos de Super-8 a Single-8).
Un barco ¡de hielo!

MONTURA INTERCAMBIABLE. Solo cuatro cámaras ofrecen esta prestación para mi uso indispensable: las dos Beaulieu, la Leicina Special y la Fujica ZC1000; las vencedoras son la Leicina Special y la Fujica ZC1000 por su extremadamente resistentes monturas capaces de aguantar de objetivos muy pesados (resulta menester aclarar que la Leicina emplea una bayoneta especial de la marca, mientras que en las Beaulieu, aunque llevan rosca C universal, hay bastantes objetivos que no se consiguen enfocar). En el caso de la ZC1000, una montura C verdaderamente compatible, ésta es, además, ¡de bronce!, como el gigante Talos. Para la ZC1000, adicionalmente a los dos objetivos originales, y un Leitz Cinegon de 10 mm, llevé un supertele Fujinon EBC con focales equivalentes, en paso universal de 35 mm, ¡de 500 a 1.350 mm!

OBTURADOR VARIABLE REGULABLE EN CUALQUIER POSICIÓN. Únicamente quedan descartadas la Leicina Special, cuyo obturador es fijo, y la Canon 1014 XLS, que sólo permite filmar en dos posiciones, 150 y 220 grados, amén de que es electrónico: la electrónica y el frío extremo no son buenos compañeros. El obturador variable es fundamental no sólo porque suelo filmar, para un fotograma mas nítido, a 120 ºC, sino que, en ocasiones, con la neblina antártica, y con película como la Ektachrome 7294, la única forma de reducir la luz sin filtros (que prefiero no usar) es con el obturador a 80º e incluso a 40º, con cuyas aperturas es como si estuviese disparando la de 100 ASA a 50 y 25 ASA respectivamente.

La ZC1000 en configuración helicóptero: miniempuñadura y miniobjetivo

ERGONOMÍA Y AGARRE. Como tenía previsto filmar cámara en mano la mayor parte de las veces, valoro mucho que mientras agarro con una mano la empuñadura y sujeto el objetivo con la otra, al mismo tiempo, pueda apoyarla firmemente en la frente. Solo la Bauer A512 y la Fujica ZC1000 puntúan en este categoría, siendo la vencedora la ZC1000 por la extrema ergonomía de su empuñadura, la disponibilidad de dos disparadores electromagnéticos y la dotación no con una, ni con dos, sino que nada menos que con tres roscas de trípode (¡hasta 4, en ciertos modelos!), una de ellas en la parte superior, muy útil en ciertas filmaciones especiales con las que se topa un documentalista que trabaja como un lobo solitario.

ZC1000: garfio de arrastre doble bajo ventanilla, no antes.

SUPREMA ESTABILIDAD DE IMAGEN.
La ZC1000N proporciona una estabilidad de imagen inalcanzable para cualquier Súper-8 (la que mas se aproxima es la Nikon R10), gracias a dos características del sistema Single-8: 1)el presor en cámara, metálico, que presiona firmemente la película contra la ventanilla, en lugar de estar "flotando" como en Súper-8; y 2)arrastre de la película después de la ventanilla, y no antes como en los cartuchos de Súper-8 (en posición -3 a -2); la ZC1000, por añadidura, lleva un garfio doble, después de ventanilla, que arrastra desde los fotogramas +2 y +3 a +3 y +4. Otro garfio adicional, encima de la ventanilla, tira de la película marcha atrás cuando se necesita filmar en reversa sin variar la línea de encuadre.

DIAFRAGMA DE IRIS CIRCULAR Y CON CONTROL MANUAL. Descartada queda la Leicina Special con el iris de aspecto rectangular de su objetivo 6-66mm. El sistema mas cómodo, para manipular con guantes, es el que tiene la ZC1000: no hay automatismos que desconectar ni que se estropeen pues el ajuste de la exposición es siempre manual.

