Es público y notorio que siempre filmo Súper-8 en los cartuchos japoneses Fujifilm de Single-8 pues, para mí, es muy importante el presor en cámara y la posibilidad de marcha atrás. Si no existiese la Fujica ZC1000, entonces, filmaría casi siempre en Doble Súper-8, formato que suele venir en rollos de hasta 30 metros: cuando un rollo de película de Doble Súper-8 pasa a través de la cámara, sólo se expone la mitad del ancho. Al finalizar un lado, la bobina es invertida, exponiéndose la otra mitad. Después del revelado, la película se corta por la mitad en dos tiras de súper-8.
El Doble Súper-8 fue el formato mas popular en la desaparecida Unión Soviética y sus satélites. A este lado del telón de acero, fueron muy pocas los modelos de cámaras que se fabricaron para este peculiar formato. Para el aficionado avanzado, la Elmo C300 (de la cual ya escribiremos otro día pues es el único modelo que permite filmar en todos las variantes de 8 mm: 8 normal, DS8, Single-8 y Súper-8, gracias a su parte trasera intercambiable, en lo que es una auténtica maravilla de la ingeniería). Para uso profesional, Canon comercializó una versión DS8 de su conocida Scoopic de 16 mm y lo mismo hizo Pathé.
Pero mi cámara favorita, para filmar en Doble Súper-8, es la BOLEX H8 RX 4 DS8.
Mi unidad es de 1971, una de las últimas manufacturadas . (Bolex sigue fabricando cámaras actualmente, en Suiza, pero sólo en 16 mm. ; es de agradecer, sin embargo, que proporcione servicio y piezas para todos los modelos que fabricó en el pasado).
Mi unidad es de 1971, una de las últimas manufacturadas . (Bolex sigue fabricando cámaras actualmente, en Suiza, pero sólo en 16 mm. ; es de agradecer, sin embargo, que proporcione servicio y piezas para todos los modelos que fabricó en el pasado).
Funciona, en la mas pura tradición Bolex, a cuerda, sin batería, como un reloj suizo: la verdad es que es una delicia ver activarse todos sus dispositivos de forma mecánica. Tiene una torreta de tres objetivos con montura C tipo RX; permite filmar a 1, 12, 16, 18, 24, 32, 48, 64 F.P.S.; rodillos dentados de admisión y salida del presor, amén de obturador variable de 133 grados.
Además, es muy bonita. Su mayor problema es el volumen y el peso. La cámara es tan contundente, con sus relucientes acabados en acero, que hoy en día genera problemas en muchos aeropuertos para pasarla como equipaje de mano ¡salvo que uno sea de esos afortunados que no tenga que atravesar los controles, como presumiblemente ocurría con el personaje histórico de la fotografía inferior!
Uno de los mayores entusiastas mundiales de Bolex es el ingeniero barcelonés Anselm Vidal. Tiene una buena colección de Bolex de Doble Súper-8, modificadas para distintos propósitos. Esta primera fotografía se corresponde a una unidad a la que adaptó el famoso Optivaron 6-66 mm conjuntamente con el Iscorama 54, modificando para ello la montura C de la cámara. Como sólo el anamórfico Iscorama 54 ¡pesa 2 kilos!, todo el conjunto sobrepasará los seis, con lo cual el querido Anselm, antes de filmar, tendrá que hacer, suponemos, algo de musculación.
Este otro ejemplo, es de otra de sus Bolex de DS8 ¡adaptada para bayoneta Leica!, en este caso, también con el Optivaron 6-66 mm de la Leicina. Los inventos de Anselm son auténtica locuras que muchos creían imposibles: por ello, sus profesores en Pedralbes ¡acabaron todos en el manicomio tras su paso por la facultad!
Este otro ejemplo, es de otra de sus Bolex de DS8 ¡adaptada para bayoneta Leica!, en este caso, también con el Optivaron 6-66 mm de la Leicina. Los inventos de Anselm son auténtica locuras que muchos creían imposibles: por ello, sus profesores en Pedralbes ¡acabaron todos en el manicomio tras su paso por la facultad!




