FILMACIÓN MARCHA ATRÁS EN TODA LA LONGITUD DE LA PELÍCULA Y SIN VARIACIÓN DE LA ALTURA DE LA LÍNEA DE ENCUADRE. Sólo la ZC1000 cumple con este requisito, descrito líneas arriba. Muchos de los efectos que se consiguen con esta técnica se pueden replicar en posproducción, pero uno prefiere llevarlos a cabo, artesanalmente, durante la toma de vistas.


CONTADOR DE FOTOGRAMAS MECÁNICO, INCLUSO REGRESIVO. Otra ventaja exclusiva da la ZC1000. La Beaulieu 7008 Pro y la 9008 cuenta también con un contador de fotogramas pero no es mecánico, sino electrónico, con un panel de LCD que no funciona a temperaturas extremadamente bajas.

OBJETIVO CON MACROENFOQUE EN CUALQUIER LONGITUD FOCAL. Solo la Fujica ZC1000 ofrece esta golosina técnica, seguida muy de cerca por la Nikon R10.



MÉTODO FIABLE DE CONTROL DE AVANCE O RETROCESO DE LA PELÍCULA. Uno de las defectos que mas nervioso me pone de las cámaras de Súper-8 es que, especialmente en filmaciones intervalométricas (timelapse), no es posible saber si el cartucho está avanzando correctamente. Ello no ocurre, sin embargo, con la ZC1000 pues, como todas las cámaras para cartuchos de Single8, un ventanuco tipo ojo de buey permite observar el giro de uno de los ejes del cartucho.

RALENTÍ. Solo podemos contar aquí con las Beaulieu y la ZC1000, siendo esta última mi favorita por la mayor estabilidad de la imagen filmada a 72 fotogramas por segundo, mérito no solo del presor en cámara sino también del recorrido directo de la película en el cartucho.

TRAYECTORIA DE LA LUZ DIRECTA DEL OBJETIVO A LA PELÍCULA, sin atravesar prismas ni cristales semitransparentes. Solo las Beaulieu y la ZC1000 ofrecen esta prestación gracias a su espejo de guillotina que deja pasar, alternativamente, la totalidad de la luz a la película o al visor. Esta tecnología, además de que permite disfrutar de una imagen brillantísima en el visor, produce un parpadeo que mesmeriza al camarógrafo, con una sensación cinemática suprema que le hace sentir que el cine fluye hacia su retina. Hay un problema con las Beaulieu: su espejo, es a la vez obturador, lo cual en ciertas ocasiones, produce algunos fallos de exposición. En cambio, la ZC1000, además del espejo oscilante, cuenta con un propio obturador variable circular, para exposiciones perfectas en situaciones difíciles. Además, es más rápido: en la ZC1000, en condiciones de poca luz, a 24 fotogramas por segundo, permite obturar a 1/54 frente a los 1/87 de la Beaulieu 4008.

POCA RUMOROSIDAD A 24 F.P.S
. Las mas silenciosas, en mi opinión, son la Beaulieu 9008 y la Canon 1014 XLS. Las demás tienen valores similares, excepto la Beaulieu 4008 y la Nikon R10 que son notoriamente mas ruidosas.

FACILIDAD PARA GRABACIÓN DE SONIDO EN SINCRONÍA. Todas permiten uno o varios sistemas de sincronización de sonido pero prefiero la Fujica ZC1000 que permite usar tanto el Cine Assist (sonido digital grabado con el móvil) como el FTS (en sincronía con un magnetófono Sony WM-D6C estereofónico)
El sonido sincronizado de ciertas tomas fue posible gracias al Cine Assist Ice, construido en Austria ex profeso para esta misión antártica por Bernhard Kipperer 

SUPREMPO REVESTIMENTO ANTI-REFLEJOS. El EBC de Fuji, acrónimo de Electronic Beam Coated, que se aplica electrónicamente y no se desprende ni se degrada con los años, no sólo es mi favorito desde niño, sino que, con las décadas, se ha convertido en uno de los mas codiciados de Hollywood.
El revestimiento T de Schott que se puede encontrar en la Leicina, la Nizo Professional y la Bauer A512 Mark II es muy bueno pero tiene un talón de Aquiles: un grupo trasero de lentes de estas ópticas Schneider, pegados con bálsamo de Canadá, a estas alturas de su vida presenta, en condiciones especiales de luz, en efecto halo: su limpieza no está al alcance mas que de experimentados expertos de óptica.


CONSUMO DE ENERGÍA BAJO. La cámara que requiere menor energía es la ZC1000: sólo cuatro pilas normales AA (excepto si se filma a 72 fotogramas por segundo). La cámara encendida pero sin funcionar sólo consume 10 mA (frente a los 40 mA de la Bauer, y aun mas otros modelos). El consumo, filmando a 24 f.p.s en la ZC1000 es de 360 mA.
El compartimento de las pilas va muy bien aislado, se sustituye por otro mas caliente en cuestión de segundos y, además, la cámara dispone de su propio compartimento de pilas exterior de cuero especial para bajas temperaturas.
Debo precisar un contratiempo: todo mi cargamento de pilas Panasonic Evolta, que funcionan muy bien bajo cero, fue confiscado por las autoridades de Nueva Zelanda sin decirme nada: ¡me enteré al abrir el equipaje, ya en el barco!, sin posibilidad no ya de comprar pilas de ese tipo, sino ni siquiera de buena marca; me vi obligado a emplear pilas chinas, las únicas disponibles en el barco, con las que me costó Dios y ayuda filmar los días mas fríos dado que a bajo cero se agotaban enseguida.
Con 4 pilas de litio la ZC1000N puede filmar un mínimo de cien cartuchos (lea la prueba científica PULSANDO AQUÍ).

FIABILIDAD A TODA PRUEBA. Todas las ZC1000 son joyas de ingeniería, con transmisiones completamente metálicas, ajustadas con precisión suiza. Si esto vale para las casi 8.000 unidades del modelo normal, en las cerca de 2.000 del modelo N, de New, no sólo la calidad mecánica es todavía mejor, sino que la electrónica fue cuidadosamente seleccionada con especificaciones de tipo militar, en que la fiabilidad se mide no en años, sino en décadas.

TRANSFORMABLE EN UNA MINICÁMARA. Ciertas de mis filmaciones serían en un minihelicóptero de sólo un rotor, con muy poco espacio. Las únicas cámaras que se pueden adaptar son: la ZC1000N con el objetivo Fujinon 5.5 mm y una empuñadura soviética en lugar de la normal o la Leicina Special con el excelente Cinegon de focal fija de 10 mm.



Y LA VENCEDORA FUE... la única cámara que se repite en absolutamente todas las categorías, es la Fujica ZC1000 (con la que filmé en su versión N). Además, tuve la suerte de que Shigeo Mizukawa, el diseñador de la una vez calificada por Ivan Watson, de Movie Maker,"la mejor cámara del cine jamás producida y, que a estas alturas, retendrá su honor para siempre", la nunca suficientemente ponderada ZC1000, su diseñador, decía, el ingeniero Mizukawa, fue siguiendo toda la aventura ¡cerca de sus cien años!, con consejos que me fueron muy valiosos incluso antes de la expedición, como la protección térmica del motor, la sustitución de ciertos condensadores y la renovación de la grasa del grupo óptico (esto último, no lo llegué a hacer y bien que me arrepentí: a -35º Celsius, al intentar mover el anillo de enfoque, iba tan duro, ¡que giraba el propio objetivo en la montura C!. También me aconsejó Shigeo proteger la cámara con una funda de cuero (a ser posible, con aislante), similar al compartimento exterior de baterías: encargué uno al curtidor ¡pero no llegó a tiempo!, así que tuve que filmar sin la menor protección. La cámara, aguantó, ¡y aquí sigue, con 50 años, y miles de kilómetros de película en su haber, lista para el siguiente proyecto.


RESUMEN. ZC1000 (1974 - 2024) 50 AÑOS DE VICTORIAS.
La Fujica ZC1000N, presentada en 1974 (¡hace medio siglo!), emerge como la auténtica campeona al conquistar cada categoría con solidez. Desde su ergonomía superior, su fiabilidad a toda prueba y la capacidad de filmar marcha atrás sin variaciones, hasta un ralentí impresionante y un método infalible de verificación del avance de la película, esta cámara se erige como la elección definitiva para un documental fílmico en condiciones tan extremas y sin posibilidades para intervenciones "quirúrgicas".

UNA LOCURA PERFECTA Y ABSOLUTAMENTE ARTESANAL

Una operación impensable y casi imposible. Así podría resumirse el rodaje de "Perfecta Locura Antártica". No es hipérbole: es la realidad de haber filmado esta película con un ZC1000N, una cámara que, en estos tiempos digitales, no sólo parece venir de otra época… sino de otro planeta.

¿Por qué? Porque esta cámara utiliza película en cartuchos de Single-8, un formato que Fujifilm dejó de fabricar en 2013. Ese año fue, para los que aún creemos en la alquimia de la luz y la química, un auténtico apocalipsis.

El Single-8 exige película de poliéster para poder cargar 15 metros en su delgado cartucho. Pero ya no existe esa opción. Lo que queda es el triacetato de celulosa, un soporte más frágil, más grueso, menos flexible y con menor vida útil. El resultado: solo caben entre 10 y 12 metros. Es decir, apenas 90 segundos de rodaje por cartucho a 24 fps., ¡lo que obliga a cambiar de cartucho más rápido que a Chris Nolan rodando en IMAX de 70 mm con 15 perforaciones!

Pero si algo define esta el largometraje "Perfecta Locura Antártica" es la resistencia. El no rendirse. El compromiso absoluto con una forma de hacer cine que ya casi nadie recuerda, pero que sigue latiendo en el corazón de los que aún creemos que lo físico tiene alma.

Inspirado por el lema del gran Dr. Edwin Land —el genio de la Polaroid—:

“No hagas nada que alguien más pueda hacer. No emprendas un proyecto a menos que sea manifiestamente importante y casi imposible”,

me lancé a resucitar el Single-8 y desarrollé un sistema para traspasar película de cartuchos Kodak de Súper-8 a cartuchos de Single-8. Sí, lo sé: suena loco. Pero así se filmó "Perfecta Locura Antártica". Cargando película en cuarto oscuro. Con las manos, con paciencia, con obsesión. Es lo mas cercano que hay a fabricarla. 

Pero no se queda ahí. Yo también revelo la película. Y la monto físicamente, cortando, empalmando, respirando el triacetato. Con la inestimable ayuda de Álex, mi joven cómplice en esta locura, hemos hecho algo que, hoy por hoy, no existe en ningún otro rincón del mundo: una obra cinematográfica completamente artesanal, desde la emulsión hasta el último fotograma proyectado.


  • Información detallada del proyecto "Perfecta Locura Antártica" en el siguiente vínculo: MEMORIA ILUSTRADA
  • Si desea ver el inmenso mundo de posibilidades creativas con  productos Súper-8, por favor, pulse aquí: Pro 8mm


viernes, 5 de enero de 2024

VIAJE EN EL TIEMPO: EL ICEBERG DEL DÍA DE ANTES

En este fascinante capítulo fílmico, nos sumergimos en un paralelismo cautivador entre la experiencia de Ignacio Benedeti, en el rodaje del largometraje documental "Perfecta Locura Antártica", y la trama de la icónica novela de Umberto Eco, "La isla del día de antes". El escenario se traslada al vasto Mar de Ross, donde la nave se encuentra con un colosal iceberg estratégicamente posicionado en el meridiano 180.0º, dividiendo el sistema horario del hemisferio oriental y occidental.

Con destreza no exenta de cierto peligro, el capitán decide circunnavegar este gigante de hielo, permitiendo a Ignacio Benedeti capturar cada momento en un impresionante timelapse. La parsimoniosa deriva del iceberg, en armonía con la línea del meridiano, crea un entorno espectacular con un Mar de Ross que, empezando a congelarse, les hace correr el riesgo de quedar atrapados en el hielo en medio de la inmensidad aparentemente interminable.

A un lado y otro del iceberg: meses diferentes.

Esta filmación, insólita en Súper-8, se asemeja a un viaje en el tiempo, ya que la nave transita entre diferentes meses, pasando de la una de la tarde de un lunes 28 de febrero a las doce del mediodía del martes uno de marzo en cuestión de segundos. La circunnavegación nos lleva de nuevo al lunes, para luego regresar al martes, creando una experiencia cinematográfica única y desconcertante.

La película utiliza animación tradicional, dibujada en hojas de acetato transparente, para explicar de manera visual la intrigante Línea Internacional de Cambio de Fecha. Esta técnica se entrelaza magistralmente con las espectaculares imágenes capturadas fotograma a fotograma, sumergiendo al espectador en un mundo donde el tiempo parece doblarse y retorcerse, al igual que los límites de la realidad y la fantasía en esta travesía antártica que resultará inolvidable.

Esta entrada es un complemento de la publicación original, que se puede leer pulsando en el siguiente enlace en azul: Perfecta Locura Antártica: un proyecto (casi) imposible 

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jueves, 4 de enero de 2024

CABO EVANS: HONOR Y CAMARADERÍA ANTÁRTICA

En el gélido oeste de la Isla de Ross, se erige el Cabo Evans (coordenadas 77°38′00″S 166°24′00″E ), un lugar que respira historia y valentía. El topónimo rinde homenaje al teniente Edward Teddy Evans, un hombre cuyo destino se entrelazó con las hazañas épicas de la exploración antártica.

Este cabo, bautizado inicialmente como "Skuary" (debido a las aves skúas, págalos en español) por el explorador Robert Falcon Scott en la Expedición Antártica Nacional Británica (1901-04), adoptó su nombre definitivo, Cabo Evans, durante durante la segunda odisea de Scott: la Expedición Antártica Británica (1910-13), cuando el cabo fue rebautizado con el apellido del teniente Edward Teddy Evans, cuyo nombre se proyectaría en la historia con tintes de honor y camaradería.

En un episodio que resonaría en los anales de la exploración, el 13 de febrero de 1912, el teniente Teddy Evans, sintiéndose próximo a sus últimos alientos, instó a sus compañeros, William Lashly y Tom Crean, a continuar sin él. Sin embargo, estos hombres valientes, inquebrantables en su lealtad, rechazaron la propuesta, conscientes de que su destino estaba entrelazado, haciendo gala del honor y la camaradería que caracteriza el espíritu antártico. Evans, más tarde, expresaría su asombro al decir: "Fue la primera y la última vez que se desobedecieron mis órdenes como oficial naval".

Con Evans recostado en un trineo, Lashly y Crean enfrentaron los embates de la Barrera de Hielo, protegiendo a su comandante de las ventiscas implacables. A través de la despiadada llanura antártica, donde los peligros aún acechaban, demostraron que la frase de Crean, "Si te vas, iremos todos juntos", no era solo una promesa, sino un juramento sagrado.

Esta historia de honor y camaradería antártica se inscribe en la trágica epopeya de la Expedición Terra Nova liderada por el capitán Robert Falcon Scott. Más allá de los desafíos y la tristeza que marcaron su retorno del Polo Sur, la valentía y el sacrificio de hombres como Lashly y Crean perduran como un tributo a la determinación y lealtad que impulsaban a aquellos que se aventuraron, el pasado siglo, en los rincones más remotos de la Tierra en busca del conocimiento y la exploración. El documental "Perfecta Locura Antártica" rememorará, tal vez con animación (dependiendo del presupuesto), este relato conmovedor, recordatorio eterno de las dificultades y el coraje inherentes a la exploración en los confines más inhóspitos de nuestro planeta.

Esta entrada es un complemento de la publicación original, que se puede leer pulsando en el siguiente enlace en azul: Perfecta Locura Antártica: un proyecto (casi) imposible   

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